Salton Sea: El lago fantasma

Se conoce poco en España la fascinante –y trágica- historia del Salton Sea, el lago más extenso de California.

Nació por un error de ingeniería a principios del siglo XX, floreció en los 60 como un gran centro turístico –la California Riviera, llegaron a apodarlo-, y lleva languideciendo unos 30 años, entre muertes masivas de peces y aves y planes para su recuperación.

Desastre y desolación en el Salton Sea

El Salton Sea es un lago salado creado accidentalmente por el hombre, situado en el fondo de un valle desértico en la esquina sureste del estado de California, a 65 metros por debajo del nivel del mar. Sus dimensiones son variables, pero están en torno a 56 km de largo por 24 de ancho, con una profundidad máxima de 15 metros. Es un lago endorreico, es decir, su agua no va a ninguna parte, el lago es su última parada y sólo se pierde por evaporación. Aquí tienen un mapa de la zona para orientarse.

Históricamente, el fondo de este valle alternaba breves periodos de inundación con largas etapas de total sequedad, dependiendo en gran medida de las crecidas del cercano río Colorado. El hombre blanco no pisó esta parte del desierto de Sonora hasta finales del siglo XVI y su presencia no fue habitual hasta mediados del XIX, cuando los buscadores de oro lo cruzaban en su camino hacia California; en esa época se documentaron varias inundaciones provenientes del Colorado, pero en general el agua se evaporaba rapidito.

Ya casi terminado ese siglo, se abrió una mina de sal en la zona.

Hete aquí que algún iluminado vio la oportunidad de convertir la región en una especie de huerta murciana pero a lo bestia: hacemos un canal desde el río Colorado, y con el solecito que hay aquí crecen hasta los enanos. Dicho y hecho, en 1901 se abre el Imperial Canal, que lleva agua desde dicho río hasta el Imperial Valley, justo al sur del Salton Sea actual. Peeeeeero, resulta que el limo que arrastra el río atasca el canal y les jode el invento, el Imperial Valley se muere de sed. Solución: desvío provisional del río hacia ese valle mientras reparamos el canal. Error. Justo ese año, 1905, el Colorado tiene una crecida quetecagas, arrampla con todo y lo que era un desvío provisional se convierte en permanente, el Colorado cambia su curso y durante año y medio vierte su caudal en el desierto.

Una vez arreglado el desaguisado y reconducido el río a su cauce original, nos encontramos con que se ha formado un pedazo de lago. Que qué hacemos con él. Unos, el gobierno estadounidense, piensan que en 15-20 años se secará, ya que no tiene ríos permanentes que lo alimenten, y proyecta utilizar las tierras que deje al descubierto para ampliar la cercana reserva de los indios Torres-Martinez (de los Torres-Martínez de toda la vida). Otros piensan que a vivir, que son dos días, y que mientras haya lago, a disfrutar de él, y se dedican a introducir peces para la pesca deportiva y comercial.

Pasa el tiempo y el Salton no se seca, a pesar de que varias presas controlan el flujo del Colorado, que ya no tiene crecidas. Pero el vecino Imperial Valley finalmente consiguió tener un canal estable, y la agricultura florece en él, generando una importante cantidad de aguas residuales cargadas de pesticidas y fertilizantes, a las que luego se unen las aguas fecales de Mexicali, y todas ellas desembocan en… el Salton Sea. Estas aguas han convertido en permanentes dos ríos que históricamente sólo fluían en época de inundaciones: el Río Nuevo –considerado el más contaminado de norteamérica- y el Álamo River. Entre ambos mantienen el nivel del lago a pesar de la alta evaporación.

Viendo que el Salton Sea iba pa largo, y que se había convertido en una joya ecológica con multitud de especies de peces y aves acuáticas, pues la peña se puso a aprovecharlo de variopintas maneras, desde pesquerías comerciales hasta marinas para navegación de recreo, pasando por campos de golf en sus orillas. El tema prograsa y en los 60-70 florecen hoteles, bungaloses y demás equipamientos turísticos. Es su época dorada, cuando llegó a atraer la misma cantidad de visitantes que el famoso parque de Yosemite.

Ya desde finales de los 60 se empiezan a ver las orejas al lobo. Que esto está cada vez más sucio, oigan, que hasta huele mal. Que a mí me da que la salinidad sube y por eso se nos mueren los peces. Y encima a mediados de los 70 un par de tormentas salvajes desbordan el lago, inundando varios de los resorts que pueblan su costa. Algunos ni los reconstruyen porque se ve venir el declive de la zona, que poco a poco va quedando abandonada generando auténticas “ghost towns” como Bombay Beach.

Roulotte abandonada en Bombay Beach

En los 80 se llegó a recomendar no comer peces de este lago por, al parecer, contener demasiado selenio. Yo es que el selenio lo digiero fatal, chica. Pero la puntilla vino cuando empezaron a palmar animales a puñaos, llenando portadas la muerte masiva de unos 150.000 zampullines cuellinegros (que resulta que es un ave) en el 92. Se sucede una catástrofe ecológica tras otra, ora por epidemias fulminantes, ora por invasiones repentinas de algas asesinas, como en agosto de 1999 cuando se estima que espicharon nada menos que siete millones y medio de peces en un solo día, asfixiados porque un alga egoísta se llevó todo el oxígeno. Imaginen el olorcito con un termómetro que regularmente supera los 40º en verano.

Cada mes de Agosto, las algas asfixian miles de peces

Pero el principal problema, con mucho, es el constante aumento de la salinidad del agua, que se estima sube un 1% al año y ya es un 25% más alta que la del cercano Pacífico. Si sigue así se cree que en 50 años este charco estará como el Mar Muerto, ni un solo pez.

¿Y ahora qué? pues bueno, ahí sigue el laguito, dando buen material para un post, incluso para un famoso documental que les recomiendo ver. Hay planes de recuperarlo, que incluyen desde hacer un canal que lo una al Pacífico –a casi 200 km- hasta diques que separen el lago en una zona “buena” y otra “mala”. Pero los expertos no se ponen de acuerdo, y por ahora nasti de plasti. No ayuda a la causa el hecho de que la falla de San Andrés esté a escasos kilómetros, con lo que un probable terremoto se puede cargar lo que sea que construyan. Tampoco el que haya propuestas de desviar más agua del Colorado para abastecer a la ciudad de San Diego, lo que podría secar el lago dejando al descubierto vaya usted a saber qué porquerías.

Por el momento, sigue habiendo un puñado de frikis que viven a su vera –en este post se afirma que es de los sitios con más chiflados por metro cuadrado, los vídeos del final son buenísimos-, y algo de pesca todavía queda, incluso algunos siguen usándolo para fines deportivo-recreativos, como en la carrera de motos acuáticas que ven abajo. Pero parece cuestión de tiempo que el Salton Sea se termine de morir. Que lo que aquí ha creado el hombre, no lo arregla ni Dios (o no era así…?).

Antes de terminar con este artículo, te invito a que veas el siguiente vídeo donde se explica el terrible desastre acontecido en este lugar. Disculpa pues es en V.O. Espero que resulte de tu interés.

C. Marco

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