El lado positivo

El optimista es aquel que parte de la realidad

y la transforma en algo mejor,

es aquel que parte de sus sueños

y los convierte en realidad.

A menudo escucho esa frase tan manida de “yo lo que soy es realista”, como si aquellas personas que vemos las cosas desde otra perspectiva volásemos encima de unicornios con alas de colores.

Estoy convencida de que muchas personas que conozco que se autoproclaman realistas son, en muchas ocasiones auténticos pesimistas, aguafiestas y, algunos incluso “tóxicos” para los sueños de los demás, ni hablar de los propios. Parece como si aquellos que perdieron la capacidad para soñar y arriesgarse tuvieran la necesidad de advertir a todos los demás, siempre por su bien, de que se darán sin más remedio de bruces contra el suelo. Parecen advertir con un cartel luminoso, “si lo intentas te caerás y te dolerá, mejor quédate quieto”.

Otras personas, que proclaman a los siete vientos que son optimistas, literalmente viven en las nubes y, salvo que en algún momento sean capaces de posar los pies en el suelo, el porrazo está garantizado. Soñar es gratis, todos tenemos grandes ideas y sueños en nuestra cabeza, pero entre soñar y hacer, como suele decirse, hay un largo trecho.

También están aquellos que animan a otros con palabras vacías y motivacionales, del tipo “si quieres puedes”, como si sólo con ello fuese suficiente para cumplir un sueño o como si todo fuese posible sólo con pensarlo. Ese tipo de “gurús” realmente me producen miedo, creo que esos consejos pueden hacer daño.

Sólo aquel que conjuga bien optimismo y realidad, es capaz de vivir la vida desde el lado positivo. Sólo aquel que se pone a andar, es capaz de crear nuevos caminos y de llegar a su destino.

Pensarlo es el primer paso:

No conozco a nadie que haya conseguido algo que deseara, por pequeño que fuese, sólo con pensarlo. Pero pensarlo es siempre el primer paso.

“Si puedes soñarlo, puedes hacerlo” (Michael Jackson).

Nuestros pensamientos crean nuestra realidad, la definen, la limitan o le dan alas. Tú decides que lado ver, tú creas tus propios pensamientos.

Hace unos días leí la siguiente frase, “Mira el lado más brillante de la vida, y si no existe, entonces frota el lado oscuro hasta que brille”, desconozco su autor. Así que ya sabes, frota, deja de aceptar pasivamente tus propios patrones de pensamientos, ¡frota!, o lo que es lo mismo, cuestiona tus pensamientos.

Lo que piensas no es real, no define lo que es, te define a ti, y tú puedes decidir ser quien quieres ser.

Piensa que puedes y encontrarás todo lo necesario para construir tu sueño.

¿Quién quieres ser?

La imagen que ves hoy de ti mismo tiene que ver más con tus miedos, tus desilusiones, tus inseguridades…, que con la persona que realmente eres. Ese que ves no eres tú. No eres lo que ves, no eres lo que piensas, no eres lo que sientes, ni siquiera eres lo que tienes o lo que has conseguido, eres quien quieres ser.

Si crees que eres un perdedor, ese es quien quieres ser. Si decides que eres un luchador, ese es quien quieres ser.

Lo importante no es quién eres ni dónde estás, lo verdaderamente importante es quién quieres ser y qué quieres conseguir.

 Dos ingredientes fundamentales, corazón y pasión:

Sólo tú puedes saber qué es lo que quieres, nadie mejor que tú para responder a esa pregunta. Las personas que te quieren y te conocen bien tienen sus propias respuestas, no las tuyas.

Hay preguntas para la razón y preguntas para el corazón. Las respuestas que guían tu camino, siempre parten del corazón.

Para y escucha tu corazón y, cuando lo escuches hablar, persigue con pasión aquello que deseas.

 Todo empieza con un primer paso:

Da igual donde estés, pero si no te gusta, entonces no da igual. Empieza uno a uno y mueve tus pies. Llegarás a donde estés dispuesto a llegar. Lo único que te separa de tus metas, de tus sueños, es una decisión, “¡Empiezo ahora!”.

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, nos regaló  Antonio Machado.

Los pasos han de llevarte a donde quieras llegar:

Andar y andar sin rumbo es agotador y, sobre todo, sirve de muy poco. Llegarás a algún sitio, eso seguro, a cualquiera menos a aquel al que realmente quieras llegar.

Alicia preguntó al gato, – ¿Podrías decirme qué camino debo seguir para salir de aquí?; El gato le contestó, – Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar. Alicia en el País de las Maravillas, Lewis Caroll.

Por ello, dedica el tiempo necesario para concretar y definir tu meta. Marca el norte al que dirigirte.

 Todos los caminos no llevan al mismo sitio:

Tan importante es saber a dónde quieres ir, cómo decidir cómo hacerlo. Todos los caminos no llevan al mismo sitio, así que es fundamental que te pares en este momento, y le dediques el tiempo necesario para decidir tu plan de acción.

Formúlate preguntas del tipo ¿cómo voy a hacerlo?, ¿qué pasos son necesarios?, ¿por dónde empiezo?, ¿qué hago si no funciona?.

Tu plan ha de ser claro y conciso, pero a la vez flexible.

 Si te caíste es que ya empezaste a andar:

Enhorabuena, si te caíste es que ya empezaste. Todos oímos hablar de un tipo que era amigo de un primo que llegó a la primera, o eso dicen. Pero sinceramente, yo nunca conocí a ninguno.

Sólo el que empieza llega, y sólo llega el que se cae.

Lo importante no es que te caigas, todos nos caemos, es que no te caigas porque no lo intentaste, o que le cojas gusto al suelo y decidas no levantarte. Ya sabes eso que dice el proverbio japonés, “Cáete siete veces y levántate ocho”.  Ahora empieza a aplicártelo, desde el cariño y la aceptación, decide levantarte siempre.

 Trabaja, trabaja y trabaja:

Nadie hará por ti lo que tú no estés dispuesto a hacer. Si tú no estás dispuesto a trabajar por tu sueño, nadie vendrá a hacerlo por ti.

Sí, lo sé, el día pasa volando y siempre estás muy ocupado. Puedes encontrar tantas excusas como quieras ponerte, pero ten una cosa clara, “Si tú no trabajas por tus sueños, alguien te contratará para que trabajes por los suyos”,  Steve Jobs.

La vida es demasiado corta para vivir el sueño de otra persona, magnífica frase cuyo autor desconozco, y que está llena de sabiduría.

Si realmente quieres conseguir algo tendrás que dedicarle tiempo, esfuerzo y paciencia.

 La vida es el camino, no el destino:

Los sueños guían nuestros pasos, pero no son nuestra vida. La vida no es un sueño, la vida es el camino.

Aquí y ahora lo único importante eres tú. Si miras lo que anhelas sin valorar lo que tienes, abrirás la puerta a la insatisfacción y a la infelicidad.

Si permites que un sueño te robe la sonrisa, no habrá sueño que te devuelva la vida.

Fuente: Almudena Lobato. Psicóloga, Coach, Trainer y Speaker. Directora de Personas en Positivo. Miembro del Comité Organizador de la VI Jornada y del Grupo de Trabajo de Psicología y Coaching del COPAO.

C. Marco

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