‘Ikigai’: La filosofía de vida de los japoneses que llegan a los 100 años

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Sabemos, porque lo ha refrendado la OMS, que Japón es el país en el que la gente vive más años (83,7 de media, entre hombres y mujeres). En general, la longevidad nipona se ha relacionado con la dieta, como prueban algunos estudios. Ahora bien, parece que los japoneses no solo son campeones en el arte de vivir mucho tiempo, sino también maestros en tener ganas de vivir. Es lo que esconde un concepto denominado ikigai, que podría traducirse como “razón de ser”.

La idea la destaparon dos españoles, Héctor García y Francesc Miralles, y la divulgaron en el libro Ikigai: los secretos de Japón para una vida larga y feliz, publicado en 2016 y vendido en 30 países. Héctor García, ingeniero valenciano, vive en Japón desde hace 12 años; su amigo Miralles, periodista barcelonés, va a visitarlo a menudo. Juntos decidieron viajar al pueblo de Okinawa que concentra la mayor población de centenarios del mundo. Entrevistaron a muchos de ellos, y cuando les preguntaban por qué tenían tantas ganas de vivir la palabra que pronunciaban era ikigai.

“Todos tenían un ikigai, una motivación vital, una misión, algo que les daba fuerzas para levantarse de la cama por las mañanas”, dice Francesc Miralles. Tras el éxito de libro, el concepto de ikigai se ha sumado a otras corrientes de bienestar más o menos exóticas y últimamente de moda, como el hygge danés o el fika sueco. Miralles y García acaban de publicar un segundo libro con un enfoque más práctico, El método ikigai.

Identificar lo que hacemos bien y nos apasiona:

El objetivo último del ikigai no es la felicidad. De hecho, Japón está en el puesto 51 de los países más felices del mundo según el World happiness report 2017 auspiciado por Naciones Unidas. “El objetivo es identificar aquello en lo que eres bueno, que te da placer realizarlo y que, además, sabes que aporta algo al mundo. Cuando lo llevas a cabo, tienes más autoestima, porque sientes que tu presencia en el mundo está justificada. La felicidad sería la consecuencia”, dice Miralles.

Los psicólogos explican así por qué el hecho de identificar nuestro papel en la vida —en vez de andar sin rumbo o saltando de una actividad equivocada a otra— puede ayudarnos a sentirnos mejor con nosotros mismos: Si somos capaces de encontrar nuestro rol, todo será más fácil y placentero. Fácil, porque ejercitaremos nuestras capacidades más afinadas; placentero, porque nos divertiremos haciéndolo”, señala José Elías Fernández, miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y director del Centro Joselias (Madrid).

Pero ¿todos tenemos un ikigai?

Hay personas que sienten que no poseen habilidades especiales ni objetivos que cumplir. “Eso es una creencia equivocada”, dice Miralles. “Por eso es importante mirar atrás y tratar de recordar qué cosas hacías bien cuando eras niño. Todos los niños tienen un don natural: unos para el dibujo, otros para la música, el baile, el deporte… Lo que ocurre es que estos talentos, cuando llega la edad adulta, se tapan y es cuando uno se pregunta: ‘¿Qué he hecho con mi vida?”.

Cuatro preguntas para ubicarnos en el mundo:

Pongamos los pies en el suelo. Sumidos en la vorágine del día a día, detectar nuestros puntos fuertes no siempre es fácil. Para saber cuál es nuestro ikigai, Francesc Miralles aconseja, como punto de partida, responder cuatro preguntas:

¿Cuál es mi elemento? “Hay personas que se sienten cómodas haciendo cosas solas, y a las que les estresa estar en grupo”, plantea el experto. “Su ikigai no podrá ser enseñar, ni dar conferencias, sino una actividad más recogida”.

¿Con qué actividades se me pasa el tiempo volando? Es otro indicador de que se trata de una pasión por desarrollar, asegura.

¿Qué te resulta fácil hacer? “Hay gente que tiene facilidad para poner orden en documentos, o comprender diferentes puntos de vista…”, ejemplifica.

¿Qué te gustaba cuando eras niño? “Podremos saber si nuestro ikigai está en actividades artísticas, intelectuales, de ayuda a los demás, de pensamiento científico, etc.”.

El siguiente paso, una vez identificado, sería desarrollarlo. Para ello, habría que trazarse un plan y obligarnos a seguirlo. “Por ejemplo, si una persona está aprendiendo un idioma con 60 años, cada día tendrá que aprender una palabra nueva y repasar la del día anterior. Para un novelista incipiente, será escribir una página al día”, dice Miralles. Cuando el objetivo supone un cambio radical, “te has de replantear tu vida a todos los niveles: económicamente, si podrás seguir viviendo en el lugar donde vives, si las personas que te acompañan son las adecuadas…”, añade.

Dos momentos clave en su vida:

Nunca es tarde para buscar nuestro lugar en el mundo, pero este concepto zen del bienestar parece especialmente apropiado para dos momentos clave de la vida. Uno, cuando en plena madurez sentimos que debemos reciclarnos laboralmente. “La sociedad occidental últimamente ha intentado que el trabajo sea un castigo, y lo está consiguiendo con la mayoría de personas, haciendo que trabajen en emplos que nos les gustan y cada vez con más esfuerzo”, apunta José Elías Fernández. “Por ello, no es raro ver personas estresadas y depresivas en nuestro entorno. En muchos casos, trabajamos en actividades que no se ajustan a nuestra cualidades y por lo tanto no obtenemos placer. Y cuando cambiamos de actividad lo hacemos a fin de ganar más dinero, pero no para encontrar nuestro puesto de trabajo acorde a nuestras capacidades”.

