El cerebro de Rafael Nadal

 

El pasado sábado tuve la suerte de asistir a una conferencia de Elsa Punset en la que habló como os imaginaréis los que la seguís en sus programas de televisión y libros, de los últimos y novedosos avances en la investigación neurocientífica (pero muy novedosos ya que apenas tienen unos años de actualidad). La conferencia me recordó un artículo que leí sobre el cerebelo único de Rafa Nadal. Llevamos años sorprendidos por la carrera meteórica de este mallorquín además de la recuperación asombrosa que ha tenido el último año.

 

Son muchas las voces que hablan de su capacidad de lucha, de trabajo, de tolerancia a la frustración…como algo EXTRAORDINARIO y digno de estudio.

Entiendo que en la necesidad de encontrar una explicación científica y racional a todo lo que nos hace que también estemos intentando descubrir el origen de este éxito “extraño” y fuera de lo común.

 

El artículo habla de varias cosas interesantes:

Por un lado atribuye su éxito a su cerebelo (parte del cerebro responsable de la coordinación de movimientos). Marco Iaboconi, neurocientífico en la universidad de UCLA, dice que “lo más interesante de la coordinación ojo-mano, clave en el tenis, se ve en el cerebelo”. Es por esto que Rafa Nadal tendría un cerebelo ÚNICO. Me parece que después de tanto nombrar las INTELIGENCIAS MÚLTIPLES en mis artículos y relacionándolo con este tema, Rafa Nadal destaca por encima de todo en la inteligencia corporal cinestésica (capacidad de utilizar el cuerpo para resolver problemas o realizar actividades).
 
Las neuronas espejo que son las encargadas de copiar del exterior para aprender, en el caso de Nadal aprovecharían al máximo su capacidad para utilizar su sistema motor. En el caso del resto de las personas, como comentaba Elsa Punset, estas neuronas nos ayudan a EMPATIZAR con los demás porque somos capaces de llegar a sentir lo que otras personas sienten e incluso “copiar” el comportamiento.
 
Equiparan su cerebro al de los monjes que meditan durante horas debido a la serenidad y PAZ INTERIOR. Vicente Calvo especialista en rendimiento deportivo añade en el artículo algo que me parece interesantísimo: “Cuando Nadal pierde el juego de los 54 golpes de Djokovic no decae, lo normal es que el cerebro emita una señal muy humana que te tira hacia abajo. En su caso no se bloquea, tiene un elevadísimo umbral de frustración. Es un hombre con mucho corazón, eso le da una claridad en su cerebro que proviene de la paz interior”.
 

Este último punto tiene que ver mucho con la inteligencia emocional tanto intrapersonal como interpersonal. En su caso, es capaz de hacer uso de la aceptación personal, afán de superación, realismo, constancia, autocontrol…habilidades humanas que TODOS tenemos pero quizás menos desarrolladas que este gran deportista.

Como todo, se puede aprender. El primer paso es ser consciente de todo ello, de lo que nos falta y de lo que sí tenemos, y el paso siguiente ejercitar para llegar a cierto nivel de habilidad.

En mis cursos siempre me encuentro la frase “es muy fácil decirlo pero hacerlo es lo que cuesta”. Cierto, porque somos seres de costumbres, no es fácil, pero es cuestión de una práctica que convierta algo inusual en hábito. El ser humano (esto también lo dijo Elsa Punset en la conferencia) tiene la maravillosa oportunidad de cambiar sus circuitos cerebrales mediante práctica, práctica y práctica, es la buena noticia de la PLASTICIDAD CEREBRAL.

Así que sólo hay que comenzar y perseverar.

Fuente: Blog de Noelia López-Cheda.

C. Marco

Misión, brainstorming y Cuatro R's para desarrollar ideas creativas

Ayer leí un fantástico artículo de Mark Boulton en la conocida web A List Apart que me gustaría compartir con vosotros. Para aquellos que no dominen la lengua de Shakespeare, os dejo con una traducción libre del artículo.

Ideas: Están en el corazón de todo proceso creativo. Sin embargo, casi ninguna idea realmente buena proviene de un momento de inspiración. Puede que empiecen de esa forma -como un pequeño brillo de algo especial- pero para que funcione, tienen que pulirse. Como el buen queso, necesita madurar. Sin embargo, el flash de inspiración -el momento Eureka– es sólo parte de un proceso más largo que, si se ignora, hará que la mayoría de ideas se queden en nada.

Un gran prestigio acompaña a la palabra “creativo”. Aparentemente las personas creativas tienen ideas de la nada -geniales soluciones a los problemas más complejos- con la facilidad con la que un buen mago saca un conejo de un sombrero. El público se vuelve loco. Qué habilidad. Cómo lo hacen?

Bien, siento decir que estoy aquí para romper esa ilusión. No es magia. Esas personas no son diferentes de ti y de mí. Es solo que tienen una manera diferente de mirar a los problemas y de solucionarlos. Las buenas noticias es que usan herramientas que todos podemos usar. Una breve misión.

Al principio de la mayoría de proyectos, hay una misión. En general, no es el mejor punto de comienzo para cualquier proyecto. La mayoría de misiones no son breves -tienden a ocupar varias páginas y a ser más una lista de especificaciones funcionales o un documento de requisitos. No es algo que favorezca la inspiración.

Cuando recibo una misión, intento llegar al corazón real del problema y lo reescribo como una idea de misión. Una idea de misión es una frase o dos que resumen el proyecto y lo definen como un problema a resolver. Una pregunta que necesita respuesta. Algo como:

¿Cómo atraemos a una audiencia de mayor edad para nuestro producto de red social?

Esta simple frase es la pregunta que estás intentando responder y debería usarse como trampolín durante la generación de ideas. Cuando tengas una con la que estés feliz, imprímela y pégala en la pared. Refiérete constantemente a ella durante el desarrollo de la idea o del producto. Tu solución responde a esa pregunta? Es muy fácil perder el norte entre tanta documentación -es tu trabajo protegerte contra eso, y la idea de misión es la herramienta perfecta para hacerlo.

