Inteligencia práctica desde la Escuela

 

Cada curso los profesores se encuentran con alumnos (a veces clases enteras) que parecen no «encajar» en la escuela. Algunos de ellos tienen problemas en la realización de sus tareas para casa o se les olvida llevarlas a clase, otros obtienen pobres resultados en los exámenes a pesar de parecer atentos en clase y de completar satisfactoriamente los ejercicios más relevantes del programa, y otros, sencillamente, no saben qué hacer cuando se encuentran con dificultades al estudiar, ya sea en clase o en sus casas. En realidad, lo que les ocurre a estos alumnos es que no han aprendido a aprender: no consiguen inteligencia académica porque carecen de inteligencia práctica.

¿Qué es la inteligencia práctica?

La inteligencia práctica es la capacidad de comprender el entorno y utilizar ese conocimiento para determinar la mejor manera de conseguir unos objetivos concretos. Existen diferentes tipos (superpuestos en ocasiones) de inteligencia práctica para cada trabajo o situación con los que nos encontramos a lo largo de nuestras vidas. Como profesor has de aplicar tu inteligencia práctica para alcanzar unos objetivos fijados por los organismos competentes, conservando, al mismo tiempo, la suficiente energía personal como para enfrentarte día a día a los desafíos que plantean las aulas. Tu inteligencia práctica te indica que has de mantener el contacto con los demás profesores (te agraden o no) y saber quiénes te pueden ayudar a conseguir los recursos que necesitas. En la parte de tu vida que transcurre fuera de la escuela, habrás de usar tu inteligencia práctica para manejar otros conocimientos, tales como saber reparar tu coche (o a quién llevárselo para que lo repare), administrar tus recursos económicos, superar tus dificultades personales o estar atento a las necesidades afectivas de tus familiares y amigos.

¿Qué es la inteligencia práctica escolar (IPPE)?

Si desean sacar el máximo provecho de la escuela y de lo que ésta les ofrece, los alumnos también han de utilizar la inteligencia práctica que nosotros denominamos inteligencia práctica para la escuela, o IPPE. A través de amplios estudios y experiencias en diferentes tipos de escuelas, los investigadores y profesores han identificado las cinco cuestiones más relevantes para la IPPE de los alumnos, es decir, las cinco habilidades que los alumnos han de desarrollar para obtener un buen rendimiento escolar.

1. SABER EL PORQUÉ

¿Por qué existe la escuela? ¿Por qué los alumnos han de aprender a leer, escribir, completar sus tareas para casa o hacer exámenes? Si desean aprovechar sus años de escuela, los alumnos han de saber cuál es la finalidad de cada una de las actividades escolares, ser conscientes de la importancia que el aprender ocupa en sus vidas actuales y prever su utilidad en el futuro.

2. CONOCERSE A SÍ MISMO

¿Cuáles son las aptitudes y carencias del alumno, sus hábitos, aficiones e inquietudes? Las técnicas de autoevaluación pueden ayudar a los alumnos a comprender sus propios hábitos de trabajo y preferencias intelectuales con el fin de aprovechar mejor sus aptitudes y compensar sus carencias.

3. RECONOCER LAS DIFERENCIAS

¿En qué medida se diferencian las distintas asignaturas del programa escolar entre sí, tanto en contenido como en ritmo de aprendizaje y formato de evaluación? ¿Hasta qué punto es diferente estudiar, por ejemplo, un examen de Matemáticas que uno de Ciencias Sociales? ¿En qué se parecen y en qué se diferencian las exigencias escolares del resto de las exigencias de la vida? En la medida en que los alumnos conozcan las coincidencias y diferencias entre los distintos tipos de tareas, podrán ser capaces de modificar sus estrategias y estilo de trabajo en concordancia con éstas.

