Einstein sólo creía en el Dios de Spinoza. ¿Sabes cómo es ese “Dios”

Sabían que cuando Einstein daba alguna conferencia en las numerosas universidades, la pregunta recurrente que le hacían los estudiantes era:

-¿Cree Ud. en Dios?
Y él siempre respondía:
-Creo en el Dios de Spinoza.

El que no haya leído a Spinoza se sorprenderá. Baruch de Spinoza fue un filósofo Holandés considerado uno de los tres grandes racionalistas de la filosofía del siglo XVII, junto con el francés Descartes.

El Dios o Naturaleza de Spinoza hubiera dicho, en palabras de Anand Dilvar:

“Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida.

Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti.

¡Deja ya de ir a esos templos lúgubres, obscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa. Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti.

Deja ya de culparme de tu vida miserable; yo nunca te dije que había nada mal en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad fuera algo malo.

El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. Así que no me culpes a mí por todo lo que te han hecho creer.

Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijito…

¡No me encontrarás en ningún libro!

Confía en mí y deja de pedirme. ¿Me vas a decir a mí como hacer mi trabajo?

Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te crítico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. Yo soy puro amor.

Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar. Si yo te hice… yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias… de libre albedrío ¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti? ¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy el que te hice? ¿Crees que podría yo crear un lugar para quemar a todos mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad? ¿Qué clase de dios puede hacer eso?

Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, de cualquier tipo de leyes; esas son artimañas para manipularte, para controlarte, que sólo crean culpa en ti.

Respeta a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para ti. Lo único que te pido es que pongas atención en tu vida, que tu estado de alerta sea tu guía.

Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un escalón, ni un paso en el camino, ni un ensayo, ni un preludio hacia el paraíso. Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas.

Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro.
Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno.

No te podría decir si hay algo después de esta vida, pero te puedo dar un consejo. Vive como si no lo hubiera. Como si esta fuera tu única oportunidad de disfrutar, de amar, de existir.

Así, si no hay nada, pues habrás disfrutado de la oportunidad que te di. Y si lo hay, ten por seguro que no te voy a preguntar si te portaste bien o mal, te voy a preguntar ¿Te gustó?… ¿Te divertiste? ¿Qué fue lo que más disfrutaste? ¿Qué aprendiste?…

Deja de creer en mí; creer es suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que creas en mí, quiero que me sientas en ti. Quiero que me sientas en ti cuando besas a tu amada, cuando arropas a tu hijita, cuando acaricias a tu perro, cuando te bañas en el mar.

Deja de alabarme, ¿Qué clase de Dios ególatra crees que soy?

Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan. ¿Te sientes agradecido? Demuéstralo cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo. ¿Te sientes mirado, sobrecogido?… ¡Expresa tu alegría! Esa es la forma de alabarme.

Deja de complicarte las cosas y de repetir como un loro lo que te han enseñado acerca de mí.

Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas. ¿Para qué necesitas más milagros? ¿Para qué tantas explicaciones?

No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame dentro… ahí estoy, latiendo en ti”.
Anand Dilvar.

Todo empezó cuando Albert Einstein fue interrogado vía telégrama por el rabino Herbert S. Goldstein sobre si creía o no en la existencia de Dios. Einstein respondió:

“Creo en el Dios de Spinoza, quien se revela así mismo en una armonía de lo existente, no en un Dios que se interesa por el destino y las acciones de los seres humanos”.

En una entrevista de 1930 publicada en el libro Glimpses of the Great de G. S. Viereck, Einstein amplia su explicación aún más:

“Tu pregunta es la más difícil del mundo. No es algo que pueda responder con un simple sí o no. No soy ateo. No sé si pueda definirme como un panteísta. El problema en cuestión es demasiado vasto para nuestras mentes limitadas. ¿Puedo contestar con una parábola? La mente humana, no importa que tan entrenada esté, no puede abarcar el universo. Estamos en la posición del niño pequeño que entra a una inmensa biblioteca con cientos de libros de diferentes lenguas. El niño sabe que alguien debe de haber escrito esos libros. No sabe cómo o quién. No entiende los idiomas en los que esos libros fueron escritos. El niño percibe un plan definido en el arreglo de los libros, un orden misterioso, el cual no comprende, sólo sospecha. Esa, me parece, es la actitud de la mente humana, incluso la más grande y culta, en torno a Dios. Vemos un universo maravillosamente arreglado, que obedece ciertas leyes, pero apenas entendemos esas leyes. Nuestras mentes limitadas no pueden aprehender la fuerza misteriosa que mueve a las constelaciones. Me fascina el panteísmo de Spinoza, porque él es el primer filósofo que trata al alma y al cuerpo como si fueran uno mismo, no dos cosas separadas”

¿Cómo es el Dios de Spinoza al que Einstein se refiere?

Baruch Spinoza, nacido un 24 de noviembre de 1632 como Benedito de Espinosa, fue un filósofo neerlandés, de origen judío sefardí, considerado junto con Descartes y Leibniz uno de los filósofos racionalistas más importantes de la ilustración, cuya repercusión fue reconocida después de su muerte, acaecida el 21 de febrero de 1677 a la edad de 44 años. Su obra más sobresaliente es la Ética demostrada según el orden geométrico, publicada póstumamente por sus amistades más cercanas y que pronto fue censurado por la Iglesia Católica al incluirlo en su Index librorum prohibitorum.

En su magnum opus, Spinoza trató de definir la Naturaleza de Dios y de las pasiones humanas, para Spinoza no hay un dualismo, sino un monismo intermedio, esto es, no existen dos substancias, sino una con distintos atributos como el del pensamiento y/o la extensión. Consideró además que Dios era una res extensa, esta concepción asume a Dios no como metafísico, sino como la totalidad de lo físico o material.

Dios es Naturaleza Naturante que presenta afecciones y modos de ser, que a su vez tienen como origen necesario a Dios, estos son considerados como naturaleza naturada, así Dios es aquel ser en el que se concibe y es todo cuando existe,  y que sin él o fuera de él nada es o puede ser concebido. A este perspectiva se le consideró como Panenteísta, lo que significa Todo en Dios.

Fuente: María Hidalgo. https://www.muhimu.es

C. Marco

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¿Una nueva Democracia?

Es importante conocer que no somos la misma sociedad, que los tiempos han cambiado, sobre todo la manera como nos relacionamos con los demás, ha dado un giro del cual a veces no parece ser tan evidente, porque las actividades diarias hacen que tomemos estos cambios de manera inconsciente y repitamos ciertas dinámicas, las cuales no existían hace 20 años pero pasan, si pensamos un momento, en un ejemplo como era enviar una carta a otro país hace 15 años y ahora como es comunicarle algo a un familiar, es en tiempo real, ya no hay demoras. A demás de lo anterior, otras cosas han cambiado, lo que ha hecho que se conforme una nueva manera de relacionarnos con los demás, es decir una nueva sociedad; que ha hecho cambiar, no solo las dinámicas sociales, sino las económicas, las políticas, las ambientales, etcétera.