Así que ahora tienes una idea de misión, ¿a dónde vas desde ahí?

No podemos confiar en momentos de inspiración para conseguir ideas. Cuántas veces te has sentado en frente de una hoja de papel en blanco o una pantalla de ordenador vacía y has pensado “No puedo hacerlo hoy- no está ocurriendo nada. Bueno, en vez de hacerlo jugaré a la Wii.

La mayoría del tiempo, las ideas necesitan que se trabaje con ellas. Necesitan ser trabajadas, que un equipo apasionado y dedicado les de forma. Tenemos una buena herramienta para ayudarnos con eso: sesiones de ideas.

Sesiones de ideas:

Probablemente todos hemos hecho de estas. Se les llamaba brainstorms hasta hace poco.

Solía detestar el concepto de sesiones de ideas. Acaso no es una receta segura para el desastre? Reúne a un montón de gente en una habitación para solucionar un problema. Cada persona tendrá una opinión diferente, pero necesitas llegar a una solución común al final con la que todo el mundo esté de acuerdo. Pocas veces ha funcionado.

Hay algunas cosas que necesitan estar en su sitio para que se de lugar una sesión de ideas productiva y con éxito.

1. El equipo del proyecto:

Las sesiones de ideas son una actividad de grupo que toma lugar con miembros clave del equipo del proyecto. Esto es importante. Para que las ideas se tomen en serio, necesitan el visto bueno de la gente que importa: el CEO o el director de márketing. Sin ese visto bueno por parte del lado del cliente, una idea, no importa cómo de buena, casi siempre fracasará.

2. Un buen facilitador:

Otro miembro importante de una sesión de ideas es el facilitador. Deben estar entrenados en facilitación de la creatividad y están ahí para sonsacar y exprimir las mejores ideas que el equipo puede ofrecer. Sin embargo, deben permanecer imparciales-no están para juzgar las ideas, sino para lubricar los engranajes de la creatividad.

3. Orden de procedimiento:

Se que puede ser restrictivo, pero estas sesiones necesitan un orden de procedimiento. A la gente le gusta la estructura-incluso la gente creativa- independientemente de lo que te digan! Un orden de procedimiento típico para una sesión de ideas puede ser:

  • Presentación de los asistentes / romper el hielo.
  • Revelar la misión-el objetivo del día.
  • Las rulas del brainstorming.
  • Primera oleada.
  • Estímulo-Las Cuatro Erres.
  • Pasionómetro.

4. Reglas:

Después de que todo el mundo se presente y de que se revele la idea de misión, el facilitador explica la ley. Las reglas del brainstorming son importantes para mantener todo funcionando sin problemas durante la sesión. Las reglas son:

  • Todas las ideas son iguales.
  • Estamos aquí para tener muchas ideas.
  • No hay que juzgarlas.
  • Analizar las ideas después.
  • Todo el mundo es igual independientemente de su cargo en la empresa.
  • Hay que divertirse.
  • Hay que ajustarse al tiempo acordado.
  • Las ideas se propondrán de una en una

5. Primera oleada:

Lo siguiente es la primera oleada. Una primera oleada intenta sacar todas esas ideas realmente obvias y apuntarlas antes de seguir adelante. Todo el mundo vendrá a una sesión de ideas con algunas ideas preconcebidas de cómo el proyecto debería ser. Normalmente, son las más obvias y habrán sido trabajadas hasta cierto nivel de detalle. En muchas ocasiones, son las ideas más seguras, las menos arriesgadas.

El facilitador debe mantener un registro de las ideas y animar a los asistentes a hablar, pero lo importante no es mantenerse en una dirección ni en la otra. El objetivo es tener muchas ideas. Es realmente una cuestión de cantidad, no de calidad. Al menos, no todavía.

6. Estímulo:

Una vez la primera oleada se deja atrás, y todas las ideas preconcevidas y obvias se han registrado, es tarea del facilitador el empezar a sonsacar las ideas de los asistentes usando estímulos. Las Cuatro Erres son herramientas muy útiles para empezar a mover la generación de ideas sin que una sesión se quede atascada en una cierta línea de pensamiento.

Las Cuatro Erres:

Mencioné las Cuatro Erres como herramientas para generar ideas-nota del traductor: en español no todos los términos empiezan con erre. Son usadas por el facilitador en una sesión de ideas para mover a los asistentes de una idea a la siguiente para que no empiecen a analizar o juzgar ideas anteriores o se bloqueen. Las Cuatro Erres son:

1. Revolución:

Revolución es darle a una idea una vuelta de tuerca. Tomar asunciones y darles la vuelta o quitarlas. Por ejemplo, un pub tiene cuatro paredes y un techo. ¿Y si no tuviese paredes, pero aún tuviese un techo? O manteniéndolo en el desarrollo web y esto es un gran ejemplo de lo que 37 signals hizo con Basecamp ¿y si nuestro software de escritorio pudiese vivir en la web

2. Re-expresión:

Vuelve a expresar la idea de una forma diferente o de un punto de vista diferente. Esto es un fantástico vehículo para ponerte en el lugar de otra persona. Por ejemplo, ¿y si tuvieses seis años y tus padres fuesen a comprar una silla para niños para el coche para ti? ¿Qué hace una silla para el cocheguay a tus ojos?

3. Mundos relacionados:

Piensa en un mundo relacionado y usa ideas de ese mundo. Por ejemplo, cocina y jardinería. ¿Y si pudiéramos usar elementos de jardinería para vender más libros de cocina?

4. Enlaces aleatorios:

Forzar una conexión con un objeto aleatorio. Esto puede llevar a las ideas más geniales. Los enlaces aleatorios a menudo generan ideas que se salen de la misión inicial, pero eso no importa. A veces, las ideas más innovadoras pueden venir de enlaces aleatorios. Estoy seguro de que los diseñadores de Citroën estaban usando enlaces aleatorios cuando decidieron hacer que el 2CV tuviese forma de caracol.

