Pluriempleado para llegar a fin de mes

Vicente, durante su jornada en la delegación de la multinacional alemana

Vicente no solo es adjunto a la dirección de la delegación una multinacional con 80 trabajadores, también tiene que impartir clases particulares de alemán y trabajar como repartidor en un kebab los fines de semana. Una realidad que vive Inés, farmacéutica, profesora particular para niños y árbitra de baloncesto simultáneamente. O Antonia, una psicóloga y tutora de la universidad, que se ve obligada a impartir talleres a mayores y trabajar unas horas como dependienta en un pequeño comercio, «siempre con el estrés de no llegar a fin de mes».

No cabe duda de que tener un empleo en los tiempos que corren es casi un privilegio. Pero por encima de los asfixiantes datos del paro, en España subyace otra realidad: la de muchos trabajadores que se ven forzados al pluriempleo con el único objetivo de sobrevivir. A veces es consecuencia de la situación personal de estas personas, pero en la mayoría de las ocasiones se debe a la crisis. La imposibilidad de encontrar un empleo a tiempo completo y bien remunerado. Esto lleva a muchas personas a tener que realizar hasta tres o cuatro trabajos tan precarios, que, entre todos ellos, no ganan ni 900 euros al mes.

«Yo lo hago porque no me llega el dinero y no consigo un trabajo fijo. Y no será por no haber echado currículos, sino por mi edad y porque el mercado está hecho una pena ahora», comenta Antonia, una psicóloga de 60 años que intenta salir adelante impartiendo una asignatura en la universidad, pasando consulta a dos pacientes, realizando talleres con personas mayores y trabajando como dependienta en un comercio los fines de semana. «Llevo compaginando varios trabajos pequeños desde hace 10 años. En la tienda tuve que empezar hace cuatro. En total, me saco poco más de 800 euros al mes», asegura.

Para Antonia, como para muchas otras personas, el pluriempleo se ha convertido en una herramienta para paliar los efectos de la actual situación económica. De hecho, un 66% de los trabajadores españoles asegura necesitar 757 euros más al mes, según un estudio realizado recientemente por Edenred e Ipsos. Una necesidad que aumentó desde que comenzó la crisis, en 2008. Entonces solo un 10% admitía estar buscando un segundo trabajo, según una encuesta realizada por Randstad. En 2009, ese porcentaje subió hasta el 49% y, en 2010, hasta el 54%.

«Estoy dejando los estudios de lado por levantarme tarde y estar siempre cansada» En la actualidad, en España hay 361.500 pluriempleados oficiales. Una cifra muy por debajo de los 523.500 que había en 2007, pero a todas luces engañosa. En primer lugar, porque, mientras antes se buscaba un segundo empleo para mantener un salario alto o buscar ingresos extras aprovechando el boom económico, ahora la mayoría trata de conseguirlo simplemente para sobrevivir en la actual coyuntura. «Es evidente que, en un entorno laboral como el actual y teniendo en cuenta que muchas empresas han reducido sus jornadas o contratado a trabajadores por menos horas, para la mayoría de la gente este segundo empleo se ha convertido en una necesidad», asegura Luis Pérez, director de relaciones institucionales de Randstad. Y en segundo, porque la gran mayoría de los pluriempleos no están registrados, se realizan en negro. «Con las crisis, la economía sumergida siempre aflora», puntualiza.

Pérez explica que la vida personal de pluriempleados suele volverse muy complicada y caótica, ya que tienen que someterse a los diferentes horarios en los que encuentran sus otros trabajos. Eso fue lo que le ocurrió a Vicente, adjunto al director de la delegación de una multinacional con un sueldo decente que, tras divorciarse, y con dos hijas, se vio obligado a comenzar a echar horas como repartidor de un kebab o como profesor particular de alemán para cubrir los gastos y «vivir sin lujos». Entre ellos, la hipoteca de la casa donde vive su exmujer, la manutención de los niñas o la propia habitación en la que vive. «Compaginar los tres trabajos es tan agotador y a veces no puedo –comenta–. Y eso que soy cañero, una maquina, pero me levanto tarde y llego con retraso a todos los sitios. Vivo destrozado», reconoce sobre una situación que le ha afectado incluso a su personalidad: «Hubo un tiempo en que lo único que hacía era trabajar y estaba irritable, de mala leche. Te echas a descansar cinco minutos y, ¡venga!, a la siguiente».

Inés, farmacéutica de 23 años, se vio abocada al pluriempleo porque nunca ha podido encontrar un trabajo a tiempo completo. Lleva simultaneando tres pequeños trabajos desde que acabó la carrera hace dos años y su mejor contrato, uno de media jornada, lo ha conseguido hace tan solo dos meses.

«Vivía siempre con mucho agobio y sin tiempo libre». Daba clases particulares a cinco niños por las tardes, de 15.30 a 22.00. Trabajaba también por horas en una farmacia los lunes y martes por la mañana, más algunos viernes y sábados, y después arbitraba partidos de baloncesto los domingos. Echaba más de 50 horas semanales y sacaba poco más de 1.o00 euros, entre los 500 de la farmacia, los 400 de las clases y unos 150 de los partidos, aunque nunca era fijo. Siempre andaba justita», cuenta esta madrileña, cuyo padre polaco tuvo que volver a su país por no encontrar trabajo, con la esperanza puesta aún en conseguir un contrato de 40 horas semanales y «poder vivir más tranquila».

