Un defecto es un regalo

 

Eso dicen los japoneses.

Y me gustaría desarrollar su razonamiento porque no tiene desperdicio para aplicarlo en nuestras vidas y empresas.

Partamos de la base (cierta) de que todos deseamos vivir mejor.

Pero sólo el ser humano puede actuar para poder mejorar su vida. La diferencia entre cualquier otro ser y el humano es que los otros seres se basan en comportamientos (que derivan de su programación genética) mientras que el humano puede actuar con consciencia.

Y la acción es distinta al comportamiento.

El comportamiento es hacer algo visto desde el afuera mientras que la acción conlleva creatividad, imaginación y actuación para mejorar nuestras vidas.

Sólo nosotros somos capaces con nuestras actuaciones de pensar y actuar para determinar el futuro que queremos crear. Actuamos, por tanto, de dentro hacia afuera.

Todas nuestras actuaciones están planificadas desde el deseo de querer llevar una vida mejor. Si ahora mismo me está leyendo es porque cree que es beneficioso para usted hacerlo en aras a mejorar en sus futuras actuaciones. Si un estudiante sabe que va a tener que invertir mucho tiempo y dinero en sacar la carrera es porque es consciente que ello le acarreará a futuro una vida mejor.

Eso no implica que acertemos en nuestras actuaciones y por tanto nos equivoquemos.

Eso no es malo. Nos permite aprender. El aprendizaje nace del reconocimiento de la ignorancia. Y la imaginación genera insatisfacción que es el motor de la acción.

No es cuestión de definir lo bueno y malo de cada uno. Hace ya tiempo que descubrí que las cosas no son buenas o malas, sino que hay situaciones que me hacen bien y otras mal, y no tienen que ser las mismas para mí que para usted. Elige cada uno. No juzgue.

Pero lo cierto es que mi ser, determina un saber y por consecuencia un hacer.

Y de esa forma logro lo que tengo. Otra cosa distinta es lo que quiero tener.

Y ahí se abre la brecha entre lo que tengo y lo quiero (pareja, trabajo, relaciones, modo de vida…)

¿Qué hago para pasar de lo que tengo a lo que quiero? El único momento para actuar es el presente.

Aquí es donde en ocasiones no nos atrevemos a actuar permaneciendo en nuestra zona de confort. Y donde el ser humano cae en la tentación de convertirse en animal pues solo vive en modo comportamientos (con pasividad para imaginar cómo quiere reinventar su vida) olvidando que lo que le hace ser único, singular e inimitable son sus actuaciones para cambiar una situación que no le gusta (¿conoce a alguien que permanece sin gustarle en su trabajo, con su pareja, con una forma de ser que no le gusta?)

Por eso el lema de los japoneses de que un defecto es un tesoro.

Porque nos permite darnos cuenta de dónde está nuestra brecha entre lo que tengo y lo que quiero y nos permite actuar.

El valor siempre se crea por un defecto. Es  lo que te permite movilizarte para superar la situación que no deseas.

Imagine el siguiente ejemplo. ¿Qué me diría si le ofrezco una pastilla mediante la cual si la toma nunca más volvería a sentir dolor? ¿La tomaría?

Si lo hace estaría suicidándose. El dolor no es malo. Es una advertencia de que algo no funciona bien. Si se hace un corte en una pierna y no sintiera dolor correría el riesgo de morir desangrado sin tan siquiera darse cuenta. De ahí el problema de algunos cánceres o hemorragias internas que no duelen pero que generan metástasis sin haber sufrido el mínimo dolor.

Gracias al dolor nos movilizamos. Gracias a nuestros defectos sentimos que algo debe y tiene que cambiar no solo con nuestros comportamientos sino con nuestras acciones.

¿Y si todo lo que he dicho es obvio, por qué nos cuesta tanto hacerlo?

¿Será por nuestra creencia de que no somos nosotros los culpables de las cosas que no nos gustan sino que son los demás.

Si no te conviertes en protagonista de la situación, simplemente te pondrás en una posición de víctima.

Si tú eres el que sufre las consecuencias del problema, tu eres el que tiene el problema

Ante una situación que no te satisface tienes que actuar. Puedes seguir recriminando, lamentándote o culpando a tu gente, o hacerte responsable, tomar el timón de la situación y ser protagonista actuando para mejorar las cosas.

De ti depende. Ya sea de forma pasiva o activa, serás tú el que sufras las consecuencias, así que mejor es que actúes cuanto antes.

El problema de no hacerse cargo de la situación es que perdemos el control de influir positivamente sobre la misma.

Si uno no asume que es parte del problema, nunca podrá ser parte de la solución.

Fuente: José Pomares.

C. Marco

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