El cerebro de Rafael Nadal

 

El pasado sábado tuve la suerte de asistir a una conferencia de Elsa Punset en la que habló como os imaginaréis los que la seguís en sus programas de televisión y libros, de los últimos y novedosos avances en la investigación neurocientífica (pero muy novedosos ya que apenas tienen unos años de actualidad). La conferencia me recordó un artículo que leí sobre el cerebelo único de Rafa Nadal. Llevamos años sorprendidos por la carrera meteórica de este mallorquín además de la recuperación asombrosa que ha tenido el último año.

 

Son muchas las voces que hablan de su capacidad de lucha, de trabajo, de tolerancia a la frustración…como algo EXTRAORDINARIO y digno de estudio.

Entiendo que en la necesidad de encontrar una explicación científica y racional a todo lo que nos hace que también estemos intentando descubrir el origen de este éxito “extraño” y fuera de lo común.

 

El artículo habla de varias cosas interesantes:

Por un lado atribuye su éxito a su cerebelo (parte del cerebro responsable de la coordinación de movimientos). Marco Iaboconi, neurocientífico en la universidad de UCLA, dice que “lo más interesante de la coordinación ojo-mano, clave en el tenis, se ve en el cerebelo”. Es por esto que Rafa Nadal tendría un cerebelo ÚNICO. Me parece que después de tanto nombrar las INTELIGENCIAS MÚLTIPLES en mis artículos y relacionándolo con este tema, Rafa Nadal destaca por encima de todo en la inteligencia corporal cinestésica (capacidad de utilizar el cuerpo para resolver problemas o realizar actividades).
 
Las neuronas espejo que son las encargadas de copiar del exterior para aprender, en el caso de Nadal aprovecharían al máximo su capacidad para utilizar su sistema motor. En el caso del resto de las personas, como comentaba Elsa Punset, estas neuronas nos ayudan a EMPATIZAR con los demás porque somos capaces de llegar a sentir lo que otras personas sienten e incluso “copiar” el comportamiento.
 
Equiparan su cerebro al de los monjes que meditan durante horas debido a la serenidad y PAZ INTERIOR. Vicente Calvo especialista en rendimiento deportivo añade en el artículo algo que me parece interesantísimo: “Cuando Nadal pierde el juego de los 54 golpes de Djokovic no decae, lo normal es que el cerebro emita una señal muy humana que te tira hacia abajo. En su caso no se bloquea, tiene un elevadísimo umbral de frustración. Es un hombre con mucho corazón, eso le da una claridad en su cerebro que proviene de la paz interior”.
 

Este último punto tiene que ver mucho con la inteligencia emocional tanto intrapersonal como interpersonal. En su caso, es capaz de hacer uso de la aceptación personal, afán de superación, realismo, constancia, autocontrol…habilidades humanas que TODOS tenemos pero quizás menos desarrolladas que este gran deportista.

Como todo, se puede aprender. El primer paso es ser consciente de todo ello, de lo que nos falta y de lo que sí tenemos, y el paso siguiente ejercitar para llegar a cierto nivel de habilidad.

En mis cursos siempre me encuentro la frase “es muy fácil decirlo pero hacerlo es lo que cuesta”. Cierto, porque somos seres de costumbres, no es fácil, pero es cuestión de una práctica que convierta algo inusual en hábito. El ser humano (esto también lo dijo Elsa Punset en la conferencia) tiene la maravillosa oportunidad de cambiar sus circuitos cerebrales mediante práctica, práctica y práctica, es la buena noticia de la PLASTICIDAD CEREBRAL.

Así que sólo hay que comenzar y perseverar.

Fuente: Blog de Noelia López-Cheda.

C. Marco
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Decídete a volar

Decídete a volar, abandona tu comodidad, enfrenta tus miedos e inseguridades, y sólo así, comenzarás a volar. Si sientes que la vida no tiene sentido, que los problemas te están acabando, memoriza esta parábola:“Un pájaro que vivía resignado en un árbol podrido en medio del pantano, se había acostumbrado a estar ahí, comía gusanos del fango y se hallaba siempre sucio por el pestilente lodo. Sus alas estaban inutilizadas por el peso de la mugre, hasta que cierto día un gran ventarrón destruyó su guarida; el árbol podrido fue tragado por el cieno y él se dio cuenta de que iba a morir“.

En un deseo repentino de salvarse, comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo, le costó mucho trabajo porque había olvidado cómo volar, pero enfrentó el dolor del entumecimiento hasta que logró levantarse y cruzar el ancho cielo, llegando finalmente a un bosque fértil y hermoso”.

Los problemas son como el ventarrón que ha destruido tu guarida y te están obligando a elevar el vuelo o a morir. Nunca es tarde. No importa lo que se haya vivido, no importan los errores que se hayan cometido, no importa las oportunidades que se hayan dejado pasar, no importa la edad, siempre estamos a tiempo para decir basta, para oír el llamado que tenemos de buscar la perfección, para sacudirnos el cieno y volar alto y muy lejos del pantano. Abandona la vía segura y cómoda. Lánzate a la ruta incierta, llena de enigmas e inseguridades y hazlo solitariamente.

Tu vida es importante, tú ocupas un lugar en el orden universal, tú te encuentras aquí, y ahora, cumpliendo una misión fundamental para quienes giran a tu alrededor; todo lo que tú haces o dices, dejas de hacer o de decir, influye o afecta positiva o negativamente en alguna otra persona. Tú tienes una gran responsabilidad en el orden del universo. Nada es intrascendente, nada es en vano.Cada persona que conoces y con quien te relacionas, trae consigo una lección importante para ti, algo que vale la pena aprender o algo que deberíamos evitar. No somos jueces, ni fiscales, ni supervisores de la vida de los demás. Aprendamos discretamente la lección que cada ser humano representa, aprovechemos lo bueno de cada quien y procuremos evitar lo negativo, pero sin emitir juicios. Mejoraremos cada día un poco más.

Tú eres el conductor, el guía, el faro y la brújula de tu vida; tú eres el presidente ejecutivo de esa importante empresa que es tu vida; tú eres además el motor y la hélice para el desarrollo, avance y crecimiento de tu vida. Hazte responsable de lo que dices o dejas de decir, actúa con responsabilidad en lo que haces o dejas de hacer. Tu vida sólo depende de ti mismo. Tú posees en tu interior, las capacidades suficientes para ser feliz y agradable, tanto como te lo propongas y desees serlo.

