Vieja al centro del Aprendizaje

Cualquier aprendizaje es posible gracias a las estructuras neuronales de nuestro cerebro que, al mismo tiempo, cambian con cada aprendizaje.

La motivación y el éxito académico:

Los tres principios sobre los que se apoya el éxito académico son:

  1. PODER: se refiere a la capacidad que cada individuo tiene para determinadas áreas y no para otras. Hay quienes pueden estudiar y aprender fácilmente matemáticas, física y química. Y hay otros que tienen aptitudes para la música, el arte, las letras, etc. (Este concepto esta relacionado con el estilo de aprendizaje).
  2. SABER: representa el conjunto de herramientas, medios, e instrumentos necesarios para alcanzar una meta (concepto que se relaciona con las técnicas de estudio y organización).
  3. QUERER: constituye el deseo de aprender. Las ganas que pone un individuo para estudiar y aprobar. LOS SUEÑOS Y LA ILUSIÓN POR ALCANZAR UNA META. (concepto que se relaciona con la motivación).

Los tres elementos tienen que estar en equilibrio constante, hay que imaginarlos como un taburete sobre el que el alumno se sienta, si le quita una de esas tres patas se cae. Si puede y sabe como conseguirlo pero no quiere, no desea hacerlo, es por que se siente desmotivado. En este caso, estudiar se convierte en un problema, un peso sobre sus espaldas. Entra en una lucha personal, en un conflicto interno muy difícil de superar.

La motivación es lo que nos incentiva para hacer algo, despierta nuestro interés y dirige nuestros esfuerzos. La motivación para aprender está planteada hoy en día como una condición indispensable para el éxito académico. Existen sujetos que logran sortear muchas dificultades académicas y personales gracias a la fuerte motivación que sienten por aprender, en general, desarrollan más y mejores hábitos de estudio. veamos algunos ejemplos:

  • Niccoló Fontana (1500-1557) matemático italiano conocido con el apodo de Tartaglia debido a su tartamudez, consecuencia de un golpe en la cabeza durante su infancia. Quedó huérfano y sin medios materiales para educarse por lo que se vio obligado a ser un autodidacta. Su genio y su fuerza de voluntad le llevaron a ser un gran matemático.
  • Euler, Leonhard (1707-1783), matemático suizo, cuyos trabajos más importantes se centraron en el campo de las matemáticas puras. Obstaculizado por una pérdida parcial de visión antes de cumplir 30 años y por una ceguera casi total al final de su vida, Euler produjo numerosas obras matemáticas importantes, así como reseñas matemáticas y científicas.
  • Einstein, Albert el científico más importante del siglo xx (1879-1955) era tímido y retraído, con dificultades en el lenguaje y lento para aprender en sus primeros años escolares. El colegio no lo motivaba; era excelente en matemáticas y física pero no se interesaba por las otras materias. Albert Einstein fue galardonado con el Premio Nobel de Física en el año 1921, por sus investigaciones sobre el efecto fotoeléctrico y sus grandes aportaciones en el terreno de la física teórica. Fue el hombre destinado a integrar y proyectar, en una nueva concepción teórica, el saber que muchos hombres de ciencia anteriores prepararon con laboriosidad y grandeza.

 Existen dos clases de motivos para estudiar. Pueden ser de tipo interno y externo.

         Los de tipo interno son:

  • El deseo de superación personal y profesional
  • El interés por el objeto de estudio
  • La satisfacción por la consecución de un objetivo, o simplemente por haber hecho todo lo posible por alcanzarlo.
  • El querer estar preparado para el futuro
  • El ser útil a la sociedad

Los de tipo externo son:

  • El premio o buena nota
  • El tener buenos ingresos
  • El complacer las expectativas de los demás (padres, profesores, amigos, etc.)
  • El prestigio ante los demás

Ambos tipos de motivos suelen estar unidos, pero los de tipo interno resultan más valiosos para el sujeto que aprende ya que funcionan como el motor que conduce el esfuerzo. Según estos motivos, aprender es un fin en sí mismo y no un medio para alcanzar otras metas. En cambio, los de tipo externo están ligados a la satisfacción de motivos que no parten de la actividad en sí misma, sino que buscan una recompensa, que no siempre es posible de alcanzar. Por ejemplo: estudiar para acceder a un puesto de trabajo con altos ingresos, no es un motivo malo pero, tiene que ir acompañado de otros motivos, ya que esto no está garantizado. El tener claro  porqué y para qué estudiar va a dar sentido a cualquier proceso de aprendizaje. No se trata de buscar motivos para estudiar, sino de encontrar aquellos que resulten valiosos para cada persona.

Fuente: http://rosanadiazz.blogspot.com.es/

C. Marco

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