Miedo a vivir vs. miedo a morir

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Hay algo que está profundamente arraigado en nosotros que se llama con una sola palabra: MIEDO. El miedo es uno de los limitantes más grandes del ser humano. Es algo de lo cual en algún momento necesitaremos liberarnos. El miedo es puramente de origen instintivo y genético, es parte de las herramientas o de las armas para defender la vida cuando estamos sumidos en profundos estados de ignorancia, ese es el miedo. Salir de la ignorancia implica también liberarse del miedo mismo, porque ¿cómo hago para ser un ser libre?, ¿para ser un ser espiritual?, ¿para ser un ser de pureza? Si estoy lleno de miedos… NO PUEDO.

Existen 4 miedos en el ser humano, que limitan toda nuestra vida:

  1. A la muerte (a lo que normalmente conocemos como la muerte, dejar este cuerpo físico)
  2. A la vida (a enfrentarte con la vida)
  3. A la escasez (a tener una vida con muy pocos recursos y afectos)
  4. A la soledad (miedo a no poder compartir adecuadamente con las demás personas)

El miedo a la muerte es un miedo básicamente instintivo. En el instinto de supervivencia está codificado el miedo a perder la vida para que tú puedas aprovechar tu experiencia de tener este cuerpo de la mejor manera posible; está codificado genéticamente.

El miedo a la vida, lo llamamos dentro de los cuatro miedos: el miedo a enfrentarte a la experiencia de ganarte la vida, de sobrevivir en un mundo cualquiera donde encuentras dificultades para ganarte el sustento.

El miedo a la escasez es una asociación de este mismo, que es el miedo a no poder conseguir, el miedo a perder. Este es mucho miedo a perder, miedo a la vida, miedo a perder lo que tienes… este es miedo a enfrentarte… y básicamente este es el miedo al abandono. Entonces, le tengo miedo a la soledad, es decir, tengo miedo a ser abandonado por alguien o por algo.

El miedo a la vida no es a morir, sino a perder a las personas que quieres, eso se llama el miedo a perder. El miedo a perder es el mismo miedo a la escasez. El miedo a la vida es el miedo a enfrentar y el miedo a la soledad es el miedo a ser abandonado. Esos son nuestros fundamentales miedos.

La idea es liberarnos de la mortificación, del sufrimiento, de la necesidad de una experiencia de estar apegados a algo que no me pertenece, porque eso limita el proceso del desarrollo espiritual.

Hay una asociación cultural que nos lleva a tener un sufrimiento frente a la muerte y ¿por qué razón estamos planteando la necesidad de cambiar nuestra concepción mental acerca de la muerte? Cambiarla no por el esquema normal del sufrimiento ante este evento, sino por una concepción más real y amorosa, más verdadera.

El verdadero significado de la muerte es algo tan hermoso como la vida misma.

Llegado el momento preciso (ni antes ni después) será necesario que nosotros empecemos a asumir con sabiduría todos los aspectos del universo. Si una persona todavía no está para esa experiencia, será necesario que siga apegado y que siga sufriendo y que siga armando drama de todo lo que sucede, porque esa es la experiencia para él, pero las experiencias varían como varían los estudios para un niño.

La muerte no es el fin de la vida, sino el comienzo de una nueva experiencia.

 Es la forma correcta de observar lo que llamamos muerte.

Si todo esto es tan sencillo, ¿a qué le tememos?, realmente ¿cuál es el miedo que tenemos?.

Si es miedo al sufrimiento, es a la vida a la que le tienes miedo, porque ese sufrimiento está mientras estamos en el estado que llamamos vida. Alguna personas (o muchas personas) le pueden tener miedo a la transición entre salir del cuerpo y pasar a la parte espiritual, pero puede haber otros miedos asociados: con lo que pueda suceder después de abandonar el cuerpo, ese es el miedo típico a la muerte, no es tanto a la transición, porque ese sería un miedo a la vida misma, sino el miedo que existe en algunas personas a lo que creen que puede pasar después de dejar el cuerpo (a lo que creen).

Nuestros mayores miedos ni siquiera están asociados con el concepto de muerte

El miedo al rechazo es parte de este miedo a la soledad y todo esto forma parte de los traumas. Es la persona que depende de la aprobación de otros para sentirse valioso, cada uno de nosotros es valioso en sí mismo y por sí mismo, pero cuando hay un trauma asociado, entonces yo no encuentro mi propio valor si otra persona no me lo dice, por eso estoy reclamándole constantemente a las personas que me valoren, que me digan… porque yo no me siento valioso por mí mismo, eso es un trauma porque todos somos valiosos por nosotros mismos… es la necesidad de la aprobación de otro para sentirme valioso, lo que tengo es un trauma, necesitaré limpiar mi trauma.

El temor está originado en un nivel de ignorancia interior. Les aseguro que no hay nada a lo cual tengamos necesidad de temerle, absolutamente nada, solamente que en nuestro interior tenemos una serie de conceptos aprendidos que nos llevan a limitar nuestra experiencia de vida.

En el instinto existe algo que se llama el instinto de supervivencia, que lleva a generar miedos como una herramienta para defender la vida mientras yo no conozco su verdadero significado.

Estos elementos (tanto el del instinto como el de la mente) se pueden desconectar y desmontar si yo desarrollo suficiente comprensión y ya no será necesario vivir con miedo.

¿Qué es el miedo a la vida? es el miedo de enfrentar una EXPERIENCIA, cualquier tipo de experiencia: de limitación física, limitación económica, de limitación de relaciones, de limitación de recursos… esos son los miedos a la vida.

Necesitamos empezar a asumir, que no es tanto a la muerte a lo que le tenemos miedo.

Fuente: Daniel Usón. http://www.holisticoonline.com/

C. Marco

Autoconocimiento: Autopista hacia la Felicidad

En estos tiempos de ruido y ritmo frenético, debemos aprender a reflexionar sobre algunas cosas.

¿Cómo encontrarse a uno mismo para poder ser feliz?

Tráfico, rascacielos, ruido, prisa… La sociedad postmoderna se caracteriza por tener por un ritmo frenético, en el que el tiempo tiene un precio y un objetivo concreto en cada momento.

Como Zygmunt Bauman postula en su “Modernidad Líquida” (2000), actualmente es inviable la estabilidad y se aboga por la flexibilidad. Este hecho se traduce en que todo es efímero y hay que aprovecharlo: la información recibida, la presencia virtual en redes sociales, la vida social y laboral.

¿Y la personal? ¿Dónde queda nuestra vida personal?

Una sociedad frenética que no nos permite meditar:

En un mundo donde lo íntimo y el autoconocimiento están en peligro de extinción, se está aumentando la tendencia al retiro individual. El eremitismoaislamiento en soledad es una técnica presente a través de milenios usada con fines espirituales, pero que en cuyo proceso fomentaba el autodescubrimiento.

Es así como, sintiéndose sepultado bajo las masas de las ciudades, la solución apunta a alejarse de ellas. Ya lo decía Fray Luis de León en su “Oda a la vida retirada”: “qué descansada vida, la del que huye el mundanal ruido

[…] ”No obstante, siendo seres sociales por definición, ¿para ser “seres” debemos alejarnos de lo “social”?

Beneficios de la soledad:

Si el eremitismo ha perdurado y llega a ser tendencia social, se debe a que aporta beneficios a las personas. Seguramente a lo largo de nuestra vida, nos hemos retirado en algún momento y hemos sentido una extraña forma de bienestar.

  • Oxigenar el procesador de información. Alejarse de la multitud implica alejarse de todas sus diversas fuentes de información. Permite disminuir la cantidad de información y que nuestro procesador se recupere de la sobrecarga.
  • Restablecer ritmo vital. De igual forma que con la información, también nuestro ritmo vital se ve acelerado entre rascacielos. Es entonces cuando en un lugar donde el tiempo no se escapa, no tiene cabida la prisa y tampoco el estrés.
  • Aumento de sentitividad de información secundaria. Tras el proceso de desintoxicación informativa y con un ritmo más sereno, somos capaces de procesar elementos que siempre hemos visto pero, hasta este momento, no atendido.
  • Desarrollo de creencias. Sin distractores alrededor, somos capaces de emplear toda nuestra capacidad para procesar las creencias que nos acompañaban cuando estábamos en la multitud. Nuestras ideas y valores adquieren claridad y evolucionan, volviéndose más complejos y contemplando aspectos que antes permanecían ajenos.

Disfunciones de la soledad:

Si bien todos los anteriores procesos son beneficiosos, también conllevan ciertos riesgos. Incluso los ermitaños más acérrimos mantenían acercamientos con otras personas, desvelando así que el aislamiento incluye ciertas carencias que por sí mismo no puede satisfacer.

  • Construcción sobre creencias desadaptativas. La soledad permite el autodescubrimiento mediante la construcción en creencias. Por tanto, si las creencias base de las que partimos son disfuncionales, a medida que ganen en complejidad, también se corre el peligro de que lo hagan en desadaptación.
  • Unidimensionalidad. El aislamiento y la ausencia de otros hacen imposible contemplar otros puntos de vista que enriquezcan a uno mismo.
  • Dogmatismo de individualidad. En tanto que no se adquieren otras perspectivas y las creencias erróneas se desarrollan, se aumenta la individualidad de la persona. En otros términos, uno se vuelve más singular y su contacto con el mundo menos permeable. De esta forma se dificulta la presentación social de la persona, puesto que ahora hay mayor distancia y diferencia con los demás.
  • Desadaptación social del autodescubrimiento. Las tres amenazas anteriores producen que la persona pueda disminuir sus habilidades sociales. Entendiendo que la vida social implica la interacción entre varias personas, elaborar creencias disfuncionales, sin incluir a los otros e impermeables, alteran la relación de la persona con su entorno social.

Uno mismo en el grupo: la clave para encontrarse a uno mismo:

Claramente, era esperable que pudieran darse algunos inconvenientes en la soledad, puesto que toda moneda tiene dos caras. Por ello mismo, es necesario contemplar otras opciones como el autoconocimiento mediante el grupo. Normalmente las relaciones grupales en este sentido se caracterizan por dedicarse exclusivamente a ámbitos de ocio. No obstante, con normas, implicación e intencionalidad, es posible que el grupo cumpla efectos terapéuticos extrapolables a nivel individual, más allá de unas copas.

