¿En qué he fallado? ¿Porqué no lo he logrado?

 

Cientos de veces has hecho todo lo que has debido hacer para lograr aquello que te has propuesto alcanzar, un título universitario, un trabajo, una pareja, un buen amig@, un negocio, reconocimiento profesional, en fin, tantas cosas por las que luchamos y no llegamos y te preguntas: ¿En qué he fallado? Esta pregunta casi que taladra tus sentidos expandiendo tu círculo de preocupación en muchos de los casos, hasta incluso entrar en una depresión porque la culpa embarga tu vida.

Muchas personas muy organizadas y planificadas, estructuran su andadura hacia el objetivo de manera muy proactiva, previsible de tal manera que minimizan riesgos e intentan aumentar la tan anhelada probabilidad de alcanzar ese objetivo, sin embargo, fallan y no lo logran, ¿es acaso esto una mala jugada del destino, la suerte o como quieras llamarle?

En mi caso yo respondería que no, pues no creo en la suerte, ni en el destino, no poseo consciencia mágica, ese tipo de conciencia que determina que todo cuanto nos pasa se lo debemos al destino o a la suerte o los dioses. Tampoco a la conciencia de la irresponsabilidad como le llamo, a esa que “no es culpa mía sino de los otros” o de las situaciones que nos rodean, el gobierno, los políticos o mi pareja, el profesor o mi compañero de trabajo o mi jefe, esa que intenta salvar mi pellejo y condenar el de los otros.

Entonces cuál es la respuesta acertada a ¿dónde fallé?

 

La respuesta está en  la conciencia crítica, esa que me permite mirar hacia dentro y criticarme a mi mism@ de una manera responsable, que quiere decir, que soy conciente que yo de manera libre y espontánea tomé una decisión en el pasado que como consecuencia hace que experimente lo que hoy vivo, pero que además y muy seguramente, estuvo acreditada o avalada por una emoción e intención genuina de lograr el objetivo e hizo que hicieras lo que hiciste, así que con base en ello, no se trata de responder a dónde fallé, porque cuando tomamos una decisión y determinamos el hacer y actuamos, la probabilidad es por igual 50% de éxito, 50% de fracaso, evidentemente, si has planificado u organizado y de manera racional has hecho el cálculo, es probable que puedas tener más de un 50% hacia el éxito, pero en la realidad no tienes la garantía del 100%, pues toda decisión conlleva riesgo y pérdidas.

¿Entonces qué es lo relevante frente al fracaso de no lograr lo que necesitabas, querías o deseabas intensamente?

No me queda  duda de que lo más importante es haber dado lo mejor de ti, que es haber hecho lo que hiciste con esa intención genuina de ir a por ello, de haber puesto tu corazón, tu compromiso, tu pasión, entrega y dedicación, de tener la plena convicción de haber dado el 100% y hasta más, sin reparo y sin el ánimo o expectativa del “a cambio espero recibir…” cuando lo haces de esta manera, entonces no has fallado, sólo se traduce, que esta vez no lo lograste pero seguro que irás a por ello en otra u otras si es en realidad lo que quieres para ti. Irás una y otra vez por ese trabajo que aún no logras y aprenderás de los errores que dijiste en la entrevista; apostarás una y otra vez por el amor y la pareja que deseas, reanudarás el camino de ir hacia delante en tú propósito hasta encontrarlo y más que disfrutar el objetivo cuando lo logras, habrás disfrutado más el camino y mirarás hacia atrás sintiéndote más fuerte y libre.

¿Cuántas veces has fallado en la consecución de tu objetivo?; ¿Qué has hecho o cómo has reaccionado cuándo no lo has logrado?

Fuente: Claudia Sogamoso

C. Marco

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