El otro momento sería la adolescencia, cuando empezamos a tomar decisiones sobre nuestro futuro. Hallar “aquello por lo que merece la pena vivir” (otra definición de ikigai) a una edad tan temprana no es fácil, y menos cuando estímulos externos pueden despistarnos. “Hace años quise enseñar a los adolescentes, antes de que empezaran en la universidad, a descubrir qué habilidades físicas y mentales tenían más desarrolladas, para que escogieran la carrera más adecuada. Pero no funcionó, porque los chicos querían alcanzar el éxito imitando a los personajes de cada momento. Hoy pueden ser Cristiano Ronaldo o Messi; en otros tiempos, banqueros como Mario Conde o el juez Baltasar Garzón”, se lamenta el psicólogo.

Pero el ikigai no es completo si la meta marcada no implica un servicio a la comunidad. “Todo el mundo quiere ser útil. Por eso nos sentimos más felices cuando hacemos un regalo que cuando lo recibimos. Por eso el futbolista se alegra cuando marca un gol, porque percibe la alegría que ha provocado. Si haces una cosa y nadie la reconoce, te vas a sentir frustrado”, señala Miralles.

Fuente: Miguel Ángel Bargueño

C. Marco

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Negar la muerte es dar la espalda a la vida

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En esta sociedad adultocéntrica es demasiado frecuente excluir a los más pequeños de todo lo que rodea la muerte. Se les suele ocultar la gravedad de las enfermedades de sus mayores, se les deja al cuidado de otras personas cuando toca acudir a un tanatorio, entierro o funeral, o se les contesta con vaguedades y eufemismos como que “el tío Paco se ha ido al cielo”.

En resumen, se les priva del conocimiento de esa realidad cotidiana que es la muerte y también de la riqueza que puede suponer permitirles despedirse en vida de un ser querido o del crecimiento que conlleva transitar el duelo.

Todo ello siembra el camino para que, cuando la muerte de un ser querido les golpea de cerca por vez primera en la edad adulta, muchos se sientan profundamente aturdidos, indefensos o confundidos, porque les ha faltado ese aprendizaje paulatino de que la muerte es parte de la vida.

Sin embargo, crecer conociendo y aceptando la muerte resulta natural si se hace desde la primera infancia. Significa observar los ciclos de la naturaleza, ver como caen las hojas de los árboles, experimentar viendo como se transforma el cadáver de un insecto o de un ratón o un sapo, ver el final de la cosecha en el campo y como después del frío invierno comienzan a brotar nuevamente las hojas de las semillas…

En la naturaleza es fácil aprender que todo nace y todo muere y que la muerte es parte de ese ciclo que es la vida.

Pero también hay que sentarse con el álbum de fotos de los abuelos, recordar a cada uno y una de ellos, y cómo y cuándo fallecieron; visitar el cementerio del pueblo de los ancestros y buscar parentescos, nombrar a los bebés que murieron en el útero de las mujeres de la familia y celebrar lo que cada vida aportó por más breve que fuera.

Igualmente se puede recordar a los perros, gatos u otros animales domésticos que han ocupado un lugar importante en la vida familiar.

Así, pintarles la cara o disfrazarles para Halloween puede ser la oportunidad para hablar de la muerte sin miedo, para contarles cómo recordamos o cómo aprendimos nosotros a vivir con la ineludible presencia de la parca y lo que tradicionalmente significa el día de Todos los Santos.

Aprender sobre cómo se celebraba antiguamente o en la actualidad en otros lugares como México o Bolivia donde sus culturas han tenido siempre muy presente la importancia de honrar a los muertos.

La psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross dedicó buena parte de su vida a ayudar a morir y a transitar los dueños. Comprobó con que naturalidad los menores gravemente enfermos aceptaban su próxima muerte. En la mayoría de los casos le pedían a ella que ayudar a sus padres a poder hablarlo para despedirse con paz.

Fue ella la que nos dejó esta frase que creo resume a la perfección la riqueza que conlleva crecer y vivir aceptando la presencia de la muerte:

“Si huimos del dolor huimos también del bienestar y si huimos de la muerte huimos también de la vida”.

Fuente: http://www.mentesana.es/

C. Marco

Un crimen llamado educación

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Jürgen Klaric es un reconocido experto en neuromarketing que, al mismo tiempo, se ha dedicado a investigar sobre educación. Su interés por la educación comenzó cuando tuvo que sacar a su hija, entonces de 15 años, del colegio. Sufría de “acoso escolar psicológico”, pues la hacian sentir mal porque siempre reprobaba matemáticas, cuenta Klaric, y a partir de entonces él tuvo que convertirse en su maestro.

Klaric ha viajado alrededor del mundo para dictar conferencias sobre educación, en las que cuestiona los modelos de educación que hay en el mundo y explica por qué todos, docentes, rectores, padres de familia, gobiernos y la sociedad, son responsables de que la educación esté en tan mal estado. Estas mismas críticas las manifiesta en el documental “Un crimen llamado educación”, que es el resultado de una investigación que hizo, junto a un grupo de trabajo, en el que entrevista a presidentes y expresidentes de países, científicos, psicólogos, estudiantes, profesores y rectores, para tener un amplio panorama sobre la educación en el mundo y llegar a una conclusión: es un “crimen”.

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Entre las críticas de Klaric está el hecho de que en las instituciones educativas se le da un valor excesivo a los exámenes, lo que ocasiona que los estudiantes terminen sufriendo por la presión que esto representa. “La organización mundial de la salud tiene detectado 1.200 suicidios al año por el maldito sistema educativo”, dice Klaric en una conferencia que dio en la Universidad La Salle, de México. De igual forma, en esta misma charla, hace una fuerte crítica a las pruebas Pisa, a las que señala como “una estafa, es lo más corrupto que pueda haber y lo más ochentero que se puedan imaginar”.