4. CONOCER EL PROCESO

¿Qué debe hacer un alumno cuando se encuentra ante dificultades? ¿Qué pasos (elaborar planes y ayudarse de material de apoyo, por ejemplo) se han de seguir a la hora de llevar a cabo las tareas escolares? En la medida en que los alumnos se concentran en el proceso, reconociendo y definiendo problemas por sí mismos, podrán ser capaces de plantear estrategias efectivas, localizar y organizar el material de apoyo y utilizar sus conocimientos para completar su trabajo.

5. REELABORAR

¿Es el primer esbozo de un trabajo el mejor? Probablemente no. Regresar sobre un trabajo parece una pérdida de tiempo, pero los buenos estudiantes saben reconocer la importancia de la autocrítica y la reflexión. El trabajo de reelaborar merece la pena.

¿Por qué es importante enseñar la IPPE?

  1. Las habilidades de la IPPE son habilidades útiles para la vida.
  2. Las habilidades de la IPPE no se enseñan normalmente en la escuela, a pesar de lo cual los mejores alumnos son los que las poseen.
  3. Cada vez son más los alumnos que proceden de hogares en los que no existe un modelo para desarrollar estas habilidades.
  4. Los profesores ya tienen demasiado trabajo en las escuelas. Si ayudan a los alumnos a ser más independientes a la hora de adquirir conocimientos, y a asumir la responsabilidad de identificar y capitalizar sus aptitudes, conseguirán aligerar la carga de trabajo que normalmente soportan.

¿De qué modo puede contribuir este manual?

Este manual ofrece lecciones destinadas a desarrollar la IPPE de los alumnos al mismo tiempo que cumplen con sus tareas escolares. No es necesario seguir las lecciones al pie de la letra, sino que pueden utilizarse como modelos para estimular la IPPE. Las cuestiones relativas a la IPPE se encuentran repartidas a lo largo y ancho de este manual, dividido en cinco secciones.

La Introducción expone las cuestiones más relevantes acerca de la IPPE y ayuda a los alumnos a comenzar el proceso de autoevaluación.

El capítulo Lectura comprensiva explica las consideraciones prácticas más útiles a la hora de extraer el máximo provecho del material de lectura de las distintas asignaturas. El capítulo Escritura expositiva considera el lado práctico de la creación de trabajos escritos claros y coherentes de modo que pongan de manifiesto las ideas, talentos y comprensión del alumno.

El capítulo Planificación y realización de las tareas para casa toca el tema de las tareas para casa, explicando el mejor modo de llevarlas a cabo por medio, entre otras cosas, de la organización del tiempo y el material disponibles.

El capítulo Preparación de los exámenes y utilización del análisis de sus resultados se centra en la preparación y realización de exámenes, así como en la utilización de los resultados de éstos para mejorar el rendimiento del alumno.

¿En qué asignaturas se puede aplicar la IPPE?

Hemos diseñado las lecciones relativas a la IPPE de modo que puedan utilizarse en asignaturas del programa de quinto, sexto y séptimo (1), como Lengua Española, Ciencias Sociales, Ciencias Naturales y Matemáticas. En cada una de las cinco secciones podrás encontrar materiales útiles para cada una de las asignaturas. Intercalar las lecciones relativas a la IPPE en el curso de las clases ordinarias te permitirá restarle menos tiempo a los temas principales, a la vez que te dará la posibilidad de ajustar la aplicación de los criterios de la IPPE a las necesidades concretas de tus alumnos y del programa de tu curso.
inteligencia practica
¿De qué manera puedo introducir la inteligencia práctica en el programa de mi curso?

Puedes utilizar el programa de la IPPE para resolver las dificultades que vayan surgiendo a tus alumnos. Una vez identificadas las dificultades, busca entre las lecciones de este manual alguna que toque esos puntos específicos. Algunas de las ideas de este libro son muy concretas (planes de clase que puedes seguir paso a paso, hojas de trabajo, un formato determinado para los ejercicios de escritura), mientras que otras son más amplias (temas de debate que tú mismo puedes decidir cómo y cuándo abordar).