C. Marco

Lo que pensamos varía nuestra biología

No se trata de un gurú de las pseudociencias, Lipton impartió clases de Biología Celular en la facultad de Medicina de la Universidad de Wisconsin y más tarde llevó a cabo estudios pioneros de epigenética en la facultad de Medicina de la Universidad de Stanford que lo llevaron al convencimiento de que nuestro cuerpo puede cambiar si reeducamos nuestras creencias y percepciones limitadoras. El problema siempre es el cómo: cómo cambiar la información del subconsciente. En su libro La biología de la creencia (Palmyra) recomienda métodos como el PSYCH-K. Y en La biología de la transformación (La esfera de los libros) explica la posibilidad de una evolución espontánea de nuestra especie.

Me enseñaron que los genes controlan la vida, que en ellos se inscriben todas nuestras capacidades y características, pero es falso.

¿Del todo?

No somos víctimas de nuestra genética, en realidad es el ADN el que está controlado por el medio externo celular.

¿Qué significa eso?

La célula es la vida. Hablar de una célula es como hablar de una persona. Nosotros recibimos la información a través de los cinco sentidos y las células reciben las señales del entorno a través de los receptores que captan la información. El ADN es controlado por señales que vienen desde fuera de la célula, incluyendo mensajes energéticos de nuestros propios pensamientos, tanto los positivos como los negativos.

¿Somos lo que vivimos y pensamos?

Sí, y cambiar nuestra manera de vivir y de percibir el mundo es cambiar nuestra biología. Los estudios que empecé hace cuarenta años demuestran que las células cambian en función del entorno, es lo que llamamos epigenética. Epi significa por encima de la genética, más allá de ella.

¿Y?

Según el entorno y como tú respondes al mundo, un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones. Menos del 10% del cáncer es heredado, es el estilo de vida lo que determina la genética.

¿Es el entorno el que nos define?

Aprendemos a vernos como nos ven, a valorarnos como nos valoran. Lo que escuchamos y vivimos nos forma. No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos. Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas.

Pero las creencias están inscritas en lo más profundo de nuestro subconsciente.

Cierto. El subconsciente es un procesador de información un millón de veces más rápido que la mente consciente y utiliza entre el 95% y el 99% del tiempo la información ya almacenada desde nuestra niñez como un referente. Por eso cuando decidimos algo conscientemente como, por ejemplo, ganar más dinero, si nuestro subconsciente contiene información de que es muy difícil ganarse la vida, no lo conseguiremos.

¿Entonces?

Si cambiamos las percepciones que tenemos en el subconsciente, cambiará nuestra realidad, y lo he comprobado a través de numerosos experimentos. Al reprogramar las creencias y percepciones que tenemos de cómo es la felicidad, la paz, la abundancia, podemos conquistarlas.

Me suena a fórmula feliz…

Así es como funciona el efecto placebo. Si pienso que una pastilla me puede sanar, me la tomo y me encuentro mejor. ¿Qué me ha sanado?…

¿La creencia?

Eso parece. Al igual que los pensamientos positivos y el efecto placebo afectan a nuestra biología, existe el efecto nocebo: si crees que algo te hará daño, acabará por hacerte daño. Henry Ford decía que tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienen razón. Si eliges vivir un mundo lleno de amor, tu salud mejorará.

¿Y eso por qué?

La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo.

O creces o te proteges.

Los procesos de crecimiento requieren un intercambio libre de información con el medio, la protección requiere el cierre completo del sistema. Una respuesta de protección mantenida inhibe la producción de energía necesaria para la vida.

¿Qué significa prosperar?

Para prosperar necesitamos buscar de forma activa la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen procesos de crecimiento. Las hormonas del estrés coordinan la función de los órganos corporales e inhiben los procesos de crecimiento, suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico.

¿La culpa de todo la tienen los padres?

Las percepciones que formamos durante los primeros seis años, cuando el cerebro recibe la máxima información en un mínimo tiempo para entender el entorno, nos afectan el resto de la vida.

Y las creencias inconscientes pasan de padres a hijos.

Así es, los comportamientos, creencias y actitudes que observamos en nuestros padres se graban en nuestro cerebro y controlan nuestra biología el resto de la vida, a menos que aprendamos a volver a programarla.

¿Cómo detectar creencias negativas?

La vida es un reflejo de la mente subconsciente, lo que nos funciona bien en la vida son esas cosas que el subconsciente te permite que funcionen, lo que requiere mucho esfuerzo son esas cosas que tu subconsciente no apoya.

¿Debo doblegar a mi subconsciente?

Es una batalla perdida, pero nada se soluciona hasta que uno no se esfuerza por cambiar. Deshágase de los miedos infundados y procure no inculcar creencias limitadoras en el subconsciente de sus hijos.

Fuente: Bruce Lipton, doctor en Medicina, investigador en biología celular.

C. Marco

Diez cosas que debes saber sobre Alemania

Últimamente se está hablando mucho sobre Alemania y sobre las oportunidades laborales que ofrece a ciudadanos de países como España, donde el nivel de desempleo está descontrolado. Para quien esté pensando en viajar o irse a vivir a Alemania, le invito a leer a continuación las 10 cosas que debe saber sobre el que ya es reconocido como el motor de la Economía de Europa.
Adelante con ellas y espero que te resulten de utilidad.
1. En Alemania se habla alemán:En Alemania se habla alemán, parece obvio, pero a menudo se minusvalora la barrera lingüística. Aunque hayas estudiado alemán, incluso aunque incluyas en tu curriculum un certificado B1 o, mejor aún, B2, tú no hablas alemán. Y lo sabes. Eso te lo pondrá muy difícil a la hora de integrarte en una empresa, en constante competencia. Para hablar alemán es necesario un proceso que requiere, además del estudio, tiempo de práctica y convivencia con alemanes. A esto hay que añadir la dificultad extra que presentan los acentos y dialectos de los diferentes Länder. Practicar alemán con los alemanes, además, no es una consecuencia automática de la convivencia. Puedes pasar semanas sin intercambiar más que escuetos saludos con tus compañeros del trabajo y tus compañeros de piso, que con toda seguridad intentarán dirigirse a ti en inglés o en español. Trabar auténticas relaciones en Alemania lleva años y el proceso de integración lingüística también. Debes estar preparado para un aislamiento prolongado.2. Alemania es muy grande:También parece obvio que Alemania es muy grande, pero a menudo no somos conscientes de la enorme diferencia que hay entre vivir en ciudades cosmopolitas como Berlín y Hamburgo o en otras más ricas e industriales como Munich, Stuttgart o Düsseldorf. Estas últimas son las que más empleo ofrecen, están repletas de oportunidades, pero a menudo parecen muertas a partir de las 18:00 horas y soportan un caro nivel de vida. Las primeras, más atractivas y vitales, son las más pobres de Alemania, arrastran bolsas de paro propias y están ya saturadas de aspirantes. En Berlín hay un paro del 11,8%, en Munich del 3,8%. Son mundos diferentes.