A parte del altísimo paro juvenil, los jóvenes españoles también sufren, y de manera especial, esta situación de tener que acumular muchos pequeños trabajos precarios y en negro, para conseguir ingresos con los que pagarse el alquiler de las habitaciones y, en muchos casos, los estudios.

Paula, de 20 años, es uno de esos ejemplos. No recibe ninguna ayuda de sus padres y comparte piso con un estudiante. Para hacerse cargo de sus gastos y sufragar sus estudios de técnico superior en educación infantil, pone copas en un bar de Villanueva de la Cañada, trabaja de camarera en otro restaurante y da clases particulares a niños. En total gana unos 900 euros, parte de ellos en b, y acaba muchos días de trabajar a las 4 de la madrugada. «Los estudios los estoy dejando un poco de lado por eso de levantarme tarde y estar siempre cansada. Se acumula todo un poco, pero supongo que, poco a poco, podré ir sacando las cosas a adelante», declara con cierta esperanza.

Puede que Aristóteles llevara razón cuando, en el siglo IV a.C., decía que «cada labor es realizada mejor por un solo individuo y el legislador debe procurar que sea así, en lugar de ordenar que la misma persona toque la flauta y haga zapatos». Pero, desgraciadamente, no siempre es posible.

C. Marco

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Diez cosas que debes saber sobre Alemania

Últimamente se está hablando mucho sobre Alemania y sobre las oportunidades laborales que ofrece a ciudadanos de países como España, donde el nivel de desempleo está descontrolado. Para quien esté pensando en viajar o irse a vivir a Alemania, le invito a leer a continuación las 10 cosas que debe saber sobre el que ya es reconocido como el motor de la Economía de Europa.
Adelante con ellas y espero que te resulten de utilidad.
1. En Alemania se habla alemán:En Alemania se habla alemán, parece obvio, pero a menudo se minusvalora la barrera lingüística. Aunque hayas estudiado alemán, incluso aunque incluyas en tu curriculum un certificado B1 o, mejor aún, B2, tú no hablas alemán. Y lo sabes. Eso te lo pondrá muy difícil a la hora de integrarte en una empresa, en constante competencia. Para hablar alemán es necesario un proceso que requiere, además del estudio, tiempo de práctica y convivencia con alemanes. A esto hay que añadir la dificultad extra que presentan los acentos y dialectos de los diferentes Länder. Practicar alemán con los alemanes, además, no es una consecuencia automática de la convivencia. Puedes pasar semanas sin intercambiar más que escuetos saludos con tus compañeros del trabajo y tus compañeros de piso, que con toda seguridad intentarán dirigirse a ti en inglés o en español. Trabar auténticas relaciones en Alemania lleva años y el proceso de integración lingüística también. Debes estar preparado para un aislamiento prolongado.2. Alemania es muy grande:También parece obvio que Alemania es muy grande, pero a menudo no somos conscientes de la enorme diferencia que hay entre vivir en ciudades cosmopolitas como Berlín y Hamburgo o en otras más ricas e industriales como Munich, Stuttgart o Düsseldorf. Estas últimas son las que más empleo ofrecen, están repletas de oportunidades, pero a menudo parecen muertas a partir de las 18:00 horas y soportan un caro nivel de vida. Las primeras, más atractivas y vitales, son las más pobres de Alemania, arrastran bolsas de paro propias y están ya saturadas de aspirantes. En Berlín hay un paro del 11,8%, en Munich del 3,8%. Son mundos diferentes.

3. Alemania está llena de alemanes:

Seguramente contabas con ello, Alemania está llena de alemanes, pero no entenderás el alcance de las diferencias culturales hasta que no las sufras. Son honrados hasta la médula. Si te dejas abierto el coche en el centro de Berlín, y con abierto queremos decir abierto de par en par, los CD seguirán en la guantera cuando vuelvas dos horas después. Pero si aparcas incorrectamente ese mismo coche frente a tu casa, será posiblemente uno de tus vecinos el que llame a la policía para denunciarte. Te convertirás en un proscrito si no reciclas correctamente la basura, incluido lavar los envases de yogur antes de depositarlos en el contenedor para plásticos. Si tomas un café o cenas con alguien, pagaréis por separado. Se quitarán los zapatos cuando entren a tu casa y tú deberás hacer lo mismo en la suya. No soportarán que hables al volumen cotidiano en España, ni que cocines con ajo. El rescate a los bancos españoles nos ha convertido en un país europeo de segunda y percibirás que comienzan a tratarnos como a ciudadanos de segunda. Ya no les gusta alquilarnos casas y admiten con más dificultad a nuestros hijos en colegios privados. ¡Ah! Y no te perdonarán que no seas amable con perros y gatos, a los que no es extraño que demuestren más afecto que a las personas.