Montones de ideas geniales, ¿ahora qué?

El facilitador registrará todas las ideas en una única hoja de papel. Cuando acabe la sesión, el facilitador repasará las ideas una por una y el grupo las valorará usando el pasionómetro (un bonito nombre para unas cuantas pegatinas). Cada asistente tiene una pegatina de “no me convence” y tres de “esto es genial”.

Las ideas con mejores puntuaciones se pasan a una lista propia y entran a la siguiente fase de desarrollo. La siguiente fase podría constar de otras sesiones de ideas, pero estar más enfocadas en una idea. El objetivo es concentrarse en desglosar la idea en problemas específicos y accionables que permitan a un equipo trabajar con ella.

Un momento de inspiración:

Billy Connolly dijo una vez, sobre la Cámara de los Lores del Reino Unido, “Es un lugar al que las buenas ideas van a morir.

Creo que se refería a la noción de que las ideas (en su ejemplo, propuestas de ley) pueden dar demasiadas vueltas en un foro de debate y finalmente perder el interés inicial. Discutir o pulir una idea durante mucho tiempo es destruírla. Cierto, eso puede pasar, y con frecuencia lo hace. Pero armados con las herramientas adecuadas, y desarrollando un entorno estructurado, las ideas pueden alcanzar todo su potencial.

El momento de inspiración es importante, como el producto final, pero presta atención a la parte que hay entre ambos.

C. Marco

El valor añadido de un ERP

¿Cuáles son las responsabilidades principales de un ERP? ¿Qué recursos fundamentales tiene que administrar y cómo se proyecta la evolución de dichos recursos?

En este artículo abordaremos un análisis de cuál es el verdadero valor que un ERP le aporta a una organización, y cuáles son sus posibles desafíos futuros. Para ser fiel a nuestra mirada, lo haremos poniendo énfasis en el Factor Humano, siendo nuestro mero objetivo, despertar la conciencia y la reflexión.

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10 reglas para innovar con energia

 

Cuantas veces nos hemos enfrentado a un proyecto de innovación o cambio que literalmente nos ha dejado como la batería de nuestro móvil: ¡agotados! Luchar contra la resistencia al cambio, los abogados del diablo, la falta de visión, la inexistencia de espíritu de equipo,…nos puede suponer que caigamos en la desesperanza más absoluta.

Sin embargo, tenemos dos opciones: la rendición o la lucha, eso sí con un poco de cabeza y cuidando de que nuestra energía no se agote, ya que es la que va a garantizar nuestra capacidad de llevar a buen puerto los proyectos que emprendamos. Por ello, quiero hoy compartir la aplicación al mundo de la innovación de unas sencillas ideas que en forma de decálogo aparecen en el libro El bus de la energía: Diez reglaspara llenar de energía positiva tu vida”. Aquí las tienes, espero que te parezcan interesantes y que me hagas llegar tus comentarios.
1. Tú eres el conductor del autobús. Fuera excusas, si quieres innovar siempre hay una ámbito en el que tú tienes la competencia para actuar. Como me gusta decir, si queréis aprender, coged los “ysis” los “esques” y los “peros” y lanzadlos por la ventana. Quien conduce lidera, pero esto no quiere decir que elija él solo la dirección y el camino.
2. Deseo, visión y foco mueven el autobús en la dirección correcta. No hay innovación sino hay un paraqué. La innovación necesita responder a una visión compartida y centrada de aquello que esperan todos los viajeros. ¿Para qué innovas? Si tienes dificultades al contestar esta pregunta revisa la visión y el deseo que mueven tu proyecto.
3. Alimenta tu viaje de energía positiva. Positivismo no quiere decir ni ingenuidad ni falta de realismo, todo lo contrario. Positivismo en innovación significa hacer posible lo imposible. Piensa en todas las creencias que limitan tu visión positiva cuando pones en marcha tu “bus de la innovación”. ¿Cuántas cosas quieres desaprender que no te valen para innovar?
4. Invita a que la gente se suba a tu autobús y comparte tu visión. Para innovar necesitas un equipo, por ello tienes que invitar a quien quieras que te acompañen en tu viaje. Para ello es necesario que compartas tu visión con ellos y que llegues a alcanzar una visión compartida ¿Acaso piensas que los demás no piensan?5. No malgastes tu energía con aquellos que no quieren subir al autobús. Va a haber mucha gente que no va a creer en la innovación. Por cada razón que les ofrezcas, ellos te van a dar otras 10 en contra. Cada minuto que gastas en convencer a alguien que no quiere innovar de lo bueno que es el proyecto es tiempo y energía que desperdicias para la innovación.

6. Pon en el autobús un letrero que diga “No se permiten vampiros de energía”.
Esta es para mí una de las principales reglas para detonar la innovación. No permitas que haya personas en la organización que se dediquen a minar la energía innovadora ¿Cómo se hace esto? Lo analizaremos en un próximo post, pero como pista te digo que los “vampiros de la innovación” viven muy felices en las tinieblas de la inmovilidad.

7. El entusiasmo atrae más pasajeros y les da energía durante el viaje.
¿Cómo puedes atraer gente con talento e ilusión? Pues sencillo, donde haya más gente con talento y la ilusión por lo que se hace inunde todo el ambiente.
8. Ama a tus pasajeros. Cuida de tu equipo, dedícale tiempo, comparte, pregunta, observa. Todos y cada uno de ellos tienen algo que aportar. El mayor error es pensar que eres capaz de conducir la innovación tú solo.
9. Conduce con un propósito. Tienes la responsabilidad de guiar al equipo y esto lo has de basar en la confianza. ¿Qué puedes hacer para generar esa confianza? Debes ser competente, sincero y coherente. Volveremos sobre ello, no te preocupes
10. Diviértete y disfruta del viaje. Si no eres capaz de disfrutar con la innovación es que algo falla. Siente la satisfacción de conseguir hacer posible lo imposible.
C. Marco

Nociones sobre Management: 10 reglas para innovar con energia

Cuantas veces nos hemos enfrentado a un proyecto de innovación o cambio que literalmente nos ha dejado como la batería de nuestro móvil: ¡agotados! Luchar contra la resistencia al cambio, los abogados del diablo, la falta de visión, la inexistencia de espíritu de equipo,…nos puede suponer que caigamos en la desesperanza más absoluta.