Algunos teóricos, han empezado a no solo observar esta sociedad del siglo XXI, sino a analizarla y explicarla, uno de ellos, considerado el más importante es Manuel Castells. Expresa siempre han existidos redes en la vida social, pero por carencias en la tecnología estas redes no se habían convertido en Sociedad Red, este tipo de sociedad se caracteriza principalmente por eso, por la utilización de las Nuevas Tecnologías, pero es preciso tener en cuenta que estas tecnologías son creaciones humanas, es decir se acomodan a nuestras necesidades. pero ¿Qué es lo que necesitamos?, volviendo al ejemplo anterior, necesitábamos poder reducir el tiempo que gastábamos en nuestras actividades y por otra parte era urgente el eliminar las fronteras, que tan celosamente se han protegido a través de las guerras, aunque aún se continua haciendo, pero desde lo social y lo económico esto ha ido cambiando notablemente.

Ahora, frente a una nueva sociedad en donde prima la individualidad, cuando cada vez existen mas exigencias por los derechos y las comunicaciones son cada vez mas eficientes, a demas de las grandes necesidades de participación directa; es urgente e importante replantearse la manera en cómo debe de ser la democracia. Con respecto a esto el señor Zygmunt Bauman, plantea la idea de que nos situamos en una modernidad liquida, es decir una modernidad que contiene las ya la mencionadas descripciones, pero frente a esto se debe dar una trasformación en la manera en como se lleva a cabo la democracia

Esta democracia, se caracteriza precisamente porque la sociedad red permite, que no se convierta en una necesidad prioritaria que exista unos representantes (como se hace con la democracia participativa), para hacer escuchar nuestras inconformidades, y a demás que esas opiniones sean escuchadas por el mundo entero, esto ya es posible con el Internet. Esto quiere decir que frente a esos cambios, la manera de ejercer la política se va configurando, entonces ahora la democracia, que se conoce del siglo XX, se debe someter a esas trasformaciones y exigencias.

El siguiente vídeo, puede aclarar más acerca de las transformaciones en la Democracia
Entonces, ¿es acaso la Democracia, el mejor sistema político para estas nuevas exigencias?
C. Marco – Emprendiendo Vuelo Hacia el Conocimiento

 

Ikigai: La palabra japonesa que puede tener la clave de la felicidad en la vida y en el trabajo

Para los trabajadores japoneses en las grandes ciudades, una jornada normal comienza en un estado de sushi-zume, un término que compara a las personas apretujadas en un tren a los empaquetados granos de arroz para sushi.

Y el estrés no termina ahí. La famosa cultura laboral del país hace que la mayoría trabaje largas horas, bajo estrictas reglas jerárquicas.

Así, los últimos trenes alrededor de la medianoche están llenos de gente en ropa de oficina. Pero ¿cómo se las arreglan?

El secreto puede estar en lo que los japoneses llaman ikigai. Sin traducción directa, es un término que encarna la idea de la felicidad de vivir.

Esencialmente, es la razón por la que te levantas cada mañana.

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Image caption El ikigai es la razón por la que algunos se levantan con una sonrisa en las mañanas.

Para quienes en Occidente están más familiarizados con el concepto, se le asocia frecuentemente con un diagrama de Venn con cuatro cualidades que se superponen: lo que amas, para lo que eres bueno, lo que necesitas y por lo que te pueden pagar.

Para los japoneses, sin embargo, la idea es un tanto distinta.

Puede que tu ikigai no tenga nada que ver con ingresos.

De hecho, en una encuesta hecha en Japón en 2010 con 2.000 hombres y mujeres, solo el 31% de los participantes consideraron su trabajo como su ikigai.

Para algunos el trabajo puede ser muy importante. Pero su vida no se limita a eso.

Valores diversos

En un trabajo de investigación sobre el ikigai, su coautor Akihiro Hasegawa, psicólogo clínico y profesor de la Universidad de Toyo Ewia, incluyó el término como parte del lenguaje cotidiano japonés.

Se compone de dos palabras: iki, que significa vida, y gai, que describe valor o mérito.

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Image caption Hacer muchas horas extra en el trabajo es común en Japón.

Según Hasegawa, su origen se remonta al período Heian (794-1185).

Gai viene de la palabra kai (“conchas” en japonés,que eran consideradas muy valiosas) y de allí se derivó ikigai como una palabra que significa valor en la vida”, explica.

Hay otras palabras que usan kai: yarigai o hatarakigai, que significan el valor de hacer y el valor de trabajar.

Y al ikigai se le puede ver como un concepto amplio que incorpora esos valores en la vida.

Felicidad, pero diferente

Hay muchos libros que tratan el asunto, pero Ikigai-ni-tsuite (“Sobre el Ikigai“), publicado en 1966, es considerado como la biblia sobre el tema.

Su autora, Mieko Kamiya, explica que como palabra ikigai es similar a “felicidad”, pero tiene una sutil diferencia de matices.

Ikigai es lo que te permite desear que llegue el futuro, incluso si te sientes mal en el presente.

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Image caption Ikigai es una de esas palabras intraducibles de las que podríamos aprender mucho.

En ese sentido, Hasegawa apunta que, traducido como “el propósito de la vida”, ikigai suena muy grandioso, pero afirma que se acerca más a seikatsu, que significa la vida cotidiana.

En su investigación, Hasegawa descubrió que la gente japonesa cree que la suma de las pequeñas alegrías cotidianas resulta en una vida más plena, en conjunto.

¿Clave de longevidad?

Japón es uno de los países con mayor expectativa de vida en el mundo. Según cifras oficiales del país, 87 años para las mujeres y 81 para los hombres.

Autor de “El secreto de las zonas azules: come y vive como la gente más saludable del planeta”, Dan Buettner, considera que el concepto de ikigaicontribuye con esa longevidad.

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Image caption Las abuelas del grupo pop KBG84 en un show en un jardín de Kohama Island, en la prefectura de Okinawa, para quienes cantar y bailar son la razón para levantarse por las mañanas.

Una de esas zonas azules es Okinawa, una remota isla japonesa con un notable número de personas que superan la centena.

Probablemente la dieta de sus habitantes tiene mucho que ver con eso, pero Buettner cree que otras cosas influyen.

“A la gente mayor se la celebra. Se sienten obligados a pasar su sabiduría a las generaciones más jóvenes”, dice. Eso les da un propósito en la vida, más allá de sí mismos, sirviendo a sus comunidades.

Según Buettner, el ikigai no es algo exclusivo a los residentes de Okinawa: “Quizás no haya una palabra para eso, pero en todas las cuatro zonas azules, como en Cerdeña (Italia) y la Península de Nicoya (Costa Rica), el mismo concepto existe entre las personas que viven mucho tiempo”.

Buettner sugiere hacer tres listas: tus valores, las cosas que te gusta hacer y las cosas para las que eres bueno. La intersección de las tres es tu ikigai.

Pero solo conocerlo no es suficiente.

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Image caption Las presiones son muchas para los jóvenes profesionales japoneses. Pero no todos ven en el trabajo la fuente de su ikigai.

En términos simples, necesitas una salida. Ikigai es “propósito en acción“, indica.

Para Tomi Menaka, de 92 años, su ikigai es bailar y cantar con sus compañeras en el grupo KBG84, como le dijo al periódico Mainichi.