  • Heterogeneidad. El beneficio más básico del grupo reside en sí mismo: en no estar solo. Las tres premisas básicas del grupo según Lewin (1951) son interacción, intercambio e interdependencia; y con ellas el grupo es capaz de compartir y cooperar. De esta forma se conocen diferentes perspectivas y puntos de vista, ampliando la propia.
  • Corrección de creencias. El primer efecto resultante de la heterogeneidad grupal es la corrección de propias creencias. Compartir permite la autoevaluación de las propias creencias en base a las ajenas, descubriendo aquéllos aspectos que no acababan de funcionar y corrigiéndolos.
  • Adición de creencias. Muchas veces, el mismo proceso de corrección implica la inclusión de creencias externas, ya que incluir otros ojos, permite poder ver algo de diferentes formas.
  • Adaptabilidad social del autodescubrimiento. En tanto que en el desarrollo personal existe un lugar para lo social, también coexiste el cómo relacionarse con lo social. Es decir, al mismo tiempo que se adquieren diferentes miradas al mundo, se amplía el repertorio conductual, el “qué es lo más beneficioso hacer”.
  • Autoconocimiento social. En el grupo no sólo se desarrolla el yo individual, sino que a su vez lo hace el yo social. Estar en relación con otros implica una forma de proyectarnos ante ellos, un modo diverso de que nos interpreten cada uno de los otros miembros y por tanto, una singular forma de trato. Esta retroalimentación nos da información de cómo es nuestro yo social y, muchas veces, nutrimos de él nuestro yo individual. Resulta así beneficioso observar “qué causo” para saber “qué soy”.
  • Gestión de recursos. Un último aspecto a destacar es, que a diferencia de la soledad, los grupos no permiten con tanta facilidad un aislamiento de la intoxicación de información ni del acelerado ritmo vital. No obstante, sí que tienen la capacidad de repartir dichas cargas, de compartir el desasosiego del estrésansiedad. Gracias a ello, se mejora la gestión de recursos del individuo, muchas veces necesaria ya que, al descender de la ermita, uno se volverá a encontrar con el mundanal ruido.

¿Solo o en compañía?

Por tanto, no existe una única opción para el autodescubrimiento, para encontrarse a uno mismo en esta sociedad. Bien se puede optar por la soledad del aislamiento, o bien por la compañía grupal. Un factor determinante para elegir puede ser tan simple como el estado económico o la dedicación. El retiro es una opción más flexible, que la persona puede llevar a cabo cuando planee. No es el caso del grupo, ya que supone atender a la disposición de diversas personas. Asimismo, otras dificultades residen en la implicación de cada una de ellas con el grupo y la resiliencia necesaria para aprender a gestionarlo en tiempos de tormenta.

Las opciones están expuestas: mirarse o dejarse mirar. De igual forma que ocurre ante el espejo, somos conscientes de tener dos ojos, una nariz y una boca; pero sólo ante éste se nos muestran con claridad. Es entonces cuando podemos entender a la sociedad como ese reflejo de nosotros mismos. Ahora bien, ¿qué es más real? ¿Podrías vivir sin tu reflejo?

Otro truco importante: enfocar el día a día con positividad

Hace pocos días elaboramos una recopilación de frases positivas que pueden ayudarte a encontrarte a ti mismo y afrontar el día a día con más optimismo, energía y buenas vibraciones.

Las puedes leer aquí:  “25 frases positivas cortas para enfocar mejor el día a día”.
Y también te recomendamos este recopilatorio: “20 frases sabias para reflexionar sobre la vida”

Referencias bibliográficas:

  • Bauman, Z. (2000). Modernidad Líquida. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
  • Lewin, K. (1951). La teoría de campo en la ciencia social. Barcelona: Paidós, 1988.

Fuente: Aron Alma Beardo Psicólogo social. Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona. Psicólogo social. Especialidad en Psicología de los Grupos. Actualmente cursando posgrado de Autoliderazgo y Conducción de Grupos en la Universitat de Barcelona.

Emprendiendo Vuelo

Kurt Lewin y la Teoría del Campo: El nacimiento de la psicología social

Las ideas de Kurt Lewin fueron la génesis de la psicología social y de las organizaciones.

​Kurt Lewin y la Teoría del Campo: el nacimiento de la psicología social

En la historia de la psicología hay pocas figuras tan importantes e influyentes como Kurt Lewin. Este investigador no solo fue uno de los impulsores de la psicología de la Gestalt, sino que además es considerado como el padre de la psicología social y la psicología de las organizaciones.

Kurt Lewin fue, además, el creador de la Teoría del Campo, que ha servido de base para desarrollar investigaciones sobre las dinámicas de grupo, muy aplicables en el entorno organizacional y empresarial. A continuación, para entender su legado, nos remontaremos a los años en los que Kurt Lewin desarrolló sus ideas.

Los primeros años:

Kurt Lewin nació en 1890 en el seno de una familia judía residente en Mogilno, un pueblo que por aquella época pertenecía al reino de Prusia y que hoy forma parte de Polonia.

Después de que él y su familia se trasladasen a Berlín, Kurt Lewin empezó a cursar estudios en medicina en la Universidad de Friburgo pero poco más tarde se trasladó a Munich para emprender la carrera de biología. De vuelta en Berlín, y sin haber terminado su formación, pasó a interesarse más en la psicología y la filosofía, disciplina que empezó a estudiar en 1911. Por aquella época ya había empezado a participar en iniciativas vinculadas al socialismo, el marxismo y la lucha por los derechos de las mujeres, y creía que la psicología aplicada podía ser de ayuda para impulsar reformas a favor de la igualdad.

Fraguando la psicología de la Gestalt:

Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, Kurt Lewin fue enviado al frente para servir como artillero. Sin embargo, fue herido enseguida, de modo que permaneció convaleciente durante varios días. En ese momento empezó a realizar una descripción del campo de batalla usando términos topológicos que recordaban a la que se realizaría desde la teoría de la Gestalt, que por aquella época se estaba fraguando, y que además recordaba a la teoría topológica que él mismo crearía algo más tarde.

Una vez hubo regresado a Berlín, además de doctorarse en filosofía, Kurt Lewin empezó a trabajar en el Instituto Psicológico de Berlín. Es allí donde entró en contacto con otros dos grandes representantes de la psicología de la Gestalt: Wolfgang Köhler y Max Wertheimer. El cruce de ideas entre ellos permitió que se fuesen consolidando las ideas pertenecientes a la corriente de la Gestalt y, a la vez, sirvió como caldo de cultivo para que el laboratorio fuese un lugar en el que iban a formarse jóvenes promesas de la psicología europea, como Bluma Zeigarnik.

Kurt Lewin en los Estados Unidos:

En 1933, cuando Hitler y los nazis ascienden al poder, Kurt Lewin decide trasladarse de inmediato a otro país. Termina emigrando a los Estados Unidos tras intentar sin éxito obtener una plaza como profesor universitario en Jerusalem, y gracias a los contactos de Wolfgang Köhler consigue entrar a trabajar en la Universidad de Cornell para más tarde pasar a la de Iowa. En el 1944 pasó a ser director del Centro de Investigación de Dinámica de Grupo en el MIT de Massachussets.

Durante esta época, Kurt Lewin trabaja especialmente en fenómenos sociales que tienen que ver con la interacción social, e investiga desde los efectos que tiene la presión social en los hábitos alimenticios de los niños hasta las dinámicas de trabajo que son más eficaces en las organizaciones. Por lo tanto, los ámbitos tocados por Kurt Lewin fueron mucho más allá de lo que solía estar asociado al repertorio de actividades de un psicólogo, ya fuese de la corriente de la Gestalt o de cualquier otra escuela.

Cuando Kurt Lewin murió en el año 1947, ya había dejado abierta una puerta que daría paso a la nueva rama de la psicología: la psicología social

La Teoría del Campo de fuerzas:

En los años en los que Kurt Lewin vivió en Norteamérica, el conductismo era el paradigma imperante en los Estados Unidos. Los conductistas entendían que el comportamiento humano es el resultado del modo en el que el entorno influye en los individuos, pero Lewin partía de una visión de la psicología muy diferente a esta. Él, al igual que los representantes de la Gestalt en Europa, entendía que las personas no son un simple agente pasivo que reacciona ante estímulos, sino que actúan según el modo en el que perciben que ellas mismas interaccionan con el entorno. La interacción era, pues, el elemento fundamental del que partía Kurt Lewin en sus análisis.

La Teoría del Campo es su manera de plasmar la idea de que la psicología no debe centrarse en el estudio de la persona y el entorno como si estas fuesen dos piezas a analizar separadamente, sino que hay que ver el modo en el que se afectan entre sí en tiempo real. Es por eso que Kurt Lewin trabajaba con categorías como “espacio vital” o “campo”: lo interesante para él eran las dinámicas, los cambios, y no las imágenes estáticas de lo que ocurre en cada momento, las cuales entendía que solo servían para describir lo que pasa en cada fase de un proceso, y no para explicar.

Para describir los procesos de cambio, Kurt Lewin se inspiró en los estudios de la física y tomó prestada la idea de campo de fuerza. Para él, el comportamiento grupal o individual puede entenderse como un proceso de cambio que lleva desde una situación inicial hasta otra distinta. Así, la Teoría del Campo de Lewin establece que lo que ocurre mientras ese proceso de cambio se desarrolla pasa en el seno de un campo dinámico en el que el estado de cada parte de este campo de fuerza afecta a todas las demás.

Las variables más importantes que están actuando en los campos o “espacios vitales” son, para Kurt Lewin, la tensión, la fuerza y la necesidad, gracias a la cual la conducta tiene una finalidad.

Kurt Lewin y la investigación-acción:

Kurt Lewin entendía que, como en un campo de fuerzas todas las partes se afectan entre sí, para comprender el comportamiento humano hay que tener en cuenta todas las variables que están interviniendo en tiempo real en las acciones de las personas y los grupos, desde el espacio en el que se encuentran hasta la temperatura, el modo en el que socializan entre ellas, etc. Además, estos elementos no pueden analizarse aisladamente, sino que hay que centrarse en estudiar sus interacciones para tener una visión holística de lo que ocurre.

Pero de esto se desprende una idea que en aquella época resultó revolucionaria: como lo que se estudia no es algo aislado sino la interacción, no hay que tener miedo de afectar al objeto de estudio como investigadores. Es más, intervenir en el campo de fuerzas nos permite introducir dinámicas que nos ayudarán a entender los mecanismos que funcionan en este.

En definitiva, según Kurt Lewin incidir en estas dinámicas ayuda a tener una imagen fiel de lo que ocurre. Esto quedó cristalizado en una de las frases más famosas de este psicólogo: para entender un sistema, hay que cambiarlo. Se trata del principio de la investigación-acción que Kurt Lewin propuso como método eficaz para comprender y mejorar las dinámicas sociales.

Fuente:   Arturo Torres Psicólogo.

C. Marco para Emprendiendo Vuelo

El verdadero valor de las cosas

El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad de cómo suceden…  por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables.

Hoy hemos puesto a la venta la casa de mis abuelos, la casa en la que nació mi padre y en la que yo he vivido momentos de niñez. Desde hace ya cuatro años sus paredes ya no oyen palabras, risas, música, ruido… Las personas que la han llenado de historia se han ido y la única que queda necesita demasiados cuidados como para estar a los 1000 kilómetros de distancia que separan Santiago de Valencia.

Así que hemos tomado la decisión de venderla y utilizar ese dinero para cuidar de esa persona que tantos momentos nos ha hecho vivir en esa casa. No os podéis imaginar lo difícil que es ponerle precio, porque sí, el mercado, el perito, su situación geográfica, su estado de conservación… eso le pone precio, pero la sensación de final de etapa me ha hecho reflexionar que ese no es su valor. Cuán distinto es precio y valor…

Las personas que vayan a verla o que estén interesadas en comprarla, lo primero que percibirán al entrar será posiblemente el olor de una casa cerrada desde hace cuatro años… Van a ver simplemente sus paredes, sus suelos, los desconchones que hay en alguna pared, el polvo que lo cubre todo… y pensará para sí mismo si esta casa vale o no el precio que hemos fijado.