 
Sin embargo, tenemos dos opciones: la rendición o la lucha, eso sí con un poco de cabeza y cuidando de que nuestra energía no se agote, ya que es la que va a garantizar nuestra capacidad de llevar a buen puerto los proyectos que emprendamos. Por ello, quiero hoy compartir la aplicación al mundo de la innovación de unas sencillas ideas que en forma de decálogo aparecen en el libro El bus de la energía: Diez reglaspara llenar de energía positiva tu vida”. Aquí las tienes, espero que te parezcan interesantes y que me hagas llegar tus comentarios.

1. Tú eres el conductor del autobús. Fuera excusas, si quieres innovar siempre hay una ámbito en el que tú tienes la competencia para actuar. Como me gusta decir, si queréis aprender, coged los “ysis” los “esques” y los “peros” y lanzadlos por la ventana. Quien conduce lidera, pero esto no quiere decir que elija él solo la dirección y el camino.

2. Deseo, visión y foco mueven el autobús en la dirección correcta. No hay innovación sino hay un paraqué. La innovación necesita responder a una visión compartida y centrada de aquello que esperan todos los viajeros. ¿Para qué innovas? Si tienes dificultades al contestar esta pregunta revisa la visión y el deseo que mueven tu proyecto.

3. Alimenta tu viaje de energía positiva. Positivismo no quiere decir ni ingenuidad ni falta de realismo, todo lo contrario. Positivismo en innovación significa hacer posible lo imposible. Piensa en todas las creencias que limitan tu visión positiva cuando pones en marcha tu “bus de la innovación”. ¿Cuántas cosas quieres desaprender que no te valen para innovar?

4. Invita a que la gente se suba a tu autobús y comparte tu visión. Para innovar necesitas un equipo, por ello tienes que invitar a quien quieras que te acompañen en tu viaje. Para ello es necesario que compartas tu visión con ellos y que llegues a alcanzar una visión compartida ¿Acaso piensas que los demás no piensan?

5. No malgastes tu energía con aquellos que no quieren subir al autobús. Va a haber mucha gente que no va a creer en la innovación. Por cada razón que les ofrezcas, ellos te van a dar otras 10 en contra. Cada minuto que gastas en convencer a alguien que no quiere innovar de lo bueno que es el proyecto es tiempo y energía que desperdicias para la innovación.


6. Pon en el autobús un letrero que diga “No se permiten vampiros de energía”.
Esta es para mí una de las principales reglas para detonar la innovación. No permitas que haya personas en la organización que se dediquen a minar la energía innovadora ¿Cómo se hace esto? Lo analizaremos en un próximo post, pero como pista te digo que los “vampiros de la innovación” viven muy felices en las tinieblas de la inmovilidad.

7. El entusiasmo atrae más pasajeros y les da energía durante el viaje.
¿Cómo puedes atraer gente con talento e ilusión? Pues sencillo, donde haya más gente con talento y la ilusión por lo que se hace inunde todo el ambiente.

8. Ama a tus pasajeros. Cuida de tu equipo, dedícale tiempo, comparte, pregunta, observa. Todos y cada uno de ellos tienen algo que aportar. El mayor error es pensar que eres capaz de conducir la innovación tú solo.

9. Conduce con un propósito. Tienes la responsabilidad de guiar al equipo y esto lo has de basar en la confianza. ¿Qué puedes hacer para generar esa confianza? Debes ser competente, sincero y coherente. Volveremos sobre ello, no te preocupes

10. Diviértete y disfruta del viaje. Si no eres capaz de disfrutar con la innovación es que algo falla. Siente la satisfacción de conseguir hacer posible lo imposible.

C. Marco

Nociones sobre Management: Cómo ser emprendedor y aprender de los errores

 
Aunque se pongan los mejores esfuerzos en un emprendimiento, si la estrategia no está bien enfocada y los objetivos tampoco están del todo claros, entre otros errores, las probabilidades de fallar a final del camino son altas. Por eso conviene estar atentos a las señales y no repetir equivocaciones pasadas. Vea acá si se siente interpretado por algunos de los desaciertos comentados por expertos.

En el ambiente emprendedor el error tiende a ser asumido como inherente a este proceso, dentro del cual buena parte de los esfuerzos se relacionan precisamente con aminorar estas equivocaciones y, si se llegan a dar, que errar sea barato y en una etapa temprana del emprendimiento. Lo más seguro es no exista emprendedor en el mundo que no haya cometido equivocaciones, pero la diferencia entre uno exitoso y los que quedan en el camino, es la capacidad de aprender sobre el camino trazado y equivocarse lo menos posible.

José Ernesto Amorós, parte del equipo realizador del trabajo de investigación Global Entrepreneurship Monitor y director de Investigación Facultad de Economía y Negocios Universidad del Desarrollo (UDD), explica que al igual que muchas actividades diarias, las personas, equipos u organizaciones a veces salen airosas justamente porque tuvieron la capacidad de reducir la incidencia de errores. “Obviamente hay errores y errores. Como en algún momento expresó un antiguo CEO de 3M al comentar que la empresa toleraba los fracasos bien intencionados”, pero él mismo hacía énfasis en que “al final, tiene que haber resultados. No podemos dejar que los proyectos duren indefinidamente”, en clara alusión a que todo tiene un límite justo y razonable, asegura.