En tus manos y en las de tus alumnos quedará, por tanto, la posibilidad de encontrar las ideas más útiles para el buen funcionamiento de tu clase.

Puedes introducir las ideas de la IPPE en todos y cada uno de los aspectos de tu clase utilizando las siguientes preguntas para analizar y revisar los ejercicios que encargas a tus alumnos:

  1. ¿Tienen los alumnos la oportunidad de discutir por qué han de hacer el ejercicio? ¿Saben de qué modo se relaciona con otros que ya habéis hecho en clase? ¿Qué relación guarda con sus vidas fuera de la escuela, tanto en el presente como en el futuro?
  2. ¿Da la tarea a los alumnos la oportunidad de desarrollar y aplicar sus aptitudes? ¿Puede variar de modo que les otorgue más libertad a la hora de llevarla a cabo?
  3. ¿Resultan claros los pasos para llevar a cabo el ejercicio? Antes de comenzar, ¿tienen los alumnos una imagen clara de todo lo que necesitarán para completarlo? ¿Saben qué material de apoyo les resultará útil si se encuentran ante dificultades?
  4. ¿Incluye el ejercicio puntos en los que el alumno pueda detenerse a reflexionar o revisar su trabajo? ¿Tienen la oportunidad de reflexionar acerca de lo que han aprendido sobre sí mismos o la asignatura?

A pesar de que no todos los ejercicios se pueden adaptar a estas consideraciones, si se insiste con coherencia sobre algunas de ellas al llevar a cabo los distintos ejercicios, se conseguirá favorecer la IPPE de los alumnos.

¿Cómo puedes introducir la IPPE en tu horario de clase?

Durante el primer mes del curso, puedes llevar a cabo el capítulo de Introducción del programa IPPE. Las lecciones de este capítulo presentan a los alumnos dos de las cinco cuestiones relevantes del programa (Saber el porqué y Conocerse a sí mismo), y les invitan a comenzar el proceso de autoevaluación creando un perfil personal de aprendizaje.

Durante los meses siguientes, los alumnos podrán trabajar en las cuatro secciones del programa escolar IPPE (leer, escribir, tareas de casa y exámenes). Además, cada semana podrás comentar con ellos cómo las cuestiones de la IPPE se entremezclan con las del programa escolar en cada una de las asignaturas, y mostrarles de qué manera las cuestiones prácticas resultan importantes a la hora de tratar los temas escolares, como la Guerra Civil o las fracciones, por ejemplo.

Dejamos en tus manos la selección de las lecciones, su orden, duración y el ritmo de su aplicación. Una vez que se haya completado la Introducción, podrás saltar hacia delante o hacia atrás entre los restantes capítulos del libro. Algunas de las lecciones se podrán completar a lo largo de una o dos clases, pero otras requerirán más tiempo. Asimismo, podrás utilizar los ejercicios, actividades y materiales que se especifican en cada una de las lecciones, o bien elaborar tu propio material a partir del que te ofrecemos según tus necesidades y objetivos.

¿En qué modo se diferencia el programa IPPE de otros programas de ayuda al estudio?

El programa IPPE engloba muchas de las técnicas de estudio más frecuentes, pero se diferencia de otros programas en dos puntos: en primer lugar, no ofrece soluciones generales sino que ayuda al alumno a desarrollar su propio modo de abordar el trabajo; además, no se presenta como un curso independiente, pues las ideas de este manual se adaptan a la enseñanza de las diferentes asignaturas y pueden utilizarse durante las clases normales.

¿Qué aspecto tiene un aula IPPE?

Un aula en la que se estimule la inteligencia práctica ofrecerá a los alumnos gran cantidad de oportunidades para aprender por sí mismos y reforzar sus habilidades más destacadas. Los ejercicios les permitirán muy a menudo abarcar diferentes modos de trabajar. El trabajo de planificación tendrá un peso considerable, al igual que el trabajo en grupos de aprendizaje, en el interior de los cuales los alumnos colaborarán entre sí y dependerán de las aportaciones de los demás miembros. Cuando un alumno se encuentre ante alguna dificultad, tendrá la posibilidad de comentarla con los demás, formular alguna solución que le parezca adecuada en el momento y extraer conclusiones a la vista de los resultados.