Ninguno de los posibles compradores de esa casita verá, desde los ojos de una niña, las tardes de verano en el patio, metida en un barreño con agua y regándose con un botijo de plástico amarillo. Tampoco verán como con una escoba tamaño infantil “pintaba con agua” los baldosines catalanes del patio, que se secaban demasiado rápido porque estaban al sol y había que “volver a pintar”.  No verá como la abuela se peinaba su moño perfecto sentada en una silla con asiento de esparto y un cojín de flores. No la verán ganchillar con sus manos arrugadas pero expertas, aquellas maravillosas colchas que nos hacía mientras nos miraba por encima de las gafas. No sentirá el martillo partiendo almendras para hacer turrón combinado con las risas de las niñas que competían a ver quién partía más. No olerá los higos que se secaban en el altillo y que nos comíamos asados en la chimenea en Navidad.

No verá a “Pintada”, la gatita mimosa que nos miraba curiosa y se escapaba corriendo cuando queríamos que nos acompañase al agua… pobrecita, con tanto pelo tenía que tener calor… ella no pensaba lo mismo. Tampoco oirá a la tía regañarnos por hacer trenzas en las cortinas de hilos que se usaban para que no entrasen las moscas… Todas esas cosas no podrá verlas porque no están. Sólo quedan las paredes, los muebles, las cosas… sólo las cosas, esas a las que les podemos poner precio. Todo lo demás, por suerte, es impagable, no se vende, y se quedará para siempre en nuestros corazones.

Al final, como muchas veces ocurre en la vida, no valoramos los momentos que vivimos hasta que se convierten en recuerdo. Ojalá la persona que la compre la llene, la viva y le dé valor a sus momentos.

Os invito a asomaros un poquito a mis recuerdos… en la casa de la abuela.

Fuente: . http://personas-proyectos.blogspot.com.es/

C. Marco

Se arrepintió a los 46 años de todo lo que NO hizo y escribió una carta que se hizo viral

Este hombre llamado John Jerryson pasó recientemente por una crisis existencial después de haber descubierto que su esposa lo había engañado durante muchos años.

Pero también se dio cuenta que en realidad no había sido toda la culpa de su mujer, sino de la acumulación de malas decisiones que fue tomando él a lo largo de su vida, principalmente reprimiendo sus sueños.

Fue entonces que escribió esta carta en la red social Reddit para desahogarse y motivar a todos a nunca dejar de lado los sueños, ya que son ellos los que dan sentido a nuestra vida.

Acá te dejamos la carta para que leas detenidamente, te motives a seguir tus instintos y a nunca reprimir las verdaderas ganas de cumplir tus sueños.

Hola, me llamo John. He estado acechando este medio por un tiempo, pero al fin hice mi cuenta para postear esto. Necesito sacar esto de mi vida.

Acerca de mí: Tengo 46 años, soy banquero y he vivido toda mi vida en contra de los que siempre he querido. Todos mis sueños, mis pasiones, se fueron. He trabajado entre 9 y 7 horas, seis días a la semana durante los últimos 26 años. Elegí la comodidad y la seguridad de un trabajo, pero esto cambio al hombre que yo era.

Hoy me enteré que mi esposa me ha estado engañando durante los últimos 10 años. Mi hijo no siente nada por mí. Por realizarme me perdí el funeral de mi padre POR NADA. No termine mi novela ni viajé por el mundo para ayudar a los desamparados. Todas estas las pensaba hacer cuando tuviera veintitantos. Si me encontrara con mi yo del pasado, ese adolescente, quizá ya me hubiera golpeado en la cara. Por todos los sueños que se vinieron abajo.

Empezaré con una descripción mía de cuando tenía 20. Miro al pasado y parece que fue ayer cuando quise cambiar al mundo. La gente me amaba, y yo amaba a la gente. Era innovador, creativo, espontáneo, tomaba riesgos y era excelente con las personas. Tenía dos sueños. El primero, era escribir un libro utópico. El segundo, viajar por todo el mundo para ayudar a los desamparados.

Estuve saliendo con mi esposa durante 4 años. Ella amaba mi espontaneidad, mi energía, mi habilidad de hacer reír a la gente y sentirse amada. Sabía que mi libro iba a cambiar al mundo, hubiera mostrado una perspectiva de “lo malo y lo torcido”, mostrarle a mis lectores que todos pensamos diferente, a esa gente que nunca piensa en lo que está haciendo mal. Tenía 70 páginas pensadas a los 20; sigue teniendo 70 a los 46.

Me iba a ir de mochilero alrededor de Nueva Zelanda y Filipinas. Planeaba hacerlo por todo Asia, luego Europa, después América (por cierto vivo en Australia), hasta la fecha sólo he estado en Nueva Zelanda y Filipinas.

Ahora, hemos llegado a donde todo me salió mal. Mis mayores arrepentimientos. Tenía 20. Sólo era un niño. Necesitaba estabilidad. Después de graduarme conseguí un trabajo en el que estaría toda mi vida. Para dejar mi vida entera todos los días durante 9 o 7 horas al día ¿qué estaba pensando? ¿Cómo pude vivir, cuando mi trabajo se convirtió en mi vida? Después del trabajo, cenaba, preparaba mi resumen de lo que había hecho en el trabajo, y me iba a dormir a las 10 de la noche. Despertaba a las 6 de la mañana para seguir con el día. Dios, no puedo recordar cuando fue la última vez que le hice el amor a mi esposa.

Ayer mi esposa admitió que me estuvo engañando durante los últimos 10 años. 10 Años. Eso es un largo tiempo, pero no puedo comprenderlo. Ni siquiera me duele. Ella me dijo que porque había yo había cambiado. Que no soy la persona que era. ¿Qué estuve haciendo durante los últimos 10 años? fuera del trabajo, no puedo decir más nada. No fui el esposo adecuado. No fui yo, ¿quién soy? Ni siquiera he preguntado sobre el divorcio. NO SIENTO NADA. Ahora puedo sentir una lágrima al escribir esto. Pero no es porque mi esposa me engañó, es porque ahora me doy cuenta que me estoy muriendo por dentro.

¿Qué pasó con toda esa diversión, amor, el tomar riesgos, ese persona llena de energía con ganas de comerse al mundo? Recuerdo que en alguna ocasión la chica más popular de la escuela me invitó a salir, pero la rechacé por mi ahora esposa. Dios, realmente era popular con las chicas en la preparatoria, en la universidad, incluso en la secundaria, pero me mantuve leal; nunca experimenté, me mantuve dedicado al estudio todos los días.

¿Recuerdan todo lo del mochilazo y escribir un libro, qué te puedo decir al respecto? Todo fue en los primeros años de la universidad. Trabajé y despilfarré todo el dinero que gané en ese entonces. Ahora guardo cada centavo. No recuerdo cuando tiempo pasé haciendo nada o divirtiéndome de la nada en algo para mí. ¿Qué es lo que quiero ahora?

Mi padre se murió hace 10 años. Recuerdo las llamadas de mi madre diciéndome que se estaba poniendo más y más enfermo, me encontraba tan ocupado con lo de un gran ascenso. Me mantuve lejos, esperanzado en mi mente a que él aguantaría. El murió y yo tuve mi ascenso. No lo había visto en 15 años cuando murió.

Cuando murió me dije que no importaba cuánto tiempo no lo hubiera visto, me convertí en ateo, racionalicé todo acerca de su muerte, pero no importó de todos modos. ¿Qué estaba pensando al racionalizar todo?, inventando excusas para deshacerme de las cosas, excusas, postergando todo.

Todo conduce a una cosa: nada. Racionalicé mi seguridad financiera, era lo más importante; ahora sé que definitivamente no lo es. Me arrepiento no haber hecho nada con mi energía, cuando la tuve, mis pasiones, mi juventud. Me arrepiento de haber permitido que mi trabajo se llevara mi vida. Me arrepiento de haber sido un pésimo esposo, una máquina de hacer dinero. Me arrepiento de no haber terminado mi novela, no haber viajado por todo el mundo. No haber estado emocionalmente para mi hijo, de haberme convertido en una maldita cartera sin emociones.

Si estás leyendo esto y tienes toda una vida frente a ti, por favor, no postergues las cosas. Nunca dejes tus sueños para después. Disfruta de tu energía, lo que te apasiona. No te quedes sentado perdiendo el tiempo en Internet. Por favor, haz algo de tu vida mientras seas joven, NO TE DETENGAS a los 20, NO olvides a tus amigos, a tu familia, a ti. NO DESPERDICIES TU VIDA, tus ambiciones como lo hice yo, no seas como yo.

Perdón por este post tan largo, sólo tenía que sacar todo esto. Me di cuenta que dejé de postergar y hacer dinero para perseguir mis pasiones de cuando era joven, y ahora me doy cuenta de que estoy muerto por dentro, viejo y cansado.

John.

Fuente: Ger Centurión.

C. Marco

Inteligencia Existencial: La novena Inteligencia Múltiple de Howard Gardner

9 tipos de inteligencia de Howard Gardner

Se investiga la existencia de una novena inteligencia múltiple, se trataría de la denominada “existencial”, la que se sumaría a las ocho que se han descubierto hasta el momento.

La teoría de las inteligencias múltiples del neuropsicólogo norteamericano Howard Gardner ha revolucionado la pedagogía en el mundo entero, que desde hace 20 años plantea la existencia de ocho inteligencias, a las cuales se podría sumar una novena según planteó Branton Shearer en un encuentro con pedagogos y docentes de la Universidad de Playa Ancha.

El profesor estadounidense participó en el encuentro con profesionales ligados a la educación, entregando herramientas para maximizar los potenciales de los estudiantes de manera que puedan guiarlos a tener mejores notas en la escuela, en selección de carreras y que usen sus potencias intelectuales aunque no sean valoradas en las clases tradicionales. Shearer manifestó que existen ocho inteligencias confirmadas y hay una novena propuesta denominada inteligencia existencial. “No ha sido agregada aún a la lista porque no hay suficiente evidencia científica en ese sentido”, comentó. “Hay criterios científicos que Howard Gardner identificó para ubicarlas exactamente, pero las dos principales se refieren a la estructura del cerebro y las culturas”, dijo. Consultado por posibles nuevas inteligencias, Shearer dijo que el cerebro es una compleja estructura por lo que es difícil de predecir “pero si tuviera que adivinar, diría que existen muchas más.

El filósofo y teólogo español, Francesc Torralba, publicó hace unos pocos años un libro que me llamó la atención cuando leí su título: Inteligencia espiritual (aquí puedes descargarte el libro completo).

Torralba afirma que además de las ocho inteligencias desarrolladas por Richard Gardner hay una novena. Gardner propuso que en cada persona está la inteligencia matemática, corporal, musical, interpersonal, intrapersonal, lingüística, espacial y naturista. Todos los seres humanos tenemos todas estas ocho inteligencias, pero unas están más desarrolladas que otras. Sin embargo, existe otra inteligencia más que no se había tenido en cuenta hasta el momento: la inteligencia espiritual. Así como la inteligencia musical es característica de los músicos, la inteligencia corporal de los deportistas, la lingüística de los oradores y escritores, la inteligencia espiritual es principalmente desarrollada por los filósofos.

Sin embargo, el que, sobre todo, los filósofos hayan desarrollado esta inteligencia más que las demás no significa que aquel no filósofo no pueda desarrollarla igualmente. Para ello es que Torralba escribe este gran libro: para enseñarle a todo el mundo qué es la inteligencia espiritual, cómo puede cultivarla, qué beneficios ofrece y qué causa su atrofia.