Para otras personas puede ser el trabajo en sí mismo.

En una cultura donde el valor del equipo reemplaza al individual, los trabajadores japoneses se sienten motivados por ser útiles a los demás, recibir agradecimientos y ser estimados por los colegas, dice Toshmitsu Sowa, director jefe de la firma asesora de recursos humanos Jinzai Kenkyusho.

La jefa de la firma de reclutamiento ejecutivo Perecrobity Global Search, Yuko Takato, pasa sus días con personas altamente calificadas que consideran su trabajo como su ikigai.

Según ella, todas tienen algo en común: están motivadas y toman acciones rápidamente.

Pensar en pequeño

Sin embargo, eso no quiere decir que trabajar duro y más horas sean principios claves de la filosofía ikigai.

Casi un cuarto de los empleados japoneses trabajan más de 80 horas extra al mes, y eso trae consecuencias trágicas con el fenómeno del karoshi (fallecimiento por exceso de trabajo), que ocasiona más de 2.000 muertes al año.

En su lugar, ikigai es sobre sentir que tu trabajo hace una diferencia en la vida de la gente.

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Image caption A veces el secreto son gestos pequeños.

Encontrar significado en el trabajo es un tópico de mucho interés para expertos en gerencia.

Y un documento de investigación hecho por un profesor de la Facultad de Gerencia Wharton, de la Universidad de Pensilvania, EE.UU. explica que lo que motiva a los empleados es “hacer un trabajo que tenga impacto sobre el bienestar de otros” y “ver o conocer a la gente afectada por su trabajo”.

Eso se aplica a la vida en general, utilizando gestos pequeños.

Así, en vez de luchar contra el hambre en el mundo, puedes comenzar ayudando, por ejemplo, a un centro de voluntarios locales.

Diversificar tu ikigai

La jubilación puede acarrear un sentido de pérdida grande y de vacío para quienes su ikigai es el trabajo.

Eso puede ser especialmente cierto para los atletas que tienen carreras relativamente cortas.

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Image caption El retiro llevó al exatleta japonés Dai Tamesue a repensar el papel que jugaba el trabajo en su vida y su identidad.

El campeón japonés de salto con vallas, Dai Tamesue, quien se retiró en 2012, cuenta que, al dejar de competir, lo que se preguntó a sí mismo fue: “¿Qué quería lograr al hacer deporte?”.

“En mi caso, era competir en pista y campo, y cambiar las percepciones de la gente”, dice.

Así, decidió crear una empresa que apoya a negocios relacionados con el deporte.

La historia de Tamesue muestra la naturaleza maleable del ikigai y cómo puede ser aplicada.

Cuando llega el momento de jubilarse, ayuda entender claramente por qué haces lo que haces, más allá de recoger el sobre de pago.

Y tener en mente ese concepto, puede que te ayude a vivir una vida más plena.

Fuente:

C. Marco

Emprendiendo Vuelo Hacia el Conocimiento

Wonder. La lección de August: Destapando el efecto bullying

Owen Wilson, Jacob Tremblay y Julia Roberts, en una escena de «Wonder»

Un niño con una malformación en su rostro, causada por una enfermedad genética, que a los 10 años pone por primera vez un pie en la escuela. Esta es la historia de August, el protagonista de la novel·la ‘Wonder’ / ‘La lección de August’ (La Campana / Nube de Tinta), de R. J. Palacio. La primera obra de la escritora estadounidense, que se ha convertido en un éxito de ventas desde su publicación en 2012, sigue en la lista de los 10 libros más vendidos en catalán por tercer año consecutivo..

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El fenómeno empezó en Estados Unidos, donde el libro es lectura obligatoria en muchas escuelas, y se ha reproducido en Catalunya, donde muchas centros educativos han recomendado y trabajado la novela en las aulas. Solo aquí se han vendido casi 100.000 ejemplares en catalán, gracias en gran parte a la labor de acompañamiento del libro que ha hecho la editorial La Campana.

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Son varios los factores que explican el éxito de ‘Wonder’. Para empezar, la capacidad de Palacio para presentar un drama en tono de comedia, para acabar transmitiendo en el fondo más ternura que tristeza. Pero la causa de la acogida entre los lectores catalanes tiene, sin ninguna duda, nombres y apellidos. Aunque hubo reseñas positivas desde el primer momento, el golpe de suerte llegó cuando la hija de Pep Guardiola le dio a leer el libro mientras vivían en Nueva York. El exentrenador del Barça lo recomendó allí al periodista Jordi Basté y este transmitió dicha recomendación en su programa, convirtiendo al libro en un éxito en el Sant Jordi del 2013.

PUNTOS DE VISTA DIVERSOS:

La novela explica una misma historia a través de los ojos de varios personajes. Aunque el protagonista es August, muchos capítulos están narrados por personas cercanas a él  como su hermana o varios amigos. La autora escribió posteriormente dos libros más como contrapunto a la novela principal: el primero, ‘La historia de Julian’ / ‘El capítol del Julian’, narrado por el niño que acosa a August. “En la primera novela hay un malo y este libro hace que nos pongamos en su piel, una cosa que no se intenta nunca”, explica Isabel Martí, directora de la editorial La Campana. Ahora se acaba de publicar ‘El juego de Christopher’ / ‘Plutó’, la historia del amigo de toda la vida de August, un homenaje al valor de la amistad y el esfuerzo para mantenerla viva. Puede haber influido también la calidad de la traducción al catalán de Imma Falcó. “No es fácil hablar como un niño de 10 años de hoy, pero ella lo ha logrado”, comenta Martí.

El niño se enfrenta a sus acosadores

‘Wonder’ ha llegado a las aulas, la mayoría de veces por petición de los alumnos. Aunque La Campana también ha facilitado que los centros educativos optasen por trabajarlo en clase. “Hemos estado a completa disposición de las escuelas, pero nuestro papel ha sido solo el de ofrecer dos guías docentes y una guía visual”, comenta la directora de la editorial.

LA OPINIÓN DE CINCO JÓVENES LECTORES:

Su madre le regaló el libro por Sant Jordi y él decidió llevarlo al colegio para leerlo en las horas de lectura. Cuando lo terminó quiso que sus compañeros también lo leyeran y por eso lo dejó allí. Así, Nil Prats, un estudiante de 4º de ESO del instituto Castell del Quer de Prats de Lluçanès, dio a conocer esta novela a muchos otros compañeros que han acabado por leerlo también.

El personaje de August es el que más les llama la atención, por su físico, lógicamente, pero también por su forma de ser. Anna Bella van Schaik, Maria Font y Aina Prat, compañeras de clase de Nil, coinciden en destacar la valentía del protagonista para afrontar un problema como su malformación. “Es un claro ejemplo de que tenemos muchos prejuicios y que es importante no dejarse llevar por las apariencias”, explica Anna Bella.

Sin embargo, Nil y Jofre Canal, otro estudiante de 4º de ESO, difieren y destacan otras cualidades del protagonista. Por un lado Nil subraya el humor de August: “Tomándoselo con humor quiere demostrar que su problema, para él, no es tan grave”. Por el otro, Jofre remarca el espíritu de superación del protagonista: “Cualquier problema lo afronta y lo supera cueste lo que cueste”.