Semana Educación seleccionó los mejores apartados de esta conferencia.

-”¿Cómo le podemos llamar a una generación que estudia cinco años, se gradúa y no saben hacer nada?”

-”¿Cómo le podemos llamar a un adjetivo que le han dado, a esta generación, la generación de los estudiantes huérfanos, por el abandono y la falta de interés de los padres de familia, con respecto a qué están estudiando, cómo están estudiando, qué están aprendiendo y qué necesitan para ser alguien en la vida?”

-”¿Cómo le podemos llamar a maestros que no saben lo que hacen, no le gustan sus alumnos y no les interesa enseñar con el corazón?”

-”¿Cómo le podemos llamar a instituciones que le enseñan a un ser humano entre 5 y 8 horas de matemáticas a la semana y enseñan casi nada de competencias blandas y habilidades prácticas para la vida?”

-”¿Cómo le podemos llamar a que solo el 3 por ciento de los maestros en el mundo sepan atender una situación de bullying?”

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-”¿Cómo le podemos llamar a que las calificaciones han demostrado científicamente y psicológicamente que lo único que hacen es hacer ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda?”

-”¿Cómo le podemos llamar a que los exámenes para lo único que sirven es para memorizar y no dejan nada en la vida?”

– “Hoy estamos en 2017, con un sistema educativo prusiano de hace 200 años, y nuestros hijos están saliendo de las escuelas, de las mejores universidades, y no saben hacer nada”.

-”La Organización Mundial de la Salud (OMS) detectó 1.200 suicidios al año por el maldito sistema educativo, porque el papá lo vuelve loco al chico, porque la sociedad lo vuelve loco, el profesor, en muchas ocasiones, acosa psicológicamente al chico, y al chico lo sacan de la universidad porque reprobó, y el tipo se mete una bala por la cabeza”.

-”La educación es la única forma de acabar con la pobreza, con la falta prosperidad y con la maldita corrupción. Este país está hundido en corrupción por problemas educativos. Estuve en 14 países estudiando con antropólogos y psicólogos, con toda esta gente, y les voy a decir una cosa, el país más vergonzoso educativo de los 14 países donde yo me paré se llama México”.

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-”¿Saben por qué me dedico a investigar hoy el sistema educativo? Porque mi hija de 15 años estuvo en el hospital seis meses con problemas de acoso escolar psicológico, y simplemente porque la hacían sentir era una mala persona porque reprobaba siempre matemáticas. Tuve que tomar la decisión de sacarla del colegio a los 15 años y ocuparme de volverme su maestro. El sistema estuvo a  punto de llevarla a un problema de bulimia, psicológico, de drogas, de lo que tu quieras”.

-”Menos del 7% de los papás en el mundo saben gestionar emociones. Bendito sea que yo tuve la suerte de nacer en la familia que nací, porque el 93% de las familias no saben enseñar lo que necesitamos enseñar, entonces no vengamos a decir que eso es trabajo en casa, porque tu no le puedes pedir a enseñarle a un papá a que le enseñe ser líder a su hijo, o a ser emprendedor si a él nunca le enseñaron, para eso pagamos y por eso mandamos a nuestros hijos a instituciones educativas para que hagan grandes seres humanos”.

-”No es un asunto de valores. Estoy hablando de competencias prácticas para la vida, aprender a trabajar en equipo, aprender a ser disciplinado, aprender a gestionar un proyecto, aprender a hablar en público”.

-”Yo vivo en Estados Unidos y los gringos sí saben comunicarse, los latinos no. El 80% de nuestras problemas son problemas de comunicación; porque no fuiste claro, porque no fuiste explícito, porque no tuviste el tiempo, porque no le preguntaste si entendió, porque supusiste esto y no dijiste esto”.

-”Un sistema que es juzgado por el ranking y los exámenes Pisa, que es una estafa, es lo más corrupto que pueda haber y lo más ochentero que se puedan imaginar, donde valoran un sistema educativo por si la gente sabe leer, si sabe ciencia, si sabe matemáticas. Cuando está probado que la gente experta en matemáticas no son los más felices. En un sistema educativo donde sobra el trinomio cuadrado perfecto y donde falta enseñarle a la gente a ser próspera, abundante y buena persona. La gente no es feliz, la gente no se vuelve feliz por saber enseñar el trinomio cuadrado perfecto, y no voy a decir que no enseñemos matemáticas, pero enseñemos ser, porque lo más importante para esta generación es que aprenda a ser”.

C. Marco

Emprendiendo Vuelo Hacia el Conocimiento

 

Decisiones

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Me preguntó hace unos días mi hija qué creía yo que era ser valiente. Y en ese momento no se me ocurrió más que decirle que ser valiente es tomar decisiones. Primero porque tomarlas, sean correctas o no (yo creo que lo correcto y lo incorrecto no existe), ya supone desencallarse, moverse, poner en marcha el mecanismo…

Y el movimiento siempre genera movimiento, sea para adelante o para atrás, casi da igual, lo que importa es recordar que estás vivo, que tienes capacidad para generar cambios, para responsabilizarte de lo que te pasa…  Para generar ese movimiento no hace falta desatar un temporal, a veces, decidir es darse cuenta de algo que no éramos capaces de ver o comprender un por qué. A veces, uno decide con el pensamiento, encontrando su verdad, una verdad que ya no te permite volver atrás y enredarte con otros pensamientos que ya has descubierto que no te hacen bien…

Llevar las riendas asusta. Por eso, a veces, dejamos pasar los días esperando señales que parece que no llegan cuando las tenemos ante la nariz pero fingimos no verlas usando las gafas de la ignorancia. Otras, sencillamente no las podemos ver porque no nos tomamos un instante para atar cabos y notar qué sentimos.

