Los genios a los que la escuela no ayudó: La importancia de creer en nuestros hijos

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Tal vez habéis recibido, cómo yo, un viral muy emocionante de Whatsapp con una bella de historia sobre Thomas Edison y su madre. Una anécdota que ha surcado las redes sociales de móvil en móvil y sobre la que nos hemos preguntado qué hay de verdad y nos ha inspirado para investigar sobre los genios y la escuela. Os la contamos:

Dicen que un día Thomas Edison, el que fue uno de los inventores más grandes del siglo, llegó a casa y le dio a su mamá una nota. Él le dijo a ella.“Mi maestro me dio esta nota y me dijo que sólo se la diera a mi madre.” Los ojos de su madre estaban llenos de lágrimas cuando ella leyó la carta que le trajo su hijo. En voz alta la leyó a su hijo:

“Su hijo es un genio, esta escuela es muy pequeña para él y no tenemos buenos maestros para enseñarlo, por favor enséñele usted”.

Muchos años después la madre de Edison falleció y un día que Edison estaba mirando algunas cosas viejas de la familia, vio un papel doblado en el marco de un dibujo en el escritorio. Él lo tomó y lo abrió. En el papel estaba escrito “Su hijo está mentalmente enfermo y no podemos permitirle que venga más a la escuela.” Edison lloro por horas, entonces él escribió en su diario: “Thomas Alva Edison fue un niño mentalmente enfermo, pero por madre heroica se convirtió en el genio del siglo.”

No sabemos si la historia de la nota es o no cierta, lo que si es cierto es que Thomas Edison, al igual que otros genios de diversas épocas tuvieron problemas en la escuela. Así por ejemplo Euler o Pascal, dos de los más grandes matemáticos de la historia también fueron educados por su padre.

Genios como Leonardo da Vinci y Pablo Picasso, personajes notables como Agatha Christie tuvieron serios problemas de aprendizaje en su infancia y se cree que algunos de ellos presentaban dislexia o problemas de déficit de atención (TDAH), lo que les provocaba que no entendieran lo que se les estaba explicando y no pudieran seguir el ritmo de la educación reglada que por aquel entonces se daba en los colegios.

La importancia de ver el potencial de un niño:

Si algo tienen en común todas estas personas, a parte de su excelencia, es que el sistema no supo ver su genialidad. Eran niños con problemas de aprendizaje y con una forma de ver el mundo que distaba bastante de la forma “oficial” que se impartía. Muchos tuvieron que abandonar o ir dando tumbos de una escuela a otra hasta que consiguieron dedicarse a lo que les apasionaba.

Agatha Christie nunca aprendió a escribir bien y se veía obligada a tener que dictar sus novelas.

Por ejemplo, Agatha Christie nunca aprendió a escribir bien y se veía obligada a tener que dictar sus novelas.

Está claro que en muchos casos, el apoyo de sus padres y el esfuerzo que estos realizaron, consiguieron que ese niño que muchos habían dado ya por perdido y que la sociedad había marcado como uno más del montón creciera seguro en sí mismo y pudiera desarrollar su maravilloso potencial. ¿Qué hubiera sido de nuestra sociedad actual si la madre de Edison, el padre de Pascal o el abuelo de Grahan Bell les hubieran dado también por perdidos, si no les hubieran animado a seguir luchando y a enfrentarse a la adversidad y a sus propios problemas?

En lo diferentes es donde se encuentra el cambio, el progreso:

Durante millones de años, la propia naturaleza nos ha estado enseñando como aquello que es diferente termina por suponer una nueva oportunidad para que la humanidad avance. Fue una diferencia con nuestros ancestros lo que nos permitió adaptarnos mejor al medio, o que nos hizo dar un salo en la evolución, fue una mutación la que nos permitió salir del agua. Es cierto que muchas veces esa diferencia no implica una mejora y que muchas veces, en la propia naturaleza, ser diferente es un minus, un problema para aquel que es distinto, pero no necesariamente tiene que ser una amenaza para el resto.

Ser superdotado termina siendo un problema para muchos niños:

Sabemos que el 80% de los niños superdotados fracasa en la escuela por falta de apoyo y motivación. No es fácil reconocer a un niño superdotado a edades tempranas, y lo más común es confundir sus síntomas y con hiperactividad, problemas de adaptación a la escuela e incluso baja inteligencia debida a la falta de interés por las actividades de clase. Por eso es muy importante que un niño con estas características sea detectado a tiempo y se le dedique el tiempo y los recursos necesarios para que pueda desarrollar too su potencial.

Es lo mismo que les ha sucedido a muchos de los grandes genios de la humanidad, lo que ha provocado que hayan sido educados por su familia y que terminen siendo autodidactas cuando la sociedad no tiene la capacidad suficiente para dedicarle el tiempo y los recursos necesarios para este tipo de niños o simplemente el mundo se les queda pequeño.

Los padres, ese vínculo que les mantiene unidos al mundo:

Los padres son, para cualquier niño, ese vínculo seguro que les hace enfrentarse al mundo que les rodea, gracias a nosotros nuestro hijo encontrará el valor necesario para dejarse llevar por su curiosidad y explorar ese mundo que les rodea. Para un niño superdotado, o con algún problema de aprendizaje el vínculo de confianza con las personas que le quieren y le conocen es aún más importante, pues su forma de ver la vida no se parece a la que va a encontrar en el resto de los niños y adultos, por ello necesitan de “traductores” e “intérpretes” del mundo que les rodea de la misma forma que el resto de la sociedad necesita entender su comportamiento.

Es posible que nos sintamos intimidados por un niño superdotado o que pensemos que no vamos a poder estar a su altura, pero no debemos olvidar que justamente ese cerebro tan especial es el que provoca que su habilidades sociales, sus sentimientos y su forma de expresarse sea también muy especial y puede llegar a ser muy intensas, por tanto necesitan más que ningún otro niño a quienes les conocen, aquellos como los padres y hermanos que saben ver más allá de esa mente prodigiosa, que saben cómo traducir sus sentimientos.

Lo cierto es que la anécdota, es lo de menos, que lo importante es que muchas veces muchas madres y padres hemos hecho esto, en pequeñas ocasiones y que siempre, siempre hay que confiar y motivar a nuestros hijos. Puede que no sean genios, pero seguro que tienen aún muchas metas por alcanzar, nuestra misión, ser su mejor fan.

Fuente: http://www.bebesymas.com/

C. Marco

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