El duelo como pérdida de un ser querido

 

Hoy os quiero hablar en este post del duelo. El duelo entendido como pérdida, algo que teníamos y que ya no tenemos.

Me voy a centrar concretamente en la pérdida de un ser querido, porque el duelo, como veremos en otros posts, también puede estar relacionado con la pérdida de un trabajo o la pérdida de un determinado rol.

En cuanto a este tema, mi gran referente es Robert A. Neimeyer a quien recomiendo leer. Es muy aconsejable para todos aquellos que hayan sufrido una pérdida porque les ayudará a comprender todo lo que están sintiendo, viviendo, sufriendo y las diferentes etapas que tiene un duelo. También es muy recomendable para todos aquellos profesionales que quieran prestar su ayuda en este tema.

Ver Técnicas Terapéuticas ante la pérdida de Robert A. Neimeyer.

Ver Duelo, Pérdida y Reconstrucción narrativa de Robert A. Neimeyer.

Ver El duelo por muerte en el sistema de Robert A. Neimeyer.

Es una cuestión muy delicada que me gustaría que supieseis que la quiero tratar con el mayor de los respetos. Entendiendo que cada uno vive sus duelos a su manera como quiere y puede, y no seré yo quien diga cómo hay que hacerlo. Tan sólo pretendo, desde mi experiencia como persona que ha sufrido diferentes pérdidas importantes en mi vida y habiendo leído mucho sobre este asunto, ayudar a todos lo que quieran a comprender emociones, sentimientos, acciones que han vivido, están viviendo y/o vivirán. Pero como digo, de la manera más respetuosa y sin pretender ser ejemplo de nada.

¿Quién no ha tenido una pérdida dolorosa en su vida bien por su cercanía, bien por el amor que sentíamos, bien por su amistad?

¡¿Qué os puedo contar yo de mis grandes pérdidas?!!! A mis cincuenta años ya he sufrido una cuantas: mi madre (quien ha marcado mi vida), mi padre (un pilar fundamental), amigos de mi infancia, familiares muy cercanos…

Mi primer gran duelo, de los que más me ha costado asimilar, ha sido el de mi padre. A continuación han venido otros diferentes, vividos cada uno a su manera, ninguno más importante que otro, sí algunos más impactantes por sus circunstancias. Familia, amigos, conocidos, todos siguen ahí en mi cabeza, en mis recuerdos.

No se puede decir que todos ante una pérdida dolorosa actuemos de la misma manera, porque las pérdidas, ya de por sí, son muy diferentes entre ellas. No es lo mismo una muerte accidental instantánea que una muerte por una enfermedad larga o la muerte de un hijo o la pérdida por un atentado. Pero sí se puede decir que, sin entrar en generalidades, en el duelo todos pasamos por unas etapas. Y éstas pueden ir en diferente orden, dependiendo de cada uno de nosotros, pero para poder superar y asimilar ese duelo hay que pasar por cada una de ellas.

Trataré de explicarlas de una manera sencilla para que todos podáis entenderlo y que os ayude a comprender lo que en algún determinado momento habéis sentido o estáis sintiendo.

  1. Evitación.

Esta es la primera etapa, en la que nos cuesta ser conscientes de lo que ha ocurrido. No nos lo podemos creer. Es difícil asimilar la realidad. En esta fase, incluso, es habitual que nos parezca ver en algunas ocasiones a la persona que nos falta y tenemos que cerciorarnos de que realmente no es. ¿No os ha pasado alguna vez que aún teniendo claro que no podía ser, os habéis dado la vuelta para aseguraros de que no era la persona en la que estabais pensando? Yo recuerdo perfectamente, un día que estaba andando por una calle de Madrid y vi a una mujer con el mismo color de pelo, la misma longitud, me parecían los mismos andares, hasta me parecía reconocer el mismo abrigo, que no pude evitar adelantarla para girar la vista hacia atrás y corroborar lo evidente. ¡No era!

Estamos raros, como en una nube, mareados, sin sensación de estar viviendo una realidad, es parecido a un sueño.

  1. Asimilación.

En estos momentos es cuando empezamos a sentir verdaderamente la ausencia. Volvemos a casa y no está, dormimos solos, comemos y cenamos solos, echamos en falta esa llamada diaria para preguntar “qué tal”, esa conversación diaria que nos reconforta, esas vacaciones conjuntas, nuestras confidencias…  Un sinfín de historias importantes.

Es la etapa del llanto desconsolado, de no querer ver a nadie, de encontrarnos mal físicamente, de sueños recurrentes. La tristeza nos invade, inunda nuestra vida.

redi

Sin duda no son fáciles estos momentos, son duros. Es una etapa de descontrol de vida desorganizada a todos los niveles. Cuando murió mi padre, recuerdo lo que me supuso la comida. Dejé de comer comida “normal” y, yo que soy de salado, me pasé dos meses comiendo helado de café. Esa fue la forma como reaccionó mi fisiología.

No sabemos si es de día o de noche, si toca comer o cenar, vivimos de manera desordenada, dejándonos llevar.

Lo tenemos que entender como preámbulo a la última fase que es la acomodación.

  1. Acomodación.

Seguimos tristes, ¡cómo no! El sentimiento de tristeza puede durar toda la vida.

Empiezan a surgir preguntas tipo:

– ¿Qué voy a hacer yo ahora?

– ¿Qué va a ser de mi vida?

Vamos paso a paso tomando de nuevo el control y lo hábitos de nuestra vida.

Una vida que comienza de una manera diferente pero sigue siendo nuestra vida. Continuamos mirando hacia delante, sin reemplazos, adentrándonos en nuevas experiencias, nuevas vivencias, nuevas situaciones que requerirán una adaptación.

Haciendo por primera vez multitud de cosas que no habíamos hecho antes en las mismas circunstancias. De esta manera viviremos nuestras primeras navidades, nuestro primer cumpleaños, nuestro primer aniversario, nuestro primer viaje, etc.

No quiero dejar aquí este tema que me parece tan importante en el que tantas personas se pueden sentir identificadas, por eso, en el siguiente post quiero hablar de la manera en la que se puede ofrecer ayuda a las personas que están sufriendo una pérdida y ya adelanto que no es con las frases manidas de “el tiempo lo cura todo” o “hay más peces en el mar”.  Y también escribiré sobre acciones que pueden ayudar a que se sientan más aliviadas.

Incidiendo en lo que comenté al principio: el duelo es muy personal, cada persona es muy diferente y afronta los sucesos de su vida de la mejor manera que puede o quiere.

Si de alguna manera puedo ser útil,  mi objetivo estará más que cumplido.

Fuente: Blog de Isabel Sartorius.

C. Marco

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s