En lugar de encargar trabajo e imponer reglas sin explicación alguna, el profesor de un aula IPPE será explícito acerca de la finalidad de los ejercicios. Los alumnos podrán exponer su opinión sobre ésta y tratar de relacionar el ejercicio tanto con el mundo que se extiende fuera del aula como con su vida presente y futura.

Como resultado de estas conexiones, el alumno de un aula IPPE comprenderá mejor la finalidad de su trabajo y se sentirá más motivado a alcanzarla.

En un aula IPPE, el proceso constituirá una parte explícita de cada uno de los ejercicios. En lugar de limitarse a pedir a los alumnos que estudien, el profesor dedicará una cierta cantidad de tiempo a clarificar y estructurar lo que significa estudiar. Los alumnos tendrán la posibilidad de poner en práctica estos procesos y de reflexionar acerca de ellos junto a sus compañeros. La utilización del material de apoyo constituirá asimismo una parte destacada del ejercicio y un tema frecuente de conversación en un aula IPPE. Los alumnos aprenderán que pueden  obtener ayuda de muy diferentes modos y las dificultades, en lugar de representar obstáculos para la realización del ejercicio, se convertirán en oportunidades para explorar nuevos recursos y soluciones.

Y lo más importante de todo, la reflexión y la relaboración constituirán una parte relevante de cualquier debate, ejercicio o examen. En las aulas IPPE no sólo se dedicará tiempo a la  reflexión y a la evaluación de resultados, sino que, además, se aportará la estructura de tales actividades en forma de hojas de trabajo y de preguntas específicas que centren la reflexión y le confieran la mayor utilidad posible. A través de la reflexión, los alumnos desarrollarán una comprensión más aguda de sí mismos y del mejor modo de abordar el trabajo escolar.

¿Qué te encontrarías si observases un aula IPPE en acción?

Los alumnos estarían presentando proyectos a los que habrían aplicado su talento y habilidades más destacadas. Estos proyectos, como escribir canciones, diseñar vestidos, llevar a cabo exhibiciones gimnásticas, preparar recetas de cocina o representar obras teatrales, por ejemplo, no tendrían por qué estar relacionados directamente con las asignaturas o trabajos escolares más frecuentes. Los alumnos compartirían sus capacidades y habilidades propias y comprenderían, de este modo, cómo podrían contribuir al grupo desde su propia personalidad. En lugar de (1) Los grados 5, 6 y 7 se corresponden a las edades de 10 a13 años, es decir, 5.º y 6.º de Primaria y 1.º de ESO (n. del ed.). sentir miedo ante los proyectos y tareas escritas para casa, se sentirían estimulados a llevarlos a cabo, pues desempeñarían en ellos un papel más activo, al poder elegir los temas y planificar la manera de llevar a cabo sus ejercicios.

Asimismo, podrías observar cómo los alumnos utilizarían estrategias específicas para ayudarse a completar sus tareas para casa y a estudiar los exámenes, de tal manera que su rendimiento escolar cumpla con las exigencias del profesor. Los alumnos leerían «inteligentemente» –es decir, leerían algunas cosas con más atención que otras y centrarían su atención en las partes más importantes de cada una de las lecturas– y escribirían «inteligentemente», utilizando distintos procesos para conseguir que sus escritos fuesen más creativos y despertasen el interés de sus profesores.

En definitiva, lo que te encontrarías en un aula IPPE sería alumnos implicados en el proceso del aprendizaje, pues tendrían a su disposición las técnicas necesarias para controlar su progreso académico –en resumen, alumnos que saben aprender–.

¿Cómo sé que el programa IPPE está dando resultados?