La vida es un poco eso de encontrar los momentos para zarandearlo todo y  también para saber cuándo parar y hacer que el agua deje de estar turbia y se calme, hasta reflejarnos en ella. Si dejamos que se estanque demasiado, se pudre. Si la agitamos siempre, nunca se queda clara y transparente para poder ver el reflejo. En el fondo, ambas actitudes son lo mismo,  cualquier cosa que hacemos desde la desesperación y la incomprensión nos lleva a más de eso que intentamos evitar.

Hacer para disimular que no pasa nada. No hacer nada esperando que la solución caiga del cielo. La vida es el equilibrio entre ambas cosas y la conexión con uno mismo para saber cuándo hacer y dejar de hacer. Lo llaman fluir y muy complicado… O no, mi frase seguramente ya lo determina y me impide ver más allá y facilitarme el camino…

A mí, me cuesta a veces saber cuándo escuchar y callar, cuando hablar claro y dejarse oír. Y un día descubres que en realidad, a quién tienes que escuchar y hablar claro es a ti mismo. Los demás son tus espejos, tus compañeros de camino… Y si no te escuchas y te conoces, si no te calmas y te activas cuando hace falta, ellos no podrán hacer nada por ti. Últimamente me he dado cuenta de lo mucho que me complicado la vida siempre bajo la premisa de que la vida es complicada… Lo turbia que he visto el agua siempre sin apenas acercarme a mirarla por temor a que estuviera turbia…

La vida no puede ser una excusa para no vivir la vida. La vida es una motivación. La vida eres tú intentando vivirla y equivocándote, aprendiendo de esos errores y volviendo a intentar… ¿Moverse o quedarse quieto? ¿sabes? en el fondo, da igual. Lo que importa de verdad es que hagas lo que hagas sea desde la coherencia y desde el amor por lo que eres y lo que haces. Me he dado cuenta de que la coherencia es paz…

Si te mueves por miedo es como si te quedas  quieto porque crees que no tienes más salidas. Lo que pasa es que nos gusta engañarnos, nos gusta pensar que la vida no nos deja otras opciones porque así no nos queda más que resignarnos y vivir desde la ignorancia y el miedo. Le tomamos apego al dolor, al sacrificio que nadie nos ha pedido, a la amargura de la queja que es tan adictiva como la misma felicidad sin freno… Nos agarramos al dolor porque a veces es lo único que nos queda (eso pensamos) y lo incorporamos a nuestras vidas como si fuera nuestra propia esencia… Nos encanta arrastrar cruces, nos educan para ello, como si todos tuviéramos que cargar una culpa por algo que hicimos… O algo que somos en esencia.

Confundimos el resultado con al camino, creemos que somos nuestros miedos en lugar de nuestros sueños… Y ¿sabes qué pienso? que no somos ni lo uno ni lo otro. Somos el trabajo que hacemos para estar y sentir. Pase lo que pase. Llegue o no el día de la recompensa. Entre o no el balón. Sea del tamaño que sea tu casa, tu coche… Te paguen lo que te paguen por tu trabajo. Trabajes como trabajes. Te digan lo que te digan de tus fotos en Facebook… No eres eso, eres el que decide si deja el agua en calma o la agita a ver qué pasa… Eres el que toma las decisiones de lo que va a ser su vida. El que camina y el que decide parar para echar un vistazo a su vida pasada con ojos nuevos y ver el amor en lugar del dolor.

Da igual si te mueves y caes o si te quedas quieto y pierdes una oportunidad. Lo que cuenta es que te sientas bien contigo. Nada más. Sólo se trata de tomar decisiones pensando en lo que eres y no en lo que deberías ser. Respetar y respetarse. Quitarse esas gafas de la ignorancia que crees que te impiden sufrir pero que en realidad alimentan un dolor innecesario porque te alejan de enfrentarte a lo que eres…  Subir a la cima, no para poner en ella una bandera y dominar el mundo y mostrar lo grande y lo bravo que eres sino para ver qué hay más allá y dibujar el camino para otros que todavía no lo encuentran…

Y decidir. Y si la decisión es equivocada, no pasa nada. Era ese error necesario que te dejará darte cuenta de algo que va a cambiarte la vida… Y darte cuenta de que te la cambias tú, gracias al error, gracias a la decisión… Y si tu decisión es no hacer, que sea de forma consciente, no como consecuencia de postergar tu vida y encerrar tu alma en una jaula.

El otro día me decía alguien  que la gente tiene todo el derecho a quedarse en su “zona de confort”. Me sentí interpelada porque no hay nada más lejos de mi intención, puesto que yo no sé nada, estoy aprendiendo… Si mis palabras hacen sentir así es tal vez porque al leerlas les puede o no hacer darse cuenta de que están dónde no desean. No hay más prisa que la propia necesidad de estar cómodo con uno mismo, lo que a veces te obliga a estar incómodos con la vida y lo que nos rodea… Moverse en sentido contrario al resto o no hacer lo que tu entorno te pide. La gente tiene derecho a hacer lo que ama y vivir la vida que le hace sentir feliz. Y eso, a veces es saltando en paracaídas o sentándose ante la chimenea a leer un libro.

