La sorpresa: Un puente entre la ciencia y la educación

 

El vínculo entre las ciencias y la educación, si bien es estrecho, permanece poco explorado. La aplicación de metodologías anacrónicas para la enseñanza de los diversos saberes es uno de los grandes obstáculos a los que se enfrentan los sistemas educativos actualmente, y sobre todo, los docentes. En un ambiente sumamente cambiante gracias al papel de la tecnología y de los avances en el conocimiento, la necesidad de repensar las dinámicas en el aula está más presente que nunca.

Así, Fabricio Ballarini, biólogo y neurocientífico del CONICET, hace una propuesta creativa y de fácil empleo por parte de los profesores en cualquier grado educativo. El uso de la sorpresa para el aprendizaje ha sido una herramienta pedagógica defendida por este científico, quien ha realizado un estudio meticuloso con al menos 1600 estudiantes en varias instituciones académicas.

A través de su charla “Educando al cerebro”, Ballarini, junto con otras acciones de formación, contribuye al acercamiento de las ciencias y de la educación, campos ligados, pero poco tratados de forma contundente. En el marco de la semana de la ciencia, la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura ha colaborado con este neurocientífico para que su conferencia tuviera lugar en la sede de la Organización el 7 de noviembre. Allí, la cuestión central fue de qué manera el cerebro puede afectar a la memoria, e incluso cuál es el verdadero valor de aprender algo. Por medio de anécdotas y hechos mundiales de gran impacto, se ejemplifica la conexión entre memoria y sorpresa.

La introducción de algo inesperado en la rutina facilita a los estudiantes recordar de manera más eficaz los conocimientos impartidos. A pesar de su utilidad, Ballarini reconoce que el modelo educativo es perverso, en la medida en que evalúa a los estudiantes según su capacidad para evocar recuerdos, sin considerar todo lo acaecido desde la adquisición (o aprendizaje) a la consolidación del mismo. El resultado evidente es una inadecuación del sistema, que disminuye el interés de los estudiantes, e incluso, puede afectar la promoción de vocaciones científicas. Su propuesta se encamina, entonces, al proceso de consolidación de la memoria, pues lo recuerdos logran consolidar, a su vez, situaciones periféricas de mayor impacto. A través de variaciones en la rutina, se aumenta la probabilidad de que los alumnos conserven el conocimiento de una forma efectiva. Ello puede ser aplicado en cualquier área, a saber: informática, matemática, física, química, etc.

Sin nada de extraordinario, puede ser introducido en el aula con una simpleza tal que los educadores no deben romperse la cabeza para innovar. Es una proposición bien pensada, sobre todo para el abordaje de temas difíciles. No obstante, también posee sus límites, por lo que debe emplearse estratégicamente. De este modo, se establece un nexo entre el conocimiento científico y los sistemas educativos, que lejos de ser incompatibles, pueden enriquecerse recíprocamente.

Les compartimos el vídeo de la conferencia que contó con la presentación de Juan Carlos Toscano, Secretario Técnico de Ciencia de la OEI, que enmarcó esta actividad de IBERCIENCIA en el marco de la Semana de la Ciencia que justo el 7 de noviembre empezaba en Madrid, ciudad en la que se encuentra la Secretaría General de la OEI.

Fuente: Álvaro Restrepo. IBERDIVULGA.

C. Marco

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