Todos ellos coinciden en que lo que realmente da color al libro es la narración a través de diferentes voces. De todos estos personajes, la mayoría de estos jóvenes lectores destacan a Via, la hermana mayor de August. “Via es un personaje con el que te identificas rápidamente por muchas de sus situaciones en el instituto”, comenta Aina.

Sin embargo, cuando entramos a hablar de Julian, la mayoría de ellos no entienden el motivo de su maldad. Maria, la única de los cinco que se ha leído ‘El capítulo de Julian’, explica que este personaje lo ves diferente después de este libro, “Julian es malo pero en el fondo te das cuenta que también tiene sus motivos para serlo porque su vida tampoco es de color de rosa”, dice, convencida de que el libro de este personaje es necesario para tener otra visión de ‘Wonder’.

Aunque el libro les ha transmitido un mensaje diferente a todos ellos, coinciden en que puede ser una buena forma de trabajar el acoso escolar y de hacerles reflexionar sobre algunos de sus actos. “Sin quererlo, haciendo algún tipo de comentario, todos hemos sido alguna vez Julian”, comenta Maria. “De la misma forma que alguna vez también todos hemos sido August”, añade, refiriéndose a los momentos en que pueden sentirse como el diferente del grupo.

La mayoría de ellos creen que el libro tendría que ser lectura obligatoria en la ESO, excepto Nil. “Cuando te obligan a leer un libro lo acabas aburriendo, creo que tendría que ser solo lectura recomendada y leerlo por placer”, explica. De hecho, todos lo han recomendado a compañeros, amigos y familiares. Jofre incluso cuenta que el libro le ha servido para tener largas conversaciones con sus padres sobre el acoso escolar y el concepto de ser diferente.

HABLAR DEL RESPETO EN CLASE:

El libro no solo ha robado el corazón de los más jóvenes sino que también lo ha conseguido con los adultos. Es el caso de August García, un profesor de primaria de la escuela El Castellot de La Múnia (Alt Penedès), que después de que el libro cayera por casualidad en sus manos decidió exprimirlo al máximo en clase.

“No trabajo el libro de forma estrictamente académica sino como lectura de placer. Simplemente lo leo en voz alta y luego les hago preguntas o hago algún comentario”, comenta García, explicando por qué no utilizó las guías que ofrecía la editorial.

La primera reacción de sus alumnos es de curiosidad por la malformación que padece el protagonista, pero rápidamente se sumergen en la historia, obviando esta característica. Después de leer, “poco a poco aprenden cómo es de importante el lenguaje para expresar aquello que sienten”, explica el profesor, destacando las evolución de los niños a medida que se lee el libro. “Aunque también hay silencios muy significativos”, aclara García.

Este profesor de ciclo superior (10 a 12 años) destaca tres elementos del estilo de la autora que han conseguido que los niños se enganchen al libro: la agilidad lectora, con capítulos cortos y un léxico no muy complejo, el sentido del humor que evita lo lacrimógeno -“se sabe reír de sí mismo, olvidándose así de sus carencias”, comenta García- y que se trate de una historia narrada desde diferentes puntos de vista. “Una cosa que sorprende a los niños es que una misma historia se pueda vivir de formas distintas”, explica García. “Al fin y al cabo así aprenden cómo es la vida; las mismas cosas las vivimos y las vemos de formas distintas”.

Trailer de la película:

Lógicamente, ‘Wonder’ no es la solución al acoso escolar pero sí que “puede ayudar a hacer reflexiones” sobre conductas y conflictos de la escuela. “Las causas del acoso son varias, y es muy complejo, pero ahora está más presente que antes porque lo diagnosticamos más, y eso lleva a banalizar el problema”, dice referente al problema del acoso escolar.

Aunque el libro sirve para trabajar algunos valores, August García destaca que realmente lo escogió por la alegría que transmite su lectura. “Wonder es un canto a la vida con gratitud, a la consideración de los otros y a las pequeñas cosas que realmente son las importantes”, explica el profesor, contando que esto es lo que pretende transmitir a sus alumnos con el libro.

Links para descargar el libro:

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Para ver el booktrailer, haz click aquí.

C. Marco

Emprendiendo Vuelo Hacia el Conocimiento

 

Las 101 maneras de evitar el estrés

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La adolescencia es una etapa en la que las hormonas y el estrés están muy presentes, este último principalmente debido a que los jóvenes tienen que enfrentarse a decisiones de adultos sin aún serlo, sumado a los desengaños amorosos, los problemas en el instituto, y los exámenes. Por ello quizá este profesor de California, de la escuela de secundaria The Rio Mesa High School, decidió empezar el curso de una forma muy positiva con sus alumnos.

Aunque todos pensaban que se iban a enfrentar a una prueba de evaluación inicial, el hombre prefirió entregarles varios folios en los que figuraban 101 maneras de evitar el estrés, una lista que ya se ha convertido en viral a través de las redes sociales, gracias a que una de sus pupilas, Alina Ramirez, la compartió en Twitter.

Brett Phillips, el profesor, no se esperaba la acogida de la lista pero recomienda a todos, adolescentes o no, seguirla para ser “un poco más felices”.

101 maneras para lidiar con el estrés:

1. Levántate 15 minutos más temprano.

2. Prepárate para la mañana la noche de antes.

3. Evita vestir ropa apretada.

4. Evita depender de suplementos químicos.

5. Programa tus citas con antelación.

6. No confíes en tu memoria. Anótalo todo.

7. Practica el mantenimiento preventivo.

8. Haz un duplicado de las llaves.

9. Di “no” más a menudo.

10. Establece prioridades en tu vida.

11. Evita a las personas negativas.

12. Usa el tiempo sabiamente.

13. Simplifica las horas de las comidas.

14. Haz siempre copias de los documentos importantes.

15. Anticípate a tus necesidades.

16. Repara todo lo que no funcione correctamente.

17. Pide ayuda en los trabajos que te disgusten.

18. Trocea las tareas grandes en porciones más pequeñas.

19. Considera los problemas como desafíos.

20. Mira a los desafíos de manera diferente, como oportunidades de mejorar.

21. Ordena tu vida.

22. Sonríe.

23. Estáte preparado para la lluvia.

24. Haz cosquillas a un bebé.

25. Adopta como mascota a un simpático perro / gato.

26. Asume que no conoces todas las respuestas.

27. Mira el lado positivo de las cosas.

28. Di algo agradable a alguien.

29. Enseña a un niño a volar una cometa.

30. Camina bajo la lluvia.

31. Reserva un poco de tiempo cada día para jugar.

32. Toma un baño de burbujas.

33. Sé consciente de las decisiones que tomes.

34. Cree en ti mismo.

35. Deja de decirte cosas negativas.

36. Visualízate como un ganador.

37. Desarrolla tu sentido del humor.

35. Deja de pensar, mañana será un día mejor que hoy.

39. Establece metas que te ayuden a superarte.

40. Baila.

41. Di “hola” a un extraño.

42. Pide un abrazo a un amigo.

43. Mira a las estrellas.

44. Practica la respiración lenta.

45. Aprende a silbar una melodía.

46. Lee un poema.

47. Escucha una sinfonía.

48. Ve a ver una obra de ballet.

49. Lee una historia acurrucado en la cama.

50. Aprende a hacer una cosa nueva.

51. Detén un mal hábito.

52. Cómprate una flor.

53. Tómate tiempo para oler las flores.

54. Encuentra apoyo en los demás.

55. Pide a un amigo que sea tu confidente.

56. Hazlo hoy.

57. Trabaja para convertirte en una persona alegre y optimista.

58. La seguridad es lo primero.

59. Haz todo con moderación.

60. Presta atención a tu apariencia.

61. Busca la excelencia, no la perfección.

62. Fuerza tus límites un poco cada día.

63. Admira una obra de arte.

64. Tararea una canción.

65. Mantén tu peso.

66. Planta un árbol.

67. Alimenta a los pájaros.

68. Practica con el ejemplo.

69. Ponte de pie y estírate.

70. Ten siempre un plan “B”.

71. Aprender un nuevo truco para organizarte mejor o ser más productivo.

72. Memoriza un chiste.

73. Ser consecuente con tus sentimientos.

74. Aprender a satisfacer tus propias necesidades.

75. Aprende a escuchar mejor a los demás.

76. Conoce tus limitaciones y deja que otros las sepan también.

77. Dile a alguien que tenga un buen día haciendo el tonto.

78. Lanza un avión de papel.

79. Haz ejercicio todos los días.

80. Aprende la letra de una nueva canción.

81. Llega al trabajo temprano.

82. Limpia de arriba a abajo un armario.

83. Juega a las palmas con un niño.

84. Haz un picnic.

85. Toma una ruta diferente para ir al trabajo.

86. Sal antes del trabajo (con permiso).

87. Coloca un ambientador en tu coche.

88. Disfruta de una película y come palomitas de maíz.

89. Escribe una carta o un mensaje a un amigo que vive lejos.

90. Ve a ver un partido y grita desde la grada.

91. Cocina una cena y disfrútala a luz de las velas.

92. Reconoce la importancia del amor incondicional.

93. Recuerda que el estrés es una actitud ante la vida.

94. Escribe un diario.

95. Prueba a sonreír ampliamente.

96. Recuerda que siempre hay más opciones.

97. Construye una red de apoyo de personas, lugares y cosas.

98. Deja de tratar de arreglar o cambiar a otras personas.

99. Duerme lo suficiente.

100. Habla menos y escucha más.

101. Siéntete libre para admirar y alabar a otras personas. Da las gracias.

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‘Ikigai’: La filosofía de vida de los japoneses que llegan a los 100 años

ikigai longevidad japoneses

 

Sabemos, porque lo ha refrendado la OMS, que Japón es el país en el que la gente vive más años (83,7 de media, entre hombres y mujeres). En general, la longevidad nipona se ha relacionado con la dieta, como prueban algunos estudios. Ahora bien, parece que los japoneses no solo son campeones en el arte de vivir mucho tiempo, sino también maestros en tener ganas de vivir. Es lo que esconde un concepto denominado ikigai, que podría traducirse como “razón de ser”.

La idea la destaparon dos españoles, Héctor García y Francesc Miralles, y la divulgaron en el libro Ikigai: los secretos de Japón para una vida larga y feliz, publicado en 2016 y vendido en 30 países. Héctor García, ingeniero valenciano, vive en Japón desde hace 12 años; su amigo Miralles, periodista barcelonés, va a visitarlo a menudo. Juntos decidieron viajar al pueblo de Okinawa que concentra la mayor población de centenarios del mundo. Entrevistaron a muchos de ellos, y cuando les preguntaban por qué tenían tantas ganas de vivir la palabra que pronunciaban era ikigai.

“Todos tenían un ikigai, una motivación vital, una misión, algo que les daba fuerzas para levantarse de la cama por las mañanas”, dice Francesc Miralles. Tras el éxito de libro, el concepto de ikigai se ha sumado a otras corrientes de bienestar más o menos exóticas y últimamente de moda, como el hygge danés o el fika sueco. Miralles y García acaban de publicar un segundo libro con un enfoque más práctico, El método ikigai.

Identificar lo que hacemos bien y nos apasiona:

El objetivo último del ikigai no es la felicidad. De hecho, Japón está en el puesto 51 de los países más felices del mundo según el World happiness report 2017 auspiciado por Naciones Unidas. “El objetivo es identificar aquello en lo que eres bueno, que te da placer realizarlo y que, además, sabes que aporta algo al mundo. Cuando lo llevas a cabo, tienes más autoestima, porque sientes que tu presencia en el mundo está justificada. La felicidad sería la consecuencia”, dice Miralles.

Los psicólogos explican así por qué el hecho de identificar nuestro papel en la vida —en vez de andar sin rumbo o saltando de una actividad equivocada a otra— puede ayudarnos a sentirnos mejor con nosotros mismos: Si somos capaces de encontrar nuestro rol, todo será más fácil y placentero. Fácil, porque ejercitaremos nuestras capacidades más afinadas; placentero, porque nos divertiremos haciéndolo”, señala José Elías Fernández, miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y director del Centro Joselias (Madrid).

Pero ¿todos tenemos un ikigai?

Hay personas que sienten que no poseen habilidades especiales ni objetivos que cumplir. “Eso es una creencia equivocada”, dice Miralles. “Por eso es importante mirar atrás y tratar de recordar qué cosas hacías bien cuando eras niño. Todos los niños tienen un don natural: unos para el dibujo, otros para la música, el baile, el deporte… Lo que ocurre es que estos talentos, cuando llega la edad adulta, se tapan y es cuando uno se pregunta: ‘¿Qué he hecho con mi vida?”.

Cuatro preguntas para ubicarnos en el mundo:

Pongamos los pies en el suelo. Sumidos en la vorágine del día a día, detectar nuestros puntos fuertes no siempre es fácil. Para saber cuál es nuestro ikigai, Francesc Miralles aconseja, como punto de partida, responder cuatro preguntas:

¿Cuál es mi elemento? “Hay personas que se sienten cómodas haciendo cosas solas, y a las que les estresa estar en grupo”, plantea el experto. “Su ikigai no podrá ser enseñar, ni dar conferencias, sino una actividad más recogida”.

¿Con qué actividades se me pasa el tiempo volando? Es otro indicador de que se trata de una pasión por desarrollar, asegura.

¿Qué te resulta fácil hacer? “Hay gente que tiene facilidad para poner orden en documentos, o comprender diferentes puntos de vista…”, ejemplifica.

¿Qué te gustaba cuando eras niño? “Podremos saber si nuestro ikigai está en actividades artísticas, intelectuales, de ayuda a los demás, de pensamiento científico, etc.”.

El siguiente paso, una vez identificado, sería desarrollarlo. Para ello, habría que trazarse un plan y obligarnos a seguirlo. “Por ejemplo, si una persona está aprendiendo un idioma con 60 años, cada día tendrá que aprender una palabra nueva y repasar la del día anterior. Para un novelista incipiente, será escribir una página al día”, dice Miralles. Cuando el objetivo supone un cambio radical, “te has de replantear tu vida a todos los niveles: económicamente, si podrás seguir viviendo en el lugar donde vives, si las personas que te acompañan son las adecuadas…”, añade.