A fin de evaluar el programa y su impacto en los alumnos, habrán de realizarse numerosas valoraciones a lo largo de éste. Si así lo desean, los profesores pueden calificar las hojas de trabajo y los proyectos IPPE de los alumnos, o evaluar su trabajo en cada una de las asignaturas para comprobar si las técnicas de IPPE están dando buen resultado. Asimismo, el programa IPPE contempla que los alumnos habrán de escribir un «diario IPPE» durante el curso escolar.

Este diario puede ofrecer una visión de la aplicación por parte del alumno de las técnicas IPPE. Aun así, la mejor manera de saber si la IPPE está funcionando es buscar signos que indiquen si el aula se está convirtiendo en el tipo de aula que hemos descrito en el apartado anterior.

El profesor sabrá, sin lugar a dudas, que la IPPE funciona si todos los alumnos hacen buen uso de sus habilidades más destacadas para llevar a cabo las tareas escolares que se les exigen.

El desarrollo de la IPPE no garantiza que todos los alumnos obtengan las notas más altas; más bien indica que cada uno de ellos se está esforzando en llevar a cabo su trabajo lo mejor posible.

¿En qué se distingue un alumno con IPPE?

Los alumnos con inteligencia práctica saben por qué asisten a la escuela y los beneficios que ello les produce, conocen las relaciones entre el trabajo escolar y la vida fuera de la escuela, entre el rendimiento presente y el éxito futuro y, aunque tal vez no les gusten demasiado las tareas para casa o los exámenes, saben muy bien que han de llevarlos a cabo. Son sujetos activos del aprendizaje que hacen uso de su particular complemento de técnicas intelectuales, y saben utilizar sus aptitudes y compensar sus carencias a la hora de afrontar tareas en las que éstas entren en juego.

Los alumnos con inteligencia práctica saben evaluar su propio trabajo y el de los demás, valoran y utilizan en su beneficio las sugerencias de sus profesores, padres y compañeros y, lo que es más importante quizás, saben reconocer y solucionar las dificultades, ya surjan de un libro de texto o del mundo más indefinido que se extiende fuera del aula.

¿Cuáles son los principios en los que se basa la IPPE?

Ahora que ya estás de un modo u otro familiarizado con la organización y el contenido de la IPPE, quizás te estés preguntando por qué hemos desarrollado este programa, de dónde apareció la idea de la IPPE y por qué da buen resultado.

Los conceptos en los que se basa la IPPE están relacionados precisamente con el término inteligencia. ¿Qué es en realidad la inteligencia? En la escuela, por lo general, la inteligencia queda definida y valorada a través de pruebas de habilidad razonadora, tanto verbal como matemática, pero este concepto de inteligencia resulta muy limitado.

En el mundo real, inteligencia significa mucho más que buenas calificaciones escolares; incluye el conocimiento de uno mismo y de la forma de alcanzar la felicidad, las relaciones con los demás y la resolución de problemas pertenecientes al mundo real. La inteligencia engloba las aptitudes artísticas y musicales, la capacidad de leer y trabajar con otras personas en distintas situaciones y el conocimiento de aspectos prácticos, como cocinar un plato o arreglar un grifo. Del mismo modo, engloba otras habilidades, como la atlética, que permite ser un buen bailarín o un buen jugador de fútbol. De hecho, la inteligencia abarca muchos aspectos de la vida. Por tanto, obtener buenas calificaciones en los exámenes es sólo uno de los efectos de ser inteligente y, ciertamente, no el más importante.

La consideración de que la inteligencia es algo mucho más amplio de lo que se venía creyendo hasta entonces empujó a los investigadores a explorar el vasto dominio de las capacidades humanas. Trabajando en paralelo, ROBERT J. STERNBERG, de la Universidad de Yale, y HOWARD GARDNER, de la Universidad de Harvard, desarrollaron sendas teorías acerca de la inteligencia humana, basadas ambas en el análisis de las capacidades y el funcionamiento intelectual.