4. Alemania = burocracia:

Nada más poner un pie en Alemania necesitas un Anmeldung, documento de registro que te pedirán para todo y que solicitarás en la oficina Meldestelle del Burgeramt, el ayuntamiento de tu distrito. También es necesario un Certificado de Libre Circulación (Freizügigkeitsbescheinigung), y para conseguir los documentos anteriormente citados necesitas tener una dirección y un contrato de alquiler. Para conseguir el contrato de alquiler necesitas la Chufa, una especie de certificado de tus deudas y solvencia, además de un certificado de ingresos (Einkommensbescheid). Para empezar a trabajar necesitas la Lohnsteuerkarte, registro en la Hacienda alemana, la Sozialversicherungsausweis y la Mitgliedsbescheiningung der Krankenkasse, que certifican que perteneces a una caja del Seguro Social y del Seguro Médico, y una Aufenthaltsbescheiningung gemäB 5 Freizügigkeitesgesetz, algo así como un certificado de residencia. Después de esto puedes ir a registrarte al Consulado. No sirve de mucho, pero ya puestos…

5. Alemania trabaja a la alemana:

Alemania trabaja y España también, pero con culturas del trabajo completamente ajenas entre sí. Generalizando, los trabajadores alemanes no usan el teléfono de la empresa para llamadas personales, no utilizan el tiempo de oficina para pedir cita en el dentista o para charlar sobre el programa de televisión de la noche anterior. No hay pausa para comer de más de media hora. No se sale a fumar o a tomar café y muchas grandes empresas estipulan incluso en sus convenios la denominada Pinkelpause, o pausa para hacer pipí, que establece los minutos de duración y la frecuencia con que los empleados pueden ir al baño. Cumplen los horarios, lo que significa que salen de casa considerablemente antes si el pronóstico meteorológico es adverso, llegan sistemáticamente a menos cinco y se están poniendo el abrigo también a menos cinco, para salir por la puerta a la hora exacta, así haya que dejar en suspenso un proyecto de millones de euros. Las horas extra se pagan sin excepción. No hay prisas y no se espera hasta que se haya ido el jefe. Esto requiere una enorme planificación y anticipación. Tendrás que amoldarte.

6. Alemania, reserva natural de ingenieros e informáticos:

En Alemania son especies protegidas: ingenieros e informáticos, en menor medida personal sanitario y estudiantes de formación profesional de ramas industriales. Si perteneces a uno de estos grupos serás bienvenido a este país y se te darán todo tipo de facilidades. Si además eres investigador en áreas avanzadas de energías renovables, reciclaje, química aplicada, nanotecnología o genética, te buscan como locos y seguramente varias empresas alemanas han contactado ya contigo tratando de seducirte. Pero si no formas parte de estos selectos sectores, estarás solo en la jungla del empleo alemán, donde no hay un salario mínimo legislado y donde personal altamente cualificado procedente de países como Polonia e India pone ya muy alto el listón de la formación y muy bajo el listón de los ingresos.

7. Alemania significa bienestar:

El sistema de bienestar social alemán sigue siendo un sueño en comparación con el resto del planeta, incluida España. Una vez entras en el sistema a través de un empleo estable, dispones de todo tipo de ayudas familiares, por ejemplo. Las madres dejan de trabajar 6 semanas antes de la fecha prevista del parto y las 8 siguientes al nacimiento con el 100% de su salario. A partir de ahí, la baja por maternidad dura un año y cobra el 67% del salario para padre o madre. Si la madre no ha trabajado antes, recibe 300 euros al mes. El Estado paga 184 euros por niño al mes, ingresados en cuenta corriente, y Merkel acaba de aprobar una subvención a familias que cuidan de los niños en lugar de llevarlos a la guardería, comparable a lo que le cuesta al mes al Estado una plaza de guardería pública. Si las cosas van mal, en un caso de paro prolongado, el Estado garantiza el derecho a vivienda, no de palabra, como en la Constitución Española, sino con subvenciones contantes y sonantes, además de derecho a calefacción e incluso tarjetas de ocio para menores de familias con bajos ingresos, que permiten a los niños pobres ir al cine, al teatro, a librerías…

8. En Alemania también hay picaresca:

En alemán no existe un término para traducir la picaresca y para referirse al género literario de El Lazarillo de Tormes hablan de Schelmroman, Novelas de pillos. Pero haberla, hayla. Ojo si llegas a trabajar al sector servicios, el más tocado. En Berlín ya hay casos de españoles que llegan buscándose la vida y pasan meses trabajando como camareros sin contrato y sin cobrar, desprotegidos por la ley. La forma de evitarlo es buscar empleo en Alemania a través de los Ayuntamientos o Comunidades Autónomas que han desarrollado programas para ello o a través de Eures. La Embajada española en Berlín dispone también de información fidedigna. Es mucho más arriesgado venir por libre.

9. Alemania está generalmente nublada:

El frío de Alemania no supera al de Ávila, pero su déficit de luz sí. Durante los meses de invierno anochece a las 16:00 e incluso en verano el porcentaje de días plomizos, lluviosos o sencillamente grises es capaz de erosionar cualquier psicología. Los habitantes del Mediterráneo tienden a acusar especialmente ese déficit de luz. En Alemania, 10.021 personas se quitaron la vida en 2010. Otras tantas lo intentaron. Hay un suicidio cada 53 minutos y mueren más personas por voluntad propia que por accidentes de tráfico, homicidio, drogas o sida. Naturalmente, las causas no tienen que ver exclusivamente con el clima, sino también con la soledad, la presión social y la crisis. Debes hacer acopio de fortaleza.