A su vez, Alan Farcas, director Ejecutivo de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), comparte con Innovación.cl otro ejemplo que evidencia la valoración que se le puede dar al error. Cuenta que hace algún tiempo, un gran ejecutivo de Estados Unidos perdió US$ 20 millones en un negocio. Inmediatamente fue donde el jefe y le entregó una carta de renuncia. Pero éste le dijo que acababan de invertir US$ 20 millones en su formación y que estarían locos si lo dejan partir. Por eso, dice que “emprender es equivocarse, y, también, es volver a levantarse, porque se trata de tomar riesgos. Si como sociedad no damos espacio al sueño de emprender, cerramos la puerta a la ilusión de constituirnos en un país con oportunidades de desarrollo”, expresa. Opinión que comparte Fernanda Vicente, emprendedora y vicepresidente de la Asociación de Emprendedores (Asech), quien piensa que si un emprendedor, no obstante las equivocaciones que pudiera haber cometido en el camino, si después de dos o tres años sigue en pie, lo más probable es que tenga éxito en su proyecto. “De todos modos, creo que vivimos en un entorno menos castigador con los errores que hasta hace sólo unos pocos años. Creo que hoy se valora más la experiencia de haber iniciado una empresa”.

Explica la representante de Asech que un error garrafal que ve en muchos proyectos que se inician es su baja capacidad de adaptabilidad. “Si no eres capaz de adaptarte a las necesidades del entorno, el fracaso estará muy cercano. Nunca en la vida uno podrá manejar todas las variables del plan de negocios del emprendimiento. Por eso, yo no recomiendo los planes de negocios de 800 páginas, que es lo usual”, reflexiona.


Fernanda Vicente, quien también creó Viral, empresa de contenidos estratégicos, explica que muchos emprendedores se dedican a buscar recursos de inversionistas externos como sustento a sus proyectos, pensando que emprender se trata de conseguir apoyo de terceros, cuando significa exactamente lo contrario. “Veo que se están presentando a fondos de inversión y concursables, lo que no es malo, pero se olvidan que el emprendimiento se trata de arreglárselas solos. El emprendedor real es el que se saca la cresta día y noche y su potencial éxito no depende de la llegada de un inversionista. Si te ganas un concurso, genial, pero si no, arréglatelas solo. Basta recordar los grandes empresarios chilenos, la mayoría de loso cuales fueron inmigrantes que se esforzaron mucho y que nunca le pidieron un peso a nadie”. Por eso piensa que si uno es exitoso, los inversionistas van a llegar solos.

Por otra parte, Leonardo Farkas cita un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), realizado especialmente para Chile, que indica que el 70% de los fracasos podría haber sido evitable, generando compañías rentables en el mediano plazo. Explica el académico de la UAI que en los países europeos, los “fallidos honestos” son liberados de las listas negras (Dicom) cuando finaliza el proceso, lo que facilita enormemente las opciones del segundo intento. Precisamente, relacionado con nuestro entorno, Farcas cree que lo anterior es especialmente delicado para los negocios innovadores, los que por su naturaleza son de mayor riesgo, pero de superior impacto económico y claves en la estrategia de crecimiento de Chile. “Los emprendedores fallan, en promedio, tres veces antes de consolidarse. Si como sociedad les negamos la oportunidad de volver a levantarse, nos estamos cerrando al desarrollo, creando menos puestos de trabajo, impuestos y calidad de vida para todos los chilenos. Y, de paso, estamos matando sueños”.

Aunque coincide con lo anterior, la vicepresidenta de Asech no cree mucho en las estadísticas, porque cree que para un emprendedor que está empezando no resulta muy motivante pensar que sus primeros intentos serán un fracaso. Asimismo, opina que las equivocaciones no se relacionan con algo estadístico, sino que tienen que ver con aspectos más bien subjetivos. “Los errores guardan relación con la preparación y motivación de las personas, porque si uno tiene claro que quiere llegar al final del camino contra viento y marea, finalmente lo hará. Pero ésa no es la visión de todos los emprendedores”. Por eso opina que los emprendedores deben estar dispuestos a no tener vacaciones, no almorzar, dormir en lugares inhóspitos si se acaban los recursos, etc. Cree que ésa es la esencia de ser un emprendedor. “No hay otra porque no existe el emprendimiento fácil y menos en Chile. No existe el emprendimiento con horario de ocho horas al día”.

En este contexto, José Ernesto Amorós comparte con Innovación.cl un listado de los errores más comunes que cometen los emprendedores, los que considera universales y que son susceptibles de cometer en casi todas partes. Estos son:

– La fiebre del fundador y la pérdida de objetividad. Los emprendedores tienden a enamorarse de sus proyectos y esto es positivo. Pero no tener un cable a tierra puede ser muy perjudicial. Aconsejo siempre tener un “abogado del diablo” que ayude a “bajar de la nube”.

– Escoger mal a los compañeros de viaje. Tener un buen equipo resulta clave. Tu mejor amigo, tu compadre y hermano del alma son eso, tu amigo, compadre o hermano. Pero no por eso tienen que ser las mejores personas para hacer un proyecto.

– Falta de orientación al mercado o público objetivo. Por más innovador que sea el producto o servicio, alguien tiene que estar dispuesto a pagar por eso. Mientras más se conozca a esas personas dispuestas, mucho mejor.

– Carecer de estrategia competitiva. Hay que tener un foco. La universalidad mejor se la dejamos a otras compañías, como Coca-Cola. Y hasta ellos tiene estrategias diferenciales.

– Despreciar a la competencia. Muchas veces he oído la frase “por ahora no hay competencia”. Pero, acto seguido, empresas como Cencosud y Wallmart entran al negocio.

– No entrar en el momento adecuado. No todo lo innovador tiene la “ventana de oportunidad” siempre abierta. Si no, vean lo que paso con proyectos como Newton de Apple, los autos eléctricos de GM a finales de los 80, etc.

– Desconocimiento del negocio. Si no sabes en un 100% de lo que se trata, mejor ni meterse.

– No conocer la estructura de costos. Siempre es más costoso de lo que aparenta ser y siempre hay que vender más barato de lo que se tenía pensado.

– Empezar con recursos inadecuados. Ojo, no siempre es dinero, a veces son personas, contactos e incluso tiempo.