Dos momentos clave en su vida:

Nunca es tarde para buscar nuestro lugar en el mundo, pero este concepto zen del bienestar parece especialmente apropiado para dos momentos clave de la vida. Uno, cuando en plena madurez sentimos que debemos reciclarnos laboralmente. “La sociedad occidental últimamente ha intentado que el trabajo sea un castigo, y lo está consiguiendo con la mayoría de personas, haciendo que trabajen en emplos que nos les gustan y cada vez con más esfuerzo”, apunta José Elías Fernández. “Por ello, no es raro ver personas estresadas y depresivas en nuestro entorno. En muchos casos, trabajamos en actividades que no se ajustan a nuestra cualidades y por lo tanto no obtenemos placer. Y cuando cambiamos de actividad lo hacemos a fin de ganar más dinero, pero no para encontrar nuestro puesto de trabajo acorde a nuestras capacidades”.

El otro momento sería la adolescencia, cuando empezamos a tomar decisiones sobre nuestro futuro. Hallar “aquello por lo que merece la pena vivir” (otra definición de ikigai) a una edad tan temprana no es fácil, y menos cuando estímulos externos pueden despistarnos. “Hace años quise enseñar a los adolescentes, antes de que empezaran en la universidad, a descubrir qué habilidades físicas y mentales tenían más desarrolladas, para que escogieran la carrera más adecuada. Pero no funcionó, porque los chicos querían alcanzar el éxito imitando a los personajes de cada momento. Hoy pueden ser Cristiano Ronaldo o Messi; en otros tiempos, banqueros como Mario Conde o el juez Baltasar Garzón”, se lamenta el psicólogo.

Pero el ikigai no es completo si la meta marcada no implica un servicio a la comunidad. “Todo el mundo quiere ser útil. Por eso nos sentimos más felices cuando hacemos un regalo que cuando lo recibimos. Por eso el futbolista se alegra cuando marca un gol, porque percibe la alegría que ha provocado. Si haces una cosa y nadie la reconoce, te vas a sentir frustrado”, señala Miralles.

Fuente: Miguel Ángel Bargueño

C. Marco

Negar la muerte es dar la espalda a la vida

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En esta sociedad adultocéntrica es demasiado frecuente excluir a los más pequeños de todo lo que rodea la muerte. Se les suele ocultar la gravedad de las enfermedades de sus mayores, se les deja al cuidado de otras personas cuando toca acudir a un tanatorio, entierro o funeral, o se les contesta con vaguedades y eufemismos como que “el tío Paco se ha ido al cielo”.

En resumen, se les priva del conocimiento de esa realidad cotidiana que es la muerte y también de la riqueza que puede suponer permitirles despedirse en vida de un ser querido o del crecimiento que conlleva transitar el duelo.

Todo ello siembra el camino para que, cuando la muerte de un ser querido les golpea de cerca por vez primera en la edad adulta, muchos se sientan profundamente aturdidos, indefensos o confundidos, porque les ha faltado ese aprendizaje paulatino de que la muerte es parte de la vida.

Sin embargo, crecer conociendo y aceptando la muerte resulta natural si se hace desde la primera infancia. Significa observar los ciclos de la naturaleza, ver como caen las hojas de los árboles, experimentar viendo como se transforma el cadáver de un insecto o de un ratón o un sapo, ver el final de la cosecha en el campo y como después del frío invierno comienzan a brotar nuevamente las hojas de las semillas…

En la naturaleza es fácil aprender que todo nace y todo muere y que la muerte es parte de ese ciclo que es la vida.

Pero también hay que sentarse con el álbum de fotos de los abuelos, recordar a cada uno y una de ellos, y cómo y cuándo fallecieron; visitar el cementerio del pueblo de los ancestros y buscar parentescos, nombrar a los bebés que murieron en el útero de las mujeres de la familia y celebrar lo que cada vida aportó por más breve que fuera.

Igualmente se puede recordar a los perros, gatos u otros animales domésticos que han ocupado un lugar importante en la vida familiar.

Así, pintarles la cara o disfrazarles para Halloween puede ser la oportunidad para hablar de la muerte sin miedo, para contarles cómo recordamos o cómo aprendimos nosotros a vivir con la ineludible presencia de la parca y lo que tradicionalmente significa el día de Todos los Santos.

Aprender sobre cómo se celebraba antiguamente o en la actualidad en otros lugares como México o Bolivia donde sus culturas han tenido siempre muy presente la importancia de honrar a los muertos.

La psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross dedicó buena parte de su vida a ayudar a morir y a transitar los dueños. Comprobó con que naturalidad los menores gravemente enfermos aceptaban su próxima muerte. En la mayoría de los casos le pedían a ella que ayudar a sus padres a poder hablarlo para despedirse con paz.

Fue ella la que nos dejó esta frase que creo resume a la perfección la riqueza que conlleva crecer y vivir aceptando la presencia de la muerte:

“Si huimos del dolor huimos también del bienestar y si huimos de la muerte huimos también de la vida”.

Fuente: http://www.mentesana.es/

C. Marco

Un crimen llamado educación

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Jürgen Klaric es un reconocido experto en neuromarketing que, al mismo tiempo, se ha dedicado a investigar sobre educación. Su interés por la educación comenzó cuando tuvo que sacar a su hija, entonces de 15 años, del colegio. Sufría de “acoso escolar psicológico”, pues la hacian sentir mal porque siempre reprobaba matemáticas, cuenta Klaric, y a partir de entonces él tuvo que convertirse en su maestro.

Klaric ha viajado alrededor del mundo para dictar conferencias sobre educación, en las que cuestiona los modelos de educación que hay en el mundo y explica por qué todos, docentes, rectores, padres de familia, gobiernos y la sociedad, son responsables de que la educación esté en tan mal estado. Estas mismas críticas las manifiesta en el documental “Un crimen llamado educación”, que es el resultado de una investigación que hizo, junto a un grupo de trabajo, en el que entrevista a presidentes y expresidentes de países, científicos, psicólogos, estudiantes, profesores y rectores, para tener un amplio panorama sobre la educación en el mundo y llegar a una conclusión: es un “crimen”.

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Entre las críticas de Klaric está el hecho de que en las instituciones educativas se le da un valor excesivo a los exámenes, lo que ocasiona que los estudiantes terminen sufriendo por la presión que esto representa. “La organización mundial de la salud tiene detectado 1.200 suicidios al año por el maldito sistema educativo”, dice Klaric en una conferencia que dio en la Universidad La Salle, de México. De igual forma, en esta misma charla, hace una fuerte crítica a las pruebas Pisa, a las que señala como “una estafa, es lo más corrupto que pueda haber y lo más ochentero que se puedan imaginar”.

Semana Educación seleccionó los mejores apartados de esta conferencia.

-”¿Cómo le podemos llamar a una generación que estudia cinco años, se gradúa y no saben hacer nada?”

-”¿Cómo le podemos llamar a un adjetivo que le han dado, a esta generación, la generación de los estudiantes huérfanos, por el abandono y la falta de interés de los padres de familia, con respecto a qué están estudiando, cómo están estudiando, qué están aprendiendo y qué necesitan para ser alguien en la vida?”