10. Alemania engancha:

Si después de haber superado todas estas dificultades logras trabajar en Alemania y establecerte en este país, descubrirás algo con lo que no contabas: quieres quedarte. A pesar de la morriña y de los planes para volver, Alemania engancha y un día, sin darte cuenta, te encontrarás con que suples felizmente la falta de luz partiendo el invierno con un viaje al Mediterráneo o al Caribe, según tus ingresos, que la relación con la familia a través de Skype te resulta razonablemente satisfactoria y que te sientes realizado por lo mucho que te aprecian en tu trabajo. Ya no estarás dispuesto a prescindir de la seguridad de tu empleo, de tu pensión de jubilación y de tus inversiones, te sentirás al abrigo de un Estado fuerte y sostenible y no querrás prescindir de las garantías sociales. No te gustaría ya la idea de volver a una oficina en la que se pierde el tiempo en reuniones inservibles o con comidas de dos horas de duración, despreciarás las actitudes clientelares o pelotas, jamás esperarías ya a que se vaya el jefe para irte a casa si ha terminado tu horario laboral… La lengua alemana habrá dejado de ser un problema y habrás hecho amigos alemanes, generalmente un tipo de amistad sin muchas alharacas, pero profunda y duradera, de los que no querrás separarte. Y si has tenido hijos, desearás para ellos que crezcan hablando alemán. Como religioso contribuyente, comenzarás incluso a criticar que el fisco alemán destine tus impuestos a rescatar gobiernos corruptos del sur de Europa. Y un día, te sorprenderás a ti mismo tarareando una canción de Grönemeyer mientras conduces, en una ciudad sin atascos. Ese día, estarás perdido. 😉

Fuente: Blogoterraqueo.

C. Marco

Las exigencias del Conocimiento

Las crisis mundiales, como las que vivimos en el plano de la economía, nos llevan a pensar en las limitaciones del conocimiento: ¿qué ha fallado en los sistemas del conocimiento que prevén los alcances y límites de las maniobras y aplicaciones técnicas de cada proyecto? ¿Qué elementos inesperados han de considerarse al establecerse los límites de este conocimiento concreto? ¿Qué puede fallar, aun accidentalmente, al planificarse la “entrada en materia” de un ejercicio debidamente ponderado, razonado, inventado?Todos los errores, e incluso los accidentes posibles, entran en juego dentro de la planeación de un sistema común y, por tanto, nunca sobran aquellas medidas que remedien estas situaciones “negativas”. En la exposición ordenada, completa y accesible de estos “sistemas” consiste lo que podríamos llamar “conocimiento del conocimiento”: saber de la dinámica del fenómeno en todas sus etapas y secciones.El conocimiento completo en torno a un sistema, fenómeno, “aparato” o ejercicio, implica la prevención de todas las variaciones, la enumeración de medidas para el desempeño eficiente del “aparato” completo aceptable.Se trata de establecer vínculos fructíferos con la realidad real.

La relación unívoca entre la teoría y la práctica reales y existentes nos lleva a preguntarnos: ¿qué falla en todos esos sistemas financieros, comerciales, políticos, sociales y religiosos de dimensiones globales? ¿Por qué, inesperadamente, caen en crisis y en peligros insalvables, o en contradicciones inacabables, cuando se trata de “sistemas” sabia y eficientemente desarrollados, a veces, durante largas jornadas históricas?

¿Qué necesidades implícitas de comunicación, fe, convencimiento y buena voluntad exige el “conocimiento del conocimiento”?

Tal vez, la humanidad alcanzó esa etapa de necesaria comprensión universal que se esbozó, durante siglos, en ideas e ideologías, conocimientos y experimentos, en intentos de transmisión directa, orgánica e inorgánica, y que se hizo posible en la comprensión instantánea que permiten las cada vez más poderosas y universales computadoras y aparatos científicos.

Las tareas que tienen, ante sí, los creadores del “conocimiento del conocimiento” se asemejan al trabajo de un actor: debe poseer la certeza de su profesionalidad; después, estudiar su personaje y hallar, en sí mismo, las características de aquel que va a interpretar. Debe “convertirse” en él. En la práctica, subido en el escenario, corrobora, tras la prueba de la “buena” actuación y la “entrega” del público, si obtuvo y controló el “conocimiento del conocimiento” del personaje. Solo entonces gozará del aplauso de todos.

C. Marco

Lecciones que nos da la Vida: Las exigencias del Conocimiento

 
Las crisis mundiales, como las que vivimos en el plano de la economía, nos llevan a pensar en las limitaciones del conocimiento: ¿qué ha fallado en los sistemas del conocimiento que prevén los alcances y límites de las maniobras y aplicaciones técnicas de cada proyecto? ¿Qué elementos inesperados han de considerarse al establecerse los límites de este conocimiento concreto? ¿Qué puede fallar, aun accidentalmente, al planificarse la “entrada en materia” de un ejercicio debidamente ponderado, razonado, inventado?