La inteligencia espiritual le permite al hombre pensar temas abstractos, reflexionar sobre sí mismo, ver el mundo desde otras perspectivas, también le permite sentirse uno con el universo. Torralba afirma que “la inteligencia espiritual es la condición básica y fundamental para desarrollar la experiencia religiosa e interpretar los mensajes simbólicos de las tradiciones” (Torralba: 2010: p.50). Es importante resaltar que la inteligencia espiritual no es la consciencia religiosa. Como advierte el autor, “la primera es la condición de posibilidad de la segunda” (Torralba: 2010: p. 51). Es decir que, quien tiene una consciencia religiosa, la tiene por que ha desarrollado su inteligencia espiritual. La inteligencia espiritual permite al hombre pensar en lo más eterno del universo, pero también en lo más profundo del alma.

Tener una vida espiritual es posible en la medida en que se haya cultivado la inteligencia espiritual. Aquel que vive espiritualmente no ve en las cosas sólo cosas, es decir, no ve nada de manera superficial. Ese que vive espiritualmente es capaz de meterse en el fondo de todo lo que le rodea y ver en él significados profundos, una belleza eterna y todo ello está relacionado con el universo. Pero algo que me parece aún más valioso por rescatar es que aquel que vive espiritualmente siempre va a poder verse a sí mismo como espectador sin dejar de ser actor.

Es decir, que el hombre puede verse a sí mismo como cuando ve a otra persona.

Ahora, ¿cuáles son los poderes de esta inteligencia espiritual? Torralba hace un listado de 17 poderes. Debido al corto espacio de esta reseña, hablaré de algunos pocos que rescato como los más importantes entre todos. Entre ellos resalto el poder del asombro y el autoconocimiento.

El asombro es quizás la causa de todo el filosofar. Como afirmaba Aristóteles, el hombre comenzó a filosofar apenas miró el cielo. Cuando el hombre ve el cielo por primera vez, éste causa en él un asombro. En el libro El mundo de Sofía, Gardner también resalta la importancia de la capacidad de a sombro que debe tener un filósofo a la hora de hacer filosofía. Si el hombre viera todo tan cotidiano, tan superficial, sin nada que le llamara la atención, posiblemente ni siquiera hubiera palabras, porque a nadie le importaría saber qué piensa otra persona. Para lograr esta admiración, Torralba propone el distanciamiento, el sentirse aparte del mundo en el que se vive. Pues como dice, “La toma de distancia suscita admiración y de la admira ción emerge la sorpresa de existir”.

Esta sorpresa de existir es propia del hombre. Según dice Torralba, apoyándose en Schopenhauer, el hombre es el único ser que siente un extrañamiento respecto de su propia existencia. Este extrañamiento es causa posible del suicidio, por ejemplo. Ningún animal, hasta donde yo sé, se ha suicidado. Y esto es causa de que ellos no tienen ese extrañamiento propio del hombre. Ellos no admiran ni se sorprenden de que existan. El único capaz de ello es el hombre. La admiración también se podría entender como la capacidad para ver lo bello en lo desconocido. Sin la admiración no habría filosofía porque todo se vería tan obvio, tan común y tan claro, que no habría nada de qué discutir o de qué pensar; pero tampoco habría siquiera ciencia alguna. Porque si no hubiera admiración, ¿cuál será entonces el motivo que llevó al hombre a conocer la naturaleza? La admiración es la causa de todo conocimiento y ella se adquiere con la inteligencia espiritual.

En segundo lugar, Torralba toca el tema del autoconocimiento. La inteligencia espiritual le permite al hombre conocerse a sí mismo. “El saber de sí mismo es apertura hacia adentro, mientras que el saber de las cosas es apertura hacia fuera”. Esto quiere decir que los sentidos nos permiten conocer el mundo que está fuera de nosotros; el mundo exterior. Pero dentro de nosotros hay otro mundo más misterioso y más desconocido. El poder del autoconocimiento nos permite conocer este mundo interior que hay en nosotros. Conocerse a uno mismo implica tener conciencia de cómo se comporta uno con los demás, de cómo piensa, de qué dice, etc. Pero no es sólo conocerse a uno como algo perfecto y homogéneo. El conocerse a uno implica tener conocimiento de que hay defectos, hay problemas, ha y aspectos que cambiar, hay que pedir perdón y hay que aprender de los errores. Para hacer esto, es indispensable ser humilde y no dejarse cegar por el orgullo. El orgulloso dice que se conoce a sí mismo, pero el no reconocer que tiene errores y defectos, le dificulta desarrollar la inteligencia espiritual.

No digo que el suicidio sea una consecuencia benéfica de la inteligencia espiritual; estoy diciendo que aquel que se suicida lo hace en cuanto puede extrañarse de su propia vida, pero extrañarla de un modo negativo. Es posible extrañarse de un modo positivo y este modo es el motivo del progreso de las ciencias y de la inteligencia espiritual.

Ahora bien, para finalizar esta reseña expondré dos de las doce formas para cultivar la inteligencia espiritual. Estas dos formas son: la práctica de la soledad, el ejercicio del filosofar.

Torralba afirma que muchas veces las personas viven hoy en día siempre acompañadas de otros, no por el amor que les tienen, sino por el miedo que tienen de estar solas: “el impulso social no se basa en el amor a los otros, tiene su génesis en el temor a la soledad”.

Podemos ver claramente este temor en cada fiesta, en cada bar, en cada concierto, en cada situación donde hay muchas personas amontonadas. Muchas veces vemos jóvenes que no pueden estar solos a causa del miedo que les suscita mirar en su interior. Y para evitar ello, sale a las fiestas, a tomar trago, a embriagarse, a gritar, a estar con los demás, todo ello para no estar consigo mismo. Estas personas que no pueden mirar en su interior, no tienen desarrollada la inteligencia espiritual. Y llevar una vida apoyada sobre los demás es llevar una vida esclavizada, una vida en la cual la felicidad implica primero a los demás y luego a sí mismo. Sin embargo, si el hombre aprende a vivir solo con el paso de los años, a sentirse en paz consigo mismo, aprende que es una unidad que puede vivir en paz sin necesitar de los demás para vivir así.

Aprender esto ayudará a desarrollar la inteligencia espiritual y tendrá entonces una vida estable y pacífica cuando vea que en su interior puede encontrar más paz de la que creyó posible. Torralba entonces invita a la soledad, a pasar tiempo con uno mismo, a mirar a los demás caminar por las calles; invita a disfrutar del silencio, de la calma, de la paz. Haciendo esto se estará cultivando la inteligencia espiritual.

El acto del filosofar es, para Torralba, otra forma primordial de cultivar la inteligencia espiritual. Para esto, el autor se apoya en la Grecia helénica: “En el marco de la filosofía estoica, filosofar consistía en ejercitarse en el arte de vivir, es decir, en vivir consciente y libremente”. El filosofar implica hacerse preguntas profundas tales como: ¿de dónde vengo?, ¿por qué existo?, ¿qué puedo llegar a conocer?, ¿quién o qué es Dios?, ¿de dónde provino el universo?, etc.

El filosofar también toca el tema de cuál es el sentido de la vida. Por ello, si uno filosofa podrá adquirir el poder de darle sentido a la vida. El filosofar implica un diálogo de pregunta y respuesta al “modo socrático” y gracias a éste se podrá llegar a profundidades impensadas, a respuestas deslumbrantes, pero nunca a una respuesta absoluta.

El filosofar es un camino para acercarse a la verdad absoluta, pero todo camino que tienda hacia ella será en vano. Lo hermoso del acto del filosofar, pues, no es encontrar la verdad absoluta sino encontrar las verdades profundas que están dentro de la otra persona. El filosofar ayuda a cultivar así la inteligencia interpersonal, es decir, la inteligencia que permite conocer al otro tal y como es.

En este libro se hace mención de una cantidad abrumadora de filósofos y pensadores desde los más antiguos hasta los más recientes. Eso muestra que el tema de la espiritualidad ha estado presente en las mentes de las personas desde hace cientos de años. Torralba cita a filósofos como desde Platón hasta Viktor Frankl. Esto muestra que la escritura del libro implicó un estudio muy profundo, muy universal y muy detallado de toda la historia del pensamiento.

Pero, aparte del estudio tan profundo que implicó la producción de esta gran obra, hay que resaltar la escritura misma de ella. Este libro es un texto filosófico y, no obstante, fácil de leer. Torralba no escribe para unos pocos filósofos, académicos o teólogos sino para toda aquella persona que está interesada por conocer su interior y desarrollar la inteligencia espiritual al máximo. Por esta razón, el libro está escrito en un español fácil de comprender, rápido de leer, con un vocabulario sencillo que hace amena la lectura.

Las ideas están plasmadas de forma muy concreta, muy exactas y muy claras. El libro tiene un orden especial que consta de siete distintos capítulos cuyos subcapítulos son claros y distintos entre sí. Es un libro que recomiendo al máximo por todas estas cualidades que mencioné y espero que ayuden a muchas personas a encontrar un mejor modo de vida leyéndolo.

C. Marco

Despertares

La encontré revolviendo, donde se suponía que no debía hacerlo…y no me resisto a compartir con vosotros, me parece una carta preciosa por lo que en su día debió significar.

Hay quien aparece en tu vida con la única misión de despertarnos, de hacernos conscientes de. Lejos de lamentarse por lo que no pudo ser, agradecer lo que ha hecho posible que hoy sea.

“Hace días que me enfrento a este papel en blanco……… por un lado la dificultad de encontrar palabras que describan lo que quiero decir sin que parezca,  que he perdido la cabeza, que además sean suficientemente apropiadas para transcribir lo deseado. Por otro lado, si estás leyendo esto es porque no hemos tenido la oportunidad de hablarlo y, si la hemos tenido, no hemos sido suficientemente valientes para hacerlo, al menos yo no lo he sido, al menos lo escribo.

En mi viaje he aprendido tantas cosas….y sigo aprendiendo, hago descubrimientos que siguen sorprendiéndome, siguen enseñándome lo poquito que sé de todo. Hoy sé que la vida es cabezota que cuando se empeña en que tienes que aprender algo no cesa hasta que lo consigue y si no, hay que repetir! En esta o en las siguientes….

No sé sí es cierto pero me gusta creerlo, somos seres espirituales en desarrollo, vamos pasando por las vidas acumulando aprendizajes hasta que llegamos a la maestría, un largo camino de aprendizajes. Somos energía pura y cuando somos capaces de conectar con esa energía, descubrimos un lenguaje universal, accedemos a lugares inimaginables, de los que yo, personalmente, nunca saldría, lugares en los que se acumulan las experiencias, las vivencias, el conocimiento real, el sentir sereno, donde las cosas conservan su orden natural y su naturaleza auténtica.

Cuando te asomas a esa ventana, te das cuenta de que el resto en realidad no es tan importante, es sólo el tablero de juego, lo importante es como haces que el viaje sea más rico, como haces para destapar y liberar a tu esencia y, por ende, las de tu entorno.