– El “mal de piedra”. Querer tener todo construido y rápido no siempre es bueno. Si quieres empezar tu negocio con una oficina en la Torre Titanium, creo que no es una buena idea. Una regla siempre: mejor alquilar que comprar y mejor tomar prestado que alquilar.

Por su parte, Farkas piensa que el mayor error que puede hacer un emprendedor no es equivocarse porque incluso eso es deseable porque se aprende. “El mayor error es cuando no se reconoce temprano el error y se perpetúa una
situación de ineficiencia
”, dice. Lo que es refrendado por Fernanda, quien también agrega que el emprendimiento no es para todos porque hay que tener el “bichito” y alma de emprendedor, más allá de allá de los cursos y capacitaciones que se puedan realizar. Dice que no se necesita tener grandes conocimientos de emprendimiento para ser un gran emprendedor y que la clave –no siempre tenida en cuenta– es que el ganar dinero no sea la única motivación, porque cuando es así, “las posibilidades de fracasar son mayores. Sin pasión por lo que se hace, difícilmente habrá éxito en el proyecto iniciado”.

Fuente: Innovación.

C. Marco

Cómo ser emprendedor y aprender de los errores

Aunque se pongan los mejores esfuerzos en un emprendimiento, si la estrategia no está bien enfocada y los objetivos tampoco están del todo claros, entre otros errores, las probabilidades de fallar a final del camino son altas. Por eso conviene estar atentos a las señales y no repetir equivocaciones pasadas. Vea acá si se siente interpretado por algunos de los desaciertos comentados por expertos.

En el ambiente emprendedor el error tiende a ser asumido como inherente a este proceso, dentro del cual buena parte de los esfuerzos se relacionan precisamente con aminorar estas equivocaciones y, si se llegan a dar, que errar sea barato y en una etapa temprana del emprendimiento. Lo más seguro es no exista emprendedor en el mundo que no haya cometido equivocaciones, pero la diferencia entre uno exitoso y los que quedan en el camino, es la capacidad de aprender sobre el camino trazado y equivocarse lo menos posible.

José Ernesto Amorós, parte del equipo realizador del trabajo de investigación Global Entrepreneurship Monitor y director de Investigación Facultad de Economía y Negocios Universidad del Desarrollo (UDD), explica que al igual que muchas actividades diarias, las personas, equipos u organizaciones a veces salen airosas justamente porque tuvieron la capacidad de reducir la incidencia de errores. “Obviamente hay errores y errores. Como en algún momento expresó un antiguo CEO de 3M al comentar que la empresa toleraba los fracasos bien intencionados”, pero él mismo hacía énfasis en que “al final, tiene que haber resultados. No podemos dejar que los proyectos duren indefinidamente”, en clara alusión a que todo tiene un límite justo y razonable, asegura.

A su vez, Alan Farcas, director Ejecutivo de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), comparte con Innovación.cl otro ejemplo que evidencia la valoración que se le puede dar al error. Cuenta que hace algún tiempo, un gran ejecutivo de Estados Unidos perdió US$ 20 millones en un negocio. Inmediatamente fue donde el jefe y le entregó una carta de renuncia. Pero éste le dijo que acababan de invertir US$ 20 millones en su formación y que estarían locos si lo dejan partir. Por eso, dice que “emprender es equivocarse, y, también, es volver a levantarse, porque se trata de tomar riesgos. Si como sociedad no damos espacio al sueño de emprender, cerramos la puerta a la ilusión de constituirnos en un país con oportunidades de desarrollo”, expresa. Opinión que comparte Fernanda Vicente, emprendedora y vicepresidente de la Asociación de Emprendedores (Asech), quien piensa que si un emprendedor, no obstante las equivocaciones que pudiera haber cometido en el camino, si después de dos o tres años sigue en pie, lo más probable es que tenga éxito en su proyecto. “De todos modos, creo que vivimos en un entorno menos castigador con los errores que hasta hace sólo unos pocos años. Creo que hoy se valora más la experiencia de haber iniciado una empresa”.

Explica la representante de Asech que un error garrafal que ve en muchos proyectos que se inician es su baja capacidad de adaptabilidad. “Si no eres capaz de adaptarte a las necesidades del entorno, el fracaso estará muy cercano. Nunca en la vida uno podrá manejar todas las variables del plan de negocios del emprendimiento. Por eso, yo no recomiendo los planes de negocios de 800 páginas, que es lo usual”, reflexiona.

Fernanda Vicente, quien también creó Viral, empresa de contenidos estratégicos, explica que muchos emprendedores se dedican a buscar recursos de inversionistas externos como sustento a sus proyectos, pensando que emprender se trata de conseguir apoyo de terceros, cuando significa exactamente lo contrario. “Veo que se están presentando a fondos de inversión y concursables, lo que no es malo, pero se olvidan que el emprendimiento se trata de arreglárselas solos. El emprendedor real es el que se saca la cresta día y noche y su potencial éxito no depende de la llegada de un inversionista. Si te ganas un concurso, genial, pero si no, arréglatelas solo. Basta recordar los grandes empresarios chilenos, la mayoría de loso cuales fueron inmigrantes que se esforzaron mucho y que nunca le pidieron un peso a nadie”. Por eso piensa que si uno es exitoso, los inversionistas van a llegar solos.Por otra parte, Leonardo Farkas cita un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), realizado especialmente para Chile, que indica que el 70% de los fracasos podría haber sido evitable, generando compañías rentables en el mediano plazo. Explica el académico de la UAI que en los países europeos, los “fallidos honestos” son liberados de las listas negras (Dicom) cuando finaliza el proceso, lo que facilita enormemente las opciones del segundo intento. Precisamente, relacionado con nuestro entorno, Farcas cree que lo anterior es especialmente delicado para los negocios innovadores, los que por su naturaleza son de mayor riesgo, pero de superior impacto económico y claves en la estrategia de crecimiento de Chile. “Los emprendedores fallan, en promedio, tres veces antes de consolidarse. Si como sociedad les negamos la oportunidad de volver a levantarse, nos estamos cerrando al desarrollo, creando menos puestos de trabajo, impuestos y calidad de vida para todos los chilenos. Y, de paso, estamos matando sueños”.Aunque coincide con lo anterior, la vicepresidenta de Asech no cree mucho en las estadísticas, porque cree que para un emprendedor que está empezando no resulta muy motivante pensar que sus primeros intentos serán un fracaso. Asimismo, opina que las equivocaciones no se relacionan con algo estadístico, sino que tienen que ver con aspectos más bien subjetivos. “Los errores guardan relación con la preparación y motivación de las personas, porque si uno tiene claro que quiere llegar al final del camino contra viento y marea, finalmente lo hará. Pero ésa no es la visión de todos los emprendedores”. Por eso opina que los emprendedores deben estar dispuestos a no tener vacaciones, no almorzar, dormir en lugares inhóspitos si se acaban los recursos, etc. Cree que ésa es la esencia de ser un emprendedor. “No hay otra porque no existe el emprendimiento fácil y menos en Chile. No existe el emprendimiento con horario de ocho horas al día”.