Todos los errores, e incluso los accidentes posibles, entran en juego dentro de la planeación de un sistema común y, por tanto, nunca sobran aquellas medidas que remedien estas situaciones “negativas”. En la exposición ordenada, completa y accesible de estos “sistemas” consiste lo que podríamos llamar “conocimiento del conocimiento”: saber de la dinámica del fenómeno en todas sus etapas y secciones.

El conocimiento completo en torno a un sistema, fenómeno, “aparato” o ejercicio, implica la prevención de todas las variaciones, la enumeración de medidas para el desempeño eficiente del “aparato” completo aceptable.

Se trata de establecer vínculos fructíferos con la realidad real.

La relación unívoca entre la teoría y la práctica reales y existentes nos lleva a preguntarnos: ¿qué falla en todos esos sistemas financieros, comerciales, políticos, sociales y religiosos de dimensiones globales? ¿Por qué, inesperadamente, caen en crisis y en peligros insalvables, o en contradicciones inacabables, cuando se trata de “sistemas” sabia y eficientemente desarrollados, a veces, durante largas jornadas históricas?

¿Qué necesidades implícitas de comunicación, fe, convencimiento y buena voluntad exige el “conocimiento del conocimiento”?

Tal vez, la humanidad alcanzó esa etapa de necesaria comprensión universal que se esbozó, durante siglos, en ideas e ideologías, conocimientos y experimentos, en intentos de transmisión directa, orgánica e inorgánica, y que se hizo posible en la comprensión instantánea que permiten las cada vez más poderosas y universales computadoras y aparatos científicos.

Las tareas que tienen, ante sí, los creadores del “conocimiento del conocimiento” se asemejan al trabajo de un actor: debe poseer la certeza de su profesionalidad; después, estudiar su personaje y hallar, en sí mismo, las características de aquel que va a interpretar. Debe “convertirse” en él. En la práctica, subido en el escenario, corrobora, tras la prueba de la “buena” actuación y la “entrega” del público, si obtuvo y controló el “conocimiento del conocimiento” del personaje. Solo entonces gozará del aplauso de todos.

 
C. Marco

Las exigencias del Conocimiento

Las crisis mundiales, como las que vivimos en el plano de la economía, nos llevan a pensar en las limitaciones del conocimiento: ¿qué ha fallado en los sistemas del conocimiento que prevén los alcances y límites de las maniobras y aplicaciones técnicas de cada proyecto? ¿Qué elementos inesperados han de considerarse al establecerse los límites de este conocimiento concreto? ¿Qué puede fallar, aun accidentalmente, al planificarse la “entrada en materia” de un ejercicio debidamente ponderado, razonado, inventado?Todos los errores, e incluso los accidentes posibles, entran en juego dentro de la planeación de un sistema común y, por tanto, nunca sobran aquellas medidas que remedien estas situaciones “negativas”. En la exposición ordenada, completa y accesible de estos “sistemas” consiste lo que podríamos llamar “conocimiento del conocimiento”: saber de la dinámica del fenómeno en todas sus etapas y secciones.

El conocimiento completo en torno a un sistema, fenómeno, “aparato” o ejercicio, implica la prevención de todas las variaciones, la enumeración de medidas para el desempeño eficiente del “aparato” completo aceptable.

Se trata de establecer vínculos fructíferos con la realidad real.

La relación unívoca entre la teoría y la práctica reales y existentes nos lleva a preguntarnos: ¿qué falla en todos esos sistemas financieros, comerciales, políticos, sociales y religiosos de dimensiones globales? ¿Por qué, inesperadamente, caen en crisis y en peligros insalvables, o en contradicciones inacabables, cuando se trata de “sistemas” sabia y eficientemente desarrollados, a veces, durante largas jornadas históricas?

¿Qué necesidades implícitas de comunicación, fe, convencimiento y buena voluntad exige el “conocimiento del conocimiento”?

Tal vez, la humanidad alcanzó esa etapa de necesaria comprensión universal que se esbozó, durante siglos, en ideas e ideologías, conocimientos y experimentos, en intentos de transmisión directa, orgánica e inorgánica, y que se hizo posible en la comprensión instantánea que permiten las cada vez más poderosas y universales computadoras y aparatos científicos.

Las tareas que tienen, ante sí, los creadores del “conocimiento del conocimiento” se asemejan al trabajo de un actor: debe poseer la certeza de su profesionalidad; después, estudiar su personaje y hallar, en sí mismo, las características de aquel que va a interpretar. Debe “convertirse” en él. En la práctica, subido en el escenario, corrobora, tras la prueba de la “buena” actuación y la “entrega” del público, si obtuvo y controló el “conocimiento del conocimiento” del personaje. Solo entonces gozará del aplauso de todos.

C. Marco

Como la Vida misma: La historia de la verdad. El Conocimiento

Acelerar la transmisión de nuestros conocimientos

Los jóvenes que hoy poseen alrededor de dos décadas de edad constituyen la primera generación en la historia que recibe y transmite simultáneamente el conocimiento El conocimiento es la historia de la verdad. Alguien la descubrió allí, la registró, la dijo, la relató.