El deseo de colaborar en programas escolares que contribuyesen a estimular los distintos tipos de inteligencia en los niños condujo a ambos investigadores a desarrollar, junto con sus equipos de colaboradores, el programa IPPE.

A través de éste, los alumnos aprenden a reconocer y desarrollar diferentes aspectos de su propia inteligencia. Asimismo, aprenden a mejorar su inteligencia práctica y añadirle nuevas dimensiones con el fin de aumentar su rendimiento escolar. El programa estimula a los alumnos a considerar la inteligencia como un amplio conjunto de capacidades, y a sentirse satisfechos de sus propias capacidades a la vez que respetan las de sus compañeros. Y, por encima de todo, el programa IPPE refuerza las habilidades para la vida que relacionan la inteligencia con el mundo en el que el alumno ha de desenvolverse, ya se trate del mundo escolar o del mundo extraescolar.

¿Cómo se ha desarrollado y probado el programa IPPE?

El proyecto IPPE surgió de la colaboración entre las universidades de Yale y Harvard, y fue financiado por la Fundación James S. McDonnell de Saint Louis, Missouri. Durante los seis años que duró el proyecto se crearon varias versiones del programa IPPE: la primera la desarrollaron investigadores de las universidades de Yale y Harvard por separado, y las siguientes un equipo formado por investigadores de ambas universidades.

Entre quienes colaboraron en las primeras versiones del programa de inteligencia práctica hemos de citar a MARA KRECHEVSKY y JOAN MAKEPEACE de la universidad de Yale y LYNN OKAGAKI y ALICE JACKSON de la de Harvard.

A medida que el programa de inteligencia aplicada iba tomando forma, se pusieron en práctica varias versiones de éste a lo largo de múltiples experimentos enmarcados en un amplio programa de investigación llevado a cabo en 11 escuelas de Massachusetts y 5 de Connecticut. Dentro de las pruebas, se comparó el rendimiento de alumnos de clases en las que se aplicó el programa IPPE con el de otros pertenecientes a clases del mismo centro –o de otro cercano– en las que no se aplicó el programa.

Tras ello, se reunió una gran cantidad de datos de los que aquí únicamente podemos hacer un resumen. En síntesis, se apreció que los alumnos pertenecientes a las clases en las que se habían aplicado las técnicas de IPPE demostraron un rendimiento superior, en todos los casos, a los de las clases en las que no se había aplicado.

Por ejemplo, en una evaluación los alumnos del programa IPPE alcanzaron mayores puntuaciones en la «Medición de Hábitos y Actitudes de Estudio» (Brown y Holtzman, 1967) y en el «Inventario de Técnicas de Estudio y Aprendizaje» (Weinstein y Palmer, 1988). En posteriores versiones, los investigadores desarrollaron pruebas de valoración personalizadas en las que se midieron las aptitudes académicas y prácticas de los alumnos para la lectura, la escritura, las tareas para casa y la realización de exámenes (así, por ejemplo, la aptitud académica para la escritura se refiere a la capacidad del alumno de escribir un ensayo bien ordenado, gramaticalmente correcto y en el que no aparezcan faltas de ortografía ni errores de puntuación. En cuanto a la escritura práctica, se valora la capacidad del alumno de escribir un texto persuasivo, interesante, y apropiado para el público que lo leerá). Los alumnos del programa IPPE obtuvieron mejores calificaciones que los del grupo de control en las cuatro áreas, tanto en los terrenos académicos como prácticos. Además, entre otras aptitudes, los alumnos IPPE se mostraron más desenvueltos en clase y más preparados para manejar técnicas de aprendizaje activo. Los datos acerca del rendimiento de los alumnos IPPE y las reacciones de los profesores al programa se utilizaron para mejorarlo. Este manual representa la culminación de nuestro programa de investigación de seis años de duración. El objetivo de este manual de IPPE es el de modelar un programa escolar y unas clases que ofrezcan a tus alumnos la oportunidad de desarrollar su inteligencia práctica.

Fuente: Marta Guerri. Psicóloga

C. Marco

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