Como la Vida misma: Los festejos populares más deleznables de nuestra querida España

La fiesta de los toros es la más conocida y extendida en toda España. Es llamada “la fiesta nacional”. 

Pero en los pueblos de toda España se celebran fiestas menos conocidas que pueden resultar para los foráneos bastante ridículas, además de que muchas de ellas comportan agresiones y maltrato a diversos tipos de animales.

En los últimos años algunas han decaído, otras persisten, pese a las activas protestas de miembros de asociaciones de defensa de los animales e incluso multas de las autoridades locales u autonómicas.


Se trata de un muestrarío o “guía” muy parcial en la que la realidad supera cualquier conjetura. La denomina “fiesta nacional de los toros” es el argumento que anteponen en muchos pueblos ante el intento de prohibir o impedir festejos en los que se lleven a cabo maltratos a los animales.

Caramelos, harina, agua, vino, tomates, confeti…Estas son algunas de las armas que se utilizan en las Batallas Festivas que se celebran por toda España, y que hacen referencia a la clásica lucha Bien contra el Mal, muy común en muchas fiestas y tradiciones populares.  

Algunas de estas fiestas populares son las siguientes:

Torneo del Toro de la Vega de Tordesillas – (Valladolid):

Fiesta de origen medieval cuyo ritual empieza con la suelta de un toro bravo cerca de la Plaza Mayor de la Villa. Varias personas montadas a caballo dirigen al toro hacia el campo hasta una zona en la que los vecinos le atacan con lanzas hasta acabar con la vida del animal.

El vencedor del torneo que consigue matar al animal lleva el rabo del torol prendido en su lanza, como símbolo de victoria, regresa a Tordesillas escoltado por decenas de caballistas al son de la dulzaina y el tamboril, por el mismo camino que minutos antes se había conducido al Toro de la Vega.


 – El Toro de Coria – (Cáceres):

El toro de Coria parte de una cruenta leyenda. La leyenda sostenía que cada año por las fiestas de San Juan (23-29 de junio), un joven era elegido a sorteo entre los mozos de Coria para ser corrido por las calles en un juego macabro. El joven se defendía con dos navajas o puñales de los ataques del resto. Como es lógico casi siempre solía morir. La leyenda cuenta que un año le tocó en suerte al hijo de una rica dama del pueblo y a través de sus influencias logró cambiar a la victima por un toro.

El toro va suelto por el recinto amurallado de la ciudad durante horas recibiendo los impactos de los dardos (“soplillos”, unos gruesos alfileres) que le lanzan los vecinos de Coria con sus cerbatanas. La tortura del animal no para aquí. Cuando su agotamiento y debilidad se va sobreponiendo a sus fuerzas el toro se acuesta, y ese es ell momento en el que los mozos le cortan los testículos mientras agoniza.

En la versión más moderna se le dispara un tiro. La fiesta data del siglo XVI y está declarada bien de interés turístico

Esta fiesta es típica de bastantes localidades y regiones de España (Aragón, Navarra, La Rioja, Andalucía, Valencia y, sobre todo, en Castilla y León). También se conocen como “toros ensogados“. dado que alos animales se les sujeta por la cabeza para atarles los cuernos y arrastrarlos por las calles. Esta acción les produce a los toros grandes traumatismos y desgarros fatales en los músculos del cuello.

El toro enmaromado de de Benavente (Zamora) tiene lugar entre el 9 y el 14 de junio, y sus antecedentes datan del siglo XV. Tiene incluso su propia página web.

Se trata de una tradición del siglo XVI que consiste, previamente al encierro, en atar un toro por los cuernos para dejarlo inmovil e incorporarle en la cabeza unas estructuras metálicas que le permiten adherir unas grandes bolas inflamables. El toro sufre quemaduras y lógicamente un gran estrés ante la presencia del fuego en su cabeza. Al final se mataba al toro tras el encierro.

Los defensores del toro júbilo alegan que el toro no sufre quemaduras dado que se le aplica una crema de barro, aparte de la eliminación dela muerte del toro tras el encierro nocturno.