En este contexto, José Ernesto Amorós comparte con Innovación.cl un listado de los errores más comunes que cometen los emprendedores, los que considera universales y que son susceptibles de cometer en casi todas partes. Estos son:

– La fiebre del fundador y la pérdida de objetividad. Los emprendedores tienden a enamorarse de sus proyectos y esto es positivo. Pero no tener un cable a tierra puede ser muy perjudicial. Aconsejo siempre tener un “abogado del diablo” que ayude a “bajar de la nube”.

– Escoger mal a los compañeros de viaje. Tener un buen equipo resulta clave. Tu mejor amigo, tu compadre y hermano del alma son eso, tu amigo, compadre o hermano. Pero no por eso tienen que ser las mejores personas para hacer un proyecto.

– Falta de orientación al mercado o público objetivo. Por más innovador que sea el producto o servicio, alguien tiene que estar dispuesto a pagar por eso. Mientras más se conozca a esas personas dispuestas, mucho mejor.

– Carecer de estrategia competitiva. Hay que tener un foco. La universalidad mejor se la dejamos a otras compañías, como Coca-Cola. Y hasta ellos tiene estrategias diferenciales.

– Despreciar a la competencia. Muchas veces he oído la frase “por ahora no hay competencia”. Pero, acto seguido, empresas como Cencosud y Wallmart entran al negocio.

– No entrar en el momento adecuado. No todo lo innovador tiene la “ventana de oportunidad” siempre abierta. Si no, vean lo que paso con proyectos como Newton de Apple, los autos eléctricos de GM a finales de los 80, etc.

– Desconocimiento del negocio. Si no sabes en un 100% de lo que se trata, mejor ni meterse.

– No conocer la estructura de costos. Siempre es más costoso de lo que aparenta ser y siempre hay que vender más barato de lo que se tenía pensado.

– Empezar con recursos inadecuados. Ojo, no siempre es dinero, a veces son personas, contactos e incluso tiempo.

– El “mal de piedra”. Querer tener todo construido y rápido no siempre es bueno. Si quieres empezar tu negocio con una oficina en la Torre Titanium, creo que no es una buena idea. Una regla siempre: mejor alquilar que comprar y mejor tomar prestado que alquilar.

Por su parte, Farkas piensa que el mayor error que puede hacer un emprendedor no es equivocarse porque incluso eso es deseable porque se aprende. “El mayor error es cuando no se reconoce temprano el error y se perpetúa una situación de ineficiencia”, dice. Lo que es refrendado por Fernanda, quien también agrega que el emprendimiento no es para todos porque hay que tener el “bichito” y alma de emprendedor, más allá de allá de los cursos y capacitaciones que se puedan realizar. Dice que no se necesita tener grandes conocimientos de emprendimiento para ser un gran emprendedor y que la clave –no siempre tenida en cuenta– es que el ganar dinero no sea la única motivación, porque cuando es así, “las posibilidades de fracasar son mayores. Sin pasión por lo que se hace, difícilmente habrá éxito en el proyecto iniciado”.

Fuente: Innovación.

C. Marco

Nociones sobre Psicología: Ponerse en los zapatos del otro. Concepto de Empatía

La empatía surge de una especie de imitación física

¿Qué es la empatía y para qué nos sirve como herramienta humana?

Vivimos en una época en la que el tejido social está cada vez sujeto a más tensiones, en el que el egoísmo, la violencia y la falta de espiritualidad parecen afectar la calidad de la vida comunitaria.

La empatía o “comunicación emocional” es ponerse en los zapatos del otro, y tiene lugar en una amplia gama de situaciones de la vida, desde las ventas y la administración hasta el idilio y la paternidad, pasando por la compasión, el altruismo y la actividad política.

La ausencia de empatía también es reveladora. Existe en psicópatas criminales, violadores y secuestradores, y abusadores de niños.

La palabra “empatía” se deriva de empatheia, palabra griega que significa “sentir dentro”, término usado en un principio por los teóricos de la estética para designar la capacidad de percibir la experiencia subjetiva de otra persona.

La empatía surge de una especie de imitación física de la aflicción del otro, que evoca los mismos sentimientos en uno mismo.

Es distinta a la simpatía, que puede experimentarse por la situación crítica de otra persona sin compartir nada de lo que la otra persona siente.

¿Cómo se desarrolla la empatía? Se puede observar desde la infancia.

Desde el día que nacen, los niños se sientes perturbados cuando oyen llorar a otro. Los bebés sienten una preocupación solidaria incluso antes de darse cuenta de que existen como seres separados de los demás.

A los 9 meses, el niño siente aflicción cuando ve que otro cae y empieza a llorar, su compenetración es tan fuerte que reacciona como si fuera él mismo el que se ha hecho daño.

Después del primer año, cuando los niños tienen más conciencia de que son distintos de los demás, intentan activamente consolar a otro niño que llora, por ejemplo, ofreciéndole su juguete preferido para calmarlo.