Uno puedo salir de la manida “zona de confort” leyendo ese libro si le hace cuestionarse cosas y estar dentro de ella mientras el paracaídas se abre en cielo, todo depende de dónde estén sus miedos y cómo se enfrente a ellos… En la vida hay momentos para todo, Para saltar y para leer. Hay pedazos de vida en los que damos grandes saltos y otros en los que nos quedamos quietos y ambos son útiles y necesarios. Hay que estar en la inacción para sentir, pensar, notar, reflexionar y encontrar respuestas…

Debemos hacer lo que sentimos que debemos hacer (hablo de un deber para nosotros mismos, no para el mundo). Lo que pasa es que a menudo, los miedos, que son muy listos y se alían al ego para sobrevivir, nos hacen engañarnos y nos llevan a saltar en paracaídas para mostrarle al mundo lo valientes que somos cuando en realidad lo que realmente nos asusta es leer el libro donde dice que tenemos pendiente una conversación con alguien a quién debemos perdonar…

Por ello, cuando optamos por una u otra opción, ambas necesarias, es bueno hablarse claro y saber por qué y para qué lo hacemos. Lo que no afrontamos hoy queda pendiente siempre para mañana y hoy es sólo una bola de nieve mientras que en poco tiempo es todo un iceberg. Lo que realmente importa es no engañarse ni traicionase a uno mismo… Es como cuando uno sabe que debe contestar algo que no va a gustar pero que decir lo contrario sería traicionar su esencia y obligarse a vivir una situación que le degrada… Puede encontrar la forma más digna de hacerlo sin herir, pero sabe que no hay otra respuesta posible. Y puede no responder hoy ni mañana, pero tiene claro que no podrá pasar la vida sin responder. Porque si no lo hace, su vida no será su vida.  A veces nos engañamos a nosotros mismos y fingimos estar bien cuando en realidad estamos cómodos, la comodidad es buena, aunque a veces hay que soltarla para experimentar y saber si queremos volver a ella. La vida es cambio constante. No importa si durante un tiempo no “hacemos nada” para cambiar si ese “no hacer nada” lo sentimos necesario para vivir y sentir y no nos traiciona.

A veces, remover el agua turbia te muestra en realidad tienes que dejarla en calma. Otras veces, que ya es hora de dejar de mirar el agua y obsesionarse. Las oportunidades no se ganan ni se pierden, se crean y se cazan al vuelo. Y no están en la tempestad ni en la calma, están en ti. 

Fuente: Merce Roura. https://mercerou.wordpress.com/

Emprendiendo Vuelo Hacia el Conocimiento: ¿Te vienes?

!Lee hijo, lee!

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Lee hijo…deja la máquina un rato y ven a leer esto!

Si hoy no entiendes, no dudes que mañana lo harás.

Cuando seas padre entenderás el porqué si y el porqué no, entenderás que no son “sies ni noes” caprichosos.

Mi amor paterno siempre superó con creces a mi amor propio.

Os pongo límites razonables, aunque te parezcan trabas, piedras en tu camino, no son más que granos de arena en comparación con las montañas que encontrarás a lo largo de tu vida.
Esa vida te dará momentos de felicidad, esa misma vida te golpeará en toda la boca con la estaca de la cruda realidad, nada es fácil, de conseguir nada es fácil!

Créeme si te digo que es necesario ese NO.

Créeme si te digo que no quiere más quien más concede, sino quien concede lo que corresponde!

La astilla se miró en el palo
El futuro en el pasado
Él se mirará en ti…

Su educación comenzará con tu actitud y entonces cobrarán sentido estos no es de tu presente!

Lee hijo, algún día serás padre y no se te olvide repasar estas letras, si dudas, vuelve a repasar estas letras que entonces serán pasado y cobrarán sentido!

Tu padre te quiere y no son sólo palabras!

Fuente: #AlbertoLS. albertols.com

C. Marco

!No contrates una persona de Recursos Humanos para tu empresa!

Cuando tu empresa comienza a crecer te puede parecer necesario tener que crear un área de Recursos Humanos. Pero muchas veces no es necesario como parece.
¡No contrates una persona de Recursos Humanos para tu empresa!

El área de Recursos Humanos está tomando fuerza. Cada vez los empresarios son más conscientes de la importancia del factor humano, hoy, tanto ellos, como los emprendedores buscan crear mejores condiciones laborales y potencializar a su gente, para poder competir de manera eficaz en el mercado.

La mayoría de los dueños de negocios han querido crear departamentos de Recursos Humanos tradicionales para implementar planes de carreras y desarrollar competencias, pero en ocasiones no funciona. Existe la creencia que esta área representa un costo para la empresa.

Este problema se puede dividir en dos puntos principales:

1. La carga operativa. (Reclutamiento, administración de nóminas, etc) hace que la persona encargada de este departamento no pueda impactar de manera estratégica al negocio. El 90% de las empresas consideran que lo anterior debe ser la razón principal de esta área.

2. Por más que el área de Recursos Humanos tenga una buena estrategia, ésta puede ser nulificada por los gerentes. Los gerentes son los encargados de hacer realidad los planes que el área de capital humano diseña, sin el apoyo de ellos es imposible que el cambio exista.

Poniendo estos dos escenarios, considero que los gerentes deberían estar enfocados en liderar a su equipo. Su tiempo debería estar distribuido de la siguiente manera: 30% resolución de temas operativos y 70% construyendo equipos.