Así, mi propósito para esta vida es “ser la sonrisa que conecta esencias”,  ambicioso propósito que además he descubierto algo tarde…. y, no creas que por el hecho de ser consciente de ello, es algo que tenga consolidado ni que sea fácil, muy lejos de ello! el ego en general y, el mío en particular, es un duro rival!! Ojalá de verdad algún día pueda desprenderme de él!

Y todo esto viene a cuento de ponerle palabras a  como yo te vivo.

Verás, hay quien dice que somos seres espirituales duales, que cuando nos envían a esta vida por el principio de dualidad nos dividen en dos,  almas gemelas, que por separado van evolucionando en su camino a la maestría, que en esa evolución se van acompañando, se despiertan, se cruzan en las diferentes experiencias vitales, se reconocen,  se esperan, se separan y se vuelven a encontrar…. Que en el transcurrir de las vidas nos vamos encontrando con quienes en otras significaron algo.

Hay quien dice que las almas viejas nos vamos cruzando.

…. tú has sido el despertar de mi esencia.

La vida es tozuda ya te digo y la conexión de las almas gemelas, de las almas viejas, no pertenece a nadie más que a ellas, no hay nada que se pueda hacer desde la naturaleza humana, más que aprender lo que hayan venido a enseñarnos.

…. me rindo, me rindo a ti….a lo que para mi traes.

Y doy gracias al universo porque he tenido la suerte de encontrarme en esta vida con un alma vieja, porque he tenido la suerte de sentir lo que es ese encuentro, esa conexión que desborda y que supera a cualquier otra. Y le doy las gracias aún cuando no podamos estar juntos en esta vida porque no hayamos alcanzado los aprendizajes necesarios, porque tengamos que seguir aprendiendo, porque no coincidan nuestros momentos. Aún cuando te eche de menos en este mix de sentimientos tan contrapuestos, la inmensa dicha de descubrirte, la inmensa tristeza de no tenerte, la inmensa esperanza de volver a encontrarte.

Ojalá fuera lo suficientemente valiente para mirar en la profundidad de tus ojos,  ojalá pudiera sentir que  me reconoces  en ese sentir, ojalá aprendamos rápido para volver a cruzarnos, ojalá la eternidad fuera más corta para que fuese antes….

Seguro que nos volveremos a encontrar una y otra vez en una y otra vida, hasta que hayamos aprendido y podamos así compartir el resto de la eternidad. Pero ahora,  es hora de separarnos otra vez, de seguir nuestros caminos divergentes, de dejar espacio para lo que tenga que ser. Lejos de estar triste, te doy las gracias por lo compartido, por los descubrimientos, por lo que, de nuevo, me has hecho crecer.”

Os dejo con Robbie Williams- FEEL

Fuente: https://mayeutika.es/

C. Marco

A los médicos se nos ha ocultado la causa de la mayoría de las enfermedades

Fundador y director del Centro de Salud Ambiental de Dallas (Texas, EEUU) el doctor William Rea -cirujano torácico y cardiovascular especializado en la incidencia de los tóxicos medioambientales en la salud y primer catedrático de Medicina Ambiental del mundo -en el Instituto Roberts de Tecnología de la Universidad de Surrey (Inglaterra)- ha recibido la Medalla de Oro Jonathan Foreman -en 1987- y el premio Herbert J. Rinkel -en 1993-, ambos reconocimientos de la Academia Americana de Medicina Ambiental de la que en la actualidad es Director Ejecutivo. Médico de amplia experiencia -ha tratado a más de 35.000 pacientes de medio mundo- que se rige por la ética no duda en afirmar que la causa de la mayor parte de las llamadas enfermedades es común: la contaminación ambiental.

El Dr. William Rea -76 años- estará en España como ponente en el V Congreso Internacional de Medicina Ambiental que cada año organiza la Fundación Alborada -y al que en esta ocasión se ha sumado como coorganizadora la Fundación Vivo Sano- que se celebrará los próximos días 24, 25 y 26 de junio en el Colegio Oficial de Médicos de Madrid bajo el lema Medicina ambiental: nuevas enfermedades, nuevos tratamientos. Un congreso de sumo interés para todo profesional de la salud que quiera entender realmente el origen de la inmensa mayoría de las patologías y saber cómo afrontarlas eficazmente porque como el propio Dr. Rea ha explicado en numerosas ocasiones “a los médicos se nos ha ocultado la causa de la mayoría de las enfermedades”.

Nosotros diríamos aún más: se les ocultó cuando estudiaron sus carreras en las facultades de Medicina y se les ha ocultado después en las revistas científicas, en los libros, en los congresos y en los cursos y seminarios a los que han acudido. Sólo que en todo el mundo ha habido médicos que antes o después se dieron cuenta de ello- unos de manera parcial, otros de forma global-, optaron por formarse por sí mismos y una vez llegaron a adquirir conocimientos reservados para una élite empezaron a denunciar lo que estaba pasando y dar a conocerlo entre sus compañeros. Solo que cuando tal cosa sucede la respuesta del “sistema” es siempre la misma: no se debate con ellos ni se rebaten sus afirmaciones en los foros médicos y científicos. Simplemente se les acosa y persigue calumniándoles e intentando desprestigiarles… si es necesario inventándose acusaciones falsas sobre su proceder. Ha pasado en las últimas décadas a menudo y el Dr. William Rea, dada la importancia de sus planteamientos y propuestas, no iba a ser la excepción. Solo que este médico brillante y valiente se asesoró adecuadamente y tras tres años de batallas jurídicas ha logrado que los tribunales norteamericanos le den la razón absolviéndole recientemente de todas las acusaciones.

Claro que a quienes manejan el sistema y tienen poder y dinero les da igual si sus denuncias salen o no adelante porque saben que su simple presentación tendrá al molesto médico -injusta y gratuitamente acusado- ocupado en defenderse durante años teniendo que dedicar tiempo, energía y dinero. Y saben asimismo que como ellos alegarán haberlo hecho de buena fe “a fin de proteger la salud de los ciudadanos” los jueces no les condenarán si no consiguen sus objetivos. Se saben pues impunes para calumniar, difamar, acusar y hacer la vida imposible a quienes les resultan molestos.

Aunque a veces ni dan la cara. Es el caso de William Rea cuya persecución se inició con una denuncia ¡anónima! y citando como “prueba” los casos de cinco de sus pacientes que desde el principio -y luego en los tribunales- negarían tener la más mínima queja contra él. Algo que el llamado Consejo Médico de Texas obvió aceptando iniciar una demanda contra él para que se le retirara la licencia y no pudiera volver a ejercer alegando que esos enfermos habían recibido “atención insuficiente” y que ni sus métodos de diagnóstico ni los tratamientos que utilizaba eran los convencional y protocolariamente aceptados por sus colegas de forma mayoritaria. ¡A pesar de tratarse de uno de los médicos de mayor prestigio del mundo en el ámbito de la Medicina Ambiental! Hoy, cuando el Dr. Rea ha ganado el juicio con todos los pronunciamientos favorables, a su abogado Jacques Simon –uno de los más prestigiosos en este terreno de Estados Unidos- le caben pocas dudas de que detrás de la denuncia debía estar una conocida aseguradora médica porque da la “causalidad” de que esos cinco pacientes tenían pólizas con ella… y no había un solo nexo común más. Cabe agregar que este letrado presentó un informe en el que diecisiete médicos expertos en Medicina Ambiental declararon haber revisado los tratamientos sugeridos en el caso de esos cinco pacientes y no sólo los avalaron sino que aseguraron que probablemente eran mucho más completos que los que cualquier profesional medio hubiera sugerido.

Lo inconcebible es que en la denuncia se hicieron acusaciones tan burdas como que el Dr. Rea inyectaba a sus pacientes combustible diesel y productos químicos nocivos… cuando lo que realmente hacía era neutralizar los efectos negativos de esas sustancias detectadas en los organismos de sus pacientes contrarrestando a nivel electromagnético el impacto dejado por ellas en sus cuerpos. Es decir, se intentó hacer pasar un tratamiento antitóxico por uno tóxico y, por tanto, peligroso. Cuando se trata precisamente de alguien que lleva décadas denunciando que son las sustancias químicas tóxicas que invaden hoy nuestra vida –presentes en el agua que bebemos, los alimentos que ingerimos, la ropa que vestimos, los fármacos, los productos de higiene personal y de limpieza, etc.- y las radiaciones electromagnéticas artificiales las que provocan -o agravan- la inmensa mayoría de las patologías, muy especialmente la fatiga crónica, la fibromialgia, las afecciones coronarias, el cáncer, el alzheimer, el parkinson, la hiperactividad, la diabetes, la sensibilidad química múltiple, la electrosensibilidad… y muchas otras. De hecho según el Dr. Rea también son la causa de todas las patologías que cursan con inflamación cardiovascular -incluyendo los fenómenos espásticos vasculares como las migrañas y otros dolores de cabeza-, la angina debida a espasmo coronario, la enfermedad de Raynaud, vasculitis autoinmunes como el lupus y el reuma, vasculitis del colágeno y de los vasos y venas -como la púrpura de Henoch-Schonlein-, muchas arritmias, las flebitis no traumáticas y otras Y que ha puesto reiteradamente de manifiesto la necesidad urgente de prohibir en todo el mundo el uso de las numerosas sustancias tóxicas –medicamentos incluidos- y aparatos emisores de radiaciones electromagnéticas cuyo uso o venta es legal a pesar de saberse el daño que hacen.

Aunque lo más lamentable es que tras demostrarse en los tribunales que lo que propone el Dr. Rea es eficaz y ayuda a los enfermos el Consejo Médico de Texas –al servicio de la gran industria farmacéutica como todos los organismos de este tipo en el mundo- lo que ha hecho en vez de recomendar que se estudie y valore lo que postula a fin de extender ese conocimiento y beneficiar a los enfermos es exigirle que antes de tratar a un enfermo éste firme un formulario de consentimiento informado en el que se le explique que el tratamiento que va a recibir “no ha sido aprobado por la FDA”. Inconcebible. Aunque este tipo de cosas son las que van a terminar llevando a la gente en general a entender que lo que la FDA aprueba NO ES RECOMENDABLE.

Todo esto está en cualquier caso dando lugar a un singular fenómeno “migratorio”: cada vez más médicos tienen que irse de sus países para poder ejercer y poner en práctica los nuevos conocimientos adquiridos y cada vez más pacientes tienen que optar por irse a países distintos al suyo si quieren recibir tratamientos que en él son ilegales pero en otros -aún- no. Hasta que la gran industria farmacéutica imponga sus criterios, sus protocolos y sus fármacos en todos los países sin excepción utilizando a sus testaferros en los gobiernos, parlamentos, colegios médicos y organismos sanitarios.

Y que el Dr. Rea se toma muy en serio la incidencia del medio ambiente en la salud lo demuestra por ejemplo que en su clínica se reúnen cada martes los especialistas para, entre otras cosas, valorar las tendencias principales del clima, los vientos, la humedad y los posibles contaminantes que los vientos puedan traer desde otros continentes. Y explica asimismo que diseñara en su día -ayudado por ingenieros de la NASA- una singular unidad anti-alergia en la que, por dar unos ejemplos, el suelo es de cerámica, las paredes se metalizaron con una aleación que impide el contagio por hongos y otros alérgenos y tanto los conductos de aire acondicionado como las instalaciones eléctricas están especialmente protegidas.

