Por inspiración o por desesperación

Es normal que acuda a las empresas a prestar mis servicios por un doble motivo. O por inspiración o por desesperación de sus propietarios.

Recuerdo una querida empresa en la que prestaba hace ya años mís servicios por cuenta ajena que a la hora de confeccionar el folleto de los productos de la misma se puso como eslogan “Personas, Procesos, Tecnología”.

Eso fue inspiración de su gerente, las Personas primero.

Hay otros empresarios que cuando el tumor ha crecido a nivel de metástasis se dan cuenta que quien es el motor de la compañía no son sino las Personas. Muy pocos trabajadores fallan en el cumplimiento de sus tareas. Pero eso no significa más que el 10%, la parte visible del iceberg. El Titanic no se hundió por chocar con la parte que salía al mar, sino por la invisible que ocultaban las aguas. Como las empresas.

El compromiso, el otro 90%,es la parte invisible del ser humano. El  que hace que las tareas se realicen poniendo el amor, el entusiasmo, la pasión y el optimismo en el quehacer diario. No se ve, ni tan siquiera se puede exigir, pero es la clave de la excelencia en el trabajo.

La entrega no se exige, se regala, siempre y cuando se merezca.

¿Cuál es la partida presupuestaria que dispone para educar el corazón y la cabeza de sus empleados? No suponga que le van a dar su compromiso porque se equivocará. Hay que entrenarlo.

Los grandes inventores y las personas que en verdad nos han dejado huella no lo fueron por  lo que sabían sino por su  fe y su pasión. El intelecto no tiene capacidad para desplegar el potencial humano. La fe y la pasión  si despiertan cosas dormidas.

¿Pero qué valor se da, y cómo se entrena  a la fe, entusiasmo  y pasión en el colegio, universidad, empresa…?

Si la ciencia y tecnología (conocimientos) no van acompañadas de un crecimiento y desarrollo de la persona (profundidad) , se utilizaran para dominar y someter al subordinado, no para engrandecer al ser humano y por ende al equipo.

El diagnóstico de la empresa suele ser claro. Problemas en la motivación y desarrollo personal de sus componentes. El pronóstico, con la prudencia requerida, sería que como no se eduque a su gente podremos tener personas involucradas pero no comprometidas. El veredicto depende de usted y los suyos.

Y es que la clave no está en motivar, sino en educar. Cuando se educa, esos conocimientos se transforman en valores, y éstos, al encarnarse dentro de nosotros, en virtudes.

Si quiere, llámele formarlo en ética empresarial (y personal, pues ésta antecede siempre a la otra). No vivimos a nivel de nuestras capacidades sino de nuestras creencias, y éstas son las primeras que tenemos que trabajar para lograr no un cumpli/miento (la palabra está separada aposta como podrá deducir) sino un compromiso.

Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo muestra. Y eso es desarrollo personal, y ahí comienza todo progreso.

A veces pensamos que crecer en nuestro desarrollo personal es una ardua misión.

Cuando evolucionamos, esta lucha deja de ser una losa y se convierte en un proceso, un proceso de Autodefinición (no autodescubrimiento), de Crecimiento (no aprendizaje), de Ser (no hacer).

La razón de buscar, esforzarse, indagar, trabajar duro y tener éxito se torna totalmente diferente. Cambia la razón de hacer algo, y con ello cambia igualmente el hacedor. La razón se convierte en el proceso, y el hacedor se convierte en ser pleno.

Aprendamos y eduquemos a escuchar a nuestros pensamientos, sentimientos, emociones  y experiencias. Cuando las palabras que nos digan difieran, cuestiónelas. Las palabras son el conductor de verdades menos fiable.

El ejemplo enseña más rápido y deja más huella que las palabras y consejos. Y eso le toca a usted, señor empresario o responsable de equipo.

Decía Heráclito que el alma queda teñida del color de tus pensamientos. Piensa sólo en aquellas cosas coherentes con tus principios y que pueden soportar la más intensa  luz del día. El contenido de tu carácter es tu elección. Día a día, lo que eliges, lo que piensas y lo que haces es aquello en lo que te conviertes. Tu integridad es tu destino… es la luz que guía tu camino.

Fuente: José Pomares.

C. Marco

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