La mente, la memoria secundaron el descubrimiento y allá van las acciones del ser en pleno movimiento: las que, sustentadas en una información básica, verídica, se hacen doblemente eficientes y operativas.

El mundo se llena de una inesperada actividad: se erigen edificios, se tienden caminos, se esparcen aparatos por el espacio, se avanzan programas y descubrimientos. Ante nuestra vista se multiplican panes y peces.

El mundo se halla eufórico. Países y poblaciones que suben; otras que bajan. No es metáfora: los humanos somos, casi siempre, intransigentes, constantes aventureros, sagaces empresarios, obsesivos…

Al terminar el año seremos más de siete mil millones de seres.

Es aconsejable tomarse un descanso, hacer una pausa para observar nuestro siguiente paso por el universo. Los jóvenes que hoy poseen alrededor de dos décadas de edad constituyen la primera generación en la historia que recibe y transmite simultáneamente el conocimiento. A muchos miles por hora.

En compensación, todos los demás, los más viejos, observamos el milagro: hemos repartido bienes, distribuido objetos y servicios, ofrecido y asido información aun lenta y paulatinamente.

Entonces, como si despertáramos de un sueño, nos percatamos: allá afuera está reunida una multitud que exige atenciones. Se trata, de un nuevo conocimiento, una situación surgida de nueva cuenta: considerable, inaplazable, hechizante.

Las estadísticas son elocuentes: está previsto que al finalizar el año seremos más de siete mil millones: es una verdad calculada.

Esta verdad nos obliga a acelerar la transmisión de nuestros conocimientos, nuestras técnicas, nuestros avances. Algunos de estos tres elementos, aceleran nuestras propuestas.

Pero también requerimos de nuevas formas de consideración y de convencimiento: discursos y prácticas novedosas, políticas honestas, procedimientos: desde hace muchos siglos transitamos subidos en un vehículo funcional pero a veces peligroso, un transporte que vaga por el cielo y que por momentos se convierte en recipiente de fenómenos enormes: truenos, lluvia, terremotos.

Una masa bella, desconsiderada y terrible rodeada de una atmósfera y de un espacio que seguimos contaminando…

Nosotros, mortales, hemos transformado las circunstancias del trayecto: nuestras mentes y acciones han trascendido, transformado, alterado su naturaleza.

 
C. Marco

Llegó la hora de que los ciudadanos se movilicen

 

Ciudadanos de España:

Nos enfrentamos a varias graves crisis superpuestas: la económica, la institucional, la territorial, la ética. Como resultado, grandes segmentos sociales han desarrollado una preocupante desconfianza hacia nuestro sistema democrático.Necesitamos una reforma profunda de nuestro país que garantice la prosperidad y el bienestar de los ciudadanos, y tal reforma sólo podrá llevarse a cabo reforzando nuestros principales valores civiles: la libertad, la igualdad, la solidaridad y la unión. Los problemas de la democracia se resuelven con más democracia.

La mayoría de ciudadanos ha dejado de confiar en los políticos y en las políticas inmovilistas y decadentes que nos han conducido a esta situación. No podemos permitirnos caer en el optimismo ingenuo ni en el catastrofismo. Y lejos de aportar soluciones, los populismos sólo traerían problemas añadidos. Ni el futuro está escrito, ni vamos a dejar que lo escriban por nosotros. España será lo queramos los españoles. La voluntad de la mayoría es la única que puede lograr los cambios requeridos.

Las reformas que proponemos reforzarán los pilares de nuestra democracia y de nuestra nación. Son objetivos urgentes: democratizar los partidos políticos, abrirlos a la sociedad, someterlos al principio del mérito, hacerlos transparentes e implacables con la corrupción, generalizar el mecanismo de las elecciones primarias; conseguir un sistema de representación que devuelva el poder a los ciudadanos, pudiendo los representados escoger a partidos y también, directamente, a sus representantes a través de listas abiertas, de acuerdo con una ley electoral justa y proporcional; asegurar una efectiva división de poderes, alejando a los partidos del Poder Judicial, del Tribunal Constitucional, de los órganos reguladores y de supervisión del sector financiero y de los medios de comunicación; reformar las administraciones públicas poniéndolas realmente al servicio de los ciudadanos y las empresas, asegurando los servicios públicos esenciales y suprimiendo burocracias y duplicidades.

Como base de las grandes reformas, defendemos la aprobación de un Pacto Nacional por la Educación que mire a una generación -no a una legislatura o a un gobierno-, y que garantice un sistema educativo de calidad para todos. Por encima de cualquier otra consideración, la educación se dedicará a formar buenas personas, buenos ciudadanos y buenos profesionales.

Los españoles vamos a abrir una nueva etapa política. La Constitución de 1978, que ha garantizado 35 años de estabilidad, libertades y progreso económico y social, seguirá siendo, con las actualizaciones necesarias, marco y garantía de nuestros derechos y libertades. Todo cambio es posible desde la Constitución; ningún cambio es democrático fuera de ella: en un Estado de derecho, lo legítimo es lo legal.

La nueva etapa exige cerrar y enterrar el capítulo de las dos Españas, así como las luchas territoriales, para que crezca sin cortapisas la nación de ciudadanos libres e iguales ante la ley. Una España diversa que reconoce su historia, sus lenguas y su cultura como patrimonio de todos, sin hacer de esa riqueza lastre o arma política que ponga en riesgo nuestro futuro unidos.