3. Alemania está llena de alemanes:

Seguramente contabas con ello, Alemania está llena de alemanes, pero no entenderás el alcance de las diferencias culturales hasta que no las sufras. Son honrados hasta la médula. Si te dejas abierto el coche en el centro de Berlín, y con abierto queremos decir abierto de par en par, los CD seguirán en la guantera cuando vuelvas dos horas después. Pero si aparcas incorrectamente ese mismo coche frente a tu casa, será posiblemente uno de tus vecinos el que llame a la policía para denunciarte. Te convertirás en un proscrito si no reciclas correctamente la basura, incluido lavar los envases de yogur antes de depositarlos en el contenedor para plásticos. Si tomas un café o cenas con alguien, pagaréis por separado. Se quitarán los zapatos cuando entren a tu casa y tú deberás hacer lo mismo en la suya. No soportarán que hables al volumen cotidiano en España, ni que cocines con ajo. El rescate a los bancos españoles nos ha convertido en un país europeo de segunda y percibirás que comienzan a tratarnos como a ciudadanos de segunda. Ya no les gusta alquilarnos casas y admiten con más dificultad a nuestros hijos en colegios privados. ¡Ah! Y no te perdonarán que no seas amable con perros y gatos, a los que no es extraño que demuestren más afecto que a las personas.

4. Alemania = burocracia:

Nada más poner un pie en Alemania necesitas un Anmeldung, documento de registro que te pedirán para todo y que solicitarás en la oficina Meldestelle del Burgeramt, el ayuntamiento de tu distrito. También es necesario un Certificado de Libre Circulación (Freizügigkeitsbescheinigung), y para conseguir los documentos anteriormente citados necesitas tener una dirección y un contrato de alquiler. Para conseguir el contrato de alquiler necesitas la Chufa, una especie de certificado de tus deudas y solvencia, además de un certificado de ingresos (Einkommensbescheid). Para empezar a trabajar necesitas la Lohnsteuerkarte, registro en la Hacienda alemana, la Sozialversicherungsausweis y la Mitgliedsbescheiningung der Krankenkasse, que certifican que perteneces a una caja del Seguro Social y del Seguro Médico, y una Aufenthaltsbescheiningung gemäB 5 Freizügigkeitesgesetz, algo así como un certificado de residencia. Después de esto puedes ir a registrarte al Consulado. No sirve de mucho, pero ya puestos…

5. Alemania trabaja a la alemana:

Alemania trabaja y España también, pero con culturas del trabajo completamente ajenas entre sí. Generalizando, los trabajadores alemanes no usan el teléfono de la empresa para llamadas personales, no utilizan el tiempo de oficina para pedir cita en el dentista o para charlar sobre el programa de televisión de la noche anterior. No hay pausa para comer de más de media hora. No se sale a fumar o a tomar café y muchas grandes empresas estipulan incluso en sus convenios la denominada Pinkelpause, o pausa para hacer pipí, que establece los minutos de duración y la frecuencia con que los empleados pueden ir al baño. Cumplen los horarios, lo que significa que salen de casa considerablemente antes si el pronóstico meteorológico es adverso, llegan sistemáticamente a menos cinco y se están poniendo el abrigo también a menos cinco, para salir por la puerta a la hora exacta, así haya que dejar en suspenso un proyecto de millones de euros. Las horas extra se pagan sin excepción. No hay prisas y no se espera hasta que se haya ido el jefe. Esto requiere una enorme planificación y anticipación. Tendrás que amoldarte.

6. Alemania, reserva natural de ingenieros e informáticos:

En Alemania son especies protegidas: ingenieros e informáticos, en menor medida personal sanitario y estudiantes de formación profesional de ramas industriales. Si perteneces a uno de estos grupos serás bienvenido a este país y se te darán todo tipo de facilidades. Si además eres investigador en áreas avanzadas de energías renovables, reciclaje, química aplicada, nanotecnología o genética, te buscan como locos y seguramente varias empresas alemanas han contactado ya contigo tratando de seducirte. Pero si no formas parte de estos selectos sectores, estarás solo en la jungla del empleo alemán, donde no hay un salario mínimo legislado y donde personal altamente cualificado procedente de países como Polonia e India pone ya muy alto el listón de la formación y muy bajo el listón de los ingresos.

7. Alemania significa bienestar:

El sistema de bienestar social alemán sigue siendo un sueño en comparación con el resto del planeta, incluida España. Una vez entras en el sistema a través de un empleo estable, dispones de todo tipo de ayudas familiares, por ejemplo. Las madres dejan de trabajar 6 semanas antes de la fecha prevista del parto y las 8 siguientes al nacimiento con el 100% de su salario. A partir de ahí, la baja por maternidad dura un año y cobra el 67% del salario para padre o madre. Si la madre no ha trabajado antes, recibe 300 euros al mes. El Estado paga 184 euros por niño al mes, ingresados en cuenta corriente, y Merkel acaba de aprobar una subvención a familias que cuidan de los niños en lugar de llevarlos a la guardería, comparable a lo que le cuesta al mes al Estado una plaza de guardería pública. Si las cosas van mal, en un caso de paro prolongado, el Estado garantiza el derecho a vivienda, no de palabra, como en la Constitución Española, sino con subvenciones contantes y sonantes, además de derecho a calefacción e incluso tarjetas de ocio para menores de familias con bajos ingresos, que permiten a los niños pobres ir al cine, al teatro, a librerías…

8. En Alemania también hay picaresca:

En alemán no existe un término para traducir la picaresca y para referirse al género literario de El Lazarillo de Tormes hablan de Schelmroman, Novelas de pillos. Pero haberla, hayla. Ojo si llegas a trabajar al sector servicios, el más tocado. En Berlín ya hay casos de españoles que llegan buscándose la vida y pasan meses trabajando como camareros sin contrato y sin cobrar, desprotegidos por la ley. La forma de evitarlo es buscar empleo en Alemania a través de los Ayuntamientos o Comunidades Autónomas que han desarrollado programas para ello o a través de Eures. La Embajada española en Berlín dispone también de información fidedigna. Es mucho más arriesgado venir por libre.

9. Alemania está generalmente nublada:

El frío de Alemania no supera al de Ávila, pero su déficit de luz sí. Durante los meses de invierno anochece a las 16:00 e incluso en verano el porcentaje de días plomizos, lluviosos o sencillamente grises es capaz de erosionar cualquier psicología. Los habitantes del Mediterráneo tienden a acusar especialmente ese déficit de luz. En Alemania, 10.021 personas se quitaron la vida en 2010. Otras tantas lo intentaron. Hay un suicidio cada 53 minutos y mueren más personas por voluntad propia que por accidentes de tráfico, homicidio, drogas o sida. Naturalmente, las causas no tienen que ver exclusivamente con el clima, sino también con la soledad, la presión social y la crisis. Debes hacer acopio de fortaleza.