-”¿Cómo le podemos llamar a maestros que no saben lo que hacen, no le gustan sus alumnos y no les interesa enseñar con el corazón?”

-”¿Cómo le podemos llamar a instituciones que le enseñan a un ser humano entre 5 y 8 horas de matemáticas a la semana y enseñan casi nada de competencias blandas y habilidades prácticas para la vida?”

-”¿Cómo le podemos llamar a que solo el 3 por ciento de los maestros en el mundo sepan atender una situación de bullying?”

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-”¿Cómo le podemos llamar a que las calificaciones han demostrado científicamente y psicológicamente que lo único que hacen es hacer ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda?”

-”¿Cómo le podemos llamar a que los exámenes para lo único que sirven es para memorizar y no dejan nada en la vida?”

– “Hoy estamos en 2017, con un sistema educativo prusiano de hace 200 años, y nuestros hijos están saliendo de las escuelas, de las mejores universidades, y no saben hacer nada”.

-”La Organización Mundial de la Salud (OMS) detectó 1.200 suicidios al año por el maldito sistema educativo, porque el papá lo vuelve loco al chico, porque la sociedad lo vuelve loco, el profesor, en muchas ocasiones, acosa psicológicamente al chico, y al chico lo sacan de la universidad porque reprobó, y el tipo se mete una bala por la cabeza”.

-”La educación es la única forma de acabar con la pobreza, con la falta prosperidad y con la maldita corrupción. Este país está hundido en corrupción por problemas educativos. Estuve en 14 países estudiando con antropólogos y psicólogos, con toda esta gente, y les voy a decir una cosa, el país más vergonzoso educativo de los 14 países donde yo me paré se llama México”.

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-”¿Saben por qué me dedico a investigar hoy el sistema educativo? Porque mi hija de 15 años estuvo en el hospital seis meses con problemas de acoso escolar psicológico, y simplemente porque la hacían sentir era una mala persona porque reprobaba siempre matemáticas. Tuve que tomar la decisión de sacarla del colegio a los 15 años y ocuparme de volverme su maestro. El sistema estuvo a  punto de llevarla a un problema de bulimia, psicológico, de drogas, de lo que tu quieras”.

-”Menos del 7% de los papás en el mundo saben gestionar emociones. Bendito sea que yo tuve la suerte de nacer en la familia que nací, porque el 93% de las familias no saben enseñar lo que necesitamos enseñar, entonces no vengamos a decir que eso es trabajo en casa, porque tu no le puedes pedir a enseñarle a un papá a que le enseñe ser líder a su hijo, o a ser emprendedor si a él nunca le enseñaron, para eso pagamos y por eso mandamos a nuestros hijos a instituciones educativas para que hagan grandes seres humanos”.

-”No es un asunto de valores. Estoy hablando de competencias prácticas para la vida, aprender a trabajar en equipo, aprender a ser disciplinado, aprender a gestionar un proyecto, aprender a hablar en público”.

-”Yo vivo en Estados Unidos y los gringos sí saben comunicarse, los latinos no. El 80% de nuestras problemas son problemas de comunicación; porque no fuiste claro, porque no fuiste explícito, porque no tuviste el tiempo, porque no le preguntaste si entendió, porque supusiste esto y no dijiste esto”.

-”Un sistema que es juzgado por el ranking y los exámenes Pisa, que es una estafa, es lo más corrupto que pueda haber y lo más ochentero que se puedan imaginar, donde valoran un sistema educativo por si la gente sabe leer, si sabe ciencia, si sabe matemáticas. Cuando está probado que la gente experta en matemáticas no son los más felices. En un sistema educativo donde sobra el trinomio cuadrado perfecto y donde falta enseñarle a la gente a ser próspera, abundante y buena persona. La gente no es feliz, la gente no se vuelve feliz por saber enseñar el trinomio cuadrado perfecto, y no voy a decir que no enseñemos matemáticas, pero enseñemos ser, porque lo más importante para esta generación es que aprenda a ser”.

C. Marco

Emprendiendo Vuelo Hacia el Conocimiento

 

Decisiones

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Me preguntó hace unos días mi hija qué creía yo que era ser valiente. Y en ese momento no se me ocurrió más que decirle que ser valiente es tomar decisiones. Primero porque tomarlas, sean correctas o no (yo creo que lo correcto y lo incorrecto no existe), ya supone desencallarse, moverse, poner en marcha el mecanismo…

Y el movimiento siempre genera movimiento, sea para adelante o para atrás, casi da igual, lo que importa es recordar que estás vivo, que tienes capacidad para generar cambios, para responsabilizarte de lo que te pasa…  Para generar ese movimiento no hace falta desatar un temporal, a veces, decidir es darse cuenta de algo que no éramos capaces de ver o comprender un por qué. A veces, uno decide con el pensamiento, encontrando su verdad, una verdad que ya no te permite volver atrás y enredarte con otros pensamientos que ya has descubierto que no te hacen bien…

Llevar las riendas asusta. Por eso, a veces, dejamos pasar los días esperando señales que parece que no llegan cuando las tenemos ante la nariz pero fingimos no verlas usando las gafas de la ignorancia. Otras, sencillamente no las podemos ver porque no nos tomamos un instante para atar cabos y notar qué sentimos.

La vida es un poco eso de encontrar los momentos para zarandearlo todo y  también para saber cuándo parar y hacer que el agua deje de estar turbia y se calme, hasta reflejarnos en ella. Si dejamos que se estanque demasiado, se pudre. Si la agitamos siempre, nunca se queda clara y transparente para poder ver el reflejo. En el fondo, ambas actitudes son lo mismo,  cualquier cosa que hacemos desde la desesperación y la incomprensión nos lleva a más de eso que intentamos evitar.

Hacer para disimular que no pasa nada. No hacer nada esperando que la solución caiga del cielo. La vida es el equilibrio entre ambas cosas y la conexión con uno mismo para saber cuándo hacer y dejar de hacer. Lo llaman fluir y muy complicado… O no, mi frase seguramente ya lo determina y me impide ver más allá y facilitarme el camino…

A mí, me cuesta a veces saber cuándo escuchar y callar, cuando hablar claro y dejarse oír. Y un día descubres que en realidad, a quién tienes que escuchar y hablar claro es a ti mismo. Los demás son tus espejos, tus compañeros de camino… Y si no te escuchas y te conoces, si no te calmas y te activas cuando hace falta, ellos no podrán hacer nada por ti. Últimamente me he dado cuenta de lo mucho que me complicado la vida siempre bajo la premisa de que la vida es complicada… Lo turbia que he visto el agua siempre sin apenas acercarme a mirarla por temor a que estuviera turbia…

La vida no puede ser una excusa para no vivir la vida. La vida es una motivación. La vida eres tú intentando vivirla y equivocándote, aprendiendo de esos errores y volviendo a intentar… ¿Moverse o quedarse quieto? ¿sabes? en el fondo, da igual. Lo que importa de verdad es que hagas lo que hagas sea desde la coherencia y desde el amor por lo que eres y lo que haces. Me he dado cuenta de que la coherencia es paz…

Si te mueves por miedo es como si te quedas  quieto porque crees que no tienes más salidas. Lo que pasa es que nos gusta engañarnos, nos gusta pensar que la vida no nos deja otras opciones porque así no nos queda más que resignarnos y vivir desde la ignorancia y el miedo. Le tomamos apego al dolor, al sacrificio que nadie nos ha pedido, a la amargura de la queja que es tan adictiva como la misma felicidad sin freno… Nos agarramos al dolor porque a veces es lo único que nos queda (eso pensamos) y lo incorporamos a nuestras vidas como si fuera nuestra propia esencia… Nos encanta arrastrar cruces, nos educan para ello, como si todos tuviéramos que cargar una culpa por algo que hicimos… O algo que somos en esencia.