A los 2 años se dan cuenta de que los sentimientos de otra persona son distintos de los de ellos.

En la etapa más avanzada de empatía, se puede apreciar y compadecer la aflicción que sufre todo un grupo, como los pobres, los oprimidos y los marginados, y surge el deseo de aliviar los infortunios y la injusticia.

Estudios neurológicos han mostrado que el cerebro está diseñado para responder a expresiones emocionales específicas, lo cual quiere decir que la empatía es algo que nos proporciona la biología.

Sin embargo, el desarrollo de esta conducta depende de la educación familiar y escolar.

El ser humano nace con el potencial para desarrollar y aplicar la empatía, pero el papel de la familia y del núcleo social es encauzar este maravilloso potencial.

 
C. Marco

Ponerse en los zapatos del otro. Concepto de Empatía

La empatía surge de una especie de imitación física

¿Qué es la empatía y para qué nos sirve como herramienta humana?

Vivimos en una época en la que el tejido social está cada vez sujeto a más tensiones, en el que el egoísmo, la violencia y la falta de espiritualidad parecen afectar la calidad de la vida comunitaria.

La empatía o “comunicación emocional” es ponerse en los zapatos del otro, y tiene lugar en una amplia gama de situaciones de la vida, desde las ventas y la administración hasta el idilio y la paternidad, pasando por la compasión, el altruismo y la actividad política.

La ausencia de empatía también es reveladora. Existe en psicópatas criminales, violadores y secuestradores, y abusadores de niños.

La palabra “empatía” se deriva de empatheia, palabra griega que significa “sentir dentro”, término usado en un principio por los teóricos de la estética para designar la capacidad de percibir la experiencia subjetiva de otra persona.

La empatía surge de una especie de imitación física de la aflicción del otro, que evoca los mismos sentimientos en uno mismo.

Es distinta a la simpatía, que puede experimentarse por la situación crítica de otra persona sin compartir nada de lo que la otra persona siente.

¿Cómo se desarrolla la empatía? Se puede observar desde la infancia.

Desde el día que nacen, los niños se sientes perturbados cuando oyen llorar a otro. Los bebés sienten una preocupación solidaria incluso antes de darse cuenta de que existen como seres separados de los demás.

A los 9 meses, el niño siente aflicción cuando ve que otro cae y empieza a llorar, su compenetración es tan fuerte que reacciona como si fuera él mismo el que se ha hecho daño.

Después del primer año, cuando los niños tienen más conciencia de que son distintos de los demás, intentan activamente consolar a otro niño que llora, por ejemplo, ofreciéndole su juguete preferido para calmarlo.

A los 2 años se dan cuenta de que los sentimientos de otra persona son distintos de los de ellos.

En la etapa más avanzada de empatía, se puede apreciar y compadecer la aflicción que sufre todo un grupo, como los pobres, los oprimidos y los marginados, y surge el deseo de aliviar los infortunios y la injusticia.

Estudios neurológicos han mostrado que el cerebro está diseñado para responder a expresiones emocionales específicas, lo cual quiere decir que la empatía es algo que nos proporciona la biología.

Sin embargo, el desarrollo de esta conducta depende de la educación familiar y escolar.

El ser humano nace con el potencial para desarrollar y aplicar la empatía, pero el papel de la familia y del núcleo social es encauzar este maravilloso potencial.

C. Marco

Como la Vida misma: En busca de la sencillez

Quo cohen resulta
Es preciso usar las palabras justas para cada fenómeno y con la puntuación adecuada

No hay nada más difícil que la sencillez.

Sobre todo si uno desea mejorar su manera de hablar y de escribir.

Por desgracia, como el sentido común es el menos común de los sentidos, la naturalidad suele brillar por su ausencia en todo lo que decimos y escribimos.

Pensamos, erróneamente, que hablamos de manera sencilla. Nos lo parece, porque no hay nada más natural que el habla.

A los dos años de edad, se nos suelta la lengua y, luego, nadie nos para.

Las estructuras gramaticales que empleamos al hablar son extremadamente complejas.

Para que nos entiendan, recurrimos a muchos elementos que están ausentes en la escritura: lenguaje corporal, contacto visual, tono de voz, el contexto en que estamos insertos y la posibilidad de responder a las preguntas que nos hacen.

Si leyéramos la transcripción de una conversación que no escuchamos, con personas que no conocemos, probablemente entenderíamos muy poco.

Lo más seguro es que tendríamos que descifrarla.

En otras palabras, el lenguaje oral aguanta mucha complejidad. El verdadero problema, sin embargo, no está en la plática, sino en lo que escribimos.

En nuestros textos, tendemos a reproducir los espaguetis orales que hilamos al hablar.

Como no puntuamos lo oral, escribimos proposiciones interminables y, muchas veces, el único signo que empleamos es la coma, buscando marcar las pausas.

¡Pero recordemos que la pausa pertenece al ámbito de la oralidad!

La escritura requiere que las relaciones gramaticales entre nuestras oraciones sean perfectamente explícitas y la puntuación correcta es el medio para que así sea.

A la hora de escribir, tendemos a repetir palabras e, incluso, ideas.

Nos mostramos inseguros y nos gusta decir lo mismo dos y hasta tres veces, no vaya a ser que el lector se encuentre distraído.

Pero recordemos cómo nos sentimos cuando leemos un texto repetitivo: nos parece una agresión a nuestra inteligencia y sensibilidad.

Los lectores buscamos una progresión lógica de ideas, sentimientos y emociones.

Queremos montarnos en la ola que ha imaginado el escritor.

Deseamos viajar y experimentar —intelectual y emocionalmente— lo que se nos propone.

Para ello, debemos emplear una sintaxis clara dentro de estructuras gramaticales digeribles.

Es preciso usar las palabras justas para cada fenómeno y con la puntuación adecuada. Esto, lejos de trivializar nuestro pensamiento, lo vuelve sólido y —más importante— comprensible.

 
C. Marco