Para eliminar el área de Recursos Humanos en tu empresa, tus gerentes deberían tener las siguientes 3 cualidades:

  • Retroalimentación y reconocimiento: Saber manejar el balance entre estos dos procesos es vital para empoderar al equipo. Un gerente que retroalimente en el momento adecuado y que reconozca cuando sea necesario, tendrá un equipo sólido y motivado.
  • Capacidad de fijar objetivos y dar seguimiento: Los gerentes deben saber cuál tiene que ser el aporte estratégico que debe agregar cada miembro de su equipo, para poder llegar a la meta establecida. Esto implica saber evaluar y remunerar con base al desempeño, así como gestionar presupuestos destinados para el pago de nómina.
  • Ser embajador de la cultura organizacional: Nadie debería de tener gente a su cargo si no domina la cultura organizacional, los gerentes deben volver realidad las letras pegadas en la pared y exigir a su gente que en cada actividad que realicen este impregnada la cultura.

Teniendo gerentes con estas habilidades podrían hacerse responsables del crecimiento de su equipo, enfocar a todos en ser productivos, pero lo más importante, es que estarían gestionando talento y como empresarios es lo que más deseamos: tener gerentes que lideren equipos y no operadores caros.

La estrategia de RRHH puede ser desarrollada de manera interna o externa a través de especialistas en el tema, pero al final los que lo vuelven realidad siempre serán los gerentes y equipos de trabajo.

Fuente: Creando Talento.

ExceLence Management

Shinrin-yoku: La medicina del bosque

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“Para aliviar su estrés, dé un paseo de dos horas por el bosque una vez a la semana”. Si el médico nos mandara esa receta para nuestros males, pensaríamos que es una broma. Sin embargo, cada año entre 2,5 y 5 millones de japoneses, afectados por el estrés, la hipertensión y la ansiedad de la vida urbana moderna, acuden a las sesiones de “Terapia del Bosque” en alguno de los 48 centros oficiales designados por la Agencia Forestal de Japón.

La sesión consiste en unas dos horas de paseo relajado por el bosque, con ejercicios de respiración dirigidos por monitores. Antes y después de la sesión de terapia natural, se mide la presión arterial y otras variables fisiológicas de los participantes para comprobar la eficacia del tratamiento.

La práctica del Shinrin-yoku o terapia del bosque fue iniciada por la Agencia Forestal de Japón en el año 1982. Surgió como una iniciativa para darle valor a los bosques, que cubren un 67% de la superficie del país, y al mismo tiempo canalizar la demanda de contacto con la naturaleza por una creciente población urbana sometida a niveles intensos de competencia y estrés. Se inspiró en las tradiciones sintoístas y budistas que promueven la comunicación con la naturaleza a través de los cinco sentidos.


Investigaciones sobre la medicina del bosque:

Desde 2004, el Gobierno japonés ha invertido unos tres millones de euros en investigación científica sobre los efectos terapéuticos de los bosques. El grupo del antropólogo y fisiólogo Yoshifumi Miyazaki, de la Universidad de Chiba (cerca de Tokio), ha tenido una especial relevancia en el estudio de las bases fisiológicas y psicológicas de los efectos beneficiosos del bosque. Estos investigadores han medido la concentración en saliva de cortisol (un biomarcador del estrés) en individuos expuestos a un ambiente de bosque, resultando significativamente menor que en los individuos que habían permanecido en un ambiente urbano.

Con técnicas avanzadas de neurobiología han confirmado que  pasear o simplemente estar en un bosque disminuye la actividad del córtex prefrontal, la parte del cerebro donde residen las funciones cognitivas y ejecutivas como planificar, resolver problemas y tomar decisiones. En cambio, la actividad se desplaza a otras partes del cerebro relacionadas con la emoción, el placer y la empatía. “Por eso sabe mejor la comida en el campo” le explicaba Miyazaki a la escritora y periodista Florence Williams.

El inmunólogo Qing Li, de la Escuela de Medicina de Tokio, ha demostrado que un paseo por un bosque o por un parque aumenta significativamente la concentración de células NK (del inglés natural killer) en sangre, un tipo de glóbulo blanco que contribuye a la lucha contra las infecciones y contra el cáncer. El efecto beneficioso del paseo del bosque, aumentando los linfocitos NK y las proteínas anti-cáncer, puede durar hasta una semana. Según Li, los compuestos volátiles emitidos por los árboles son los principales responsables de este efecto beneficioso sobre el sistema inmunitario. Se han realizado experimentos con diversos compuestos aromáticos naturales, como pinenos, limonenos, cedrol o isoprenos; algunos de ellos con conocidos por su efecto antimicrobiano y supresor de tumores. En general, a estos compuestos volátiles que las plantas producen como defensa se les llama “fitoncidas”, y son usados en aromaterapia y medicina holística.

¿Cuál es el impacto de estas investigaciones sobre la comunidad científica? He buscado en las bases de datos más reconocidas (Scopus y Web of Knowledge) los artículos publicados en revistas indexadas con las palabras claves “shinrin-yoku” y “forest therapy”. He encontrado 40 artículos, fundamentalmente de Japón y Corea del Sur (ver listado en el Apéndice). Un número especial de la revista Environmental Health and Preventive Medicine (Vol. 15, 1, enero 2010) estuvo dedicado a “Las tendencias de investigación sobre baños del bosque en Japón, Corea y el mundo”.

La “Medicina del Bosque” es una disciplina nueva, que tiene la virtud de combinar dos enfoques tan dispares como son el estudio de la salud humana y el estudio de los árboles. En la Segunda Conferencia de Bosques para las Personas (Forests for People), que tuvo lugar en Traverse City, Michigan, EEUU, el pasado mes de mayo, varias sesiones estuvieron dedicadas a Bosque y Salud, incluyendo una presentación de Qing Li titulada “Introducción a la Medicina del Bosque como una nueva Medicina preventiva”.

