Sé diferente y disfruta

“Cuando perdemos el derecho a ser diferentes, perdemos el privilegio de ser libres”.

Charles Evans Hughes

¿Cuándo comienza la edad para que nos sintamos diferentes de los demás? Mejor dicho, ¿cuándo comenzamos a sentir y hacer cosas iguales que el resto?

Nuestro hijo fue castigado en el colegio por reírse de otro niño en compañía de otros amigos. Su respuesta fue “que todos lo hacían”. Entonces le preguntamos que si todos hubieran hecho algo que fuera beneficioso para el otro niño ¿también lo imitaría? Aún esperamos la respuesta.

En Madrid, existe la costumbre de cruzar los semáforos sin la luz verde que permite a los peatones el paso. Nuestro hijo, en ocasiones, tiende a seguir a los que comienzan a caminar bajo la luz de prohibido, inclusive yo mismo he tenido alguna ocasión de peligro siguiendo a los demás en las calzadas. Es normal que un niño no esté atento al momento y esté ensimismado en su mundo, los adultos no deberían.

En estas ocasiones, ¿de qué nos dejamos llevar? Si realmente estuviéramos pensando en las consecuencias de nuestras acciones ¿lo haríamos?

En el semáforo ando con mis pensamientos, mirando el móvil, también ensimismado… Y ¿en las otras ocasiones de mi vida¿ ¿Qué estoy haciendo cuando sigo a la manada? ¿Estoy realmente conectado conmigo mismo, con mis valores?

Y es que es tal difícil no dejarse llevar por la mayoría.

En los niños es normal ya que aún no tienen desarrollada su mente racional y lógica. Es un comportamiento automático. En los adultos esto podría ser una excusa. Y, si bien es cierto que el hecho de tener un comportamiento gregario nos da confianza ya que nos proporciona un vínculo de apego, nos contamos que la mayoría de las personas poseen la razón: “Claro, si todo el mundo lo hace, será cierto, será verdad”.

Y lo cierto es que no queremos conflictos ¿verdad? Y, aunque admiramos a empresas que se distinguen y personas que van en contra de la corriente (quizá las triunfadoras), la mayoría de nosotros somos gregarios. No queremos ver que ese mundo admirado ha sido hecho por personas que han buscado su libertad yendo a contra corriente de la sociedad.

El mundo de hoy ya no es el industrializado donde las personas son intercambiables como obreros de una fábrica. Hoy el mundo es de los singulares, no hay mucho espacio para ser miembro de la manada.

Y para convertirse en singular necesitamos crear un espacio de amor propio, un lugar para amarnos a nosotros mismos, para seducirnos. Y para comenzar ¿por qué no empiezas cambiando algún hábito?

Te propongo algo sencillo: cambia el camino de ir a trabajar. Cada día ve por un trayecto diferente. Y si eso no te parece fácil, ¿por qué no pruebas a ver un programa de TV que nadie ve? O ¿ver una película o leer un libro no conocido?

Prueba a sentir qué te sucede cuando eres la única persona que hace eso. Y quizá sientas un poco de libertad.

Fuente:

C. Marco

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