Lamentablemente, los partidos políticos representados hasta ahora en las Cortes Generales no han sido capaces de articular ni de vertebrar un proyecto común español que mire hacia el futuro sin prejuicios. Ha llegado el momento de convertir indignación y preocupación en acción e ilusión. Se ha acabado el tiempo de la resignación, de los súbditos; es la hora de la esperanza, de los ciudadanos. Nos veremos en las calles, en las redes y en las instituciones. Todos juntos, como un movimiento ciudadano.

¡Muévete!

C. Marco

Como la Vida misma: La historia de la verdad. El Conocimiento

Acelerar la transmisión de nuestros conocimientos

Los jóvenes que hoy poseen alrededor de dos décadas de edad constituyen la primera generación en la historia que recibe y transmite simultáneamente el conocimiento El conocimiento es la historia de la verdad. Alguien la descubrió allí, la registró, la dijo, la relató.

La mente, la memoria secundaron el descubrimiento y allá van las acciones del ser en pleno movimiento: las que, sustentadas en una información básica, verídica, se hacen doblemente eficientes y operativas.

El mundo se llena de una inesperada actividad: se erigen edificios, se tienden caminos, se esparcen aparatos por el espacio, se avanzan programas y descubrimientos. Ante nuestra vista se multiplican panes y peces.

El mundo se halla eufórico. Países y poblaciones que suben; otras que bajan. No es metáfora: los humanos somos, casi siempre, intransigentes, constantes aventureros, sagaces empresarios, obsesivos…

Al terminar el año seremos más de siete mil millones de seres.

Es aconsejable tomarse un descanso, hacer una pausa para observar nuestro siguiente paso por el universo. Los jóvenes que hoy poseen alrededor de dos décadas de edad constituyen la primera generación en la historia que recibe y transmite simultáneamente el conocimiento. A muchos miles por hora.

En compensación, todos los demás, los más viejos, observamos el milagro: hemos repartido bienes, distribuido objetos y servicios, ofrecido y asido información aun lenta y paulatinamente.

Entonces, como si despertáramos de un sueño, nos percatamos: allá afuera está reunida una multitud que exige atenciones. Se trata, de un nuevo conocimiento, una situación surgida de nueva cuenta: considerable, inaplazable, hechizante.

Las estadísticas son elocuentes: está previsto que al finalizar el año seremos más de siete mil millones: es una verdad calculada.

Esta verdad nos obliga a acelerar la transmisión de nuestros conocimientos, nuestras técnicas, nuestros avances. Algunos de estos tres elementos, aceleran nuestras propuestas.

Pero también requerimos de nuevas formas de consideración y de convencimiento: discursos y prácticas novedosas, políticas honestas, procedimientos: desde hace muchos siglos transitamos subidos en un vehículo funcional pero a veces peligroso, un transporte que vaga por el cielo y que por momentos se convierte en recipiente de fenómenos enormes: truenos, lluvia, terremotos.

Una masa bella, desconsiderada y terrible rodeada de una atmósfera y de un espacio que seguimos contaminando…

Nosotros, mortales, hemos transformado las circunstancias del trayecto: nuestras mentes y acciones han trascendido, transformado, alterado su naturaleza.

 
C. Marco

Nociones sobre Management: El profesional de servicios. Nuevo puesto de trabajo global


Hace más de 20 años que Charles Handy (filósofo y escritor irlandés) identificó una tendencia que en su momento se consideró como de ciencia ficción, pero que actualmente estamos viendo que se trata de una realidad. Este señor pronosticó que las grandes empresas dejarían de tener en su estructura propia todos los servicios que necesitan y que funcionarían de forma virtual, subcontratando la mayoría de las tareas.

La excusa de la recesión o crisis económica está sirviendo para que muchas grandes corporaciones dejen de contratar, o directamente despidan a sus trabajadores, de forma que en la estructura de la empresa queden muy pocos profesionales con el objetivo principal de economizar costes (menos salarios, menos coste para la empresa).

Según Handy, las grandes compañías quedarían formadas por una alta dirección, junto con 3 tipos de trabajadores:

  • Trabajadores de plantilla: serían un pequeño grupo de profesionales muy cualificados y especializados, con dedicación plena o full time a la actividad de la empresa.
  • Trabajadores temporales: éstos quedarían fuera de la plantilla oficial del equipo; sería profesionales que desempeñarían tareas repetitivas o que precisen de menos especialización, de forma flexible, no continuada.
  • Colaboradores: profesionales que colaborarían con la empresa de forma esporádica y puntual, mediante la subcontratación (normalmente autónomos o freelancers).

Como en chino se utiliza la misma palabra para decir “crisis” que “oportunidad”, con la susodicha crisis ha surgido una fenómeno que antes era menos frecuente, pero que ahora “es lo que toca”, muchas veces porque no hay otra opción si queremos poder trabajar y llevar algo de dinero a casa. Estamos hablando del trabajador autónomo o freelance, también conocido como profesional de servicios.