10. Alemania engancha:

Si después de haber superado todas estas dificultades logras trabajar en Alemania y establecerte en este país, descubrirás algo con lo que no contabas: quieres quedarte. A pesar de la morriña y de los planes para volver, Alemania engancha y un día, sin darte cuenta, te encontrarás con que suples felizmente la falta de luz partiendo el invierno con un viaje al Mediterráneo o al Caribe, según tus ingresos, que la relación con la familia a través de Skype te resulta razonablemente satisfactoria y que te sientes realizado por lo mucho que te aprecian en tu trabajo. Ya no estarás dispuesto a prescindir de la seguridad de tu empleo, de tu pensión de jubilación y de tus inversiones, te sentirás al abrigo de un Estado fuerte y sostenible y no querrás prescindir de las garantías sociales. No te gustaría ya la idea de volver a una oficina en la que se pierde el tiempo en reuniones inservibles o con comidas de dos horas de duración, despreciarás las actitudes clientelares o pelotas, jamás esperarías ya a que se vaya el jefe para irte a casa si ha terminado tu horario laboral… La lengua alemana habrá dejado de ser un problema y habrás hecho amigos alemanes, generalmente un tipo de amistad sin muchas alharacas, pero profunda y duradera, de los que no querrás separarte. Y si has tenido hijos, desearás para ellos que crezcan hablando alemán. Como religioso contribuyente, comenzarás incluso a criticar que el fisco alemán destine tus impuestos a rescatar gobiernos corruptos del sur de Europa. Y un día, te sorprenderás a ti mismo tarareando una canción de Grönemeyer mientras conduces, en una ciudad sin atascos. Ese día, estarás perdido. 😉

Fuente: Blogoterraqueo.

C. Marco

10 reglas para innovar con energia

 

Cuantas veces nos hemos enfrentado a un proyecto de innovación o cambio que literalmente nos ha dejado como la batería de nuestro móvil: ¡agotados! Luchar contra la resistencia al cambio, los abogados del diablo, la falta de visión, la inexistencia de espíritu de equipo,…nos puede suponer que caigamos en la desesperanza más absoluta.

Sin embargo, tenemos dos opciones: la rendición o la lucha, eso sí con un poco de cabeza y cuidando de que nuestra energía no se agote, ya que es la que va a garantizar nuestra capacidad de llevar a buen puerto los proyectos que emprendamos. Por ello, quiero hoy compartir la aplicación al mundo de la innovación de unas sencillas ideas que en forma de decálogo aparecen en el libro El bus de la energía: Diez reglaspara llenar de energía positiva tu vida”. Aquí las tienes, espero que te parezcan interesantes y que me hagas llegar tus comentarios.
1. Tú eres el conductor del autobús. Fuera excusas, si quieres innovar siempre hay una ámbito en el que tú tienes la competencia para actuar. Como me gusta decir, si queréis aprender, coged los “ysis” los “esques” y los “peros” y lanzadlos por la ventana. Quien conduce lidera, pero esto no quiere decir que elija él solo la dirección y el camino.
2. Deseo, visión y foco mueven el autobús en la dirección correcta. No hay innovación sino hay un paraqué. La innovación necesita responder a una visión compartida y centrada de aquello que esperan todos los viajeros. ¿Para qué innovas? Si tienes dificultades al contestar esta pregunta revisa la visión y el deseo que mueven tu proyecto.
3. Alimenta tu viaje de energía positiva. Positivismo no quiere decir ni ingenuidad ni falta de realismo, todo lo contrario. Positivismo en innovación significa hacer posible lo imposible. Piensa en todas las creencias que limitan tu visión positiva cuando pones en marcha tu “bus de la innovación”. ¿Cuántas cosas quieres desaprender que no te valen para innovar?
4. Invita a que la gente se suba a tu autobús y comparte tu visión. Para innovar necesitas un equipo, por ello tienes que invitar a quien quieras que te acompañen en tu viaje. Para ello es necesario que compartas tu visión con ellos y que llegues a alcanzar una visión compartida ¿Acaso piensas que los demás no piensan?5. No malgastes tu energía con aquellos que no quieren subir al autobús. Va a haber mucha gente que no va a creer en la innovación. Por cada razón que les ofrezcas, ellos te van a dar otras 10 en contra. Cada minuto que gastas en convencer a alguien que no quiere innovar de lo bueno que es el proyecto es tiempo y energía que desperdicias para la innovación.

6. Pon en el autobús un letrero que diga “No se permiten vampiros de energía”.
Esta es para mí una de las principales reglas para detonar la innovación. No permitas que haya personas en la organización que se dediquen a minar la energía innovadora ¿Cómo se hace esto? Lo analizaremos en un próximo post, pero como pista te digo que los “vampiros de la innovación” viven muy felices en las tinieblas de la inmovilidad.

7. El entusiasmo atrae más pasajeros y les da energía durante el viaje.
¿Cómo puedes atraer gente con talento e ilusión? Pues sencillo, donde haya más gente con talento y la ilusión por lo que se hace inunde todo el ambiente.
8. Ama a tus pasajeros. Cuida de tu equipo, dedícale tiempo, comparte, pregunta, observa. Todos y cada uno de ellos tienen algo que aportar. El mayor error es pensar que eres capaz de conducir la innovación tú solo.
9. Conduce con un propósito. Tienes la responsabilidad de guiar al equipo y esto lo has de basar en la confianza. ¿Qué puedes hacer para generar esa confianza? Debes ser competente, sincero y coherente. Volveremos sobre ello, no te preocupes
10. Diviértete y disfruta del viaje. Si no eres capaz de disfrutar con la innovación es que algo falla. Siente la satisfacción de conseguir hacer posible lo imposible.
C. Marco

Nociones sobre Management: 10 reglas para innovar con energia

Cuantas veces nos hemos enfrentado a un proyecto de innovación o cambio que literalmente nos ha dejado como la batería de nuestro móvil: ¡agotados! Luchar contra la resistencia al cambio, los abogados del diablo, la falta de visión, la inexistencia de espíritu de equipo,…nos puede suponer que caigamos en la desesperanza más absoluta.

