La metástasis sigue siendo el ‘agujero negro’ en el tratamiento del cáncer

La metástasis es la principal causa de muerte en cáncer, pero la mayoría de los fármacos solo se dirigen a tumores primarios
La metástasis es la principal causa de muerte en cáncer, pero la mayoría de los fármacos solo se dirigen a tumores primarios.

En unos pocos segundos una célula cancerosa es capaz de desprenderse de un tumor, introducirse en el torrente sanguíneo y alojarse en cualquier parte del cuerpo. Este proceso, conocido como metástasis, es responsable que algunos tumores aparentemente curados puedan reaparecer años después de la extirpación del tumor primario.

La metástasis es la principal causa de las muertes por cáncer. Ahora, gracias a un trabajo de la Universidad de California en San Francisco (EE.UU.) se ha descrito por vez primera cómo las células tumorales saltan al torrente sanguíneo y se instalan en otra zona del organismo para volver formar un tumor. Los expertos han visto que los programas genéticos que expresan las células metastásicas son muy diferentes a las del tumor primario en el que se originaron; de hecho, describen en un artículo que publica la revista «Nature», contienen genes que normalmente solo están expresados en las células madre mamarias. Los hallazgos podrían cambiar la forma en la que se cree que se propaga el cáncer y servir de base para diseñar nuevos fármacos destinados a localizar y desactivar estas semillas maliciosamente mortales.

En la mayoría de las ocasiones, señala Zena Werb, los fármacos diseñados para tratar el cáncer ignoran las diferencias entre los tumores primarios y los metastáticos. «Los fármacos se diseñan para atacar y eliminar el tumor primario, pero no las metástasis, lo que deja a los pacientes a merced de la recurrencia». Ello hace, añade, que en muchos pacientes ‘curados’ el cáncer reaparezca 20, 30, 40 años por culpa de «unas pocas células metastásicas».

En realidad, señala otro de los investigadores, Devon Lawson, «nadie sabe realmente cómo pueden sobrevivir las células metastásicas latentes de incógnito durante décadas». Es como el «agujero negro» en el mundo del cáncer, reconoce. Por ejemplo, en EE.UU., apenas un del 7% de todos los fondos para la investigación en cáncer de mama se destinan a estudiar el cáncer metastásico, a pesar de que causa prácticamente todas las muertes por cáncer de mama.

Werb y su grupo ya habían identificado un subconjunto de células en los extremos del tumor de cáncer de mama que parecían preparadas para la metástasis. Su estrecho contacto con la sangre y con las proteínas del microambiente tumoral parecían activar programas genéticos similares a los de las células madre mamarias -las que permiten el desarrollo de los pechos durante la pubertad y crecen durante la lactancia-. Estos genes de autorreplicación, explican los investigadores, podrían hacer que estas fueran aptas para generar nuevos tumores en otras partes del cuerpo. Pero los investigadores aún tenían que ver cómo actuaban las células.

Expresión de genes:

En el trabajo que publica «Nature», los investigadores utilizaron una técnica, que consiste en el trasplante de células de tumores humanos en ratones, para poder capturar las células metastásicas humanas individuales cancerosas y ver así cómo viajan a través de la sangre del ratón o se ubican en otras partes de su cuerpo.

De esta forma han sido capaces de ver la expresión de genes de estas células y de desvelar que tienen un patrón de expresión genética único. Porque, cuando lo comparó con los de otras células cancerosas humanas de diferentes órganos vieron importantes diferencias.

Para ver si la información era valiosa en el diseño de futuros tratamientos, los expertos llevaron a cabo un pequeño experimento. Debido a que las células metastásicas empiezan a diferenciarse en un tumor secundario mostró una alta expresión de genes cMYC y CDK2, los investigadores trataron a los ratones con 24 PDX dinaciclib, un inhibidor de CDK que mata a las células con altos niveles de MYC. Así vieron que

mientras que el 44% de los ratones control (11 de 25) desarrollaron tumores secundarios en el plazo de cuatro semanas, únicamente en uno de los animales tratados con el medicamento tenía células metastásicas. Esto no quiere decir, indica Wern, que dinaciclib sea el fármaco indicado, pero es una prueba. Y la clave, añade, es que dinaciclib logró eliminar la metástasis sin reducir el tamaño del tumor primario. «Si este fármaco sólo se hubiera probado en el tumor primario habríamos dicho que no funcionaba. Es decir, la información no dice que debemos analizar la metástasis si queremos disponer de drogas eficaces».

Fuente:S. Gutiérrez @abc_salud.

C. Marco

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