Confundimos el resultado con al camino, creemos que somos nuestros miedos en lugar de nuestros sueños… Y ¿sabes qué pienso? que no somos ni lo uno ni lo otro. Somos el trabajo que hacemos para estar y sentir. Pase lo que pase. Llegue o no el día de la recompensa. Entre o no el balón. Sea del tamaño que sea tu casa, tu coche… Te paguen lo que te paguen por tu trabajo. Trabajes como trabajes. Te digan lo que te digan de tus fotos en Facebook… No eres eso, eres el que decide si deja el agua en calma o la agita a ver qué pasa… Eres el que toma las decisiones de lo que va a ser su vida. El que camina y el que decide parar para echar un vistazo a su vida pasada con ojos nuevos y ver el amor en lugar del dolor.

Da igual si te mueves y caes o si te quedas quieto y pierdes una oportunidad. Lo que cuenta es que te sientas bien contigo. Nada más. Sólo se trata de tomar decisiones pensando en lo que eres y no en lo que deberías ser. Respetar y respetarse. Quitarse esas gafas de la ignorancia que crees que te impiden sufrir pero que en realidad alimentan un dolor innecesario porque te alejan de enfrentarte a lo que eres…  Subir a la cima, no para poner en ella una bandera y dominar el mundo y mostrar lo grande y lo bravo que eres sino para ver qué hay más allá y dibujar el camino para otros que todavía no lo encuentran…

Y decidir. Y si la decisión es equivocada, no pasa nada. Era ese error necesario que te dejará darte cuenta de algo que va a cambiarte la vida… Y darte cuenta de que te la cambias tú, gracias al error, gracias a la decisión… Y si tu decisión es no hacer, que sea de forma consciente, no como consecuencia de postergar tu vida y encerrar tu alma en una jaula.

El otro día me decía alguien  que la gente tiene todo el derecho a quedarse en su “zona de confort”. Me sentí interpelada porque no hay nada más lejos de mi intención, puesto que yo no sé nada, estoy aprendiendo… Si mis palabras hacen sentir así es tal vez porque al leerlas les puede o no hacer darse cuenta de que están dónde no desean. No hay más prisa que la propia necesidad de estar cómodo con uno mismo, lo que a veces te obliga a estar incómodos con la vida y lo que nos rodea… Moverse en sentido contrario al resto o no hacer lo que tu entorno te pide. La gente tiene derecho a hacer lo que ama y vivir la vida que le hace sentir feliz. Y eso, a veces es saltando en paracaídas o sentándose ante la chimenea a leer un libro.

Uno puedo salir de la manida “zona de confort” leyendo ese libro si le hace cuestionarse cosas y estar dentro de ella mientras el paracaídas se abre en cielo, todo depende de dónde estén sus miedos y cómo se enfrente a ellos… En la vida hay momentos para todo, Para saltar y para leer. Hay pedazos de vida en los que damos grandes saltos y otros en los que nos quedamos quietos y ambos son útiles y necesarios. Hay que estar en la inacción para sentir, pensar, notar, reflexionar y encontrar respuestas…

Debemos hacer lo que sentimos que debemos hacer (hablo de un deber para nosotros mismos, no para el mundo). Lo que pasa es que a menudo, los miedos, que son muy listos y se alían al ego para sobrevivir, nos hacen engañarnos y nos llevan a saltar en paracaídas para mostrarle al mundo lo valientes que somos cuando en realidad lo que realmente nos asusta es leer el libro donde dice que tenemos pendiente una conversación con alguien a quién debemos perdonar…

Por ello, cuando optamos por una u otra opción, ambas necesarias, es bueno hablarse claro y saber por qué y para qué lo hacemos. Lo que no afrontamos hoy queda pendiente siempre para mañana y hoy es sólo una bola de nieve mientras que en poco tiempo es todo un iceberg. Lo que realmente importa es no engañarse ni traicionase a uno mismo… Es como cuando uno sabe que debe contestar algo que no va a gustar pero que decir lo contrario sería traicionar su esencia y obligarse a vivir una situación que le degrada… Puede encontrar la forma más digna de hacerlo sin herir, pero sabe que no hay otra respuesta posible. Y puede no responder hoy ni mañana, pero tiene claro que no podrá pasar la vida sin responder. Porque si no lo hace, su vida no será su vida.  A veces nos engañamos a nosotros mismos y fingimos estar bien cuando en realidad estamos cómodos, la comodidad es buena, aunque a veces hay que soltarla para experimentar y saber si queremos volver a ella. La vida es cambio constante. No importa si durante un tiempo no “hacemos nada” para cambiar si ese “no hacer nada” lo sentimos necesario para vivir y sentir y no nos traiciona.

A veces, remover el agua turbia te muestra en realidad tienes que dejarla en calma. Otras veces, que ya es hora de dejar de mirar el agua y obsesionarse. Las oportunidades no se ganan ni se pierden, se crean y se cazan al vuelo. Y no están en la tempestad ni en la calma, están en ti. 

Fuente: Merce Roura. https://mercerou.wordpress.com/

Emprendiendo Vuelo Hacia el Conocimiento: ¿Te vienes?

!Lee hijo, lee!

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Lee hijo…deja la máquina un rato y ven a leer esto!

Si hoy no entiendes, no dudes que mañana lo harás.

Cuando seas padre entenderás el porqué si y el porqué no, entenderás que no son “sies ni noes” caprichosos.

Mi amor paterno siempre superó con creces a mi amor propio.

Os pongo límites razonables, aunque te parezcan trabas, piedras en tu camino, no son más que granos de arena en comparación con las montañas que encontrarás a lo largo de tu vida.
Esa vida te dará momentos de felicidad, esa misma vida te golpeará en toda la boca con la estaca de la cruda realidad, nada es fácil, de conseguir nada es fácil!

Créeme si te digo que es necesario ese NO.

Créeme si te digo que no quiere más quien más concede, sino quien concede lo que corresponde!

La astilla se miró en el palo
El futuro en el pasado
Él se mirará en ti…

Su educación comenzará con tu actitud y entonces cobrarán sentido estos no es de tu presente!

Lee hijo, algún día serás padre y no se te olvide repasar estas letras, si dudas, vuelve a repasar estas letras que entonces serán pasado y cobrarán sentido!

Tu padre te quiere y no son sólo palabras!

Fuente: #AlbertoLS. albertols.com

C. Marco