 
Sin embargo, tenemos dos opciones: la rendición o la lucha, eso sí con un poco de cabeza y cuidando de que nuestra energía no se agote, ya que es la que va a garantizar nuestra capacidad de llevar a buen puerto los proyectos que emprendamos. Por ello, quiero hoy compartir la aplicación al mundo de la innovación de unas sencillas ideas que en forma de decálogo aparecen en el libro El bus de la energía: Diez reglaspara llenar de energía positiva tu vida”. Aquí las tienes, espero que te parezcan interesantes y que me hagas llegar tus comentarios.

1. Tú eres el conductor del autobús. Fuera excusas, si quieres innovar siempre hay una ámbito en el que tú tienes la competencia para actuar. Como me gusta decir, si queréis aprender, coged los “ysis” los “esques” y los “peros” y lanzadlos por la ventana. Quien conduce lidera, pero esto no quiere decir que elija él solo la dirección y el camino.

2. Deseo, visión y foco mueven el autobús en la dirección correcta. No hay innovación sino hay un paraqué. La innovación necesita responder a una visión compartida y centrada de aquello que esperan todos los viajeros. ¿Para qué innovas? Si tienes dificultades al contestar esta pregunta revisa la visión y el deseo que mueven tu proyecto.

3. Alimenta tu viaje de energía positiva. Positivismo no quiere decir ni ingenuidad ni falta de realismo, todo lo contrario. Positivismo en innovación significa hacer posible lo imposible. Piensa en todas las creencias que limitan tu visión positiva cuando pones en marcha tu “bus de la innovación”. ¿Cuántas cosas quieres desaprender que no te valen para innovar?

4. Invita a que la gente se suba a tu autobús y comparte tu visión. Para innovar necesitas un equipo, por ello tienes que invitar a quien quieras que te acompañen en tu viaje. Para ello es necesario que compartas tu visión con ellos y que llegues a alcanzar una visión compartida ¿Acaso piensas que los demás no piensan?

5. No malgastes tu energía con aquellos que no quieren subir al autobús. Va a haber mucha gente que no va a creer en la innovación. Por cada razón que les ofrezcas, ellos te van a dar otras 10 en contra. Cada minuto que gastas en convencer a alguien que no quiere innovar de lo bueno que es el proyecto es tiempo y energía que desperdicias para la innovación.


6. Pon en el autobús un letrero que diga “No se permiten vampiros de energía”.
Esta es para mí una de las principales reglas para detonar la innovación. No permitas que haya personas en la organización que se dediquen a minar la energía innovadora ¿Cómo se hace esto? Lo analizaremos en un próximo post, pero como pista te digo que los “vampiros de la innovación” viven muy felices en las tinieblas de la inmovilidad.

7. El entusiasmo atrae más pasajeros y les da energía durante el viaje.
¿Cómo puedes atraer gente con talento e ilusión? Pues sencillo, donde haya más gente con talento y la ilusión por lo que se hace inunde todo el ambiente.

8. Ama a tus pasajeros. Cuida de tu equipo, dedícale tiempo, comparte, pregunta, observa. Todos y cada uno de ellos tienen algo que aportar. El mayor error es pensar que eres capaz de conducir la innovación tú solo.

9. Conduce con un propósito. Tienes la responsabilidad de guiar al equipo y esto lo has de basar en la confianza. ¿Qué puedes hacer para generar esa confianza? Debes ser competente, sincero y coherente. Volveremos sobre ello, no te preocupes

10. Diviértete y disfruta del viaje. Si no eres capaz de disfrutar con la innovación es que algo falla. Siente la satisfacción de conseguir hacer posible lo imposible.

C. Marco

Cómo ser emprendedor y aprender de los errores

Aunque se pongan los mejores esfuerzos en un emprendimiento, si la estrategia no está bien enfocada y los objetivos tampoco están del todo claros, entre otros errores, las probabilidades de fallar a final del camino son altas. Por eso conviene estar atentos a las señales y no repetir equivocaciones pasadas. Vea acá si se siente interpretado por algunos de los desaciertos comentados por expertos.

En el ambiente emprendedor el error tiende a ser asumido como inherente a este proceso, dentro del cual buena parte de los esfuerzos se relacionan precisamente con aminorar estas equivocaciones y, si se llegan a dar, que errar sea barato y en una etapa temprana del emprendimiento. Lo más seguro es no exista emprendedor en el mundo que no haya cometido equivocaciones, pero la diferencia entre uno exitoso y los que quedan en el camino, es la capacidad de aprender sobre el camino trazado y equivocarse lo menos posible.

José Ernesto Amorós, parte del equipo realizador del trabajo de investigación Global Entrepreneurship Monitor y director de Investigación Facultad de Economía y Negocios Universidad del Desarrollo (UDD), explica que al igual que muchas actividades diarias, las personas, equipos u organizaciones a veces salen airosas justamente porque tuvieron la capacidad de reducir la incidencia de errores. “Obviamente hay errores y errores. Como en algún momento expresó un antiguo CEO de 3M al comentar que la empresa toleraba los fracasos bien intencionados”, pero él mismo hacía énfasis en que “al final, tiene que haber resultados. No podemos dejar que los proyectos duren indefinidamente”, en clara alusión a que todo tiene un límite justo y razonable, asegura.

A su vez, Alan Farcas, director Ejecutivo de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), comparte con Innovación.cl otro ejemplo que evidencia la valoración que se le puede dar al error. Cuenta que hace algún tiempo, un gran ejecutivo de Estados Unidos perdió US$ 20 millones en un negocio. Inmediatamente fue donde el jefe y le entregó una carta de renuncia. Pero éste le dijo que acababan de invertir US$ 20 millones en su formación y que estarían locos si lo dejan partir. Por eso, dice que “emprender es equivocarse, y, también, es volver a levantarse, porque se trata de tomar riesgos. Si como sociedad no damos espacio al sueño de emprender, cerramos la puerta a la ilusión de constituirnos en un país con oportunidades de desarrollo”, expresa. Opinión que comparte Fernanda Vicente, emprendedora y vicepresidente de la Asociación de Emprendedores (Asech), quien piensa que si un emprendedor, no obstante las equivocaciones que pudiera haber cometido en el camino, si después de dos o tres años sigue en pie, lo más probable es que tenga éxito en su proyecto. “De todos modos, creo que vivimos en un entorno menos castigador con los errores que hasta hace sólo unos pocos años. Creo que hoy se valora más la experiencia de haber iniciado una empresa”.

Explica la representante de Asech que un error garrafal que ve en muchos proyectos que se inician es su baja capacidad de adaptabilidad. “Si no eres capaz de adaptarte a las necesidades del entorno, el fracaso estará muy cercano. Nunca en la vida uno podrá manejar todas las variables del plan de negocios del emprendimiento. Por eso, yo no recomiendo los planes de negocios de 800 páginas, que es lo usual”, reflexiona.

