Energía Solar Fotovoltaica para Autoconsumo

Con el precio de la energía eléctrica en continuo ascenso, con los costes de las instalaciones solares fotovoltaicas en caída libre y con lo mucho que queremos ser consumidores inteligentes, lo lógico es preguntarse si ha llegado ya el momento de utilizar la energía solar fotovoltaica para autoconsumo.

El autoconsumo fotovoltaico hace referencia a la producción individual de electricidad para el propio consumo, a través de paneles solares fotovoltaicos. Esta práctica puede ser llevada a cabo por individuos, familias, empresas, centros públicos, etc., siempre y cuando la electricidad producida solo la utilicen los mismos. El sistema tecnológico que se utiliza para generar la electricidad es denominado sistema de autoconsumo.
Como adelanto, os diré que si bien desde el punto de vista estrictamente económico, los números salen muy bien, desde el punto de vista legal aún quedan unas cuantas incertidumbres por resolver, sobre todo las que deben regular nuestra relación con la compañía eléctrica una vez pasamos de ser meros consumidores a ser también productores.

 

La paridad en la red es el término empleado para describir el momento en el que a un usuario le sale más rentable obtener la energía de una fuente propia, en este caso fotovoltaica, que obtenerla de su distribuidor.

En España, gracias a nuestro buen clima y muchas horas de sol, esa paridad se logró holgadamente durante el año 2012 para casi todo el territorio, salvo las zonas más al norte, aunque esto se logrará a medida que bajen los precios de instalación.

 

El precio de la energía en la Tarifa de Último Recurso (TUR) se sitúa actualmente en 0,150938 €/KWh, a lo que hay que añadir el impuesto de electricidad 5,113% (1,05113 × 4,864%) y el IVA del 21%, que también grava el impuesto. Es decir, que en realidad, el precio del KWh está en 0,19197 euros.

No vamos a tener en cuenta el término de potencia (91,87 euros anuales) porque es algo que deberemos seguir pagando, ya que continuaremos conectados a la red para no quedarnos sin electricidad cuando sea de noche o esté muy nublado, y así evitarnos costosos sistemas de acumulación por baterías.

Así, suponiendo un consumo medio, según las estadísticas del IDAE, de 3.500 KWh anuales, una familia gasta de luz 671,89 euros, un hogar tipo español gasta en promedio 671,89 euros anuales en la factura de la luz.

Supongamos ahora que tenemos una casa en Madrid, donde las instalaciones dan un rendimiento real de 1.400 KWh/KWp (es lo habitual en nuestro país). Eso quiere decir que necesitaríamos colocar unos 2,5 KWp (Kilovatio pico) para llegar a cubrir el consumo de 3.500 KWh (kilovatio hora) anuales (1,400 × 2,5 = 3.500).

El coste de dicha instalación, partiendo de un precio de mercado medio de 1,5 euros por Wp (vatio pico) instalado, es de 3.750 euros (1,5 × 2.500), y podría ser menor, ya que los precios no dejan de bajar, y se pueden encontrar hasta de 1 €/Wp.Con unos números rápidos podemos calcular el periodo de amortización: 3.750/671,89 = 5,6 años. Es decir, que en poco más de cinco años habríamos cubierto los costes de instalación y a partir de ahí la energía eléctrica nos saldría prácticamente gratis (hay unos gastos mínimos de mantenimiento) hasta el fin de la vida útil, que se estima en no menos de 25 años.

En el cálculo, no obstante, hay que considerar los gastos de los intereses si pedimos un préstamo para realizar la instalación, y también la energía eléctrica que gastamos en las horas que los paneles no aportan energía, pero tampoco conviene olvidar que las tarifas eléctricas seguirán subiendo, y que tampoco importa que el plazo de amortización sean 10 años.

 

El balance neto:

 

Con lo visto hasta ahora, la decisión lógica si disponemos de un tejado donde instalar las placas solares fotovoltaicas (de al menos 25 metros cuadrados con 30% de inclinación hacia el sur) es hacerlo cuanto antes, pero hay una cuestión importante a tener en cuenta: el balance neto.

Como he dicho antes, aunque hablemos de autoconsumo, nuestra instalación no es autosuficiente, por lo que dependemos de la red eléctrica para disponer de energía cuando la requiramos. Además, también necesitamos verter a la red nuestros excedentes de producción, ya que si no se sobrecargaría nuestra instalación. Ahí es donde entra el balance neto.

El funcionamiento ideal del balance neto es un contador reversible. Cuando damos energía a la red cuenta hacia atrás, y cuando la demandamos hacia delante. Si pedimos más de la que damos a lo largo de un año, pagamos la diferencia, y si no, pues o nos la pagan a precio de productor (más o menos la mitad) o se pierde.

Lo que pasa es que en España aún no hay una legislación vigente al respecto. El balance neto se menciona en el RD 1699/2011, afirmando que se admite que las instalaciones para autoconsumo menores de 100KWp puedan exportar este exceso de energía y compensarla en un plazo de 12 meses, pero los aspectos técnicos y la forma de compensación aún no están claras, lo cual genera incertidumbre e invita a esperar.

Otro aspecto a considerar es el nuevo modelo tarifario que proponen las empresas eléctricas, con una parte mucho mayor de término fijo y otra menor de término de energía, lo cual cambiaría sustancialmente los cálculos arriba mencionados, amén de desincentivar el consumo responsable. 

Ya por último, también hay que tener en cuenta que el mercado de la energía solar fotovoltaica tiene una tendencia de precios a la baja muy acusada, por lo que esperarse un poco de tiempo para realizar la instalación implica costes menores y, por ende, una amortización más temprana.

Después de todo lo anterior, imagino que querréis saber si ha llegado ya el momento de elegir la energía solar fotovoltaica para el autoconsumo o no. La respuesta creo que es clara: conviene esperar un poco, no tanto en términos estrictamente económicos, pero sí en cuanto a seguridad de la inversión.

Es cierto que incluso con los cambios en el modelo tarifario más agoreros y con un sistema de balance neto desfavorable para el consumidor, la instalación se amortizaría antes de que llegara el final de su vida útil. Pero si queréis un horizonte cercano de retorno de la inversión, entonces mejor tener un poco de paciencia.

Fuente: En Naranja. Ahorrando voy, ahorrando vengo.

C. Marco

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