Todo un oasis para que los pacientes –especialmente los afectados por sensibilidad química múltiple- puedan eliminar los tóxicos acumulados en su cuerpo sin tener que sufrir mientras nuevas agresiones.

Una Unidad de Control Ambiental que obviamente ya se ha hecho famosa y ha atendido a pacientes de medio mundo.

Ahora bien, ¿cómo se explica la pasión que el Dr. Rea ha puesto en esta disciplina y que sea tan enormemente puntilloso? La razón está en su propia infancia ya que de niño sufrió polio -lo que le dejó como secuela una leve cojera- y, sobre todo, que mientras estudiaba Medicina sufrió diferentes problemas de salud sin que sus profesores fueran capaces de dar con las causas hasta que un compañero de estudios le dijo que probablemente sus múltiples síntomas se debían a intolerancias alimentarias. “Era el peor alumno de la promoción pero el único que acertó en el diagnóstico”, cuenta hoy sonriendo con ironía.

Luego se limitaría a eliminar alimentos de su dieta el suficiente tiempo como para descubrir todos los que le sentaban mal resolviendo así, de forma tan sencilla, un problema de años…Quizás por eso hoy, cada vez que recibe a un paciente, le explica que lo primero que debe hacer es valorar su alimentación para saber si es alérgico o intolerante a algún alimento a fin de dejar de ingerirlo.

Posteriormente entendería que si los alimentos contienen muchas sustancias tóxicas hoy pasa lo mismo con el aire que respiramos, con el agua que bebemos y nos lavamos, con la ropa que utilizamos, con los productos de higiene y limpieza que usamos y con los objetos artificiales de todo tipo que nos rodean… y que además estamos lamentablemente sometidos a numerosas radiaciones electromagnéticas artificiales  que son –está demostrado- genotóxicas. Colegiría así que cuando un organismo se satura empiezan a surgir problemas de todo tipo que dan lugar a lo que los médicos llaman enfermedades. Porque la intoxicación envenena las células y el espacio intersticial… y porque los tóxicos acaban con las reservas de antioxidantes, vitaminas, minerales, enzimas y oligoelementos necesarios para el correcto funcionamiento del organismo. Algo que exige a veces terapias ortomoleculares a dosis que las autoridades no aceptan. ¿Porque son peligrosas? En absoluto: porque el negocio no está en prevenir o curar una patología sino en tener un enfermo crónico que tenga que pasarse toda la vida tomando fármacos paliativos. Fármacos que a su vez le provocarán otros problemas que deberá paliar con otros fármacos que a su vez le causarán otros problemas que le obligarán tomar otros fármacos… y así sucesivamente.

Ya sabe pues el lector por qué el Dr. William Rea –y quienes piensan como él- son tan molestos para las autoridades sanitarias controladas por la gran industria farmacéutica. Y por qué no se aceptan sus propuestas de tratamiento.

“El aspecto más irracional e insano de la sociedad actual–explicaría el Dr. Rea en una de sus conferencias- es la forma en la que usamos los pesticidas tóxicos y los aplicamos sobre todo lo que vamos a comer. Los que aplican los pesticidas llevan trajes especiales y máscaras de gas para protegerles de los tóxicos que esparcen… sobre la comida que otros despreocupadamente ingerirán”.

“La situación es tan grave–diría en otro momento refiriéndose a los tóxicos medioambientales- que el 50% de las personas corre ya el riesgo de sufrir cáncer ¡en los próximos diez años!”. Añadiendo:“La incidencia más alta de cáncer en el mundo se daba en Israel  pero en cuanto dejaron de usar pesticidas clorados bajó rápidamente. Por algo será”. Luego advertiría de que el problema de los insecticidas no es local o nacional sino planetario: “Prohibir los pesticidas en Estados Unidos, por ejemplo, es insuficiente. En sólo cinco días las fumigaciones que se hacen en el oeste africano para combatir los saltamontes llegan por vía aérea a través del Atlántico a los cayos de Florida. Parte de ese ‘polvo africano’ solía de hecho fertilizar los bosques húmedos de Sudamérica pero debido a un pequeño cambio en el eje de rotación de la Tierra llega ahora a Florida viajando después hacia el norte, el centro y el medio oeste de Estados Unidos. Es más, hacen falta sólo 36 horas para que los tóxicos fumigados en Texas lleguen a Ohio y el mismo tiempo para que las fumigaciones del delta del Mississippi alcancen Minnesota”.

El Dr. Rea explica que mucha gente –desinformada por las autoridades sanitarias, hoy mayoritariamente  al servicio de la gran industria- cree sinceramente que quienes -como él- alertan del problema en realidad “exageran”. Pero asegura que la verdad es muy otra. “Tuve un paciente que hace unos años se trasladó a vivir a las Islas Vírgenes para escapar de la polución del aire en Estados Unidos y su estado de salud mejoró pero a los cinco años me llamó quejándose de nuevo de los mismos síntomas. Le testé y descubrimos que estaba contaminado por polvo tóxico ¡procedente de África! que contenía hongos, bacterias, pesticidas y solventes. Y no es más que un ejemplo entre muchos. La contaminación se esparce actualmente por todo el planeta a través del aire y de los mares. Ninguna autoridad medianamente informada puede asegurar hoy que la contaminación en una zona del planeta no va a afectar al resto porque no es verdad”.

LOS INSECTICIDAS, CAUSA DE NUMEROSAS PATOLOGÍAS:

Rea contaría el caso de otra paciente, una niña con gangrena avanzada en una pierna que había empezado en un dedo del pie a cuyos padres los médicos que la atendieron les dijeron que habría probablemente que  amputar. Y todo porque había estado jugando en el jardín de un vecino que poco antes lo había fumigado. Una vez en el Centro de Medicina Ambiental del Dr. Rea se trató a la niña con simple vitamina C de forma intravenosa y se pidió a los padres que se aseguraran de que respirara aire puro e ingiriera agua sana y pura y comida ecológica. Tras el tratamiento la niña sólo perdió la punta de dos dedos del pie pero la sensibilidad al tóxico quedó impresa en su cuerpo y al año siguiente se comprobaría, al fumigar los mismos vecinos el jardín, que sus piernas se volvían azules sin haber tenido contacto alguno con el césped. Bastó una mínima cantidad arrastrada por el aire para provocarle tan fulminante reacción. Lo que demuestra el peligro de la fumigación desde aviones; de hecho en Texas se ha prohibido por ley la fumigación aérea cuando la velocidad del viento supera un límite marcado. ¡Como si ello impidiera que ese polvo se levante de nuevo cuando vuelva el viento!

Para el Dr. Rea es indiscutible que el uso de insecticidas es ya una de las principales causas de intoxicación medioambiental en todo el mundo. Y lo lamentable es que su uso no se justifica en casi ningún caso a pesar de lo que nos han querido hacer creer. Claro que se trata de un negocio redondo -se calcula que anualmente el mundo gasta ¡25.000 millones de euros! en ellos, casi la mitad en Estados Unidos- y hay suficiente dinero para contratar “expertos” que minimicen los peligros, alquilar o comprar la conciencia de muchas autoridades y pagar anuncios en los medios de comunicación para que se piensen mucho si les conviene contar la verdad sabiendo que si lo hacen se quedarán sin las campañas de publicidad contratadas.

“Lo cierto es que el 99% de las casas de los estadounidenses –asegura el Dr. Rea– están hoy contaminadas por insecticidas. Y es eso lo que en muchos casos está llevando a gran número de personas a sufrir depresión o a la desregulación de su sistema inmune enfermando. Así que en lugar de buscar virus y bacterias patógenas cuando les llega un enfermo los médicos deberían empezar hoy a comprobar antes de nada qué toxinas invaden los organismos de sus pacientes”.

“La gente no lo entiende–explica asimismo el Dr. Rea- pero es posible que en Estados Unidos estemos hoy recibiendo por ejemplo parte de las toneladas de herbicidas que conteniendo dioxinas fumigamos en ese país de forma masiva durante la guerra de Vietnam”. Luego pondría otro ejemplo significativo:“Existe un estudio japonés que correlaciona estadísticamente los problemas de ojos, esófago y arterias de muchos chefs que están en contacto constante con alimentos fumigados por organoclorados, incluyendo el DDT, el hexacloruro de benceno y los policlorobifenilos (PCB´s). Afortunadamente en cuanto se dieron a conocer los resultados esos pesticidas se prohibieron en Japón”.

PATOLOGÍAS CARDIOVASCULARES:

Cabe agregar que para William Rea no hay la menor duda de que muchas de las patologías cardiovasculares las causan o agravan los contaminantes ambientales. Afirmando que los pesticidas clorados pueden causar aneurismas al usar el colesterol y los triglicéridos como vehículos de transporte.

“Me gusta poner ejemplos porque la gente asimila mejor las cosas–explica el Dr. Rea- así que permítaseme que cuente un caso. Es el de una pareja joven que una vez decidió echar en su sótano Dursban, un insecticida organofosforado que olía lamentablemente. Bueno, pues cuando pasado un tiempo el marido bajó al sótano para limpiarlo le empezó a doler el pecho, le subió la presión arterial y tuvo que ser llevado al hospital. Una vez recuperado volvió a casa y todo fue normal las siguientes cuatro semanas; justo hasta que llegó una lluvia torrencial y los desagües se atascaron inundando el sótano. Porque cuando bajó para limpiarlo le volvió de nuevo el dolor en el pecho, volvió a subirle la tensión y terminó siendo otra vez llevado rápidamente al servicio de Urgencias del hospital donde se constató que ¡se le había desgarrado la aorta! Murió. Luego se constataría que su mujer tenía daño cerebral provocado por el pesticida”.

Y es que según el Dr. Rea también el cerebro termina siendo afectado por los insecticidas. A menudo sin que el afectado pueda sospecharlo porque puede proceder de un prado o jardín cercano y, a veces, de algún lugar alejado. De hecho afirma que “a día de hoy todos estamos ya afectados en mayor o menor medida”. Así lo explicaría: “Poca gente lo sabe pero hoy día es difícil encontrar un escáner cerebral que no refleje problemas; hay ya pocos cerebros ‘normales’, sanos. El escáner de un cerebro sano tiene un delineado suave y la mayoría no son así. Muchos tienen zonas claramente inflamadas a los lados, amarillas o blanco-amarillentas. Otros muchos reflejan cerebros pequeños. Lo que explica el cada vez mayor número de personas que tienen problemas de memoria a corto plazo”. Añadiendo: “Afortunadamente con el tratamiento adecuado la mayoría podría volver casi a la normalidad; desafortunadamente la mayoría de los médicos ignora cómo hacerlo”.