Fernanda Vicente, quien también creó Viral, empresa de contenidos estratégicos, explica que muchos emprendedores se dedican a buscar recursos de inversionistas externos como sustento a sus proyectos, pensando que emprender se trata de conseguir apoyo de terceros, cuando significa exactamente lo contrario. “Veo que se están presentando a fondos de inversión y concursables, lo que no es malo, pero se olvidan que el emprendimiento se trata de arreglárselas solos. El emprendedor real es el que se saca la cresta día y noche y su potencial éxito no depende de la llegada de un inversionista. Si te ganas un concurso, genial, pero si no, arréglatelas solo. Basta recordar los grandes empresarios chilenos, la mayoría de loso cuales fueron inmigrantes que se esforzaron mucho y que nunca le pidieron un peso a nadie”. Por eso piensa que si uno es exitoso, los inversionistas van a llegar solos.Por otra parte, Leonardo Farkas cita un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), realizado especialmente para Chile, que indica que el 70% de los fracasos podría haber sido evitable, generando compañías rentables en el mediano plazo. Explica el académico de la UAI que en los países europeos, los “fallidos honestos” son liberados de las listas negras (Dicom) cuando finaliza el proceso, lo que facilita enormemente las opciones del segundo intento. Precisamente, relacionado con nuestro entorno, Farcas cree que lo anterior es especialmente delicado para los negocios innovadores, los que por su naturaleza son de mayor riesgo, pero de superior impacto económico y claves en la estrategia de crecimiento de Chile. “Los emprendedores fallan, en promedio, tres veces antes de consolidarse. Si como sociedad les negamos la oportunidad de volver a levantarse, nos estamos cerrando al desarrollo, creando menos puestos de trabajo, impuestos y calidad de vida para todos los chilenos. Y, de paso, estamos matando sueños”.Aunque coincide con lo anterior, la vicepresidenta de Asech no cree mucho en las estadísticas, porque cree que para un emprendedor que está empezando no resulta muy motivante pensar que sus primeros intentos serán un fracaso. Asimismo, opina que las equivocaciones no se relacionan con algo estadístico, sino que tienen que ver con aspectos más bien subjetivos. “Los errores guardan relación con la preparación y motivación de las personas, porque si uno tiene claro que quiere llegar al final del camino contra viento y marea, finalmente lo hará. Pero ésa no es la visión de todos los emprendedores”. Por eso opina que los emprendedores deben estar dispuestos a no tener vacaciones, no almorzar, dormir en lugares inhóspitos si se acaban los recursos, etc. Cree que ésa es la esencia de ser un emprendedor. “No hay otra porque no existe el emprendimiento fácil y menos en Chile. No existe el emprendimiento con horario de ocho horas al día”.

En este contexto, José Ernesto Amorós comparte con Innovación.cl un listado de los errores más comunes que cometen los emprendedores, los que considera universales y que son susceptibles de cometer en casi todas partes. Estos son:

– La fiebre del fundador y la pérdida de objetividad. Los emprendedores tienden a enamorarse de sus proyectos y esto es positivo. Pero no tener un cable a tierra puede ser muy perjudicial. Aconsejo siempre tener un “abogado del diablo” que ayude a “bajar de la nube”.

– Escoger mal a los compañeros de viaje. Tener un buen equipo resulta clave. Tu mejor amigo, tu compadre y hermano del alma son eso, tu amigo, compadre o hermano. Pero no por eso tienen que ser las mejores personas para hacer un proyecto.

– Falta de orientación al mercado o público objetivo. Por más innovador que sea el producto o servicio, alguien tiene que estar dispuesto a pagar por eso. Mientras más se conozca a esas personas dispuestas, mucho mejor.

– Carecer de estrategia competitiva. Hay que tener un foco. La universalidad mejor se la dejamos a otras compañías, como Coca-Cola. Y hasta ellos tiene estrategias diferenciales.

– Despreciar a la competencia. Muchas veces he oído la frase “por ahora no hay competencia”. Pero, acto seguido, empresas como Cencosud y Wallmart entran al negocio.

– No entrar en el momento adecuado. No todo lo innovador tiene la “ventana de oportunidad” siempre abierta. Si no, vean lo que paso con proyectos como Newton de Apple, los autos eléctricos de GM a finales de los 80, etc.

– Desconocimiento del negocio. Si no sabes en un 100% de lo que se trata, mejor ni meterse.

– No conocer la estructura de costos. Siempre es más costoso de lo que aparenta ser y siempre hay que vender más barato de lo que se tenía pensado.

– Empezar con recursos inadecuados. Ojo, no siempre es dinero, a veces son personas, contactos e incluso tiempo.

– El “mal de piedra”. Querer tener todo construido y rápido no siempre es bueno. Si quieres empezar tu negocio con una oficina en la Torre Titanium, creo que no es una buena idea. Una regla siempre: mejor alquilar que comprar y mejor tomar prestado que alquilar.

Por su parte, Farkas piensa que el mayor error que puede hacer un emprendedor no es equivocarse porque incluso eso es deseable porque se aprende. “El mayor error es cuando no se reconoce temprano el error y se perpetúa una situación de ineficiencia”, dice. Lo que es refrendado por Fernanda, quien también agrega que el emprendimiento no es para todos porque hay que tener el “bichito” y alma de emprendedor, más allá de allá de los cursos y capacitaciones que se puedan realizar. Dice que no se necesita tener grandes conocimientos de emprendimiento para ser un gran emprendedor y que la clave –no siempre tenida en cuenta– es que el ganar dinero no sea la única motivación, porque cuando es así, “las posibilidades de fracasar son mayores. Sin pasión por lo que se hace, difícilmente habrá éxito en el proyecto iniciado”.

Fuente: Innovación.

C. Marco

Nociones sobre Management: Cómo ser emprendedor y aprender de los errores

 
Aunque se pongan los mejores esfuerzos en un emprendimiento, si la estrategia no está bien enfocada y los objetivos tampoco están del todo claros, entre otros errores, las probabilidades de fallar a final del camino son altas. Por eso conviene estar atentos a las señales y no repetir equivocaciones pasadas. Vea acá si se siente interpretado por algunos de los desaciertos comentados por expertos.

En el ambiente emprendedor el error tiende a ser asumido como inherente a este proceso, dentro del cual buena parte de los esfuerzos se relacionan precisamente con aminorar estas equivocaciones y, si se llegan a dar, que errar sea barato y en una etapa temprana del emprendimiento. Lo más seguro es no exista emprendedor en el mundo que no haya cometido equivocaciones, pero la diferencia entre uno exitoso y los que quedan en el camino, es la capacidad de aprender sobre el camino trazado y equivocarse lo menos posible.