Vinculación evolutiva con el bosque:

Las sesiones de shinrin-yoku se deben hacer de forma pausada y relajada, exponiéndose con los cinco sentidos al ambiente del bosque.  Disfrutando con la vista de los colores y formas de las copas de los árboles. Escuchando el rumor del viento en el follaje, los cantos de los pájaros. Oliendo los aromas, cogiendo alguna hoja de pino, de ciprés, de laurel, de mirto o de alguna planta aromática y aspirando sus esencias. Palpando la suavidad y la textura de un tronco, o deslizando la mano por el musgo mullido que cubre una roca. Por último, se recomienda saborear un té o una infusión con plantas del bosque durante la sesión.

Para Miyasaki los humanos hemos evolucionado en la naturaleza, en el bosque, por tanto es dónde nos sentimos más a gusto. Nuestras funciones fisiológicas y psicológicas son el resultado de un largo proceso de adaptación a las condiciones naturales; no es de extrañar por tanto que la vida artificial moderna nos produzca estrés y ansiedad.

La práctica del shinrin-yoku surge de una forma natural en Japón. Según Miyasaki, en su cultura la naturaleza es parte de sus mentes y sus cuerpos, y de su filosofía de la vida.

En Occidente, el biólogo Edward O. Wilson acuñó el término “biofilia” para referirse a la afinidad innata que la humanidad siente por los seres vivos. Pero las nuevas tecnologías y la vida urbana cada vez nos apartan más del medio natural. El psicólogo y educador Richard Louv ha llamado la atención sobre el “desorden por déficit de naturaleza” que está trastornando el comportamiento y desarrollo de los niños urbanos, que crecen en un ambiente artificial.

Los estudios científicos que demuestran los efectos beneficiosos del bosque sobre nuestra fisiología y psicología son poderosos argumentos para restablecer nuestra relación con la naturaleza. El ciudadano del siglo XXI demanda información, evidencias y pruebas. No es suficiente con la defensa romántica del bosque y la naturaleza, al estilo de Thoreau en el siglo XIX. Tenemos que conservar los bosques y además tenemos que visitarlos con frecuencia porque es bueno para nuestra salud. Difundir y divulgar las evidencias que muestran los efectos positivos del bosque sobre la salud y el bienestar es una tarea importante.

Pero a la hora de sumergirnos en el bosque y practicar el shinrin-yoku, debemos apagar la tableta o el móvil, “desactivar” el lóbulo frontal y dejar a un lado las preocupaciones del ego, abrir los cinco sentidos y dedicarnos a percibir, disfrutar, respirar hondo y entrar en comunión con la naturaleza.

Fuente: http://losarbolesinvisibles.com/

C. Marco

La libertad es hija de la audacia

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Es así de simple, aunque no es fácil: sin asumir riesgos, sin ser audaces, sin crecimiento continuo, no es posible vivir la vida de nuestros sueños.

Por ello, aquí te dejo unas estupendas frases que te ayudarán a lanzarte en busca de tus sueños.

Ser bastante atrevido para alzar tu voz, bastante valiente para escuchar tu corazón y bastante fuerte para vivir la vida que siempre imaginaste. —Anónimo

Si estás inseguro sobre algún plan, no lo intentes. Tus dudas y vacilaciones corromperán la ejecución. La timidez es peligrosa: es mejor lanzarse con determinación. Los errores que cometen por audacia se puede corregir fácilmente con más audacia. Todo el mundo admira la audacia; nadie rinde homenaje a los tímidos. —Robert Greene
 
Empieza, se audaz, atrévete a ser sabio. —Horacio

La indecisión causa sus propios retrasos, y se pierden días lamentándose por los días que se han perdido. ¿Va usted en serio? Aprovecha este mismo instante; lo que puedes hacer, o soñar que puedes hacer, comiénzalo; la audacia tiene genio, poder y magia. —Johann Wolfgang von Goethe

La libertad nace del atrevimiento. —Robert Frost
 
¡Nunca temas destacar, ser audaz, ser tu, ni ser fenomenal! —Anónimo

La audacia encubre el miedo, por muy grande que este sea. —John Dryden
 
La fortuna acompaña a quien se atreve. —Virgilio

La fortuna y el amor son amigos del coraje. —Anónimo

Sé valiente para decir la verdad y fuerte para mantener tu palabra. —Anónimo

En el largo plazo, evitar el peligro no es más seguro que exponerse a él. A los miedosos los alcanzan tanto como a los audaces. —Helen Keller
 
Ponte de pie, di lo que piensas. Expresa tu verdad para que todos puedan conocerla; sé valiente, anúncialo en todas partes: sólo los que se atreven viven. —Voltaire

Aquellos que corren riesgos no creen que el fracaso es lo contrario del éxito. Piensan que lo opuesto del éxito es la complacencia. —Anónimo

Vive con audacia, valentía y sin temor. Saborea el placer que se halla en la competencia, en expresar lo mejor que hay dentro de ti. —James Kaiser
 
No pidas deberes iguales a tus fuerzas. Pide por fuerzas iguales a tus deberes. —Phillips Brooks
 
Si vamos a mejorar el futuro, debemos sacudir el presente. —Catherine Booth

Fuente: http://notasaprendiz.weebly.com/

C. Marco

Confieso que he vivido

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“Leer escuchando Song for Peace, de Kítaro.

Vive esta aventura que es la vida con optimismo incondicional: Tienes conciencia de que eres único y diferente. No hay nadie como tú, ni biológica ni emocionalmente. Esa distinción que te regala el universo es motivo suficiente para revolucionar tu historia. A qué esperas para acometer tus sueños, para convertir tus deseos en metas alcanzables.