También se denominan ‘toros de fuego’ y muchos municipios valencianos los incluyen en sus festejos.

Durante la fiesta de San Blas (dias anteriores y posteriores al 3 de febrero) se conserva una tradición, surgida en el siglo XIX, conocida por “fiesta de la pava” que consiste en soltar la pava desde el campanario de la iglesia del pueblo. Quien consigue a trapaela se le augura buena suerte.

Los gallos de Guarrate (Zamora):

Esta macabra costumbre corría cargo de los quintos del pueblo de Guarrate, en Zamora. El rito ancestral consistía en colgar un gallo en la plaza del pueblo al cual se le debía arrancar la cabeza tras pronunciar un discurso en verso. Con la muerte del gallo se saldaban las penas de las familias. La forma de hacerlo era montando a caballo y blandiendo una espada con la que debían degollar a los gallos colgados en la plaza del pueblo.

También se celebra una fiesta muy similar en el pueblo zamorano de Castro Gonzalo.

Las corridas de Gansos de Carpio del Tajo – (Toledo):

Parecida a la anterior. Aquí los pollos son sustituidos po los gansos y los jinetes, tienen que conseguir arrrancar la cabeza al animal. Las cabezas de los animales son quemadas, y los participantes que consiguen arrancarlas reciben un trofeo.

Lanzamiento de Hueso de Oliva – Cieza (Murcia):

 

Como Sanfermines es mucho más que un encierro, el Concurso del lanzamiento de huesos de Oliva se ha convertido en una fiesta multitudinaria que en pasadas ediciones ha llegado a reunir a más de 20.000 personas. Es una muestra de nuestro carácter y de cómo sólo nos hace falta lanzar un hueso de oliva para pasarlo bien. Una forma de vivir que atrae a los turistas extranjeros. 

En 1995 un grupo de amigos, conocidos ciudadanos de Cieza y descendientes de Bartolopoulus, crean la Asociación Amigos de las Oliveras. Amantes y estudiosos de las costumbres deciden recuperar una de nuestras más ancestrales tradiciones con el objetivo de hacer realidad el sueño de Bartolopoulus de que el lanzamiento de huesos de oliva sea algún día deporte olímpico. Se redactan las bases de estos concursos, se buscan patrocinadores, nos maquillamos y … hasta hoy. 

Web oficial: Lanza huesos.

Tirar una Cabra desde el Campanario – Manganeses de la Polvorosa (Zamora):

 

A principios de la década de 1990 estalló una polémica a raíz de una fiesta tradicional del pueblo, en la cual los quintos del pueblo tiraban una cabra desde un campanario. Aunque los defensores de la fiesta afirmaban que la cabra caía sobre una lona sujetada por decenas de personas y no sufría daño, la polémica que despertó el tema en los medios de comunicación (donde rara vez se enseñaba dicha lona y en multitud de ocasiones se hizo creer que la cabra aterrizaba en el suelo) hizo que el alcalde prohibiera la fiesta en 2002; esta fiesta sigue celebrandose cada año a finales de enero por san Vicente Mártir y sigue siendo un festejo muy popular, aunque la cabra ya no se lance del campanario, solo se pasee por el pueblo con los quintos.

Una tradición que afortunadamente ya no se celebra desde el año 2000. En la actualidad se lanza una cabra de cartón piedra.

Carnaval con Guerra de Caramelos – Vilanova i La Gertrú (Barcelona):

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En Cataluña, no muy lejos de donde vivo, hay poblaciones que tienen batallas festivas entre las que destacan Vilanova y la Geltrú, Berga y Reus. Y Vilanova como muchas otras poblaciones, tiene su particular batalla. Esta se desarrolla durante el Carnaval, concretamente el Domingo de Carnaval. Ese es el día grande de la ciudad, el día en que Vilanova cambia de color y se transforma. Es el día de las Comparsas y de la Guerra de Caramelos.

Las comparsas de caramelos es una tradición que se vive desde pequeño en Vilanova i la Geltrú y desde entonces los vilanoveses se vinculan a alguna de las entidades para salir a tirar sus caramelos.