José Ernesto Amorós, parte del equipo realizador del trabajo de investigación Global Entrepreneurship Monitor y director de Investigación Facultad de Economía y Negocios Universidad del Desarrollo (UDD), explica que al igual que muchas actividades diarias, las personas, equipos u organizaciones a veces salen airosas justamente porque tuvieron la capacidad de reducir la incidencia de errores. “Obviamente hay errores y errores. Como en algún momento expresó un antiguo CEO de 3M al comentar que la empresa toleraba los fracasos bien intencionados”, pero él mismo hacía énfasis en que “al final, tiene que haber resultados. No podemos dejar que los proyectos duren indefinidamente”, en clara alusión a que todo tiene un límite justo y razonable, asegura.

A su vez, Alan Farcas, director Ejecutivo de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), comparte con Innovación.cl otro ejemplo que evidencia la valoración que se le puede dar al error. Cuenta que hace algún tiempo, un gran ejecutivo de Estados Unidos perdió US$ 20 millones en un negocio. Inmediatamente fue donde el jefe y le entregó una carta de renuncia. Pero éste le dijo que acababan de invertir US$ 20 millones en su formación y que estarían locos si lo dejan partir. Por eso, dice que “emprender es equivocarse, y, también, es volver a levantarse, porque se trata de tomar riesgos. Si como sociedad no damos espacio al sueño de emprender, cerramos la puerta a la ilusión de constituirnos en un país con oportunidades de desarrollo”, expresa. Opinión que comparte Fernanda Vicente, emprendedora y vicepresidente de la Asociación de Emprendedores (Asech), quien piensa que si un emprendedor, no obstante las equivocaciones que pudiera haber cometido en el camino, si después de dos o tres años sigue en pie, lo más probable es que tenga éxito en su proyecto. “De todos modos, creo que vivimos en un entorno menos castigador con los errores que hasta hace sólo unos pocos años. Creo que hoy se valora más la experiencia de haber iniciado una empresa”.

Explica la representante de Asech que un error garrafal que ve en muchos proyectos que se inician es su baja capacidad de adaptabilidad. “Si no eres capaz de adaptarte a las necesidades del entorno, el fracaso estará muy cercano. Nunca en la vida uno podrá manejar todas las variables del plan de negocios del emprendimiento. Por eso, yo no recomiendo los planes de negocios de 800 páginas, que es lo usual”, reflexiona.


Fernanda Vicente, quien también creó Viral, empresa de contenidos estratégicos, explica que muchos emprendedores se dedican a buscar recursos de inversionistas externos como sustento a sus proyectos, pensando que emprender se trata de conseguir apoyo de terceros, cuando significa exactamente lo contrario. “Veo que se están presentando a fondos de inversión y concursables, lo que no es malo, pero se olvidan que el emprendimiento se trata de arreglárselas solos. El emprendedor real es el que se saca la cresta día y noche y su potencial éxito no depende de la llegada de un inversionista. Si te ganas un concurso, genial, pero si no, arréglatelas solo. Basta recordar los grandes empresarios chilenos, la mayoría de loso cuales fueron inmigrantes que se esforzaron mucho y que nunca le pidieron un peso a nadie”. Por eso piensa que si uno es exitoso, los inversionistas van a llegar solos.

Por otra parte, Leonardo Farkas cita un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), realizado especialmente para Chile, que indica que el 70% de los fracasos podría haber sido evitable, generando compañías rentables en el mediano plazo. Explica el académico de la UAI que en los países europeos, los “fallidos honestos” son liberados de las listas negras (Dicom) cuando finaliza el proceso, lo que facilita enormemente las opciones del segundo intento. Precisamente, relacionado con nuestro entorno, Farcas cree que lo anterior es especialmente delicado para los negocios innovadores, los que por su naturaleza son de mayor riesgo, pero de superior impacto económico y claves en la estrategia de crecimiento de Chile. “Los emprendedores fallan, en promedio, tres veces antes de consolidarse. Si como sociedad les negamos la oportunidad de volver a levantarse, nos estamos cerrando al desarrollo, creando menos puestos de trabajo, impuestos y calidad de vida para todos los chilenos. Y, de paso, estamos matando sueños”.

Aunque coincide con lo anterior, la vicepresidenta de Asech no cree mucho en las estadísticas, porque cree que para un emprendedor que está empezando no resulta muy motivante pensar que sus primeros intentos serán un fracaso. Asimismo, opina que las equivocaciones no se relacionan con algo estadístico, sino que tienen que ver con aspectos más bien subjetivos. “Los errores guardan relación con la preparación y motivación de las personas, porque si uno tiene claro que quiere llegar al final del camino contra viento y marea, finalmente lo hará. Pero ésa no es la visión de todos los emprendedores”. Por eso opina que los emprendedores deben estar dispuestos a no tener vacaciones, no almorzar, dormir en lugares inhóspitos si se acaban los recursos, etc. Cree que ésa es la esencia de ser un emprendedor. “No hay otra porque no existe el emprendimiento fácil y menos en Chile. No existe el emprendimiento con horario de ocho horas al día”.

En este contexto, José Ernesto Amorós comparte con Innovación.cl un listado de los errores más comunes que cometen los emprendedores, los que considera universales y que son susceptibles de cometer en casi todas partes. Estos son:

– La fiebre del fundador y la pérdida de objetividad. Los emprendedores tienden a enamorarse de sus proyectos y esto es positivo. Pero no tener un cable a tierra puede ser muy perjudicial. Aconsejo siempre tener un “abogado del diablo” que ayude a “bajar de la nube”.

– Escoger mal a los compañeros de viaje. Tener un buen equipo resulta clave. Tu mejor amigo, tu compadre y hermano del alma son eso, tu amigo, compadre o hermano. Pero no por eso tienen que ser las mejores personas para hacer un proyecto.

– Falta de orientación al mercado o público objetivo. Por más innovador que sea el producto o servicio, alguien tiene que estar dispuesto a pagar por eso. Mientras más se conozca a esas personas dispuestas, mucho mejor.

– Carecer de estrategia competitiva. Hay que tener un foco. La universalidad mejor se la dejamos a otras compañías, como Coca-Cola. Y hasta ellos tiene estrategias diferenciales.

– Despreciar a la competencia. Muchas veces he oído la frase “por ahora no hay competencia”. Pero, acto seguido, empresas como Cencosud y Wallmart entran al negocio.

– No entrar en el momento adecuado. No todo lo innovador tiene la “ventana de oportunidad” siempre abierta. Si no, vean lo que paso con proyectos como Newton de Apple, los autos eléctricos de GM a finales de los 80, etc.