Para el Dr. Rea el problema a nivel cerebral empieza en todo caso a ser más preocupante en el caso de los niños. “Al menos la mitad de nuestros niños –si no más- tienen hoy problemas de aprendizaje –asegura-. Y gran parte son diagnosticados como niños con Déficit de Atención y/o Hiperactividad a los que normalmente se trata con Ritaliny se les dan consejos psiquiátricos. Cuando el problema suele estar casi siempre causado por alguna intoxicación. De hecho cuando un médico atiende a un niño con ese cuadro lo primero que debería preguntarse es qué tóxicos le están afectando en lugar de mandarle un fármaco ineficaz que encima es tóxico. Y preguntarse cosas como cuántas escuelas se estarán fumigando con pesticidas en su zona, cuántos quemadores de combustibles fósiles hay en ella, si en la casa en la que vive hay alfombras que contienen formaldehido…”

“En una ocasión–añadiría- vino a nuestro centro un niño que estaba muy mal y se pensaba hospitalizar. Bueno, pues decidimos llevarle a nuestra Unidad de Control Ambiental donde pudo respirar aire limpio y beber agua limpia con lo que la mayor parte de las toxinas fueron expulsadas de su cuerpo. En apenas 48 horas volvió a la normalidad y pudo volver al colegio. El problema es que un tiempo después volvieron sus síntomas y ponto comprobamos que aparecían igualmente a poco que tuviera contacto con formaldehido o fenol. Nos preguntamos pues qué podía haber pasado y resulta que habían fumigado su escuela mientras todos los niños estaban en ella. Posteriormente comprobaríamos que había muchos niños y profesores con daño cerebral”. El Dr. Rea, hombre habitualmente calmado, explotaría en ese momento:“¡Y no se trata de fumigar cuando no haya nadie presente! ¡Debemos dejar de contaminar nuestras casas y escuelas ya, de inmediato! ¡Hay que prohibir cuanto antes el uso de pesticidas e insecticidas! ¡Y dejar de usar solventes tóxicos en las alfombras y otros útiles! Más nos valdría limpiar las casas y cosas de forma convencional, especialmente los conductos de aire de todos los habitáculos  y transportes, automóviles, autobuses y aviones incluidos”.

¿Y cuáles son los principales contaminantes que pueden causar patologías cardiovasculares? Pues según el Dr. Rea el formaldehido -el más común y extendido-, los fluorocarbonos, el DDT, el fenol y el tolueno –solventes clorados que usan para desinfectar el agua de grifo-, la hidrazina –sustancia derivada del petróleo que provoca aneurismas al igual que el humo de los cigarrillos- y la turpentina -que afecta sobre todo a la microcirculación-, entre otros.

En cuanto a la manera de prevenir los accidentes cardiovasculares sugiere además de las propuestas genéricas la ingesta de suficiente vitamina C ya que ésta se agota rápidamente cuando nos intoxicamos con el humo de los cigarrillos, el monóxido de carbono, el benceno, el etanol, los compuestos nitrogenados, los metales pesados y los insecticidas y pesticidas.  Asegurando que los suplementos de vitamina C –entre 1 y 10 gramos diarios según el problema- fortalecen las paredes de las arterias y vasos sanguíneos además de combatir radicales libres al ser antioxidante. Eso sí, asegurándonos de que es natural y no sintética; y sabiendo que muchas personas la toleran mal cuando procede del maíz, la palmera sagú, la patata o la zanahoria.

PROBLEMAS QUE CAUSAN:

Porque, ¿qué sucede cuando un tóxico entra en nuestro organismo envenenándolo? Pues, para empezar, que provoca hipersensibilidad. Y cuando la exposición es grande o prolongada en el tiempo las llamadas “enfermedades degenerativas y/o crónicas”. Lo que puede llevar al fallo orgánico y, eventualmente, a la muerte.  “Los tóxicos afectan especialmente al tejido conectivo –explica el Dr. Rea- que constituye el 60-70% del cuerpo humano; y eso incluye al sistema inmune, al sistema neurológico y al sistema circulatorio. Esos tres sistemas son los principalmente afectados y es su intoxicación lo que da lugar primordialmente a disfunciones concretas que son a las que luego llamamos ‘enfermedades’. Porque éstas se deben principalmente a los tóxicos –y por ende, a los déficits nutricionales que su envenenamiento provoca- y a las radiaciones electromagnéticas artificiales ya que son genotóxicas, es decir, afectan al ADN de las células”.

Como el lector informado sabe el Dr. William Rea plantea en realidad algo que ya postuló en su día el Dr. Alfred Pischinger (1899-1983): la importancia para la salud de la matriz extracelular, es decir, del tejido intersticial que integran los vasos sanguíneos periféricos, las células del tejido conectivo, la sustancia extracelular y las terminaciones nerviosas periféricas que dependen del sistema nervioso autónomo y constituye lo que hoy se denomina Sistema de Regulación Basal (SRB) –los anglosajones lo llaman Ground Regulation Sistem (GRS)- y sirve de soporte, almacenamiento de agua y vehículo para el aporte de nutrientes y oxígeno a las células así como para la eliminación de toxinas, productos de desecho y células deterioradas o muertas además de permitir la comunicación entre órganos, tejidos y células a una velocidad superior a la del sistema nervioso mediante circuitos de transmisión mecánica, vibratoria, energética, electrónica y química. Es pues la pieza clave que mantiene conectados a los órganos y garantiza su correcto funcionamiento. A fin de cuentas la matriz nuclear, la matriz citoplasmática y la matriz extracelular están interconectadas formando una red que pone en comunicación todas las moléculas del cuerpo como bien nos recordó en su momento la doctora Pilar Muñoz Calero –presidenta de la Fundación Alborada- en la serie de siete artículos que sobre Medicina Ambiental hemos publicado recientemente. Pues bien, solo cuando ese sistema -que hoy se conoce también como “sistema básico de Pischinger”– está limpio, es decir, libre de toxinas, la homeostasis del organismo es correcta y el cuerpo puede funcionar adecuadamente. En otras palabras: un organismo sucio, intoxicado, no puede funcionar bien. Siendo además esa “suciedad” o acumulación de sustancias tóxicas la que da lugar a los déficits nutricionales –falta de vitaminas, minerales, enzimas, hormonas y otros oligoelementos- lo que lleva a la acidificación del organismo y a las llamadas “enfermedades” según las disfunciones que se producen tengan lugar en unos u otros órganos.

De ahí que el Dr. Rea insista tanto en desintoxicar ante todo a cualquier enfermo para asegurarse que se libra de sus toxinas y el organismo tenga una buena oxigenación, circulación y nutrición. Y que, por pura lógica, pida a cualquier persona –enferma o sana- que viva en casas libres de productos tóxicos –especialmente de insecticidas y gas radón-, suelos de madera dura o cerámica -jamás moqueta-, aire limpio y fresco –mejor filtrado-, que beba agua de manantial en botellas de cristal, consuma sólo productos ecológicos –nunca fritos- y elimine de la dieta aquellos a los que sea intolerante o alérgico así como los aditivos artificiales y las grasas “trans” y saturadas de origen animal, no vista ropa sintética sino natural –pero no tratada con químicos- como la seda, el algodón, la lana, el lino, el cáñamo, etc., no utilice productos de higiene personal y limpieza que contengan tóxicos, no consuma tabaco y se asegure de que no hay corrientes telúricas o radiaciones electromagnéticas artificiales que le afecten.

Tal es la base de la Medicina Ambiental de la que el Dr. William Rea es uno de los mayores expertos del mundo y que sin duda terminará antes o después siendo la base de cualquier tratamiento médico independientemente de la patología con la que se le haya “etiquetado”.

José Antonio Campoy

Prepárate a bien morir… ¡y vivirás mejor!

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Piénsalo: vas a morir. La principal cuestión de la filosofía es cómo vivir bien, lo que incluye bien morir. El doctor Trallero, que vive con la muerte cada día, puede impartirnos un máster acelerado de buena vida, cuya corona será una buena muerte.

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Leer su recién publicado libro Destellos de luz en el camino (Libros de Vanguardia) es una iluminación emanada de su docena de historias de acompañamiento a enfermos terminales, casos de los que ha sido testigo como director médico de cuidados paliativos del programa Suanity (www.suanity.com) y desde la Fundación Paliaclinic.

¿Qué hay más importante que bien morir tras vivir feliz?

¿A qué se dedica?

A hacer más llevadero a otros seres humanos el camino hacia su destino final.

Enfermos terminales.

Intento paliar su sufrimiento, ayudo a bien morir.

Se llama cuidados paliativos, ¿no?

Una especialidad en la que deberían ser mínimamente formados todos los médicos.

¿No lo están?

Nos forman para evitar la muerte…, ¡siendo inevitable que todos moriremos!

¿La medicina no acepta la muerte?

Nadie. Y estamos muriendo mal, no morimos bien, morimos amargados. Deberíamos morir felices, integrar la muerte, vivirla bien: hasta el último segundo, todo es vida.

La medicina la alarga: eso está bien.

Si es sin intervenciones desproporcionadas, sin encarnizamiento terapéutico.

¿Y dónde está el límite?

Paliemos el dolor físico hasta donde sea posible. Pero queda el dolor espiritual…

Qué raro oír hablar así a un médico.

Morimos sufriendo por un sufrimiento relacional, social, íntimo…, por incomunicación.

Explíquemelo.

El paciente terminal siempre se pregunta: “¿Y ahora qué?”. Y si no puede paliar este desasosiego interior se sentirá muy solo, sufrirá… y por eso tendrá una mala muerte.

¿Y cómo se palia ese sufrimiento?

Con diálogo, con buena comunicación con los médicos y con los familiares.

“Vas a morir”: ¿se lo dice así?

El paciente tiene a derecho a saber, pero también a no saber, si prefiere no saber.

¿Qué debe hacer el buen médico, pues?

No mentir, pero dosificar la verdad para ayudar a que sea asumida.

¿Dar plazos?

Sin sentenciar, dar horquillas amplias de tiempo probable.

Todos tenemos tanto miedo a morir…

Normal. Pero hay que atravesar ese miedo: lo peor de morir no es morir, es morir mal.

¿Y qué es morir mal?

Darte cuenta demasiado tarde de que te mueres… y de que ya no tienes tiempo para prepararte. ¡Así perdemos todos!

Mejor morir sin darme cuenta…

Eso no es bien morir.

¿Qué es bien morir?

Sin sufrimiento innecesario, y pudiendo cerrar mi ciclo vital.

¿Cómo se cierra bien una vida?

Suelto lastre, hasta que el globo se eleva. Sé que muero y me siento acompañado por el amor de los que amo: puedo preguntar al médico, puedo hablar con los míos, comparto miedos y confidencias, digo lo que tengo pendiente y necesito decir…, ¡y lloro! ¡Y río!

Ante la muerte… ¿ríe?

Lo he visto en habitaciones de terminales: ¡todos riendo! El humor libera, ¡gran aliado! Y el amor, el amor ¡es la medicina máxima!

A un niño que va a morir ¿conviene decírselo?

Sí, porque el niño ya lo intuye, y vive un presente sin prejuicios: lo integra todo muchísimo mejor de lo que suponemos los adultos.

¿Y también le decimos a un niño que su madre está muriéndose?

Sí, con todo el tacto necesario, pues ocultárselo sería incitarle a que imagine cosas aún peores que la propia muerte, y a sentir que le hemos hurtado algo decisivo para su vida.

Solemos apartar a los niños del familiar que muere, del abuelo que se ha muerto…

Pregúntale siempre al niño si quiere ir al tanatorio, al funeral… ¿Tienes derecho tú a robarle la ocasión de despedirse? ¿Vas a cargar con esa carencia para el resto de su vida?

Me parece muy importante lo que está diciendo aquí, doctor.

Todos tenemos emociones y lo más saludable es expresarlas sin tantos pudores. “No llores”, decimos al que llora, ¡en vez de darle un pañuelo, abrazarle, acompañarle!

Quiero morir bien: aconséjeme.

