Cuando dejas de mejorar, comenzará tu decadencia

 

Hace algunos meses empecé a ser consciente de que mi proyecto se estaba estancando. ¿Es que las cosas iban mal? Que va, todo lo contrario, todo marchaba (y sigue marchando) mejor que nunca. Por fin parecía que todo funcionaba como la seda… y quizás eso era lo más peligroso.

Cuando ves que todo el mundo te da palmaditas en la espalda, que no te falta trabajo y que lo que haces tiene cierto reconocimiento, es cuando hay que pensar en dar un paso adelante. Lo peor que puede hacer un profesional, una empresa o un país es creer que ya está todo hecho.

Siempre he dicho que cuando un concepto como el de la Marca Personal o muchos otros está en boca de todos es cuando existe el peligro de que haya empezado la decadencia. En esos momentos es cuando empiezan a aparecer “expertos” por todas partes y, algo peor, opinantes desinformados y prejuiciosos que generan confusión. Pero esto no es lo más importante.

Lo realmente fundamental para un profesional es mantenerse constantemente aprendiendo, mejorando, cambiando, adaptándose, incluso dando un giro radical a lo que hace. Y afortunadamente ahora podemos hacerlo porque tenemos medios, recursos, infraestructura y materia prima suficiente y a nuestro alcance para hacerlo. Decía hace poco que debemos ser conscientes de que vamos a cambiar de empleo muchas veces, pero creo que tenemos que ir más allá y entender que también vamos a cambiar de profesión a lo largo de nuestra trayectoria. Y eso es genial… si lo asumes y lo aplicas.

¿No es estupendo poder construir tu mismo tu proyecto profesional? ¿No es el sueño de cualquiera poder dedicarte a lo que te gusta ahora que podemos llegar a cualquiera que nos necesite? ¿No es increíble poder diseñar tu estrategia para hacer algo que merezca la pena?

Cuando entiendes que tienes el control, todo cambia. Esa es la mentalidad emprendedora, aunque trabajes para otros o estés desempleado momentáneamente sin clientes. No puedes estar esperando toda la vida que alguien te diga lo que tienes que hacer. Vale, ya sé que eso es muy cómodo pero pasarse la vida esperando órdenes no genera demasiado valor y, algo peor, es muy deprimente. Para dejar huella, para que tu Marca Personal tenga un efecto, debes ser tú quien decida lo que quiere hacer e inmediatamente ponerse manos a la obra.

Créeme, eso de fijar un rumbo y dar el primer paso es algo que sólo puedes entender si lo has vivido. El camino puede ser difícil, pero lo más complicado es decidir el destino y descubrir cómo alcanzarlo. Mi experiencia me indica que lo mejor es no planear demasiado porque la planificación puede convertirse en algo paralizante y sin límite de tiempo. Podemos pasarnos la vida diseñando una ruta hasta que un día nos morimos y no nos hemos movido ni un centímetro. Cuanto antes hay que probar, actuar, explicar, hacer, tantear, incluso dar palos de ciego y entonces es cuando empiezan a ocurrir cosas que te van ayudando a corregir el rumbo y, algo más importante, te animan a seguir adelante.

Cuando decides lo que tienes que hacer y tu mismo te pones tareas para ir avanzando sientes que tienes el control, te apetece aprender más y más y si lo cuentas (como yo estoy haciendo ahora) y ves que otros comparten las mismas ideas y sensaciones se produce algo casi mágico. Ya no te vas a pasar el día quejándote de lo que otros no hacen por ti porque ahora eres tu mismo quien toma las decisiones.

Cuando empiezas a explorar otros campos o tratas de aprender algo nuevo, se produce una sensación extraña. Por una parte te das cuenta de todo lo que te falta por aprender y te da un poco de vértigo incluso de cabreo por no haber empezado antes pero por otra disfrutas porque sientes que creces por momentos. Cosas que hace un rato ni te habías planteado, ahora aparecen como oportunidades con enorme potencial.

Vale, quizás me está quedando un post demasiado personal y filosófico pero lo que estoy diciéndote es que empieces a aprender algo nuevo con los medios disponibles. Si estás trabajando por cuenta ajena busca un rato cada día para adquirir conocimientos y experiencia sobre algo que te guste y luego vas y lo aplicas y lo cuentas. Escoge un tema que te interese y conviértete en la persona que más sabe sobre eso y aprovecha cualquier ocasión para que otros se enteren.

Ten tu propio departamento de Innovación o de I+D personal. Incorpora novedades o cambios radicales a tu profesión. Ojo, no te estoy hablando de meterte en un Master o de dedicar mucho tiempo y dinero para que otros te hablen de algo que puedes ver en los libros. Lo que te digo es que seas tú mismo/a quién construya su programa de formación. Tenemos los recursos, tenemos la información. Quizás sólo te falta lo más importante, el rumbo y la motivación. Empieza ya, porque te apetece y si no, porque no te queda otra. Aunque sólo quieras mantenerte a flote no puedes dejar de moverte.

Fuente: http://www.marcapropia.net/

C. Marco

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