– Desconocimiento del negocio. Si no sabes en un 100% de lo que se trata, mejor ni meterse.

– No conocer la estructura de costos. Siempre es más costoso de lo que aparenta ser y siempre hay que vender más barato de lo que se tenía pensado.

– Empezar con recursos inadecuados. Ojo, no siempre es dinero, a veces son personas, contactos e incluso tiempo.

– El “mal de piedra”. Querer tener todo construido y rápido no siempre es bueno. Si quieres empezar tu negocio con una oficina en la Torre Titanium, creo que no es una buena idea. Una regla siempre: mejor alquilar que comprar y mejor tomar prestado que alquilar.

Por su parte, Farkas piensa que el mayor error que puede hacer un emprendedor no es equivocarse porque incluso eso es deseable porque se aprende. “El mayor error es cuando no se reconoce temprano el error y se perpetúa una
situación de ineficiencia
”, dice. Lo que es refrendado por Fernanda, quien también agrega que el emprendimiento no es para todos porque hay que tener el “bichito” y alma de emprendedor, más allá de allá de los cursos y capacitaciones que se puedan realizar. Dice que no se necesita tener grandes conocimientos de emprendimiento para ser un gran emprendedor y que la clave –no siempre tenida en cuenta– es que el ganar dinero no sea la única motivación, porque cuando es así, “las posibilidades de fracasar son mayores. Sin pasión por lo que se hace, difícilmente habrá éxito en el proyecto iniciado”.

Fuente: Innovación.

C. Marco

Ponerse en los zapatos del otro. Concepto de Empatía

La empatía surge de una especie de imitación física

¿Qué es la empatía y para qué nos sirve como herramienta humana?

Vivimos en una época en la que el tejido social está cada vez sujeto a más tensiones, en el que el egoísmo, la violencia y la falta de espiritualidad parecen afectar la calidad de la vida comunitaria.

La empatía o “comunicación emocional” es ponerse en los zapatos del otro, y tiene lugar en una amplia gama de situaciones de la vida, desde las ventas y la administración hasta el idilio y la paternidad, pasando por la compasión, el altruismo y la actividad política.

La ausencia de empatía también es reveladora. Existe en psicópatas criminales, violadores y secuestradores, y abusadores de niños.

La palabra “empatía” se deriva de empatheia, palabra griega que significa “sentir dentro”, término usado en un principio por los teóricos de la estética para designar la capacidad de percibir la experiencia subjetiva de otra persona.

La empatía surge de una especie de imitación física de la aflicción del otro, que evoca los mismos sentimientos en uno mismo.

Es distinta a la simpatía, que puede experimentarse por la situación crítica de otra persona sin compartir nada de lo que la otra persona siente.

¿Cómo se desarrolla la empatía? Se puede observar desde la infancia.

Desde el día que nacen, los niños se sientes perturbados cuando oyen llorar a otro. Los bebés sienten una preocupación solidaria incluso antes de darse cuenta de que existen como seres separados de los demás.

A los 9 meses, el niño siente aflicción cuando ve que otro cae y empieza a llorar, su compenetración es tan fuerte que reacciona como si fuera él mismo el que se ha hecho daño.

Después del primer año, cuando los niños tienen más conciencia de que son distintos de los demás, intentan activamente consolar a otro niño que llora, por ejemplo, ofreciéndole su juguete preferido para calmarlo.

A los 2 años se dan cuenta de que los sentimientos de otra persona son distintos de los de ellos.

En la etapa más avanzada de empatía, se puede apreciar y compadecer la aflicción que sufre todo un grupo, como los pobres, los oprimidos y los marginados, y surge el deseo de aliviar los infortunios y la injusticia.

Estudios neurológicos han mostrado que el cerebro está diseñado para responder a expresiones emocionales específicas, lo cual quiere decir que la empatía es algo que nos proporciona la biología.

Sin embargo, el desarrollo de esta conducta depende de la educación familiar y escolar.

El ser humano nace con el potencial para desarrollar y aplicar la empatía, pero el papel de la familia y del núcleo social es encauzar este maravilloso potencial.

C. Marco

Nociones sobre Psicología: Ponerse en los zapatos del otro. Concepto de Empatía

La empatía surge de una especie de imitación física

¿Qué es la empatía y para qué nos sirve como herramienta humana?

Vivimos en una época en la que el tejido social está cada vez sujeto a más tensiones, en el que el egoísmo, la violencia y la falta de espiritualidad parecen afectar la calidad de la vida comunitaria.

La empatía o “comunicación emocional” es ponerse en los zapatos del otro, y tiene lugar en una amplia gama de situaciones de la vida, desde las ventas y la administración hasta el idilio y la paternidad, pasando por la compasión, el altruismo y la actividad política.

La ausencia de empatía también es reveladora. Existe en psicópatas criminales, violadores y secuestradores, y abusadores de niños.

La palabra “empatía” se deriva de empatheia, palabra griega que significa “sentir dentro”, término usado en un principio por los teóricos de la estética para designar la capacidad de percibir la experiencia subjetiva de otra persona.

La empatía surge de una especie de imitación física de la aflicción del otro, que evoca los mismos sentimientos en uno mismo.

Es distinta a la simpatía, que puede experimentarse por la situación crítica de otra persona sin compartir nada de lo que la otra persona siente.

¿Cómo se desarrolla la empatía? Se puede observar desde la infancia.

Desde el día que nacen, los niños se sientes perturbados cuando oyen llorar a otro. Los bebés sienten una preocupación solidaria incluso antes de darse cuenta de que existen como seres separados de los demás.

A los 9 meses, el niño siente aflicción cuando ve que otro cae y empieza a llorar, su compenetración es tan fuerte que reacciona como si fuera él mismo el que se ha hecho daño.

Después del primer año, cuando los niños tienen más conciencia de que son distintos de los demás, intentan activamente consolar a otro niño que llora, por ejemplo, ofreciéndole su juguete preferido para calmarlo.

A los 2 años se dan cuenta de que los sentimientos de otra persona son distintos de los de ellos.

En la etapa más avanzada de empatía, se puede apreciar y compadecer la aflicción que sufre todo un grupo, como los pobres, los oprimidos y los marginados, y surge el deseo de aliviar los infortunios y la injusticia.

Estudios neurológicos han mostrado que el cerebro está diseñado para responder a expresiones emocionales específicas, lo cual quiere decir que la empatía es algo que nos proporciona la biología.

Sin embargo, el desarrollo de esta conducta depende de la educación familiar y escolar.

El ser humano nace con el potencial para desarrollar y aplicar la empatía, pero el papel de la familia y del núcleo social es encauzar este maravilloso potencial.

 
C. Marco