Firma un documento de voluntades anticipadas: detalla qué no quieres que la medicina te haga y qué sí, y designa quién te representará cuando tú ya no puedas decidir. Y una vez hecho esto, corre a comentar con familiares y amigos todo lo que has decidido.

¿Ahora? Aún no tengo previsto morir.

¡Ahora, ahora! Es la clave: piensa en esto ahora, reflexiona, anticípate, habla, comunícate, y reconcíliate con esos cabos sueltos que tienes… ¡Y vivirás mejor, ya verás! Ah, y prepárate para lo más duro: dejarte ayudar.

Sí, eso a mí me costará… ¿La morfina me ayudará en el trance final?

La morfina es un analgésico poderoso: si la dosis necesaria para calmar un dolor es alta, tiene efectos sedativos. Si es muy alta, puede acelerar el final, sin ser es ese el objetivo.

¿Eutanasia?

No hay una buena muerte sin aceptación. Es inexplicable fisiológicamente, pero he visto a personas con enormes dosis de morfina… ¡seguir vivas, sufriendo, aferradas a algo!

¿Y cuál es su hipótesis, doctor?

Que no pueden desprenderse de esta vida si queda algo pendiente. Llega un hijo o cierta persona, y sólo entonces se dan el permiso de morir. También he asistido a bonitos casamientos en estos momentos… Y ya sin lastres, el globo de la vida se eleva en paz.

Prepárate a bien morir… ¡y vivirás mejor!

Joan Carles Trallero, médico de enfermos terminales.Tengo 55 años. Soy de Barcelona. Soy médico, especialista en cuidados paliativos y acompañamiento espiritual. Estoy casado y tengo tres hijos, Miquel (27), Carles (23) y Miriam (19). ¿ Política? ¡Diálogo, siempre! ¿ Creencias? Soy cristiano.

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C. Marco

VICTIMAS y….. agravios comparativos

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A finales de marzo leía en la prensa del grupo Vocento, un artículo a favor de que a las personas mayores no se les prive de la misa en la televisión pública: “En realidad todo lo que adquiere vital importancia para el otro es algo sagrado”….justificaba su autor.

En realidad todo lo que adquiere importancia vital para el otro es algo sagrado” contesté a través de ese medio…ningún éxito editorial.

Lo que adquiere vital importancia en personas mayores de familias acomodadas, lo describió el novelista Antoine Saint Exupéry:  “Las personas mayores aman las cifras. Cuando ustedes les hablan de un nuevo amigo, nunca preguntarán lo esencial. ¿Cuáles son los juegos que prefiere? ¿Colecciona mariposas? En cambio preguntarán: ¿Cuántos años tiene? ¿Cuánto gana su padre?”…

Siguen a la Bolsa, en prensa, radio, televisión pública y privada, hijos, asesores, etc. pero esta otra “religión” sí es plural, pues tiene un mensaje común para todas las ideologías y credos….. no así la misa.

“Como toda ideología, también la religión es fuente de poder y requiere la vigilancia y exigencia de la sociedad” Por ello, en la televisión pública de un país aconfesional no tiene justificación ninguna celebración ni ritual religioso…tampoco en la vía pública y lo digo a propósito, por la cercanía de la semana que llaman “santa”.

“El Cristianismo es apolítico” aseguraba Miguel de Unamuno, no así el Catolicismo que al contrario que aquel está siempre ligado a las más altas esferas del poder político y militar. De ese binomio feudal, sectario e institucionalizado, deviene el lastre y negrura democrática que caracteriza a nuestros gobiernos, en contraposición a la belleza y fertilidad de las tierras y generosidad de las gentes de España.

Ese exhibicionismo en medios y vía públicos a favor de las almas católicas que se da en este país, supone un agravio comparativo fomentado desde instancias del poder político; máxime cuando aún el 95% del alumnado musulmán carece de clases de religión en los colegios públicos. Un cuarto de siglo del acuerdo del Estado (1.992) con los diferentes credos, y aún se mantienen esas carencias a pesar de las reclamaciones de la Comunidades Islámica de España (UCIDE) y el Observatorio Andalusí desde hace años….cuando el Concordato franquista (1.953) con el estado del Vaticano tiene más vigencia que nunca.

Lo que de verdad adquiere importancia vital para cada vez más ancianos, es poder encender la calefacción y no la televisión. Por ello, los poderes y medios (que tanto monta) deben atender en lo vital antes que en lo importante, para evitar que unos se sientan privados de derechos y necesidades elementales, mientras otros reciben parabienes que aunque importantes, son prescindibles en particular porque generan agravios comparativos.

Entre un sector poblacional próximo al ocaso de la vida y otro que se asoman por primera vez a la sociedad, está el de los adultos. Mi encendida defensa hacia ese mundo de la infancia, que entre otras cosas, les diferencia con el resto el hecho de que no votan, y quizás también por ello, se hallan en el polo opuesto, no solo en edad sino en falta de coberturas institucionales y atención mediática (y monta tanto). Un silencio y olvido “inocente”, solo explicable por el carácter machista de los estamentos de gobierno y servicio público de un sistema adultopatriarcalista, en lo laboral, familiar, mediático, religioso, científico, médico, cultural, judicial, institucional, etc.

En una sociedad del bienestar, no asegurar medidas estructurales mínimas, administrativamente asentadas y permanentes (gobierne quien gobierne), para ese cada vez mayor sector de la infancia que sufre día a día y golpe a golpe la muerte de un ser querido por malos tratos en el seno de sus familias… es injusto por inhumano.

Infancia emocionalmente “desnutrida” y en lo global, tempranamente erosionada en su conciencia, víctima de la mercantilización de los afectos, intelectualización de los valores, tecnificación del ocio…

La profesora de filosofía Marina Garcés, refiriéndose a la actitud de los adultos hacia los niños se pregunta como madre y ciudadana comprometida en una filosofía de guerrilla modulada desde la experiencia fuera de clase: “¿Porqué la sociedad llega a ser tan estúpida cuando parte de materiales humanos tan ricos y abiertos? ¿Cómo hacemos para empobrecernos tanto? ¿Porqué dejamos que nos capture tan fácilmente la estupidez? y la verdad es que no tengo respuesta que me convenza”…concluye.

Un problema añadido que tiene ese mundo invisibilizado de la infancia “azotada” por el terrorismo machista, lo analiza desde la Fundación de Mujeres, su directora Marisa Soleto: “No existen ayudas específicas para los menores que han visto que sus padres ejercían violencia contra sus madres hasta asesinarlas. Muchos no cobran pensión de orfandad, al no ser reconocidas como víctimas directas y sus familias tienen dificultades para acceder a la deducción por “hijo a cargo” ya que en muchos casos al estar su padre en la cárcel son las abuelas quienes se hacen cargo”…. y la figura fiscal de “nieto a cargo” en este país no está reconocida por la ley tributaria aunque esa abuela cobre una pensión no contributiva.

“Fallos del sistema que dejan desprotegidos a estos huérfanos, porque el PP ha bloqueado en el Senado el trámite de su pensión de orfandad. Tampoco son nombrados en los discursos políticos y pocas veces aparecen en las leyes o titulares de prensa.” “No es que el Estado quiera perjudicarles, es que ni siquiera los contempla. Algo que no tiene ni reconocido” concluye. Casta infame…concluyo.

El contrapunto a ese desprecio a favor del fomento de valores y recursos institucionales para esa infancia, lo puso John F. Keneddy hace medio siglo cuando apostó a favor de ese nuevo “mercado de valores”: “Los niños son el recurso más importante del mundo, la mayor esperanza y la mejor inversión para el futuro”.

En España se hallan fuera de lista y memoria de víctimas, a pesar de que sufren el azote y las consecuencias de un terrorismo, que aunque no organizado, es igual de terrorífico que el de ETA en sus efectos.

Criaturas que sufren la intemperie social, al hallarse exentos de coberturas económicas institucionales por parte del gobierno y partidos que apoyan a ese gobierno, lo cual supone otro agravio comparativo respecto a las únicas víctimas con “razón” de ser oficializadas y políticamente rentabilizables del país; eternamente víctimas…. también de su propio victimismo.

“Hay que buscar la verdad y no la razón de las cosas. Y la verdad se busca con humildad”, aleccionaba el viejo filósofo vasco a sus alumnos…Y en la línea de búsqueda de la verdad que defendía Unamuno, termino con el episodio nacional que supone el problema más atroz y mayor oprobio para nuestra sociedad y particularmente la infancia: los abusos sexuales.

Llegado a este descarnado problema de pedofilia, las ramificaciones e implicaciones en complicidad con el silencio y encubrimiento de la jerarquía, también alcanza a quienes por otra parte reivindican amplificar en medios públicos sus oficios religiosos …y poner sordina a los íntimos, aunque en su eco interior les persiga la sentencia de Jesús de Nazareth….“Pero al que escandalice a uno de estos pequeños, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y le hundan en lo profundo del mar”.

Cuantas veces han predicado desde sus púlpitos de hipocresía esas palabras del Maestro de todos los tiempos; con razón les llamó: sepulcros blanqueados. En base a las mismas alianzas que hoy como entonces mantienen con los poderes políticos y militares, le sirvió a Jesús…de condena a muerte.

“La pornografía infantil no merece su telediario. El descubrimiento de casi medio millón de archivos con miles de menores víctimas de abusos sexuales y la detención de un centenar de delincuentes en una sola operación, sigue sin encontrar relevancia en los medios”…y lo que de verdad determina la envergadura de la noticia de primeros de abril por su crueldad, en boca de uno de los responsables de la operación: “Detrás de ese medio millón de imágenes de video, hay medio millón de niños y niñas víctimas”….que han sido agredidos y violados por hombres adultos….por hombres… ni una sola mujer.

El articulista concluía: “La sociedad española ha conseguido hacer visible y repudiable de forma habitual la violencia contra la mujer.  Existe una Ley integral, campañas de prevención, protocolos de información y concienciación, y sobre todo una cada vez más feroz conciencia social. La comparación con todo ello evidencia el camino que queda por recorrer en la violencia contra los menores, en general, y las agresiones sexuales muy en particular”.

Aislar de la sociedad a esta lacra de desalmados infanticidas zoófilos, se hace prioritario; pero es más urgente, localizar para reparar el alma y la dignidad de esas miles de criaturas heridas en lo más profundo de su ser. En esto sí, y no en rastrear internet para localizar twiteras chistosas o titiriteras graciosas para juzgarlas express en altos tribunales, debe poner el estado los medios necesarios, económicos, materiales, tecnológicos, policiales, judiciales, humanos.. y crear una Fiscalía especializada y sentencias más severas….. ya que las últimas desmoralizan hasta al mas perverso.

Mas importantes que útiles, sigue siendo la injusticia de la justicia de una minoría adultopatriarcalista, la mayor violación a la conciencia del bien en un mundo en el que la Inocencia es la única verdad…..

Confiar en que, a pesar de aquella, esta seguirá fiel a su memoria vital. Confiar en ese “faro” del bien y seguirlo, es lo único que nos impide olvidar la razón de nuestra existencia; hoy más que nunca, se hace imperativo de vida…. como bien patente lo dejó hace siglo y medio el escritor Emile Zola en su compromiso vital: “La Verdad está en camino y nadie la detendrá”.

Autor: Iulen Lizaso.

C. Marco