La fiesta comienza a las 9h de la mañana. Las collas de comparseros comienzan una cercavila por las calles del pueblo al ritmo del Turuta, una marcha militar que los de Vilanova sienten como un himno propio. Al cabo de unas horas, toca desayuno y volver a la Comparsa, que culmina en el momento mágico de la fiesta, la Guerra de Caramelos en la plaza de la Vila.

Los vilanoveses viven intensamente la entrada a la plaza de la Vila, la Guerra de Caramelos —no exentos de algún golpe de caramelo— y el momento en que las banderas ocupan todo el balcón del Ayuntamiento. La música acompaña la entrada de los comparseros en la plaza y se interrumpe cuando por los altavoces se escucha «¡Comparseros! La plaza es vuestra». Y así comienza la guerra más dulce del mundo, aunque a veces sea dolorosa.


Durante la batalla, se intenta que la bandera lidere a su comparsa hacia el bando contrario mientras las comparseras protegen a sus parejas con los mantones de manila. La verdad es que reciben caramelazos mientras intentan lazar la máxima cantidad de caramelos a los de enfrente, porque lo de menos es contra quien luchas, sino la diversión. Acabas recibiendo caramelazos por todas partes.

Más de 8000 parejas, 106 banderas y más de 120.000 kilos de caramelos.

La batalla va terminando una vez los comparseros van agotando los caramelos y las banderas llegan al balcón del Ayuntamiento. Es el momento para que los músicos vuelven a tocar, suena algún que otro pasodoble y las parejas bailan y se dejan llevar por el sonido de la música, despidiéndose así hasta el próximo año.

Tomatina Buñol (Alicante):

 
De batallas festivas, las hay de famosas en nuestro país, a nivel internacional, como la Tomatina de Buñol (Alicante) —muchos la consideran una de las 10 mejores fiestas del mundo— y trata de una Guerra de Tomates que cada año consigue congregar a más de 20.000 de participantes y que espero algún año poder participar. Quien no quiere participar alguna vez. Decir también hay otras, aun siendo menores en cuanto a su participación, son igual de importantes, incluso algunas son declaradas fiestas de Interés Nacional.  

Lanzamiento de Legón – El Paraje, Alguazas (Murcia):

 

«Por seguridad, no se puede hacer el molino, ni lanzarlo como un martillo olímpico». Lo asegura Martín Fenollar, de la Federación Deportiva ‘El Legonazo’, organizador de esta simpática competición de lanzamiento de legón, que todos los años se realiza en la pedanía de El Paraje, en Alguazas.

Todo comenzó allá por el año 1998 un grupo de chavales comenzaron a arrojar esta herramienta de labranza en uno de los bancales de la huerta de la localidad, inspirados por un anuncio de lanzamiento de azada que se realizaba en el País Vasco. Con el tiempo, este ‘deporte’ local fue ganando adeptos, hasta el punto de que el año pasado llegaron a participar más de 160 aspirantes, 119 hombres y 42 mujeres. «Los lanzamientos duran unas tres horas. Para aguantar estas horas de competición, hay un puesto de cervezas (1.200 botes de cerveza, 500 refrescos y 600 bocadillos) y buena música para amenizar la tarde», afirma Antonio Luis Fenollar, otro de los organizadores.

A pesar de que la competición está a falta de una firma para convertirse en Interés Turístico Regional, los organizadores no quieren pararse ahí y esperan que el reconocimiento no se quede sólo en el pueblo o en la Región, sino que conozca a nivel nacional. «Todas las consumiciones son gratuitas y el lanzamiento se ha convertido en una fiesta de la pedanía con mucha repercusión», aclaraba Fenollar.

Un cambio de campo de juego a última hora hizo que ayer la competición se retrasara, comenzando sobre las 20.30 horas. El ‘legonazo’ dura unas tres horas, por lo que al cierre de la edición del periódico, todavía había competidores intentando batir el récord de 39,37 metros, en poder de Diego Mulero.

C. Marco

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