Al evolucionar la estructura de las empresas como hemos dicho antes, o incluso al desaparecer algunas de ellas, son muchos los profesionales cualificados que se quedan sin empleo por cuenta ajena. Ello está haciendo que broten masivamente profesionales autónomos que desempeñan multitud de tareas en todos los ámbitos y sectores.

Los trabajos que realizan son los mismos que antes desempeñaban bajo el nombre de una marca o empresa, pero ahora lo hacen de forma independiente, ellos son su propia empresa. Y la calidad de os trabajos sigue siendo la misma, o incluso es mejor, ya que dependen de su propia marca para poder seguir trabajando y consiguiendo clientes.

Las ventajas de esto son evidentes. Un sólo trabajador que realiza tareas para su propia empresa de manera profesional, muchas veces sin oficina o emplazamiento físico, con el consiguiente ahorro en costes, personal, gastos fijos, etc. Se trata de la nueva forma de supervivencia que ha generado la situación actual.

Ahora podemos hablar del profesional de servicios (también conocido como freelance o autónomo) como un trabajador que por cuenta ajena realiza tareas de su especialidad de manera independiente, trabajando para su propia empresa, que es él mismo.

Hoy en día no es nada raro ver que una gran corporación tiene su recepción regentada por una agencia de azafatas subcontratada, que la logística de sus productos la lleve un operador externo, la seguridad esté contratada con un tercero, la gestión informática esté a cargo de una empresa independiente, y que la atención telefónica al cliente la gestione una empresa especializada con centros de trabajo en el propio país o incuso fuera de sus fronteras.

Esta nueva estructura empresarial ha llegado para quedarse y los profesionales de servicios están ya empezando a tomar las calles.

 
Fuente: Webonomía.
 
C. Marco

Nociones sobre Management: El profesional de servicios. Nuevo puesto de trabajo global


Hace más de 20 años que Charles Handy (filósofo y escritor irlandés) identificó una tendencia que en su momento se consideró como de ciencia ficción, pero que actualmente estamos viendo que se trata de una realidad. Este señor pronosticó que las grandes empresas dejarían de tener en su estructura propia todos los servicios que necesitan y que funcionarían de forma virtual, subcontratando la mayoría de las tareas.

La excusa de la recesión o crisis económica está sirviendo para que muchas grandes corporaciones dejen de contratar, o directamente despidan a sus trabajadores, de forma que en la estructura de la empresa queden muy pocos profesionales con el objetivo principal de economizar costes (menos salarios, menos coste para la empresa).

Según Handy, las grandes compañías quedarían formadas por una alta dirección, junto con 3 tipos de trabajadores:

  • Trabajadores de plantilla: serían un pequeño grupo de profesionales muy cualificados y especializados, con dedicación plena o full time a la actividad de la empresa.
  • Trabajadores temporales: éstos quedarían fuera de la plantilla oficial del equipo; sería profesionales que desempeñarían tareas repetitivas o que precisen de menos especialización, de forma flexible, no continuada.
  • Colaboradores: profesionales que colaborarían con la empresa de forma esporádica y puntual, mediante la subcontratación (normalmente autónomos o freelancers).

Como en chino se utiliza la misma palabra para decir “crisis” que “oportunidad”, con la susodicha crisis ha surgido una fenómeno que antes era menos frecuente, pero que ahora “es lo que toca”, muchas veces porque no hay otra opción si queremos poder trabajar y llevar algo de dinero a casa. Estamos hablando del trabajador autónomo o freelance, también conocido como profesional de servicios.

Al evolucionar la estructura de las empresas como hemos dicho antes, o incluso al desaparecer algunas de ellas, son muchos los profesionales cualificados que se quedan sin empleo por cuenta ajena. Ello está haciendo que broten masivamente profesionales autónomos que desempeñan multitud de tareas en todos los ámbitos y sectores.

Los trabajos que realizan son los mismos que antes desempeñaban bajo el nombre de una marca o empresa, pero ahora lo hacen de forma independiente, ellos son su propia empresa. Y la calidad de os trabajos sigue siendo la misma, o incluso es mejor, ya que dependen de su propia marca para poder seguir trabajando y consiguiendo clientes.

Las ventajas de esto son evidentes. Un sólo trabajador que realiza tareas para su propia empresa de manera profesional, muchas veces sin oficina o emplazamiento físico, con el consiguiente ahorro en costes, personal, gastos fijos, etc. Se trata de la nueva forma de supervivencia que ha generado la situación actual.

Ahora podemos hablar del profesional de servicios (también conocido como freelance o autónomo) como un trabajador que por cuenta ajena realiza tareas de su especialidad de manera independiente, trabajando para su propia empresa, que es él mismo.

Hoy en día no es nada raro ver que una gran corporación tiene su recepción regentada por una agencia de azafatas subcontratada, que la logística de sus productos la lleve un operador externo, la seguridad esté contratada con un tercero, la gestión informática esté a cargo de una empresa independiente, y que la atención telefónica al cliente la gestione una empresa especializada con centros de trabajo en el propio país o incuso fuera de sus fronteras.

Esta nueva estructura empresarial ha llegado para quedarse y los profesionales de servicios están ya empezando a tomar las calles.

 
Fuente: Webonomía.
 
C. Marco