¿Qué te falta para poder viajar hasta tu mundo interior? Escucha, viaja, lee, ama, baila, goza, ríete, llora al lado de los tuyos, toca, acaricia, piensa. Y equivócate. Equivocarse es sano, ¿no lo sabías?

No te quedes en tu zona de confort: tu piso, tu sueldo, tu trabajo, tus títulos, tus derrotas, tu victimismo. Nos aclimatamos con demasiada frecuencia al sofá emocional donde tenemos todo dispuesto para no movernos. Incluso llegamos a sentir el “hoyo” que hemos dejado en el cojín como si fuera algo nuestro. ¿Qué nos impide cambiar? Nada ni nadie, únicamente nuestro conformismo.

Toma decisiones importantes, pequeñas, decisivas. Cambia de hábitos. No pasees siempre por las mismas calles, atrévete a cambiar de ruta, a buscar la felicidad por nuevos caminos. Sube a la cima de tu montaña y encuentra tu campamento base; viaja solo y sin equipaje.

Por el camino de baldosas amarillas encontrarás gente que te aportará sabiduría y experiencia.

Relativízalo todo, pon tus creencias en cuarentena. ¿Por qué van a ser inamovibles? Las creencias se basan en los valores aprendidos durante la infancia, es parte de nuestra educación. Expresa tus sentimientos.

La palabra “expresa” tiene doble significado. Expresar es manifestar con palabras o con otros signos exteriores lo que uno siente o piensa. La segunda acepción no está en el diccionario: Expresar, sacar las emociones de la cárcel en la que se encuentran. Te dará libertad.

Recuerda todos los acontecimientos que forman parte de tu presente, porque esta realidad que vives es el cúmulo de todos tus momentos y acontecimientos singulares. Ama, ama sin condiciones, sin tapujos ni soberbia, y da lo mejor de ti a la gente que te importa.

Porque un día mirarás la vida pasar desde tu montaña. Y cuando el sol baje por la ladera y el perfume de las acacias inunde tu espacio, afirmarás:

“Confieso que he vivido.”

Fuente: http://www.joseluisfuentes,com. Escritor-Master Coach-Speaker motivacional internacional.

C. Marco

Emociones: Un camino hacia la libertad

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La vida es el cúmulo de vivencias que almacenamos en nuestra retina emocional. Alegría, complicidad, ternura, armonía, amor. Emociones vividas. Hay gente que se empeña en recordar únicamente aquellos sucesos que le han causado dolor, porque no entienden que hasta en el dolor hay signos de aprendizaje. A estas personas les suelo preguntar: “Aparte de mal, ¿cómo estás?”. E irremediablemente me tendrían que contestar “Bien”. Mucha gente cree firmemente en la Ley de Murphy:

“Si las cosas van mal, aún pueden ir peor”.

Una de las cosas que he aprendido al vivir con una actitud mental positiva es que, en la vida, deberíamos aplicarnos el Teorema de la Navaja de Ockham. Se trata de un razonamiento basado en una premisa muy simple: la respuesta a una situación o problema está, probablemente, en lo más sencillo.

Vivimos en un mundo escéptico donde el ser humano ha dejado de soñar, jugar y emocionarse. Somos mucho más razón que emoción. Sin embargo, la historia de nuestros antepasados nos demuestra que existe un lugar en nuestro cerebro más antiguo en el que dominan las emociones. En la antigüedad, el ser humano llamaba magia a todo aquello que no podía razonar y controlar. ¿Sigue existiendo la magia?

Dejemos que la magia equivalga a lo desconocido, eso que tu razón no puede comprender, donde no caben las teorías y residen los sentimientos.

¿Qué fórmula matemática o ecuación aritmética nos puede explicar por qué se unen o se encuentran dos corazones? ¿Por qué dos vidas, con una determinada trayectoria previa, entrecruzan sus caminos para complementarse con un proyecto mediato y auténtico? Magia.

Desde que tengo uso de razón, he escuchado la expresión “buscar la media naranja”. La gente se pasa la vida articulando relaciones para encontrar su otra mitad. Sin embargo, cuando comienza la relación, el hartazgo y la insuficiencia de un proyecto común, nos hace huir hacia una falsa libertad.

Yo no creo en las medias naranjas. ¿Media naranja?¡¿Por qué no la naranja entera?! El círculo, el complemento: El subconjunto emocional.

Este círculo que se cierra es el primero de muchos círculos que encontraremos en nuestra vida. Los budistas lo llaman la rueda de la vida, y creen que, para vivir en armonía, hay que equilibrar cada acción que llevamos a cabo. Vivir desde el corazón, desde el mundo visto con nuestros propios ojos. Sin expectativas, sin estar siempre esperando a la espera de que sucedan cosas.

Nos pasamos más de media vida esperando y desperdiciando el privilegio de sentir y vivir.
Vivir cada puesta de sol o cada mañana en la que el sol entra por vuestra terraza y nos acaricia la piel entre las sabanas. Oler ese café expreso entre miradas cómplices. Sentir cada segundo como si fuera el último; emborracharnos de vida, jugar a la vida sin esperar que la vida juegue con nosotros.

Porque esta es la única vida que tenemos para llevar a cabo nuestros sueños, y, si en el camino encontramos piedras, suavemente las retiramos. Y cuando los zapatos provoquen dolor, únicamente tenemos que quitárnoslos.

Celebremos el triunfo de las emociones. Celebremos el amor superlativo, imperativo y circunstancial. Celebremos juntos que las emociones son nuestro camino hacia la LIBERTAD.

Fuente: https://lafelicidadesproductiva.wordpress.com/

C. Marc